Since 1 9 88, Sellafield has suffered a further series of incidents including radioactive discharge, fires, employee contamination and on one occasion the plant had to be put on
3 Popper's views were first published in 194, The Logic of Scientific Discovery (translated
En concordancia con el primer capítulo, la democracia revolucionaria de las FARC-EP tenía incluido dentro de sus estatutos la igualdad de derechos y deberes para hombres y mujeres de la organización, convirtiendo a las mujeres en sujetas de derechos que le eran negados en la sociedad civil. Bien pues esta situación se extendió para la organización al mismo ritmo que avanzaba la negociación, pues la presión internacional sobre la situación de las mujeres en la guerrilla, la propia incidencia política de las Farianas por ejecutar el tema de género como una orientación política y la misma cualificación de la conciencia de género de las Farianas permitieron democratizar esa democracia proponiendo como un espectro esencial el tema de la mujer dentro de las decisiones políticas, dicho de otra forma ampliaron la democracia diciendo algo muy sencillo, y es que si son el 40% de la militancia tienen que importar como tal.
Así pues, la incidencia del feminismo Fariano en las orientaciones políticas del nuevo partido explicadas anteriormente son un ejemplo de cómo la visión de democracia interna se ve extendida desde lo formal, al gozar de garantías políticas estatutarias que no tenían antes. Pero desde un plano personal, el ser sujetas de derechos en medio de esa idea de democracia también se extendió, porque la vivencia del proceso de paz fue una escuela política para todas las mujeres en todos los niveles de la jerarquía, escuela privilegiada para todas sobre resolución de conflictos, historia y teoría de género que
122 no hubieran podido tener fuera de la organización y que además tenía componentes muy prácticos cómo la formación en los temas de comunicación y cultura.
No obstante es importante resaltar, lo importante de darle la justa proporción a los avances cometidos, porque como se ha establecido en el primer capítulo hay una distancia muy grande entre lo estatuario, el aspecto discursivo de lo formal y la práctica, tanto en la guerra cómo en la paz existen desfases praxiológicos al respecto, por lo que las FARC-EP a pesar de haber implementado estas cuestiones y avances en el papel, la realidad es que sus direcciones, máximo ejemplo de la democracia interna y capacidad de incidencia en las decisiones de la organización no cumplen en sentido estricto las proporciones justas para la equidad de género dentro de la organización.
En el congreso constitutivo de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), el nuevo partido de la desarmada FARC-EP se escogió una dirección nacional constituida de 111 integrantes (Castrillon, 2017), entre esos sólo fueron escogidas 26 mujeres representando apenas el 23% de la dirección, de esas mujeres escogidas sólo Sandra Ramírez (número 13 en votación) y Victoria Sandino (Número 15 en votación) asumirán cargos públicos en el Senado teniendo en cuenta que son sólo dos posiciones de 10 curules disponibles para el nuevo partido es decir el 20%. Tanto el 26% de la dirección nacional cómo el 20% de los puestos públicos están lejos del 30% de la ley de cuotas (Congreso de Colombia, 2000) y de la paridad, la gravedad de esto es que demuestra que aún hay gran camino por recorrer para lograr la igualdad entre los sexos en las filas Farianas, ya que no hay participación equilibrada de mujeres y hombres en las posiciones de poder y de toma de decisiones en la vida política (Canales, 2018).
De esta manera la feminidad excombatiente sigue teniendo los mismos problemas de reconocimiento y capacidades de acceso a las decisiones políticas que en otrora, pero con el aliciente de tener el bagaje teórico que no tenían antes, los referentes políticos para sostenerse y abanderarse de esta lucha, así cómo una visibilización y empoderamiento de las mujeres en su conjunto que nunca habían tenido antes en su historia. Durante la guerra no había ni un solo nombre de mujer en la lista del secretariado de las FARC-EP, y hoy en día, junto a los nombres de Sandra Ramírez y Victoria Sandino resuenan otras mujeres que siguen en las instancias de poder del nuevo partido como: Erika Montero, Camila Cienfuegos, Liliana Castellanos, Gloria Martínez, Yira Castro, Alexandra Nariño (Tanja Nijmeier), Mireya Andrade, Shirley Méndez, Erika Galindo, Yaritza Paniagua, Mallerly Ortiz, Ángela Tuta, Natalia Suárez, Amanda Ríos, Andrea Antequera, Otilia Serna, Luz Dary Sánchez, Claudia Beltrán, Luz Ángela Castellanos, Yuliana Cépeda, Yurani, Amparo Caicedo y Betsy Ruíz (Castrillon, 2017).
Así pues, hay avances significativos para lograr la equidad de género dentro de la organización, y este logro significa la consecución real y no sólo discursiva de una democracia interna Fariana que reconozca en plenitud el 40% de su militancia, dando garantías a su histórica doble trasgresión por ser mujeres y ser insurgentes, y así mismo
123 posibilitando el fortalecimiento de la lucha contra el patriarcado y el capitalismo fuera de las filas Farianas, es decir en palabras de Sandra Ramírez “unos pinitos en las escalas de reconocimiento” que han empoderado a la militancia a pesar de las estructuras y sus formas patriarcales, en donde pesa el pensamiento machista en las filas militares (de cualquier organización o ejército regular). Pero que también se ven permeadas por el pensamiento feminista, quiéranlo o no. (Calvo, 2017)