consequences of technological change Climate change will affect both the demand for and availability of water in Australian
5.1 Policy-level implications
La crisis que azotó al país en el gobierno de Mahuad ahondó más la desconfianza ciudadana hacia las élites económicas y los líderes políticos, aunque los ciudadanos, a pesar de todo, recibieron la dolarización con más confianza, al sentir que era una forma de estabilización de la economía doméstica y rápidamente se adaptaron a ella. Este hecho denota que la deslegitimación social estaba más orientada a los partidos tradicionales y, en general, hacia la clase política, y explica por qué en las elecciones presidenciales del 2002, el puesto presidencial no fue ocupado por ninguno de sus representantes. Por el contrario, Lucio Gutiérrez, coronel
42El salvataje representó casi el 30% del PIB en 1999. Filanbanco recibió 1200 millones entre 1998 – 2001, el doble de inversión en salud en el mimos período. Además, se estima que entre las causas de la crisis está la diversificación de empresas pertenecientes a grupos bancarios como medios de comunicación, industria, agro exportación, entre otros. Tomado de: Acosta. A, 2004. “Breve Historia Económica del Ecuador” Quito: Corporación Editora Nacional, p. 215
43Los militares se sentían descontentos con el gobierno después de los recortes al presupuesto militar tras la firma de la paz con el Perú.
44Durante el Gobierno de Mahuad se inician las negociaciones para un establecimiento de una base militar estadounidense en Manta, sin embargo, tras su destitución se legitima, finalmente, el convenio bajo el gobierno de Noboa en el 2001. Cabe recalcar que dicho proyecto nunca contó con la aceptación popular. Es más paras las elecciones del 2006 estar en contra de la misma significaba tener mayor apoyo electoral.
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de la Fuerza Terrestre, uno de los líderes del golpe contra Mahuad y ahora perteneciente al Partido Sociedad Patriótica (surgido del descontento de los cuarteles) obtuvo la victoria en alianza con sus compañeros de la asonada, el Movimiento Pluricultural Pachakutik (PK) y el Movimiento Popular Democrático (MPD)45.
El triunfo de Gutiérrez marcó un cambio fundamental en la evolución del
sistema político ecuatoriano y abrió el camino para los políticos “recién llegados” como
Rafael Correa (2006); sin embargo, el apoyo ciudadano suscitado por una ilusión de cambio no duró mucho. Una vez posesionado, Gutiérrez dio la espalda a sus aliados y se orientó hacia una política tutelada por los intereses de los Estados Unidos y se inclinó hacia la derecha política, estableciendo contactos con la banca privada y con el Partido Social Cristiano, hasta entonces liderado por León Febres Cordero. Además, no solo ratificó la presencia de la Base militar norteamericana en Manta, y aceptó el marco regulador del FMI, sino que, además, se aprestó a negociar el Tratado de Libre Comercio (TLC) con los Estados Unidos. Estos eran justamente los puntos más álgidos de la discordia entre el movimiento indígena y los gobiernos antecesores. Por todo ello, la ruptura de los movimientos sociales con el gobierno era eminente; el cual, a partir de entonces, se empeñó en triturarlos haciendo gala de las estrategias militares y el engaño que terminaron por dividir al movimiento indígena.
Muy pronto, la ruptura social y política con respecto a Gutiérrez no fue solamente experimentada por sus más cercanos aliados sino por el conjunto de la sociedad, especialmente de la capital de la República, cuyos ciudadanos estaban cansados de su discurso ambiguo, su autoritarismo y su falta de consistencia con las propuestas iniciales. Finalmente, a poco más de un año de su ascenso al gobierno, la descarada corrupción, nepotismo y clientelismo que caracterizaron al Gutierrismo terminaron por enfurecer a importantes sectores ciudadanos. La respuesta de las clases altas y medias de Quito fue la organización del movimiento de protesta ciudadana bajo el lema “que se vayan todos”, en referencia a todo lo que significara política o rezagos de la vieja política46. Las constantes protestas obligaron a Gutiérrez
a salir del poder una vez que las FFAA le quitaron su apoyo. La respuesta social develó una profunda decepción y escepticismo hacia la política nacional, al igual que
45Mientras era candidato, el ex coronel Gutiérrez, promete un cambio en la estructura del Estado, reformas a los poderes legislativo y judicial, y una política social y económica justa. Su popularidad y credibilidad es resultado de su participación protagónica en el golpe de Estado de Mahuad en el 2000.
46 Tal como menciona el análisis periodístico de Diario Hoy Online en su edición especial de
“Caída y Fuga de Lucio Gutiérrez. El Abril de los Forajidos”, es la clase media y alta de Quito quienes provocaron la salida de la presidencia a Gutiérrez y profundizan la demanda ciudadana, ya presentada en la constitución del 1998 por políticos y movimientos sociales, de realizar una asamblea constituyente para reformar completamente la institucionalidad y la representación política del país.
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un profundo deseo de cambio y renovación total. Pero, también, mostró que, durante la caída de los tres presidentes, la última instancia decisional había estado en manos de los militares.
Una evaluación general del desenvolvimiento de las políticas de desarrollo en el país demuestra que las constantes promesas hechas desde la política generaron muchas expectativas entre los diferentes estratos sociales y dentro de un marco de escaso crecimiento y desarrollo económico. Si bien desde el boom petrolero en los años setenta, estas expectativas se dispararon, los beneficios nunca pudieron ser canalizados por las políticas gubernamentales –de diverso signo e ideología– hacia una redistribución social y productiva. El país nunca pudo abandonar un esquema de dependencia de productos primarios agrícolas o de una economía rentista como la petrolera, que propició y mantuvo la inequidad social y la pobreza, cuando no el oportunismo y la corrupción en la política.
En la década de los noventa, la situación se agudizó por los factores expuestos más arriba, en el marco de un proceso de empobrecimiento acelerado en toda América Latina debido al fracaso de las políticas neoliberales que adoptaron casi todos los países. El número de pobres creció del 34% al 71%, mientras que la pobreza extrema aumento de 12% al 31 %. Igualmente, los índices de bienestar se deterioraron en un 43% del promedio latinoamericano. La concentración de la riqueza e inequidad social se disparó abruptamente. De hecho, el 20% más rico de la población concentraba el 26% de la inversión en educación, mientras que el 20% más pobre apenas recibía el 11%. En el campo de la salud la relación fue de 37 a 8% (Acosta, 2004: 225). Ante dicha realidad, las consecuencias fueron el masivo aumento del desempleo y subempleo, la reducción de las inversiones sociales y la emigración. Para el año 2000, el dinero enviado por los migrantes fue uno de los principales factores que permitieron la estabilidad de la dolarización: en Ecuador las remesas fruto de la emigración representaron, en el 2000, 1330 millones de dólares, 20% del consumo nacional y el 74% del PIB, mientras que, para las mismas fechas, las exportaciones de banano solo representaban el 6,24% (Acosta, 2004: 249).
Era evidente que, desde la opinión pública, la principal responsable de esta realidad fue la política. Tanto en América Latina como en Ecuador, se vivía un momento de enorme malestar y descontento con la clase política en general y, especialmente, con el sistema de partidos. De una u otra manera, todos los países experimentaron la subida al poder de figuras políticas que se constituían como una nueva promesa, fruto del extremo descontento. También la región, después del fin de
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la Guerra Fría, empezó a experimentar la necesidad de distanciarse de las políticas norteamericanas y de aquellas impulsadas por el Fondo Monetario Internacional, pues sus ajustes macroeconómicos golpearon severamente a las diferentes economías de la región, sobretodo, a sus clases populares. Así, proyectos como el TLC (Tratados de libre Comercio) fueron rechazados especialmente en América del Sur bajo el liderazgo de Brasil y Argentina que, desde el MERCOSUR, pidieron a los Estados Unidos un plazo hasta el 2006 para reiniciar las conversaciones. En Ecuador, en particular, los movimientos sociales fueron desplazando a los partidos en la escena política. Entre ellos, el movimiento indígena, los movimientos por los derechos humanos, los movimientos ambientalistas y otros alternativos empezaron a tener una presencia fuerte gracias a sus vinculaciones con otros movimientos internacionales anti sistema y a la apertura de los medios digitales de comunicación.
Así, perdieron credibilidad y se volvieron altamente impopulares aspectos como la continuidad de los contratos con las empresas petroleras extranjeras que intentaban un acceso importante al nuevo oleoducto que favorecía el aumento de la exportación. La presencia de la base militar norteamericana en Manta (FOL), que había sido instalada desde 1999 durante el gobierno de Mahuad para apoyar la lucha contra el narcotráfico47, y la posibilidad de la instalación del Acuerdo de Libre Comercio con los
Estados Unidos se convirtieron en los puntos más sobresalientes de una creciente y cada vez más radicalizada posición de los movimientos sociales, coincidente con una opinión generalizada.
Son estos factores sociales, económicos y políticos los que permiten apreciar la situación del país cuando aparece en escena Rafael Correa y su proyecto político, que se basaba en un nuevo modelo económico y de desarrollo alejado de los poderes
tradicionales de la oligarquía y la “partidocracia”48. En cuanto a los temas de
Seguridad, por lo expuesto en los antecedentes podemos inferir que desarrollo y seguridad se manejaron en el país como una suerte de entidad única, sin reconocer la diversidad de su naturaleza. En consecuencia, se crea un crea un círculo vicioso limitante para la administración pública civil y su capacidad de salvaguardar derechos ciudadanos. En el país, la supeditación de las lógicas de desarrollo con la seguridad es consecuencia de la preeminencia de la cultura militarista tácita o abiertamente aceptada dentro los distintos gobiernos y fuerzas políticas civiles. Tras el regreso a la
47Para esta época, la política de seguridad estadounidense vinculada a la lucha contra el narcotráfico reforzó nuevamente las relaciones entre la potencia y los estamentos militares en el subcontinente.
48 Dichos términos hacen referencia, de una manera despectiva a las clases altas y partidos políticos tradicionalmente dominantes en el país
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democracia, la ideología de la Seguridad Nacional seguía presente en las doctrinas de las instituciones no solo militares sino también civiles y policiales.