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2.3 A possible mechanism for the reduction of aldehyde 251.

Q The doublet at Ö 3.90 overlaps the singlet at Ö 3.92.

Scheme 6. 2.3 A possible mechanism for the reduction of aldehyde 251.

2.1.1. Testimonios arqueológicos

El conocimiento de la evolución económica y del urbanismo de Baetulo es fundamental para comprender qué uso de la moneda tuvo lugar a lo largo de la vida de

7 El taller acuñó seis emisiones de moneda de bronce en un período que se venía situando a finales del

siglo segundo y principios del primero (CNH, p. 198), pero que posiblemente haya que retrasar al inicio del siglo primero, dada la ausencia de estas acuñaciones en el turó d’en Boscà, abandonado ca. el año 100 a. C. (Comas y Padrós (1992) p. 73).

8 Ptol., II, 6, 18. 9 Mel., II, 90. 10 Plin., NH., III, 22. 11 Jacob (1997) p. 528.

12Vid. TIR, K/J-31 (Madrid. 1997) s. v. BAETULO 13 Padrós (1988) p. 21.

14 Comas y Padrós (1992) p. 7 15 Padrós (2001) p. 66.

la ciudad y para interpretar debidamente sus hallazgos monetarios. Desafortunadamente, sólo se conoce adecuadamente la evolución del yacimiento durante el siglo I a. C. y el I d. C. La ciudad moderna ha destruido gran parte de los testimonios de su evolución posterior, aunque todo parece indicar que la actividad sería menor a partir de entonces.

Durante el siglo primero de nuestra era, Baetulo fue un importante puerto de

exportación, y la actividad comercial que se desarrolló en ella debió de alcanzar una cierta magnitud. El desarrollo del comercio vitivinícola se inició ya a mediados del siglo

I a. C., cuando la producción de vino, impulsada por los colonos itálicos16, empezó a ser

excedentaria en el territorium baetulonense. La distribución de las ánforas fabricadas en

el área layetana desde mediados del siglo I a. C. y hasta época flavia (formas Pascual 1 primero y Dressel 2-4 de pasta tarraconense después) testimonian la importancia de

Baetulo dentro de los circuitos comerciales del Imperio, alcanzando, además de la

península itálica, la Galia, el limes germánico y las costas inglesas17.

También el volumen de material anfórico recuperado en la ciudad demuestra que

en ella se llevó a cabo un intenso comercio de vino18, que implicó la actuación de

intermediaros o negotiatores, con el consiguiente uso de moneda19. La frecuencia de las

transacciones comerciales a finales del siglo I a. C. y durante gran parte del siguiente favorecería la existencia de un importante volumen de moneda en circulación en la

ciudad (y, en gran medida, en su ager) al menos hasta época flavia. Los hallazgos

monetarios confirman esta realidad.

Los escasos restos del urbanismo de la ciudad romana que conocemos nos permiten observar la misma evolución, atestiguando un importante desarrollo desde mediados del siglo I a. C. hasta época flavia, cuando reflejan también un fuerte freno en la vida de la ciudad.

El yacimiento se organiza en dos áreas muy diferenciadas, separadas por lo que probablemente sería el foro. En la parte alta se estableció el área residencial de las

familias aristocráticas, donde se han localizado las domus más suntuosas, destacando

entre ellas la del carrerLladó, por su estructuración y sus ricos pavimentos musivos20.

Estas familias serían en su mayoría las propietarias de los viñedos cuya producción se exportaba. La mayor parte de estas viviendas, que son fundacionales, enriquecieron sus

estructuras con pinturas murales, mosaicos y pavimentos21 en época de Augusto,

momento en el que la exportación del vino layetano alcanzó su momento álgido,

16 Pena (1998) p. 305.

17 Comas (1987) pp. 161 y 163. 18 Comas (1998) p. 221.

19Vid. Pascual (1987) p. 125; veremos algo más detenidamente este punto en el Epílogo del trabajo. 20 Comas y Padrós (1992) p. 21.

apuntando hacia esta identificación entre la aristocracia de la ciudad y las élites terratenientes, y testimoniando la riqueza que la actividad comercial aportó a Baetulo.

En la parte baja se localizaban las estructuras

relacionadas con las actividades económicas y comerciales, vinculadas en gran medida con las operaciones desarrolladas en el área portuaria, junto a la que se encontraban23. Destaca la insula de tabernae al sur del foro construida en el segundo tercio del siglo I a. C. y otro edificio de grandes dimensiones cercano a ella, en cuyo subterráneo se hallaron doliae24. Debemos situar aquí, según la evolución económica de

Baetulo vista, un alto índice de circulación monetaria hasta época flavia, cuando se amortizaron estas estructuras. Las actividades y uso monetario se verían potenciados también por el hecho de que la vía Augusta atravesaba el área25.

También en esta parte baja de la ciudad se localizaban dos conjuntos termales de carácter público, situadas, uno de ellas, bajo el actual museo municipal de la ciudad y el otro en el área conocida como el jardín de los franciscanos26. Se atestigua en las primeras una remodelación en época de Augusto27, que testimonia el buen estado de las finanzas de la ciudad en ese momento. Esta prosperidad queda confirmada por la

22 Fuente: vid.TIR, K/J-31 (Madrid. 1997) s. v. BAETULO, p. 41. 23 Padrós (1987) p. 154.

24 Comas y Padrós (1992) p. 25. 25 Padrós (1988) p. 22.

26 Jacob (1997) p. 631; el primer conjunto se conocen bien -vid. Comas et al. (2000)-. 27 Comas y Padrós (1992) p. 21.

Mapa 1. Planta de la ciudad romana de Baetulo. Según Guitart, Padrós y Fonollà22.

ampliación del yacimiento, que rebasó la muralla por el NE, SE y SO, de modo que su extensión pasó de 10 a 14 ha28.

Al margen de los dos baños citados, apenas conocemos los edificios públicos de la ciudad. Sólo tenemos constancia de otras tres construcciones públicas. Dos pertenecen al área del foro, un templo y un edificio de grandes dimensiones de funcionalidad desconocida29; la tercera es una construcción relacionada con la conducción de aguas, de la que se conocen 92 m, construida durante los reinados de Augusto y Tiberio y que abastecía a parte de la ciudad30. Estos edificios requerían una inversión por parte del municipio para su mantenimiento.

El esplendor comercial de la ciudad tuvo lugar en la primera mitad del siglo I31, y en especial en época augustea32. Este panorama se transformó fuertemente a partir del período flavio, período en el que descendieron drásticamente las exportaciones vinícolas; las ánforas de la región están ausentes de los niveles de destrucción de Ostia, datados en época de Trajano, y en los niveles de Baetulo desaparecen a mediados del siglo II33. Podemos decir que, desde época flavia, la ciudad entró en una fuerte recesión que continuó durante todo el Altoimperio34. Sólo vuelve a documentarse una cierta reanudación de los contactos comerciales con el Mediterráneo entre los siglos III y V.

El urbanismo evidencia con claridad esta recesión. En época flavia se observa un nivel general de reformas y amortizaciones que pusieron fin al desarrollo urbanístico de la ciudad. Se inutilizaron las canalizaciones anteriormente citadas así como diversas cloacas35; dejaron de utilizarse las termas36; se abandonaron las tabernae del sur del

forum, y las ricas domus de la parte alta se transforman en áreas industriales y de hábitat de carácter modesto37. Desde finales del siglo I no se documentan en Baetulo

construcciones o estratigrafías que hablen de una actividad importante en ella38.

Concretar las causas de esta recesión es complejo. La bibliografía presenta dos hipótesis. Por un lado, J. Guitart defiende que las reformas y amortizaciones experimentadas en la ciudad no supusieron un descenso de la actividad en Baetulo y su

ager sino una transformación de la distribución de los espacios, y no reflejaría más que un traslado de las clases aristocráticas de la ciudad a las villae localizadas en el 28 Padrós (1987) p. 154. 29 Padrós (1987) p. 154. 30 Comas y Padrós (1992) p. 25. 31 Comas (1987) p. 165. 32 Padrós (1988) p. 23. 33 Comas (1987) p. 165. 34 Aquilué (1984) p. 99. 35 Comas y Padrós (1992) p. 23. 36 Jacob (1997) p. 512. 37 Aquilué (1984) p. 98. 38 Aquilué (1984) p. 99.

territorium39. Una postura contraria es la defendida por X. Aquilué, quien considera que

Baetulo experimentó una fuerte recesión económica a partir de época flavia, de la que ya no se recuperó, causada, básicamente, por los cambios estructurales que se produjeron en la jerarquización urbana del noreste de la tarraconense, especialmente la creación de la colonia Barcino a principios del Imperio, que fue desplazando a Baetulo

como puerto principal de la región layetana40. Nosotros consideramos que, aunque pudo existir un cierto proceso de éxodo urbano hacia el ager, los signos de decadencia socio- económica de la civitas son claros. Los hallazgos monetarios reflejan también el descenso del dinamismo económico de Baetulo desde el período flavio.

Sobre los siglos II y III disponemos de muy poca información. Durante el siglo II la actividad portuaria quedó estancada, y sólo en el III se registraron débiles movimientos comerciales; aunque la ocupación de la ciudad continuó hasta el siglo VI41, desde el siglo II los niveles de amortización de diferentes estructuras son numerosos. Se inutilizó, por ejemplo, una cloaca de un cardo del sector central, en el segundo cuarto del siglo II, y se registra el abandono parcial de una domus en su tercer cuarto42. No obstante, Guitart defiende que se mantuvo la ocupación de algunas casas suntuosas43, y se documenta hábitat en numerosos puntos de la ciudad, tanto en la parte alta como en la parte baja. En el siglo III se produjeron reocupaciones, como la de la

domus del carrer Lladó44, aunque continuaron los abandonos en diferentes áreas, como la del solar de la calle del Templo45. Nos encontramos, por tanto, ante una ciudad con una cierta actividad (las fuentes epigráficas testimonian también el funcionamiento de los órganos municipales, como veremos a continuación), pero muy lejos del esplendor económico del siglo primero.

2.1.2. Testimonios epigráficos46

Los documentos epigráficos recuperados en Baetulo aportan información relevante para el conocimiento de la ciudad. No atestiguan actividad edilicia pública hasta época flavia, por lo que hemos de suponer que la ciudad no contó oficialmente con un gobierno de tipo municipal hasta la concesión del ius latii por Vespasiano. A partir de entonces, y hasta mediados del siglo tercero, existen testimonios que documentan gastos realizados por las clases con poder político o religioso en la ciudad.

39Vid. especialmente Guitart (1993) p. 74. 40 Aquilué (1984), especialmente p. 109. 41 Comas y Padrós (1992) p. 14. 42 Aquilué (1984) p. 99. 43 Guitart (1993) p. 74. 44 Jacob (1997) pp. 630-631. 45 Guitart (1976) p. 245.

Estos testimonios epigráficos constatan pues que, aunque la actividad se debilitó a partir del siglo II, la ciudad contó, al menos hasta mediados del siglo III, con una estructura socio-política municipal cuya actividad puso en movimiento una cierta cantidad de numerario, necesario, como sabemos, para el cumplimiento de las obligaciones económicas derivadas del ejercicio de los cargos municipales, así como para sufragar los gastos evergetas :

- CIL II 4603; IRC I 132

Contenido: inscripción que recoge el pago de una estatua a Lupa Augusta por parte de un seuir augustal, liberto, como ejecución de un munus.

Cronología: flavia/antonina.

- CIL II 4610; IRC I 141

Contenido: inscripción honorífica dedicada a Marcus Fabius Nepos, ciudadano que desempeñó diferentes cargos municipales y religiosos, entre ellos el de curator balnei noui, lo que implica47 que habría construido o reconstruido unas termas.

Cronología: 1ª mitad o mediados del siglo II.

- IRC I 144

Contenido: inscripción que recoge un acto de evergetismo, concretamente la colocación de asientos en una de las termas de la ciudad.

Cronología: finales del siglo I o siglo II.

Con respecto a los gastos derivados del funcionamiento del municipio, se documenta el pago de estatuas honoríficas, en el siglo segundo, a Antonino Pío48, y en el tercero, a Gordiano III49, a su esposa Sabina Tranquillina50 y a Filipo I51.

2.2. LOS TESTIMONIOS MONETARIOS 2.2.1. Introducción

Los hallazgos monetarios de Baetulo son relativamente abundantes, pero de la gran mayoría de los mismos sólo conocemos el período en que fueron acuñados, sin conocer ninguna otra información, como su ceca o denominación. Fueron publicados en 47Vid. IRC I 141 48CIL II 4605; IRC I 134. 49IRC I 135. 50CIL II 4607; IRC I 136. 51CIL II 4608; IRC I 137.

198852; se dieron a conocer 781 piezas, aunque se advertía que el número de hallazgos era superior, pues una parte no había podido ser estudiada por hallarse en proceso de limpieza y restauración53. Actualmente, conocemos la existencia de un total de ca. 1300 hallazgos54, pero no se ha publicado ninguno más desde 1988. Tenemos que trabajar, por tanto, con las monedas dadas a conocer en este año. Este estudio ofrece pocos datos aparte del volumen de hallazgos, pero un número considerable de ellos fueron publicados con posterioridad en trabajo estudio más completo que comprende su contextualización55, proporcionando una valiosa información56.

Estudiaremos dicha información por subperíodos; presentamos primeramente la evolución global de los hallazgos sin contexto de la ciudad, a la que nos iremos refiriendo en cada uno de ellos.

52 Gurt (1988).

53 Gurt (1988) p. 27. 54 Padrós (2001) p. 73.

55 Publicadas en Gurt y Padrós (1993).

56 Estas piezas están incluidas en su práctica totalidad en el estudio de hallazgos sin contexto. J. M. Gurt

nos comunicó amablemente que el estudio de las piezas contextualizadas, publicado en 1993, se cerró en 1989, por lo que, excepto algunas monedas estudiadas en esa diferencia de tiempo de un año desde que se publicaron las piezas sin contexto en 1988, las monedas publicadas con contexto están incluidas el citado trabajo de ese año; no han sido excluidas, sin embargo, del total de hallazgos sin contexto porque no es posible identificarlas entre ellos.

57 Fuente: para los datos referentes al área rural, vid. Iluro, n. de la fig. 1a; el volumen de hallazgos del

área urbana utilizados para la realización de las figuras 1 y 2 se deriva de la gráfica publicada en Gurt (1988) p. 31. Hay que advertir que se trata de una gráfica de barras que aparece sobre un fondo sin pautar, con trazos gruesos y con una indicación de los valores porcentuales en la barra de las ordenadas sólo cada

172 47 45 15 44 62 3 34 21 31 3 32 65 90 22 21 0 20 40 60 80 100 120 140 160 180 Julio-claudio Flavio 96-193 193-254 253-284 305-337 337-364 364-425 Area urbana Area rural

1,81 0,49 1,66 0,55 0,45 0,65 0,04 0,56 0,61 1 0,1 1,06 1,8 3,1 0,35 0,34 0 0,5 1 1,5 2 2,5 3 3,5 Julio-claudio Flavio 96-193 193-254 253-284 305-337 337-364 364-425 Area urbana Area rural

Fig. 2. Índice de monedas/año de los hallazgos sin contexto recuperados en Baetulo y en el área rural de Iluro-Baetulo58.

10%. Nosotros hemos concretado primero el valor porcentual, y a partir de estos porcentajes hemos calculado el valor absoluto que habría que otorgar a cada barra, sobre el total de piezas recuperadas (781). Cuando el resultado absoluto de monedas no era entero, hemos redondeado la cifra, eliminando los decimales. Debemos advertir por tanto que se trata sólo de una aproximación al número de hallazgos. Los resultados finales han sido los siguientes:

Períodos Valor de las barras (%) Nº absoluto de hallazgos

Preaugusteo 52% 406 Julio-Claudio 22% 172 Flavio 5,8% 45 Antonino 5,7% 44 193-259 0,35% 3 260-294 2,75% 21 295-324 0,35% 3 325-361 8,3% 65 363-400 1,75% 14 S. V 1% 8 Total 781

2.2.2. El siglo I

A. El período julio-claudio A.1. Hallazgos sin contexto

El volumen de hallazgos acuñados en el período julio-claudio es importante59 (172 monedas, que suponen 1,81 monedas/año -figuras 1 y 2-), y refleja, con probabilidad, un abundante uso de numerario en la ciudad, propiciado por la exportación masiva de vino, que llegó en este período a su máximo esplendor. Es interesante comprobar la profusión de moneda en esta etapa de fuerte movimiento comercial, movimiento que generó, directa o indirectamente, la intensa circulación monetaria que documenta el volumen de monedas recuperadas.

Desconocemos las denominaciones de estos hallazgos. En cuanto a su procedencia, sólo contamos con porcentajes relativos de las cecas hispanas del período julio-claudio, que recogemos en la siguiente figura:

La información de la procedencia de estos hallazgos es, por tanto, parcial, pero importante. Las cecas catalanas suponen un 80% de las cecas provinciales, testimoniando nuevamente el carácter local de la circulación de las acuñaciones de este carácter.

Tarraco destaca entre ellas, evidenciando una vez más que fue la ceca provincial más presente en el noreste peninsular; su elevada presencia atestigua asimismo la existencia de vínculos comerciales entre Baetulo y la capital del la Hispania Citerior. Por otro lado, es significativa la presencia de las cecas del valle del Ebro (11%) -vía natural de penetración de las rutas comerciales regionales en esta área-, y, en menor medida, de cecas del centro y sur de la Tarraconense (Saguntum y CarthagoNoua).

Sabemos que entre los hallazgos julio-claudios son muy numerosas las imitaciones locales de Claudio I61. La práctica totalidad de las 46 piezas de este

59 Así lo considera también el autor de la publicación de los hallazgos (Gurt (1988) p. 28).

60 Como en el caso del volumen de hallazgos, hemos tenido que concretar el valor porcentual de cada

barra del gráfico que hemos tomado como fuente para la figura 3 (gráfico aparecido en Gurt (1988) p. 35), aunque no hemos podido asignarles un valor absoluto porque no se da el total de piezas al que se refieren los porcentajes.

61 Con respecto al carácter de estas imitaciones, vid. El período julio-claudio. Emerita 4,50% Emporion 8% Ilerda 20% Tarraco54% Caesaraugusta 3% Celsa 3% Calagurris 3% Bilbilis 1,50% Saguntum 1,50% Carthago Noua 1.50%

Fig. 3. Cecas hispanas presentes en los hallazgos sin contexto del período julio-claudio recuperados en Baetulo60.

emperador encontradas en la ciudad, 45 ases y un dupondio62, son de imitación, de muy buena calidad63. También en Baetulo existe, pues, un número muy alto de piezas de Claudio I de imitación, testimoniando la necesidad de numerario de bronce en ese período, en el que la ciudad poseía un importante dinamismo económico.

A.2. Hallazgos con contexto

c/del

Temple c/ d’en Lledó c/ d’en Pujol c/ Fluvià 12-16 c/ Termes romanes Plaça de l’Oli Ind Total

Ibéricas 7 1 1 2 2 1 14 Republicanas 1 1 1 3 Augusto 1 1 2 Calígula 2 2 Claudio I 2 2 Indeterminadas 3 1 1 5 Total 10 3 4 3 4 2 2 28

Fig. 4. Hallazgos monetarios en los estratos de época julio-claudia de Baetulo64.

Ibéricas 50,00% Rep. 10,71% Ind 17,82% J.-claud. 21,47% Ind 3,85% Denarios 3,85% Ae ind 3,85% Divisores 7,7% Semises 3,85% Ases 65,35% Cuadrantes 11,55% 5 6

Figuras 5 y 6. Composición monetaria de los estratos julio-claudios de Baetulo (5: por períodos de emisión; 6: por denominaciones)65.

Conocemos 28 monedas halladas en estratos julio-claudios. Excepto el denario republicano aparecido en la plaça de l’Oli, procedente de un estrato de uso de una habitación o calle de la parte alta de la ciudad, todas se recuperaron en estratos de amortización, relleno, nivelación o cimentación, con materiales que pueden incluir diferentes procedencias. No obstante, las cerámicas que acompañan estas piezas son en gran medida contemporáneas a la formación de los estratos (época augustea o primera mitad del siglo I d. C.), aunque también aparecen piezas preaugusteas en porcentajes

62 La mayoría del tipo RIC I 66 (Gurt (1978b) pp. 217-218). 63 Gurt (1978b) pp. 213-214.

que no conocemos y de las que no podemos valorar si estuvieron en uso en este período o eran piezas ya amortizadas con anterioridad66. Hay que tener pues presente que puede existir entre los hallazgos un pequeño porcentaje que se perdió con anterioridad a la cronología del estrato. No obstante, la composición global de estos niveles, con materiales en gran medida contemporáneos a ellos, nos hace suponer que gran parte de las monedas aparecidas se extraviaron en un momento coetáneo a la formación del estrato. El denario republicano, la única moneda perdida en un estrato de uso, y por tanto, en la cronología de formación del mismo, apoya también esta hipótesis. Creemos que puede otorgarse al conjunto una fiabilidad media/elevada.

La composición monetaria de los estratos julio-claudios de Baetulo sigue pautas similares a las que venimos observando en los enclaves estudiados. Las piezas más representadas son las ibéricas, que constituyen un 50% del total. Aparece junto a ellas un porcentaje significativo de piezas julio-claudias (21,47%), aunque inferior al de las ibéricas. Creemos que esta muestra, basada en un número relativamente considerable de ejemplares (28) y en una publicación reciente, proporciona una visión bastante ajustada de lo que debió de ser el circulante en la ciudad en este momento, donde la moneda ibérica debió de tener una presencia muy importante, aunque quizá en un porcentaje algo inferior al 50% que proporciona la muestra, pues ya vimos que la fiabilidad de la misma es media/elevada.

Las denominaciones de estos hallazgos responden también, muy probablemente, a la realidad de la circulación del bronce en ese momento (fig. 6). Predominan los ases y están bien representados los divisores (que suponen en total el 23,1% de la muestra). Este alto porcentaje de moneda divisionaria responde a una sociedad donde las pequeñas transacciones monetizadas son numerosas, en un ambiente de uso monetario

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