HF-HRV by Empathy Level and Task Type
2. Post Task Questionnaire 3 Behavioral Coding Form
¿Cómo es posible que de repente haya «nuevas» frecuencias en el planeta? O, por decirlo con más propiedad, ¿cómo puede ser que haya frecuencias nuevas en el planeta si las frecuencias en sí mismas forman parte de este universo en permanente evolución?
Tal y como yo lo veo, la aparición repentina en la Tierra de esas frecuencias parece que tiene que ver con la forma en la que el tiempo está cambiando. Si has prestado alguna atención, probablemente te hayas dado cuenta de que parece que el tiempo está avanzando más rápido. No en el sentido en el que nuestros abuelos dirían: «Según te haces viejo, parece que los veranos
llegan más rápido». Se trata de algo diferente. El tiempo no solamente avanza más deprisa, sino que hacemos más cosas en lo que en apariencia es el mismo lapso de tiempo.
Puede parecer una contradicción; si el tiempo estuviera avanzando más deprisa, lo esperable sería que tuviéramos menos tiempo para hacer las cosas, ¿verdad? Y aún así, lo contrario es cierto. Es como si cada unidad de tiempo se retardara, de modo que durante ella podemos hacer más cosas; y aún así, globalmente parece que el tiempo avanza más rápido. Esto recuerda la naturaleza contradictoria de la física cuántica y la relatividad. Las dos cosas no pueden ser ciertas a la vez, y sin embargo, a cierto nivel, lo son.
Tiempo, energía, masa... todo ello está interconectado. Es lo que significa relatividad. Si algo se mueve más rápido, disminuye su masa y su marco temporal se hace más lento. Por tanto, si el tiempo está acelerando, las frecuencias que subyacen en todas las dimensiones de nuestro universo también deben de estar cambiando.
Si buscas evidencias, basta con que te fijes en todos los cambios que se dieron durante las dos últimas décadas del siglo xx. Hace quince años, podrías no haber tenido interés en leer este libro. Hace siete años yo no lo habría escrito. Fíjate en la gente que conoces bien desde hace tiempo. ¿Te has dado cuenta de que si les empiezas a hablar de asuntos espirituales y conceptos como «cambios», no sólo están más receptivos y abiertos de lo que podías prever, sino que muchos de ellos reconocen que han estado pensando sobre estas cosas durante bastante tiempo en la quietud de su mente? Metafísicos en secreto. Y sólo unos años atrás, algunos de ellos te habrían mirado de una manera más que extraña sencillamente por plantear semejantes temas. Fíjate también en el actual cuerpo médico. Hace veinte años yo no habría podido entrar por la puerta de un hospital, ni siquiera como legítimo médico quiropráctico. Hoy en día me invitan a dar charlas y a enseñar en hospitales y universidades, no como quiropráctico, sino como
sanador.
Este cambio es palpable incluso en la industria del entretenimiento. A pesar de sus defectos, Hollywood es un excelente barómetro de nuestra cultura. Su éxito depende de su capacidad para determinar dónde reside el interés del público y qué es lo que quiere ver en pantalla -y eso es lo que nos dan-. A lo largo de los últimos diez o veinte años, se ha hecho un énfasis claro sobre temas espirituales: películas acerca de ángeles, vida después de la muerte, cambios en los paradigmas, dimensiones paralelas, habilidades psíquicas... y, sí, sanadores. La cosa no se queda ahí: no se puede poner la televisión sin que haya más de lo mismo.
Los efectos de estos cambios también se aprecian claramente a otros niveles. Seguramente te has dado cuenta de que muchas personas, conscientemente o no, están optando por dejar el planeta en esta época a través de enfermedades relacionadas con el SIDA, el cáncer y otras enfermedades terminales. Otros, como tú mismo, han elegido quedarse y ayudar durante la transición a las nuevas vibraciones más altas.
A esta transición se la llama de diferentes modos. Gregg Braden usa dos expresiones: «el Cambio» y «el Cambio de Era». Los mayas, los incas, los hopis, Nostradamus, Edgar Cayce y la Cabala (judía y cristiana) predijeron la transición. Braden define este cambio en Walking Between
the Worlds como...una época en la historia de la Tierra y a la vez una vivencia de la conciencia
humana. El Cambio, caracterizado por la convergencia entre la disminución del magnetismo planetario y el aumento de la frecuencia planetaria en un momento dado, constituye una oportunidad excepcional para remo-delar colectivamente la expresión de la conciencia humana. El Cambio es el término que se aplica al proceso según el cual la Tierra se acelera a través del transcurso de cambios evolutivos, con la especie humana voluntariamente conectada a los campos electromagnéticos terrestres, persiguiendo adaptarse a través de un proceso de cambio celular.
Ahora bien, no estoy diciendo que todas estas predicciones debieran tomarse necesariamente como seguras. Igual que yo no creo en todo lo que oigo, te sugiero que tú también mantengas un saludable y objetivo grado de escepticismo. Mucho de lo que se escribe puede retorcerse e interpretarse para que se ajuste a los intereses del intérprete.
momento para que ocurra el Cambio, puede que la mejor respuesta no sea esconder la cabeza en la tierra como un avestruz. Semejantes predicciones no surgen de la nada. Tanta confirmación sirve de prueba para el muy verosímil concepto de una Inteligencia Universal con la que algunas personas -las que se permiten ser suficientemente abiertas- pueden conectarse fácilmente.
Edgar Cayce, Nostradamus y otros nos pusieron esta información delante. El Cambio ha llegado ahora. Casi podría decirse que hay que hacer un esfuerzo para no verlo.
Me alegro de no haber leído ni oído nada acerca de este Cambio antes de percibirlo por mí mismo. Si hubiera sido así, puede que nunca hubiera tenido la certeza de que no estaba simplemente imaginándome cosas como una reacción anticipada. Identificarlo por mí mismo - del mismo modo que tú lo has hecho o estás ahora por hacerlo- y ya más tarde encontrarlo en los escritos de sabios, me sirvió de verificación. Constató la autenticidad de lo que ahora estamos descubriendo, de lo que ahora estamos reconociendo y fue la confirmación que necesitaba para poder aceptar que se trataba de algo real y seguir adelante.