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Chapter 6 Discussion and Conclusions

6.4 Policy Implications

¿Qué se les exige a los participantes en este modelo? Fundamental­ mente una cosa: la capacidad para distanciarse y asumir una «posi­ ción hipotética frente a las normas de su forma de vida» (CMAC: 129). Esto implica haber accedido a una identidad moral postconvencional. Por «postconvencional» entendemos el plano de una moral univer­ sal de principios -entendido de manera formal y abstracta- que se

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distancia de las presiones convencionales de la sociedad a favor de la conformidad con lo vigente. Supone establecer una distancia críti­ ca con los usos sociales, las costumbres, las prácticas institucionales, los estereotipos o tópicos, las connivencias corporativas, etc. Implica sentido de la justicia, de la igualdad, además de respeto y reconoci­ miento por los otros y otras. Supone, pues, separarse de las identida­ des materiales, concretas y particulares, resultantes de las historias vitales que remiten a comunidades de pertenencia. Habermas des­ confía, con buenos motivos históricos, de los nacionalismos identi- tarios que traicionan el universalismo y dividen a la humanidad en «nosotros y ellos». Su ideal último de democracia, también inspirado en Kant, culmina en lo que denomina cosmopolitismo y atañe a toda la Humanidad.

Las identidades particulares, por ejemplo, las nacionales, que­ dan como relevantes en lo que se refiere a las cuestiones de la vida buena, en las que el pluralismo axiológico, valorativo, es predomi­ nante. Las cuestiones de la justicia -aquellas que se pueden discu­ tir de modo racional y, sobre todo, con esperanzas de obtener un consenso, aquellas en las que puede lograrse la distancia hipotética requerida por una ética del deber- son las que aborda este modelo de conciencia moral postconvencional. Para explicar la diferencia entre lo convencional y postconvencional tenemos que referirnos al psicólogo estadounidense del desarrollo moral Lawrence Kohlberg. Habermas se inspira en su modelo de estadios progresivos que va al­ canzando el individuo desde la niñez a la edad adulta. En esta tabla detallamos lo que significan los distintos niveles de desarrollo moral hasta llegar a la madurez de lo postconvencional.

7.a ótica del discurso 101

Niveles de desarrollo moral

Nivel Estadio Lo que está bien

Castigo- obediencia

No violar normas respaldadas por castigos, obediencia ciega y evitar daños físicos a personas y propiedades.

Preconvencional

Relativismo instrumental

Seguir las reglas solo cuando redunda en el interés particular y dejar que los otros hagan lo misma Lo equitativo, el intercambio proporcional, el trato, el acuerdo.

Convencional

Concordancia interpersonal

Vivir de acuerdo con lo que esperan las personas próximas, o con lo que se espera en función de roles como el de hijo, hermano, amigo, etc. ‘Ser bueno* es importante y significa tener buenos motivos, preocuparse por los demás. También significa mantener relaciones mutuas, tales como confianza, lealtad, respeto y gratitud.

Orden social y autoridad

Cumplir con los deberes con los que se está de acuerdo. Defender las leyes salvo en casos extremos en que entran en conflicto con otros deberes sociales establecidos. Contribuir a la buena marcha de la sociedad, el grupo o la institución.

Postconvencional

Contrato social

Ser consciente de la existencia de diversos valores y opiniones y de que la mayoría de valores y reglas es relativa al propio grupo. Estas deben ser normalmente respetadas, sin embargo, en beneficio de la imparcialidad y porque constituyen un contrato social. Sin embargo, algunos valores y derechos no relativos, como la vida y la libertad, han de ser defendidos en cualquier sociedad y sin tener en cuenta la opinión mayoritaria

Principios éticos universales

Seguir unos principios éticos adoptados por uno mismo. Las leyes y los acuerdos sociales particulares son normalmente válidos porque se basan en tales principios. Cuando las leyes violan estos principios, se actúa según el principio. Son los principios universales de justicia igualdad de los derechos humanos y respeto a la dignidad de los seres humanos como personas individuales.

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Toda norma vigente socialmente puede cuestionarse desde la apreciación de su validez: lo normativo se opone así a lo empírico o fáctico suspendiendo su «naturalidad» -n o es una razón válida ni creíble el «siempre lo hemos hecho así», por lo que las tradiciones deben ser criticadas y evaluadas-. De esta manera, lo válido, lo co­ rrecto moralmente, aquello a lo que nos obliga el deber se separa de lo fáctico, de lo empírico, de la realidad tal como discurre actualmente. La moral universalista habermasiana promete ir más allá de la mera facticidad del mundo de la vida:

Desde esta perspectiva, la existencia de las normas heredadas apare­ ce fraccionada, especialmente en dos partes, la que puede justificarse por medio de los principios y lo que está en vigor de modo fáctico. La fusión vital entre la validez y la vigencia social ha desaparecido (CMAC: 133).

La psicología del desarrollo moral de Kohlberg, en la estela de los planteamientos del psicólogo del crecimiento infantil Jean Piaget, jun­ to con la idea de Mead de asumir el rol de «otro generalizado» -p o ­ nernos en el lugar del otro-, aporta la pieza individual que demanda Habermas para que el diseño comunitario funcione. La postconven- cionalidad de la conciencia moral margina las adscripciones particu­ lares y, de este modo, pone coto a las motivaciones egoístas de los individuos. Este es el dato clave.

La ética del discurso nos enfrenta con la necesidad de articular un modo de identidad moral que sea «funcional» para la comunidad ili­ mitada de comunicación. Esta comunidad está presidida por la capa­ cidad de abstracción y generalización que permite desprenderse de la convencionalidad de hecho, la de lo fáctico, las costumbres y los pre-

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