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Sometimes I feel like a motherless child, a long ways from home, a long ways from home…

(Himno góspel).

La herida es una de sus más destacadas herencias de Roy Hart, dada las posibilidades que genera en la expansión de su voz humana. Rosell observa que las personas que asisten a sus talleres de voz se acercan por una motivación terapéutica, que relaciona con una pérdida dolorosa:

en relación a la dirección y la dramaturgia. Partir el Pan II también fue el preámbulo de Todo el abrazo del

mar no bastará (Entrevista).

145 ¨En este tipo de obras la memoria personal se articula con la memoria colectiva para cuestionar la historia

oficial e inquietar nuestra percepción domesticada de las cosas. Las que he denominado ´memorias inquietas´ (unsettled memories), son relatos del universo personal del creador que descolocan o sacan al espectador de su quietud, y a la vez inquietan o sacuden la amnesia institucional que se encarga de ocultar ciertos hechos que no caben en el guión de la historia oficial, o de invisibilizar sujetos sociales inconvenientes al poder dominante, ya sea patriarcal o nacionalista¨ (209).

146 Entrevista del 23 de agosto de 2018. Fuente: http://pablohiriart.com/2018/08/23/regresa-hebe-rosell-a-

117 Sí siento que Roy Hart fue una brújula importante. El asunto de la enorme apertura vocal a partir de la herida para mí sigue siendo la esencia […] a lo que me ha llevado es a encontrar que en esta voz hay una necesidad impresionante, muy conmovedora de restaurar en cada quien lo perdido. Pues, o sea, mucho de la herida es lo que se fue, lo que ya no pudo ser, lo que no tuve, lo que no me quisieron, no me miraron, no me alzaron, no me tuvieron en cuenta, no me escucharon bien (Entrevista).

La herida que alude Rosell puede tener su ascendencia correlacional en el impulso vital que tuvo Alfred Wolfsohn para recobrarse de sus experiencias traumáticas. El amplio rango vocal del soldado que gritaba pidiendo auxilio en las trincheras sería reproducido por Wolfsohn en su propia voz. Entonces, ¨la enorme apertura vocal¨ significaría para Wolfsohn un descubrimiento en sus investigaciones de la voz humana, al mismo tiempo que se convertiría en un modo de sanación y expresividad que compartiría con sus estudiantes en las clases. Muchos de los estudiantes de Wolfsohn padecerían una experiencia similar a él, dado que habían perdido la voz tras una experiencia traumática. La herida aquí se observa como una pérdida vocal que se intenta recuperar, paradójicamente, tras la experiencia de sonar el trauma en la emisión vocal.

El aprendizaje de la voz ¨que nace de las heridas¨ se apoya en los otros: el colectivo grupal en los talleres (Entrevista). Esto es algo que ella misma asume en su propio aprendizaje y que puede observarse en el siguiente fragmento del libreto de Partir el Pan, donde narra una experiencia ¨vida-muerte¨. Menciona que una noche, cuando formaba parte de la agrupación Huerque Mapu decidió salir de su casa para ver una función de teatro- cabaret:

De regreso, ya muy tarde, el camión en el que viajo es detenido para una revisión militar […]. A mí me retienen…miro la lámina deslavada del camión preguntándome qué impulso suicida me hizo poner todo en peligro […] (24).

Mientras la auscultaban pensaba que quizás no volvería a ver a su hijo Juan, aunque al mismo tiempo quería evitar que los militares pudieran ver su terror.

El camión no se mueve. Diez minutos después me dejan subir. Mis piernas quieren quebrarse, pero me sostengo. Sería mortal dejar ver mi terror. Por fin el colectivo avanza, entonces me desmorono y alguien me sostiene. A las cuatro cuadras, fuera de la zona de peligro, los pasajeros aplauden frenéticamente y se ríen conmigo. Comienzan a palmearme cariñosamente en todo el cuerpo. Aúllo, lloro, me ahogo agradecida…No me abandonaron… (25).

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La compañía en los momentos de riesgo en el aprendizaje de la voz, Rosell los concibe como momentos de sobrevivencia y de ¨vida-muerte¨, donde es importante la suma de los otros. Aunque puede ser el caso que una sola persona sea la que esté atravesando una situación vulnerable, Rosell apela al soporte del grupo en este proceso. En el margen de esta complejidad del aprendizaje vocal puede hacer sentido una de las ideas de Jacques Derrida sobre el tema: ¨a vivir, por definición, no se aprende. No por uno mismo, de la vida por obra de la vida. Solamente del otro y por obra de la muerte. En todo caso del otro al borde de la vida. En el borde interno o en el borde externo, es ésta una heterodidáctica entre vida y muerte¨ (Espectros 11).

La paradoja de atravesar la herida por uno mismo y en compañía, sería una de las constantes en los modos en que concibe la voz Hebe Rosell. En su puesta en escena de Todo el abrazo del mar no bastará, utiliza la analogía del ave fénix para referirse a esta restauración a partir de las heridas. Hebe Rosell es el ave fénix. Nos muestra su herida abierta a través de la confesión: Rosell está perdiendo la memoria, y lo hace evidente. Interpela al público diciéndole que este quizás sea su último viaje en la escena, que desea compartir con nosotros. El tema de la confesión proviene de sus interpretaciones a María Zambrano, quien ha sido una de las filósofas que la acompañan en sus concepciones sobre la voz:

Dice María Zambrano que la confesión se hace necesaria cuando el hombre se siente solo y desamparado. Y que al compartir la palabra a viva voz, de la entraña surge la esperanza de que algo que aún no se tiene, aparezca. Algo más allá de la vida individual (Partir el Pan 13).

Rosell declara en Todo el abrazo del mar no bastará que su ¨camino del guerrero¨ está llegando un punto donde debe dar paso al ¨ocaso¨ y abrir el camino a otros.147 Su vocalidad en los cantos va hacia los aullidos, los gritos y quiebres de las canciones y poemas. Su cuerpo cobra imágenes feroces como quien está en un estado dilatado de ¨vida-muerte¨, que ella relata en relación a sus viajes del exilio. Rememora su vida, el dolor del exilio. ¨El exilio se lleva adentro¨, declara (Entrevista). Muestra el dolor de sus cantos en la ¨tierra prometida¨ que la vio llegar de Argentina, y donde ella se confiesa harta de tantas injusticias; interpreta a Zambrano en su lectura de Claros del Bosque (22-24):

147 El ocaso para Rosell se expresa al final de la obra; canta dulcemente y luego llega a un grito. La luz

119 ¿Dónde está la lucha?

Y entonces llega, como una centella de fuego, la fatiga de respirar, como si el respirar todo de la vida nos atravesara.

Y tendrá entonces, todo aquel que renace, que esforzarse para respirar oprimido por la demasiada densidad que lo rodea,

la de su propio sentir, la de su propio pensamiento, la de su sueño.

Y entonces viene el suspiro, el que respira la vida toda y su escondido centro.

Nacer, renacer: la promesa de ser concebido y de irse a la par concibiendo. Darse a nacer.

Rosell se pregunta ¨ ¿exiliarse es una herida o un renacimiento? ¨. Pienso que ella renace en la puesta en escena: muestra sus fatigas, su memoria quebrada, su respiración que se hace audible en el espacio mientras toma los trazos de texto que están en el escenario, con el fin de darle una guía a su memoria.148 Su vida es un camino sobre la voz individual; los cantos que aprendió y nos comparte; nos insta a seguir teniendo ¨esperanza¨ en los cambios, en las batallas contra las presiones sociales, nos estimula a que ¨tengamos voz¨. No lo hace de forma literal, canta, profiere poemas, anécdotas. El universo escénico es altamente metafórico.