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4. Discussion

4.2. Mucosal tissue modulation

4.2.2. Posterior gut

Juan José Alvarado

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, Cindy Fernández y Vanessa Nielsen

Resumen: Los arrecifes coralinos son considerados como uno de los ecosistemas más ricos y diversos del mundo y aportan muchos beneficios a las comunidades en sus cercanías. En la actualidad, estos ambientes se encuentran bajo una seria de amenazas, ya sea de origen humano o natural. Costa Rica, posee una gran variedad de ambientes arrecifales. En total se pueden observar 59 especies de corales formadores de arrecifes (7.4% de la diversidad global), teniendo 36 especies en el Caribe (55% del total de especies del Caribe) y 23 en el Pacífico (62% del total de especies del Pacífico Oriental), con la singularidad de no tener especies en común entre ambas costas. El país se divide en diferentes zonas coralinas en base a su composición, diversidad y condiciones oceanográficas, que a su vez facilitan su análisis y estudio. En el Pacifico, la mayor riqueza de especies la presenta la Isla del Coco (17), seguida por Bahía Culebra (16), la Isla del Caño (15) y el Parque Nacional Marino Ballena (13). En esta costa se destaca la construcción de arrecifes, en su mayoría, por una sola especie, a diferencia del Caribe, que están compuestos por un mayor número de especies. Así mismo, en el Pacífico de Costa Rica se han observado ambientes coralinos únicos, que son poco comunes en otras partes del mundo, como lo son ciertos arrecifes en Bahía Culebra, Golfo de Nicoya y Golfo Dulce, que están compuestos en un alto número por especies poco comunes en la región. En Bahía Culebra se encuentran gran cantidad de ecosistemas coralinos con una diversidad de especies superior a otras localidades de la costa Pacífica de Costa Rica, y con una alta cobertura de coral vivo (entre 25 y 40%). En el Pacífico central y sur de Costa Rica, la cobertura de coral vivo es menor, siendo cercana al 10% en la mayor parte de sitios, lo que ha sido producto de que es esta zona ha sido la más afectada por el calentamiento de las aguas

6 Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (CIMAR), Universidad de Costa Rica, San José, 2060, Costa Rica, juanalva@ biologia.ucr.ac.cr , [email protected], [email protected]

por el fenómeno de El Niño en las últimas décadas. En el Caribe, solamente se observan arrecifes en la parte sur, desde Limón hasta Manzanillo, estos tienen una mayor extensión y se encuentran mejor desarrollados que los del Pacífico. El arrecife del Parque Nacional de Cahuita es el mejor desarrollado, presentando una barrera coralina de aproximadamente 5 km de largo, que protege una laguna arre- cifal. La cobertura de coral vivo de este Parque se redujo de 40% a menos de 15% en menos de 10 años debido a la deforestación en la cuenca de ríos corriente arriba como el río La Estrella y la sedi- mentación producida y transportada por aguas de escorrentía y corrientes marinas. El Refugio de Vida Silvestre Gandoca-Manzanillo, está formado por una serie de arrecifes franjeantes que se extienden varios kilómetros fuera de la costa y los cuales han sido poco estudiados. Los arrecifes de Manzanillo están compuestos predominantemente por algas coralinas por lo cual la cobertura de coral vivo siem- pre ha sido menor al 10%. Dentro del actual Sistema de Áreas de Conservación, 16 áreas protegidas presentan en sus aguas arrecifes y comunidades coralinas, siendo Guanacaste, Osa y la Amistad Caribe las más importantes en cuanto a riqueza, diversidad y cantidad de estudios realizados en ellas. En el ámbito legal, los arrecifes y comunidades coralinas están protegidos por una serie de leyes nacionales (ley de Creación del Servicio de Parques Nacionales, ley de Conservación de la Vida Silvestre, la ley Orgánica del ambiente y la ley de Conservación de la Biodiversidad) y tratados intencionales (CITES y Ramsar). En estos momentos se tramita la creación de un decreto ejecutivo que busca la protección de estos ecosistemas en todo el país, brindando pautas para su conservación. En la actualidad, estos ecosistemas están bajo una serie de amenazas tanto naturales como antropogénicas que han causado un gran daño en la cobertura y diversidad coralina. Entre los problemas más graves que afectan a los arrecifes de Costa Rica podemos mencionar el calentamiento de las aguas por el fenómeno de El Niño, la alta sedimentación en el Caribe y el Pacífico sur, la sobrepesca y el acelerado desarrollo turístico en la costa. Se recomienda el desarrollo de programas de manejo de cuencas, programas de manejo de arrecifes (e.g. instalación de boyas para anclaje de botes), programas de monitoreo y la continuación de los ya existentes, la puesta en marcha de programas de restauración de los arrecifes (luego de pre- venir o reducir impactos), realizar Evaluaciones Ecológicas Rápidas que cubran mayor área que las estaciones permanentes de monitoreo para tener mejor idea del estado de salud de estos ecosistemas, así como evaluar económicamente la gran mayoría de estos ecosistemas, y formular programas de educación ambiental que se incorporen a los planes educativos formales. Finalmente, se propone un mayor esfuerzo en la investigación de conectividad entre arrecifes, enfermedades de corales y una ma- yor exploración en ciertas zonas del Pacífico, como las Islas Murciélago, la zona de Tamarindo, Cabo Blanco, el Parque Nacional Manuel Antonio y Corcovado y el sector de Moín, Portete y la isla Uvita en el Caribe.

Introducción

Los arrecifes de coral son considerados como uno de los ecosistemas más diversos y complejos que existen en el planeta. Estos aparecen en aguas someras, hasta una profundidad de 60 m y son construi- dos principalmente por corales escleractinios (Birkeland 1997, Karlson 1999). Los corales, al vivir en simbiosis con unas microalgas llamadas zooxantelas, se ubican en aguas claras, donde ellas realizan la fotosíntesis, y se realiza el intercambio de nutrientes y compuestos entre los corales y sus simbiontes. Este hecho va a determinar la distribución vertical de los corales que es dependiente de la profundidad de penetración de la luz. Por este mismo hecho, los arrecifes se desarrollan en aguas claras, donde la cantidad de material en suspensión es relativamente baja, ubicándolos en aguas poco turbias y de baja productividad. Los arrecifes coralinos se encuentran restringidos por la temperatura del agua y solamente aparecen en mares tropicales y subtropicales, donde la temperatura media más baja no sea inferior a los 20ºC (Birkeland 1997, Karlson 1999).

Los arrecifes son los ecosistemas marinos más diversos que existen y a menudo han sido compa- rados con los bosques tropicales (Reaka-Kudla 1997). Estos ecosistemas poseen una gran importancia para los seres humanos por varias razones. Su valor se puede dividir en usos directos (extractivos y no extractivos), en usos indirectos y sin valor de uso (Spurgeon 1992). Entre los usos directos extractivos tenemos la pesquería, la industria de los acuarios, la industria farmacéutica y biotecnológica, y la cons- trucción, mientras que entre los no extractivos tenemos el turismo (siendo uno de los mayores aportes financieros que poseen), la investigación científica, educación y sociales (valores culturales, tradicio- nales y espirituales). Dentro de los valores de no uso tenemos el apoyo que dan a las pesquerías al ser

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INFORME TÉCNICO Ambientes Marino Costeros de Costa Rica

sitios de anidación, reproducción y guardería de juveniles de diferentes especies de peces e invertebra- dos comerciales, extensión de la línea de costa, protección física de la energía de las olas, reducción de la erosión costera y soporte de la vida global. Este último punto es bastante importante, debido al continuo aumento en el calentamiento global, los arrecifes coralinos al estar involucrados en procesos biogeoquímicos en los niveles de carbono, pueden llegar a almacenar hasta el 4% del CO2 antropogé- nico liberado. Finalmente, tenemos los valores de no uso los cuales son el valor de su propia existencia, y de la posibilidad de que otras generaciones puedan disfrutarlos (Spurgeon 1992).

A pesar de esta gran riqueza y ese gran beneficio que percibimos los seres humanos, los arrecifes coralinos del mundo están siendo destruidos a una velocidad alarmante. En los últimos años, la sedi- mentación, la contaminación, la pesca excesiva, el desarrollo costero acelerado y otros factores han destruido una décima parte de los arrecifes coralinos del mundo y han mermado gravemente casi un tercio de ellos. Se teme que esta cifra se duplique, y que la mayor parte de este deterioro se dé en los trópicos, donde se encuentra alrededor de la mitad de las costas del mundo, de las cuales un tercio tienen arrecifes coralinos. A este paso dentro de 50 años, casi tres cuartas partes de los arrecifes po- drían quedar en ruinas (Chadwick 1999). La combinación de perturbaciones naturales, como El Niño (Wilkinson 2000), huracanes y tormentas (Brown 1997), la presencia de la estrella de mar Corona de Espinas (Brown 1997, Chadwick 2001) y de impactos por actividad humana, como la sedimentación (Chadwick 1999, Cortés y Risk 1985), pesca con explosivos y químicos (Simpson 2001), y la urbaniza- ción costera (Benchley 2002) son la causa de esta destrucción.

El objetivo del presente trabajo es hacer una breve sinopsis del estado de los arrecifes y comunida- des coralinas de Costa Rica, para ambas costas, determinar cuales son los riesgos y problemas que pre- sentan y proponer medidas estrategias para su conservación evidenciando las necesidades presentes. En una primera sección describiremos la diversidad y composición de los arrecifes coralinos en ambos costas del país por separado, para luego pasar a ver las diferentes amenazas que sufren estos ecosiste- mas en Costa Rica, y finalmente expondremos cuales son las necesidades y recomendaciones para su conservación. Este trabajo no pretende hacer una revisión de todos los trabajos que se han hecho sobre este tema en Costa Rica, sino más bien sintetizar la riqueza que tiene nuestro país y las dificultades que afronta los arrecifes coralinos en este momento.

1. Estado de los arrecifes coralinos de Costa Rica

Costa Rica al ubicarse en una zona tropical rodeada por dos océanos, posee una riqueza marina envidiable. Esta particularidad de encontrase entre dos masas de agua a producido que las faunas y floras marinas a ambos lados presenten características y composiciones muy diferentes al estar aisladas y no recibir intercambio desde los últimos 3 millones años (Coates et al. 1992). En el caso de los corales formadores de arrecifes, Costa Rica posee un total de 59 especies (7.4% de la diversidad global), de las cuales 36 están presentes en el Caribe (55% del total de especies del Caribe) y 23 en el Pacífico (62% del total de especies del Pacífico Oriental), con la singularidad de no compartir especies en común entre ambas costas (Cortés 2003). Según el Programa de la Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP, por sus siglas en inglés), Costa Rica posee un área arrefical de 970 km2, lo que representa un 0.34% de la cobertura de arrecifes del mundo, ubicando al país en el puesto 41 del ranking mundial (Spalding et al. 2001, http://corals.unep.org/cru/atlaspr.htm).

Solamente a nivel de género es que existe una similitud entre las dos costas al tener dos en común (Leptoseris y Porites). Así mismo, en el Caribe de Costa Rica se puede hallar tres especies de hidro- corales, el género Millepora con dos especies y Stylaster roseus; mientras que en el Pacífico podemos encontrar cinco especies pertenecientes a los géneros Pliobothrus, Errina y Stylaster con tres especies, de las cuales S. cocosensis es endémica para la Isla del Coco (Cortés y Guzmán 1985a, 1998, Cortés y Murillo 1985, Cairns 1991, Cortés 1992a, b, Cortés 1996-1997a, Cortés y Jiménez 2003a, b). Es por esta razón que vamos a analizar por separado cada costa, debido a las diferencias en su composición, que a su vez se ve reflejado en su ecología (Fig. 1).

Figura 1. Localización de los arrecifes y comunidades coralinas de Costa Rica (basado en Cortés y Jiménez 2003a, b).

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