A efectos de exponer la metodología aplicada en la recuperación de algunos motivos disgregados de las bandas laterales de los mantos Paracas que se intervinieron a partir del 2003 en el Dpto. de Textiles, bajo la dirección técnica de la autora, se tendrían que exponer algunas consideraciones señaladas en las Cartas del Restauro. Por ejem- plo en la Carta de Venecia se precisa: “La res-
tauración es un proceso que debe tener un carác- ter excepcional. Su finalidad es la de conservar y poner de relieve los valores formales e históricos del monumento, y se fundamenta en el respeto a los elementos antiguos y a las partes auténticas. La restauración debe detenerse ahí donde comienzan las hipótesis…”
Uno de los métodos de restauración es la
anastylosis, procedimiento aceptado en las Cartas
Internacionales del Restauro y aplicable a edifi- cios en ruinas. Según la Carta Italiana de 1932 se concibe la anastylosis “…como la recomposición
de partes existentes desmembradas con el añadido eventual de aquellos elementos neutros que repre- senten el mínimo necesario para integrar la línea y asegurar las condiciones de conservación” (art. 3). La Carta Italiana de 1972 señala “… se admi- ten anastiylosis documentadas con seguridad, recomposición de obras fragmentadas, sistema- tización de obras con lagunas, reconstituyendo los intersticios de poca cantidad con técnica cla- ramente diferenciable a simple vista o con zonas neutras colocadas a un nivel distinto de las partes originales, o dejando a la vista el soporte origi- nal…”. En la Carta de Venecia de 1964 se indica: “…deberá excluirse a priori cualquier trabajo de reconstrucción considerando aceptable tan sólo la anastylosis…”
La anastylosis entonces es un método válido, que se aplica en pintura, escultura, cerámica y sobre todo en arquitectura, pero ¿cómo aplicarla en textiles con los hilos disgregados de un diseño bordado sin soporte original? La dificultad estriba sobre todo en el tamaño de los elementos, en la condición de los hilos, en el grado de dete- rioro o alteración de los motivos, y sobre todo por el hecho de no estar seguros de qué elemen-
36 Otra observación que se desprende de esto, es por qué hacerlo con textiles arqueológicos, los cuales,
a lo sumo, deben consolidarse y mantenerse en su condición ruinosa bajo el principio de mínima intervención, aconsejándose por lo general hacer un encapsulamiento.
Lo anterior implicaría que muchos tejidos no puedan ser exhibidos por la condición lastimosa en la cual se encuentran, sin mostrar una iconografía legible. Al ser extraídos de sus contextos funerarios estos tejidos ya no cumplen las funciones rituales que les asignaron sus ejecutantes, ahora son parte de un museo y tienen otras funciones, entre ellas el ser instrumento de estudio del pasado, pero este estudio sólo pueden hacerlo los especialistas.
Otra de las funciones fundamentales a las que se ha adscrito todo aquello que constituye patri- monio cultural es el ser instrumento de identidad nacional, pero ¿cómo alguien puede identificarse con algo que no conoce? Estos objetos, a su vez constituyen parte de un estadio histórico que nos conecta con procesos universales que todos necesi- tamos conocer. Ello exige que deban ser exhibido, en la medida de lo posible, otorgándoles la pres- tancia y dignidad que han perdido por los procesos de deterioro, no por el paso del tiempo, pero sin
atentar contra los preceptos de la conservación ni de la restauración.
Lo que estamos denominando anastylosis, en realidad constituye un método adaptado de otros soportes para ser aplicable a los sectores con la problemática de los diseños bordados con hilos dis- gregados y que en el caso particular de los mantos Paracas, este proceso es denominado “recupera- ción de los motivos”. Para su ejecución, es necesa- rio evaluar el textil exhaustivamente, aplicando los criterios estipulados en las cartas internacionales del restauro, revisando bibliografía relacionada, y efectuando un escrupuloso análisis de la estructura de diseños presentes en todo el plano del tejido.
Los tejidos intervenidos con este sistema ya habían pasado por una serie de procesos tras su extracción del fardo. Los hilos del bordado de muchos mantos no tenían soporte, razón por la cual el equipo de conservadoras que asistieron los traba- jos de apertura de los fardos hace 80 años atrás pro- cedieron a consolidarlos. Según hemos observado al detalle, su trabajo posibilitó la preservación de los textiles en las mejores condiciones para ser inter- venidos con nuevos métodos que los pondrán en mejor relevancia, sustituyendo los materiales anti- guamente utilizados en su consolidación (fig. 8).
Fig. 8. Manto de la momia 319 Sp. antes de su restauración. Los motivos del campo son idénticos presentando orientación alternada arriba
abajo en disposición vertical y un ritmo cromático irregular. Los motivos de las bandas son los mismos pero más alargados y sí tienen un pa- trón de distribución cromática. Presenta consolidación antigua, fue recortado. Diseños disturbados (expandidos, comprimidos) recuperables por perfilamiento y otros por anastylosis.
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Como se ha explicado en el punto referido a la iconografía, por lo general, los mantos Paracas tie- nen cierta regularidad en el sentido de que existe la misma representación en todo el plano. Los ele- mentos se diferencian entre ellos por la dimensión según la zona en la cual se circunscriben existiendo variaciones regulares que constituyen parte de cier- tas concepciones o códigos manejados por ellos como la direccionalidad de los personajes o la dis- tribución de los colores: algunas combinaciones son muy regulares lográndose establecer ritmos cromáticos en muchos casos.
Pues bien, el proceso de recuperación implica tener en cuenta estas regularidades y diferencias y trabajar a partir del conocimiento de ellas cuando se organizan los hilos por parte constitutiva del diseño según un patrón determinado, para lo cual se requieren ciertos elementos como dibujos a escala real (calcos en láminas transparentes), foto- grafías, plantillas, cintas métricas, hilos de color contrastante para realizar pespuntes y luego hilos de crepelina (hilos de seda más delgados que un cabello humano) de colores para fijar los hilos ori- ginales mediante puntadas “couching” previamente organizados según el segmento del diseño inserto en el motivo que se va recuperando (figs. 10 y 11).
Uno de los aspectos que se analizan escrupu- losamente es la lectura del motivo a partir de los hilos del diseño que se encuentran disgregados. En base a dicho análisis se aplica un proceso de recu- peración de forma tanto por elementos presentes (hilos de color que configuraban un segmento del motivo) como por elementos ausentes, puesto que se dejan los espacios libres con la exacta configura- ción correspondiente a aquellos elementos que se han perdido.
Ésta es la diferencia sustancial con respecto a otros métodos de restauración, pues no se com- plementa la imagen, no se reintegra nada, sólo se recupera la forma de los elementos del diseño que han quedado, consolidándolos sobre tela moderna con hilos de crepelina teñidos según los colores de los hilos a consolidar.
Los motivos quedan representados así de la manera más aproximada a su versión inicial a partir de los elementos originales presentes en el diseño que potencialmente posibiliten este proceso de recuperación. Es éste el procedimiento que excep- cionalmente se considera análogo a la anastylosis aplicada a la restauración de textiles paracas con los motivos disgregados el cual se ha realizado bajo diferentes niveles de complejidad (figs. 11 y 12).
Fig. 9. Motivo 1A del manto 319 Sp. 11 consolidado en tela moderna,
disturbado por desplazamiento, expandido y con inclusiones de otros elementos de diseño que no le corresponden según el patrón.
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La presentación del textil considera también el respeto por sus valores cromáticos. En este sentido se procede a consolidar el tejido original sobre una tela de algodón puro teñido con el tono acorde al sector de color de fondo predominante según el área a intervenir.
La conclusión de todo esto es que no se rein- tegran los elementos ausentes aplicando elemen- tos modernos para recuperar formas, se trabaja sólo a partir de los elementos originales dispues- tos sobre una nueva tela de soporte teñida con- siderando el color de fondo de los diseños para simular las lagunas. El contraste entre el sector de los hilos con los motivos recuperados es por textura, dado que nunca se debe retejer con hilos originales. Los sectores originales son lisos y los sectores recuperados tienen textura encrespada, aunque ordenados. Las lagunas o partes ausentes han sido reintegradas colocando tela de algodón del color más aproximado y el contraste con el original es por textura mas no por color. De esta manera se presenta un tejido de alto valor docu- mental y estético, balanceando estos dos criterios de manera coherente.
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Fig. 12. El mismo motivo después del tratamiento por anastylosis.
Fig. 11.Motivo 7C Manto 319 Sp. Hilos de un motivo
completamente disturbado, consolidado sobre tela moderna perteneciente al campo central. Presenta compresión, super-posición e inclusiones de otros elementos.
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