b Synthesis of Amidoamide Salt
C. Nonionic Softeners
1. Polyethylene Emulsions
LICITACIONES
Introducción
Cuando se requiere ejecutar una obra de arquitectura, en forma total o parcial, se presentan dos formas de adjudicación:
a) Trato Directo: la adjudicación por trato directo es la forma a la cual estamos acostumbrados a emplear diariamente en cualquier operación dineraria. Por ejemplo, en la compra de un objeto determinado. Esta forma es la mas simple y común en relación a la adjudicación de una obra; solo se requerirá conocer los antecedentes o las recomendaciones de un cierto contratista o empresario, y luego convenir el precio o los precios y las condiciones que afectaran la materialización de ese proyecto (formas de pago, plazos de ejecución, ofrecimientos de mejores garantías, etc.).
b) Licitación: en el caso de la adjudicación de obras por licitación se observa la presencia de más de un empresario o contratista que aspira a materializar un proyecto, debiendo arbitrar los medios para que esa materialización sea ejecutada por un solo empresario o contratista, entre todos aquellos que se presenten para lograr la adjudicación.
La licitación
Por definición, la licitación es la acción de licitar, que significa ofrecer precio por una cosa que es de la calidad que se exige.
La licitación es un concurso de precios para llevar a cabo la construcción de una obra. Es además un concurso de aptitudes y condiciones que una empresa constructora debe poseer para construir esa obra, en forma parcial o total, mediante cualquier sistema de contratación, a excepción del sistema de Administración o Economía.
Este mecanismo es, en definitiva, la búsqueda de precios de todos aquellos que distintos proponentes ofrecen. Por ello, toma mucha importancia la documentación de obra sobre la cual cada oferente construirá su precio, dado que cuanto más estudiada este y más precisa fuera dicha documentación, se disminuye la posibilidad de error sobre la interpretación de la misma, para que cada empresa pueda ajustar sus costos y precios finales en pos de obtener la deseada adjudicación.
Factores que inciden en la licitación
Una licitación depende de dos tipos de factores:
1. Uno son los llamados Factores Ordinarios, que son los precios, plazos, garantías, etc.
2. Además se encuentran los denominados Factores Extraordinarios, que son los mejores antecedentes de una empresa, las mejores garantías que se ofrecen, la capacidad técnica, la experiencia en obras similares, la reducción en plazos de ejecución, la posibilidad de financiación, etc. Es entonces la oposición de estos factores que en definitiva determinarán la adjudicación para un cierto oferente, que habrá satisfecho los requisitos ofrecidos.
La licitación de una obra puede hacerse con o sin precios básicos, discriminados en las distintas tareas de construcción, o bien conformando un precio global.
Formas de llamado a licitación
Un llamado a licitación puede ser Abierto o Cerrado, como además puede clasificarse como Público o Privado.
Es abierto cuando cualquier empresa puede presentarse como oferente.
Es cerrado cuando el licitante solo invita a un número determinado de empresas a concursar.
En cuanto a la clasificación de público o privado, el origen del llamado varía de acuerdo a la procedencia de los fondos que se utilizaran para construir la obra objeto del llamado, ya que la Ley 13064 establece esta diferencia al considerar como obras públicas a aquellas que se ejecutan con dineros públicos o fondos del Tesoro Nacional.
El rol del profesional en la licitación
En la licitación, la figura del profesional puede encontrar dos lugares posibles:
1. Como Oferente, es decir como empresario de la construcción que aspire a construir una obra.
2. Como Asesor del Comitente, que es el caso del profesional proyectista, que sobre la base de su conocimiento del oficio de construir, asesora al comitente sobre la correcta elección de ofertas entre todas las que se presentan al llamado a licitación. El asesor debe conocer del manejo empresarial en el arte de construir en toda su dimensión para la correcta confección de las distintas cláusulas que determinaran el llamado a licitación.
La figura del profesional asesor toma importancia por cuanto su capacidad técnica le permite conocer la real dimensión de esa obra a realizarse, y eso se logra con un buen conocimiento del arte de construir.
De una buena documentación de obra se obtiene un buen cómputo, y es en esa etapa donde comienza la verdadera economía de la obra, porque un buen cómputo conduce a un exacto presupuesto. Esa valoración de la obra puede obtenerse de dos formas:
1. Una forma es la denominada forma análoga, que sirve para conocer en forma rápida las posibilidades de materialización de una obra basándose en un precio de mercado de las unidades técnicas de los distintos rubros que componen la obra. Por ejemplo: el m2 de construcción, el m2 de mampostería de ladrillos comunes de 0,15 en elevación, etc.
2. La otra forma es la llamada forma de análisis de costos, en donde cada rubro se analiza de acuerdo al cómputo realizado en una obra única y singular, originando así un precio exacto, que se forma con la adecuada valoración de elementos como los que se detallan:
Costos de materiales. Costo de fletes.
Costos de mano de obra, cuyos componentes básicos son: a) Jornales.
c) Cargas sociales. d) A.R.T.
Costos de seguros de responsabilidad civil. Costos de gastos generales.
Utilidad o beneficio empresario.
El conocimiento de cómo puede formarse el precio de un rubro o de varios de ellos es lo que facilita la tarea del profesional que debe, precisamente, verificar todas las ofertas que se presenten en un llamado a licitación, dado que pueden presentarse situaciones como las que se detallan:
En muchos llamados a licitación suelen aparecer montos topes de las ofertas; es de haber notar que esos montos deben estar sujetos a un estudio minucioso de todas las cláusulas componentes del llamado. Ejemplo de ello son la enumeración de las características físicas de los materiales a utilizar, calidades de los mismos, determinación de su nombre o marca comercial, etc., por cuanto si se omitieran algunas de estas características, las interpretaciones de los oferentes serán distintas debido al uso de materiales de inferior calidad, lo que traería una marcada diferencia en los montos ofertados por las distintas empresas.
Otra consecuencia emergente de una mala redacción de las cláusulas seria la aparición de trabajos adicionales durante la ejecución de la obra, lo que traería aparejada una constante renegociación de los contratos, que podría derivar de un notorio desgaste de la relación comitente empresario. Deberá además dejarse bien explicitado y determinado cuáles serán los gastos directos y los gastos indirectos de la obra, para que los distintos oferentes realicen la correcta amortización de sus equipos, y un correcto valor de alquiler de sus maquinarias.
Bases de una licitación
Antes de presentarse a un llamado de licitación, la empresa debe conocer qué tipo de obra es la que se va a licitar, como así también las características y condiciones que cada oferente debe poseer para participar del llamado. En forma general, las Bases de una Licitación pueden redactarse tomando como base los siguientes artículos:
Objeto del Llamado: aquí se detalla el tipo de obra a licitar, y quien es el comitente. Pliegos de Condiciones: se establece el domicilio en donde los interesados pueden
retirar el pliego.
Consultas: se indican a quien, como y donde deben formularse, y dentro de cuales lapsos.
Oferentes: se detallan los requisitos que deben cumplir las empresas que desean participar.
Propuestas: se indican cómo, cuándo y dónde deben entregarse las ofertas.
Condiciones: se solicita al oferente las garantías de mantenimiento de la oferta, y asimismo un lapso de mantenimiento de la misma.
Adjudicación de la Obra: se detalla lugar, fecha y hora de la apertura de los sobres de las distintas ofertas.
Documentación: se detallan los documentos necesarios para que los oferentes armen su cotización (planos, pliegos de condiciones, etc.).
Orden de Aplicación de los Documentos Técnicos: se establece un orden de prioridad para la documentación, si surgieran controversias entre los elementos que la componen.
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