CRF++ Soest
1. While it is possible to encode in the template that the CRF algorithm also looks at the tokens themselves (i.e using true ngrams as opposed to label-ngrams), this is not the default CRF
Y es que el mundo no es igual para todos… Nuestra constitución biológica hace que tendamos a ver y a sentir el mundo de formas muy distintas. Las arañas, por ejemplo, sienten el universo de forma parecida a esos sueños
oscuros que tenemos nosotros a veces… Los hombres tenemos una percepción privilegiada de la verdadera realidad: con la ciencia y el
conocimiento hemos llegado a conocer el mundo
real, el mundo que va más allá de la apariencia
cotidiana de las cosas. Aun así, ni siquiera todos los hombres hemos desarrollado el mismo
sistema de percepción del mundo: los hombres
vemos un mundo muy distinto acorde con nuestro temperamento.
Los griegos clásicos ya se dieron cuenta de esto, y dividieron a los hombres en cuatro grupos, según predominase en ellos un elemento determinado: así, el fuego creó al colérico; la tierra, al melancólico, el aire al sanguíneo y el agua al flemático. Estos son cuatro formas distintas
de ser hombres. Y los cuatro ven el mundo de forma relativamente distinta… Antes de nada,
haremos un repaso a la forma en que sienten el mundo estos cuatro tipos de hombres mencionados, para al final, terminar preguntándonos: “¿Cuál de las cuatro visiones es más objetiva, se acerca más a la verdadera realidad siempre igual a sí misma…?”
Distintas visiones del mundo según el temperamento
1. Sanguíneos: los sanguíneos sienten el mundo como si fuese pura jarana… Sienten el
mundo como si este fuese una constante fiesta, a la que hemos llegado para divertirnos, para hablar con los demás, para practicar sexo con bellas mujeres… No le interesa mucho que haya que trabajar, que haya que estudiar… al fin y al cabo, eso es poco importante. Lo importante es la fiesta constante, irse de marcha, y volver a casa para dormir… para al día siguiente volver a hacer lo mismo…
2. Flemático: el flemático busca sobre todo la tranquilidad. Un mundo tranquilo y bien
organizado es la forma ideal de sentir el mundo del flemático… Si hay alboroto, es que el mundo se está desmoronando… y hay que empezar a reorganizarlo, con una buena dosis de inteligencia pragmática: cada cosa en su sitio, cada juguete en su caja; cada persona en su casa, pasando un día tranquilo… el flemático llega a casa después de un tranquilo día de trabajo, y se encuentra a su mujer. La da un beso, come algo, y se tumba a dormirse una larga siesta. De vez en cuando se despierta para ver un trocito de la peli que echan por la tele… pero en seguida se vuelve a quedar dormido. Cuando ya es tarde, hay que irse a la cama para volver al día siguiente a nuestro tranquilo trabajo… Su mujer lo ayuda a desplazarse hasta la cama, pues el sólo se muere de sueño, y no puede ir por sus propios medios… En la cama otra vez a dormir… La vida trascurre así, tranquilamente, esa es la forma en que siente el mundo el flemático: pura tranquilidad.
3. Colérico: para el colérico todo es trabajar… Aunque se tire el día trabajando, siempre
necesita sacar tiempo de donde sea para trabajar más. Es como si su vida fuese una fábrica, percibe el mundo como si fuese una inmensa fábrica, o un inmenso lugar que hay que
transformar. El colérico, cuando se va a dar un paseo por el campo, se siente a disgusto… en esos bosques, en esas praderas,… que no están transformadas: habría que hacer un campo de golf en el bosque; habría que construir una urbanización en las praderas… esa es la forma de ser ideal del mundo. No son capaces de apreciar la belleza natural, solo aprecian la belleza de las megaurbes, nada de pueblecitos con encanto... todo el mundo debería de estar
urbanizado… No nos debe de extrañar, que España haya estado gobernada por ese gran colérico y mejor miserable llamado José María Aznar,…
4. Melancólico: para el melancólico la vida es una obra de arte. Todo debe de ser bello, todo
es un inmenso escenario, el universo entero es un inmenso drama. El melancólico quiere sentir el mundo como si fuese un cuento de hadas, como si estuviésemos de verdad en la Tierra
Media de “El señor de los anillos”, o en un cuento futurista (como Blade Runner). La magia, el
encanto del mundo, la luz crepuscular de los bosques al anochecer, cautivan y llenan de gozo y de alegría el corazón del melancólico… También son peleones, y no es raro que comparen a la vida con una batalla. Los melancólicos son guerreros por antonomasia, y siempre andan
intentando salvar al mundo, o a la princesa, si les pilla de paso…
¿Y cual de estas cuatro visiones es la real, cual es el mundo real? Lo cierto es que depende: la historia va dando distintos inesperados giros según avanza y se dirige hacia su final. En otros tiempos la visión del colérico pudo ser la más adecuada… Pero a día de hoy, parece que nos inclinaríamos más por una visión melancólica del mundo… En el fondo, es una especie
de pacto intermedio entre melancólicos y coléricos. El mundo se dirige hacia esa solución a medio camino entre los dos temperamentos productivos… El colérico puso un fuerte ímpetu para construir ciudades, para diseñar industrias… el melancólico también aportó ese ímpetu, junto con la inteligencia necesaria para hacer todo eso… Pero la vena colérica parece que
nos empieza a asfixiar… El mundo del futuro parece que quedará más de manos de los
melancólicos, pues una vez que la producción de materiales, de comida,... etc. es tan elevada, lo que cuenta es un mundo vivo, bello, agradable… tal como quiere el melancólico… Desde luego, descartamos las visiones del flemático y del sanguíneo: si, a veces está bien estar tranquilo o estar de fiesta… pero siempre hay un eje principal en el que debe de girar una nueva tierra: y en este caso, en un futuro inmediato, ese eje debe de ser la belleza.