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6.3.1 Descripción de la iglesia

La ubicación actual de la iglesia de San Pedro de la Nave no es la original. La iglesia primitiva se localizaba en una aldea denominada San Pedro de la Nave, en un valle a orillas del río Esla. Salvo un par de láminas con las que se ilustraba gráficamente el monumento en el catálogo de Monumentos Arqueológicos de España (1872), no ha existido un soporte documental sólido para su estudio hasta la visita de Gómez Moreno y la subsiguiente publicación de sus hallazgos (Gómez Moreno M. , 1906). Debido al proyecto de construcción de un embalse en el río Esla, que anegaría el lugar en el que la iglesia estaba situada, se decidió trasladar el monumento, piedra a piedra, hasta la vecina localidad de Campillo, en la provincia de Zamora, donde se ubica en la actualidad.

Figura 28. Iglesia de San Pedro de la Nave antes de su traslado (Catálogo Monumental de España)

El traslado, que supuso un hito en la historia de la arqueología en España, fue dirigido por el arquitecto Ferrant y supervisado por el propio Gómez Moreno, y se produjo entre los años 1930 y 1931. Este traslado tuvo consecuencias positivas y negativas para la interpretación del edificio. Por una parte, el desmonte de cada una de las piezas de las que constaba el documento aportó una información sin precedentes sobre los sistemas constructivos

Iglesias seleccionadas 102 empleados; sin embargo, la reconstrucción del monumento se realizó según la interpretación de los restauradores de lo que debería ser su estado original, eliminando elementos que habrían podido ser de gran ayuda para los estudios arqueológicos posteriores.

Figura 29. Vista exterior de la iglesia de San Pedro de la Nave.

En su estado actual, la iglesia presenta un ábside rectangular exento sobre el que se ubica una cámara suprabsidial con vano hacia el interior; un anteábside, flanqueado a ambos lados por sendas cámaras o sacristías; una nave transversal que conforma el crucero, con habitaciones, a modo de pórticos, exentas al sur y al norte; y un aula rectangular de tres naves separadas por arquerías de tres arcos sobre pilares de sillería (Figura 30). El ábside está cubierto mediante una bóveda de cañón de sillería de arenisca; los brazos norte, sur y este se cubren con bóvedas de ladrillo; el espacio central del crucero, las naves del aula y los pórticos norte y sur presentan cubiertas de madera.

El paso del ábside al anteábside se hace a través de un arco toral, apoyado sobre columnas con cimacios prismáticos. En el interior del ábside hay tres ventanas, una a cada lado, que irían cerradas con celosías. Las cámaras laterales se comunican con el anteábside por puertas en arcos de medio punto, que se cerraban desde el interior, y ventanas con tres arquillos soportados en columnas, a modo de triforio. Estas cámaras laterales presentan también tres ventanas al exterior. Los pórticos poseen arcos de medio punto al exterior y arcos peraltados

hacia el interior de la iglesia. En el tramo central del crucero se encuentran cuatro arcos de herradura, de los cuales, los dos que dan a la nave central están sostenidos por columnas decoradas. Con respecto a las arquerías que separan las naves en el aula, estas se componen de tres arcos, uno de los cuales está cegado en la actualidad. Los arcos son de herradura, a excepción del central de la arcada sur, que es apuntado.

El aparejo de la iglesia, en las partes originales, consiste en sillería de piedra arenisca rojiza, de dimensiones regulares y colocada a hueso. Las partes reconstruidas se han ejecutado con fábrica de ladrillo.

Figura 30. Planta de la iglesia de San Pedro de la Nave en su estado actual, según Caballero y Arce (Caballero & Arce, 1997).

Uno de los aspectos más destacados de la iglesia es su rica decoración escultórica interior, que no analizaremos en este documento, pero de la que destacaremos que se distinguen dos conjuntos diferenciados: uno de factura más elaborada que comprende, entre otros, los cuatro capiteles del cimborrio, sus basas e impostas, y otro más tosco al que corresponden los

Iglesias seleccionadas 104 capiteles del arco triunfal, sus impostas y los frisos ornamentales que arrancan de ellas. Estas diferencias se han argumentado como indicios para una de las hipótesis sobre el proceso de construcción de la iglesia, que propugna la construcción del edificio en dos fases cronológicamente diferenciadas.

Figura 31. Interior de la Iglesia de San Pedro de la Nave. Vista desde la nave de pies.

Figura 32. Crucero de la iglesia de San Pedro de la Nave.

La adscripción cronológica de la iglesia es una incógnita que no se ha resuelto y puede que, debido a las circunstancias particulares que rodean a este edificio, no llegue a resolverse nunca. Su catalogación como iglesia visigótica se fraguó con Gómez Moreno, fundamentada en las afinidades formales y epigráficas con otras iglesias como San Juan de Baños y, salvo algunas voces discordantes como la de Puig (Puig i Cadafalch, 1961) o Camón (Camón Aznar, 1963), no ha tenido contestación hasta hace pocos años. En la actualidad, autores como Caballero y Arce (Caballero & Arce, 1997), o Utrero (Utrero Agudo M. Á., 2004) se alinean con los anteriores en la defensa de una cronología postvisigótica, al encontrar en la iglesia elementos y formas heredadas del arte asturiano con aportaciones, incluso, del mundo islámico.

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Figura 33. Planta y secciones simplificadas de la iglesia de San Pedro de la Nave en su estado actual.

Otro aspecto sin resolver de esta iglesia es dilucidar si el edificio es el resultado de un único proceso constructivo, o bien si se deriva de dos proyectos cronológicamente separados. El peculiar diseño de la planta del edificio, que presenta el aspecto de una iglesia cruciforme a la que se le añade un cuerpo basilical, y las diferencias comentadas en la factura de la escultura ornamental ha hecho que algunos investigadores interpreten un edificio ejecutado en dos fases. Por ejemplo: Corzo (Corzo Sánchez, 1986) sostiene que a mediados del siglo VIII se pretendió construir una iglesia cruciforme totalmente abovedada en el lugar donde se ubicaba una iglesia anterior. En un primer proceso, se construiría la parte oriental, hasta la altura del friso, y parte del crucero, con una interrupción de la edificación debido a errores en la ejecución por parte del primer grupo de canteros, que se evidencian en las diferentes dimensiones de los dos lados del crucero. El proyecto sería reanudado posteriormente por otro grupo de canteros que abovedó el crucero, el ábside y las habitaciones laterales y añadió

el aula y las nuevas decoraciones. Investigaciones posteriores (Palol i Salellas, Arte y Arqueología, 1991) (Caballero & Arce, 1997), parecen corroborar la hipótesis de un único proceso constructivo en el que trabajan dos maestros decorativos diferentes.

6.3.2 Hipótesis de reconstrucción

La mayoría de los investigadores apuntan a una iglesia primitiva con la misma distribución en planta que la que existe en la actualidad, pero totalmente abovedada. Utrero (Utrero Agudo M. Á., 2004) fundamenta esta teoría en aspectos estructurales, al identificar elementos que - según su interpretación- estarían pensados para el soporte del peso de las bóvedas, como por ejemplo la articulación del espacio interior en habitaciones menores y en el hecho de que las arquerías que dividen las naves del aula se ejecutan mediante pilares cuadrados, y no mediante columnas. Asimismo, apunta el hecho de que la mayoría de las iglesias con una bóveda/cimborrio central, como es el caso, están totalmente abovedadas.

También hay consenso en que, en algún momento de su época altomedieval, se produjo la ruina del edificio, probablemente debida a un contrarresto inadecuado, y se sustituyeron las bóvedas de las naves por una cubierta de madera. No hay evidencias que indiquen si en esta reforma se reconstruyó la bóveda del cimborrio o se cubrió también con madera.

En nuestro caso, realizaremos el modelo acústico del estado primitivo de la iglesia de acuerdo con la hipótesis de edificio totalmente abovedado planteada por Caballero y Arce, tal y como se muestra en la Figura 34, que se diferencia de la situación actual en la existencia de bóvedas de cañón sobre cada una de las naves del aula y una cúpula sobre el cimborrio. Las bóvedas sobre las naves tendrían la misma altura que las que tienen las bóvedas actuales, con las que se alinean. También se abrirían los arcos occidentales de las arcadas del aula, hoy clausurados.

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Figura 34. Reconstrucción ideal del interior de la iglesia de San Pedro de la Nave, según Caballero y Arce (Caballero & Arce, 1997).

6.3.3 Organización del espacio litúrgico

El traslado del edificio a su nueva ubicación eliminó las posibles huellas de canceles que pudieran existir en la iglesia. Sin esta información es difícil aventurar cuál era la compartimentación física del espacio y, consecuentemente, su utilización litúrgica. Está clara la utilización del ábside como santuario, lo que implicaría un cancel que lo delimitaría y que permitiría ocultar la visión en ciertos momentos de la liturgia. El espacio del coro se extendería hasta el límite entre el crucero y las naves y estaría delimitado por otro cancel (Caballero Zoreda & Sastre de Diego, 2013). En el espacio restante, es decir en las naves, se situarían los fieles.

Con respecto al uso de las cámaras laterales, algunos autores como Gómez Moreno (Gómez Moreno M. , 1906) o Corzo (Corzo Sánchez, 1986) mantienen que se trataba de celdas para “monjes reclusos”, si bien no existe ninguna evidencia documental que soporte esta hipótesis. 6.3.4 Bibliografía específica

- (Gómez Moreno M. , 1906).

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