Andrés Biehl
ECosociAL-2007 contiene información valiosa sobre las diferencias de género y la cohesión social en Latinoamérica. Este Capitulo describe, en primer lugar, la similitud que existe entre las trayectorias de escolarización y de movilidad social de hombres y mujeres. En seguida analiza diversas dimensiones donde se concentran las disparidades de género más significativas, tales como los efectos del trabajo remunerado, los vínculos familiares, la adhesión a la democracia y las actitudes cívicas en general, la percepción de temor, la legitimidad de la violencia y los reportes de felicidad.
I. EDUCACIÓN: OPORTUNIDADES QUE SE IGUALAN
ECosociAL-2007 confirma el enorme salto educativo que han experimentado los países considerados en este estudio durante la segunda mitad del siglo pasado23. A nivel agregado las diferencias de escolarización entre hombres y mujeres no son muy pronunciadas, aunque se aprecian leves desigualdades en dos niveles educativos: primaria o menos, y superior; lo que se extiende para todas las generaciones
TABLA I-1: LOGROS EDUCACIONALES SEGÚN SEXO (Porcentaje que ha alcanzado los niveles educacionales que se exponen según sexo)
Total Mujer Hombre
Primaria o menos 26 28 22
Secundaria primer ciclo 20 19 20
Secundaria segundo ciclo 32 31 33
Superior 23 21 25
ECosociAL-2007
Las diferencias importantes se dan entre países. Las ganancias en educación son parejas para hombres y mujeres en Colombia y México; en Brasil, Chile, Guatemala y Perú, en cambio, los hombres aparecen con un mayor nivel de escolarización que las mujeres, independientemente de las brechas considerables que se dan entre estos países. En
Argentina, un país de educación más temprana, el incremento de educación ha sido más provechoso para las mujeres que para los hombres.
El progreso educacional de los encuestados se ha medido mediante la observación de la movilidad educativa; vale decir, estimando la diferencia entre el nivel educacional alcanzado por el encuestado respecto al logrado por su madre (en el caso de las mujeres) o su padre (en el caso de los hombres). Miradas las cosas desde esta perspectiva, la movilidad ha sido impresionante (ver Tabla I-2). Tanto hombres como mujeres experimentan incrementos en educación en relación a sus padres/madres. En el caso de las mujeres, esta movilidad ascendente supera a la de los hombres desde los 49 años de edad hacia abajo.
TABLA I-2: MOVILIDAD EDUCATIVA DE MUJERES Y HOMBRES SEGÚN GENERACIÓN (Porcentaje que ha experimentado movilidad educativa respecto de sus padres)
Tipo de movilidad Total 25 a 34 35 a 49 50 a 65 66 o más
Ascendente (*) 45 48 53 38 28
Horizontal 51 49 44 58 69
Mujeres de 25 o más años en relación a sus madres
Descendente (**) 3 3 2 4 3
Ascendente 43 42 49 39 30
Horizontal 53 53 47 58 67
Hombres de 25 o más años en relación a sus padres
Descendente 4 5 4 3 4
ECosociAL-2007
(*) Encuestado puede haber ganado uno o más niveles educativos respecto a su padre/madre (de primaria a secundaria, de secundaria a educación superior o de primaria a superior).
(**) Encuestado puede haber perdido uno o más niveles educativos en relación a su padre/madre.
El cambio educativo más importante ha consistido en llegar a la educación secundaria, sea de primer o segundo ciclo. La generación que exhibe mayores grados de movilidad educativa es la que va desde 35 a 49 años. En este grupo etáreo, 4 de cada 10 mujeres logró al menos llegar a secundaria, mientras que apenas 33% de sus madres alcanzó ese nivel. Similarmente, 3,5 de cada 10 hombres de este grupo de edad alcanzó al menos la educación secundaria, a diferencia de sus padres, entre quienes lo hicieron solo 28%.
Las cifras de movilidad educativa revelan también grandes oscilaciones entre los distintos países seleccionados. A modo de ilustración, México aparece como el país que experimentó la transformación más radical, y cuyos resultados se muestran más parejos entre hombres y mujeres. El 91% de las mujeres de 66 años o más declara poseer el mismo nivel educacional que sus madres, en contraste con el 46% de las mujeres de 25 a 34 años que
declara esta misma situación. Análogamente, el 88% de los hombres de 66 años o más declara compartir el mismo nivel educacional alcanzado por sus padres, contra el 37% de los hombres de 25 a 34 años para esta misma situación. En ambos casos, las ganancias de escolarización se vinculan con el acceso al ciclo secundario de educación.
Argentina expone un patrón de movilidad educativa muy disímil del mexicano. Por tratarse de una población comparativamente más educada, las tasas de horizontalidad (ausencia de cambio en el nivel educacional alcanzado respecto a los padres) permanecen altas y similares entre los distintos grupos de edad. Por otra parte, las tasas de movilidad más elevadas se concentran en el paso a la educación superior. Estas dos características de la estructura de movilidad educacional argentina presentan una diferencia de género importante. Las mujeres exhiben tasas de horizontalidad más bajas que la de los hombres (54% para las mujeres y 64% para los hombres), y particularmente bajo en la línea de los 65 años. Por consiguiente, las mujeres de 25 a 65 años han experimentado una mayor movilidad educativa que los hombres. El corte de 65 años interesa sobretodo porque a partir de esa generación cambia el patrón de movilidad argentino: pasa de la búsqueda por alcanzar la educación secundaria a la de alcanzar la educación superior. Es decir, si la mayor parte de las mujeres de 66 o más años consiguieron alcanzar la educación secundaria, y diferenciarse así respecto de sus madres con educación primaria, la mayor parte de aquellas mujeres entre los 25 y 65 años logran llegar a la educación superior, distanciándose así de sus madres que sólo alcanzaron la educación secundaria.
TABLA I-3: MOVILIDAD EDUCATIVA DE HOMBRES Y MUJERES, RESPECTO A PADRES Y MADRES