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Potential Roles for the Electric Utility

In document Transportation Electrifi cation (Page 111-120)

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Section 7: Potential Roles for the Electric Utility

El modelo cognitivo, tal y como hemos planteado en este capítulo, es un modelo flexible, variado, que acoge enfoques diferentes (y algunos complementarios), que ha evolucionado notablemente y que aún tiene muchos aspectos que desarrollar para continuar siendo un enfoque de referencia importante junto a los otros modelos psicoterapéuticos. De manera que recogeremos, brevemente, en esta conclusión algunos de los principales elementos de las terapias cognitivas, que nos aparecen resumidos en el cuadro 2, junto con las limitaciones y nuevas direccio- nes. La idea fundamental de esta reflexión final es que ningún modelo terapéutico, ni enfoque dentro de ese modelo, cubre todo el amplio espectro del funcionamiento humano. En principio, lo que es un déficit en un determinado modelo es una ventaja en otro. Pero aquí no vamos a recoger críticas a la terapia cognitiva desde fuera del modelo, sino des- de dentro, señalando sus limitaciones, junto a cómo se está respon- diendo dentro del propio modelo a algunos de los elementos criticados.

Cuadro 2. Ventajas, limitaciones y nuevas direcciones de las terapias cognitivas.

VENTAJAS LIMITACIONES DIRECCIONES

Modelo eficaz de tratamiento Investigación de resultados, sobre todo Estudios en investigación de procesos

Papel de la mente Exceso de racionalismo Papel de la mente no consciente (modelo construccionista) Teoría comprensiva sobre

el ser humano

Exceso de individualismo Enfoques construccionistas sociales

Modelo claro,

estructurado y organizado

Tipo de relación terapéutica. Modelos teleológicos

Cambios en tipo de relación terapéutica. Modelos teleonómicos

Modelo flexible ¿Está perdiendo su

identidad como modelo?

Mérito # 1: Modelo eficaz de tratamiento. Este es un mérito indu-

dable, tal y como hemos señalado en el apartado correspondiente anterior. Sin embargo, en nuestra opinión, las investigaciones de

resultado que tan buen “resultado” han dado a la terapia cognitiva

para que se establezca como modelo, deben ser complementadas y abiertas a estudios de tipo procesual donde no sólo se explique si la terapia es eficaz o no, sino mediante qué mecanismos, qué operacio- nes ponen en marcha pacientes y terapeutas que den cuenta de esos niveles de eficacia. Creemos que responder al qué, sin complementar con el cómo, no puede mantenerse por mucho más tiempo en terapia cognitiva y existen algunos trabajos al respecto que señalan y demuestran las ventajas del estudio de procesos en terapia cognitiva (Caro, 1999, 2002b; Whisman, 1993; Gonçalves y Machado, 1999; Shapiro, Barkham y cols, 1992).

Por otro lado, a pesar del innegable nivel de eficacia de las terapias cognitivas, faltan más estudios concluyentes sobre la aplicación del modelo al amplio rango de patologías y poblaciones en el que se está empleando. Así como sobre el nivel de eficacia de los nuevos modelos en terapia cognitiva.

Finalmente, mientras que los modelos clásicos de terapia cognitiva, sobre todo el de Beck (Clark, Beck y Alford, 1999) han intentado expli- car experimentalmente las diversas hipótesis cognitivas sobre la apa- rición, mantenimiento y cambio de los trastornos emocionales, otros modelos cognitivos se han preocupado menos de dotar a su enfoque de la necesaria fundamentación empírica, como el de Ellis, y se han preocupado mucho más de divulgar y acercar el modelo a todos los ámbitos clínicos, exponiendo ante todo, no resultados experimentales grupales con muestras clínicas, sino casos clínicos.

Respecto a la investigación sobre la eficacia en el modelo cons- truccionista, como señala Neimeyer (1995, p. 14), el método es más bien anárquico. El enfoque más estudiado es, quizás, el de la psicote-

rapia como una ciencia personal, sobre todo con los estudios sobre la técnica de la rejilla. De los otros dos enfoques constructivistas (Neime-

yer y Raskin, 2001), el de la reautorización narrativa, y el de recons-

trucción evolutiva, es el primero el que más volumen de investigación

ma de reconstrucción evolutiva, ha estado poco preocupado por la efi- cacia, y existen estudios indirectos sobre aspectos del modelo que pue- den influir en el cambio, por ejemplo, estudiar el papel y la influencia en el cambio de la búsqueda de coherencia por parte del sí mismo (Neimeyer y Raskin, 2001).

Mérito # 2: Papel de la mente. El modelo cognitivo, a diferencia del

modelo freudiano, planteó el papel de la mente no inconsciente, como un rasgo importante para explicar el funcionamiento del ser humano. Sin embargo, este papel de la mente fue criticado, ya en sus inicios, como hemos comentado (Mahoney, 1980; 1981) por dotar a la terapia cognitiva de un exceso de racionalismo. En este sentido, los nuevos modelos en terapia cognitiva, de tipo construccionista, plantearon el papel de la mente no consciente, haciendo uso y mención de con- ceptos como el de núcleo metafísico central, conocimiento tácito, etc. (Guidano, 1987) que recogían estructuras afectivas filogenéticamente anteriores a las estructuras más explícitas o superficiales, que dirigen nuestro pensamiento racional, operando en el nivel pre-consciente. Parece difícil complementar ambos modelos pero, al menos, dispone- mos de otras explicaciones sobre el funcionamiento de la “mente” y de los procesos por los que se adquiere y mantiene el conocimiento humano.

Mérito # 3: Teoría comprensiva sobre el ser humano. La terapia cog-

nitiva siempre ha surgido con la pretensión de ser una teoría com- prensiva sobre el ser humano. En este sentido, la terapia cognitiva no se define por su grupo de técnicas, sino por su especial y particular conceptualización de los problemas que aquejan a los seres humanos, tal y como ya señaló Beck (1970a) en sus inicios. No obstante, uno de los aspectos que cabe criticar a las terapias cognitivas, es su compren- sión individualista del ser humano. De ahí que los desarrollos en tera- pia cognitiva quieran acercarla a teorías como la del construccionismo social (Neimeyer, 1993) que plantea que todos nuestros sistemas de creencias están constituidos socialmente. Dejando al margen que la pretendida base construccionista social de los modelos construccio- nistas está aún por justificar, sí podemos afirmar que los nuevos acer- camientos en terapia cognitiva, intentan dotarla de una lectura de tipo social e interpersonal (Safran y Segal, 1990).

Mérito # 4: Modelo claro, estructurado y organizado. Esta caracterís-

tica de los modelos cognitivos (véase capítulo 2) propicia, en primer lugar, un tipo de relación terapéutica basada en la metáfora del ser humano como un científico y en la que el terapeuta adopta el papel de guía activo del paciente para que este desarrolle formas alternativas, más válidas de pensar. En segundo lugar, los modelos clásicos cercanos a una epistemología modernista son modelos de tipo teleológico, fina- listas, donde se prescriben las líneas a seguir desde un principio (obvia- mente, atendiendo a las necesidades de los pacientes), lo cual se ve faci- litado por ese alto nivel de estructuración que poseen (véase capítulo 2). Su meta será entonces poner en marcha técnicas que controlen, corri- jan y dirijan (Mahoney, 1991) al paciente hacia una meta especificada.

Por su parte, los modelos construccionistas, más cercanos a una epistemología postmoderna abogan por un tipo de relación terapéuti- ca más propia de un modelo humanista, una relación de tú a tú, don- de el terapeuta no guía, sino que acompaña al paciente en su proceso de descubrimiento, de desarrollo de formas viables, más funcionales de conocer, en un proceso de tipo teleonómico. Es decir, sabemos por dónde vamos, pero no hacia o hasta donde. Es decir, hay una direc- cionalidad, sin una meta final (Mahoney, 1991).

En nuestra opinión y siguiendo estudios sobre los motivos que nos llevan a elegir determinados modelos terapéuticos (Vasco, 1993) cree- mos que ambas formas de funcionar suponen filosofías de vida dife- rentes. Es decir, los estilos de práctica de la terapia cognitiva tan dife- rentes entre sí, pueden interesarnos de forma distinta en función de nuestras actitudes, valores, y creencias sobre la terapia y la forma más adecuada de abordar los problemas de los pacientes. Sinceramente, no creemos que debamos decantarnos por uno u otro. Ambos tienen ven- tajas e inconvenientes. La idea será que el terapeuta elija adecuada- mente la forma de práctica que mejor se acomode a su “personalidad”, y sepa aplicarla o modificarla en función de las características del caso clínico concreto.

Mérito # 5: Modelo flexible. Los méritos esbozados hasta ahora nos

permiten afirmar que el modelo cognitivo es un modelo flexible (o alta- mente flexible, según se mire), que permite integrarse en su aplicación con otros modelos y acoge las evoluciones dentro del propio modelo.

Podemos afirmar, al respecto, que buena parte de esa postmoder- nización se explica por cambios en función de un espíritu postmoder- no de la época. A tenor de esta cierta postmodernización de la terapia cognitiva, surgen una serie de preocupaciones sobre el futuro de ellas y por el acercamiento entre todos los modelos.

Por seguir con el planteamiento socio-cultural que hemos elegido para entender la evolución de las terapias cognitivas tenemos un ras- go cultural modernista, frente a otro postmoderno que justifican nues- tra principal preocupación. El collage es un rasgo de la cultura moder- nista y su finalidad era mezclar materiales para formar composiciones abstractas o semiabstractas. Sin embargo, al concepto de collage debe- mos oponer el de pastiche. Jameson (1984) considera al pastiche una parodia del pasado que refleja la carencia de un estilo personal, la mezcla indiscriminada en función de la apariencia y no de la forma.

Desde nuestro punto de vista, y si la terapia cognitiva se sigue “postmodernizando”, (y debemos asumir que al igual que otras formas de terapia) se puede convertir en un pastiche, puede perder su esencia, su identidad, su razón de ser, e incluso puede ser imposible diferen- ciarla de otros modelos. La única salida puede provenir, en nuestra opinión, de las críticas y reflexiones desde dentro y fuera que se están haciendo a la postmodernización de la psicología y por derivación de la psicoterapia, pero este tema escapa al contenido de este capítulo. En el campo cognitivo, lo que creemos que cabe hacer (sin dividir al modelo cognitivo) es diferenciar, entender y enmarcar en reflexiones teoréticas sus límites y su alcance.

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