Chapter 1: Introduction
1.3. Overview of Polymer-derived Ceramics
1.3.3. Preceramic Polymers Processing: Issues, Opportunities & Challenges
Sabemos que en los primeros días de vida el bebé llora para que alguien se acerque a calmarlo, acariciarlo, cuidarlo. En esta etapa no hablamos de disciplina ni de manipulación, cada vez que esa necesidad es suplida deja una huella en el interior de ese incipiente ser humano. Cuando los padres están presentes, el bebé lo traduce así: «Como tengo a mis padres dentro puedo confiar en el mundo como un lugar seguro.»
La función de la madre en la vida de su hijo es la de brindarle vida a través de la leche. Ella disfruta de darle el pecho, de acunarlo, de estar junto a su bebé, y eso mismo le sucede al pequeño. Estar juntos, escuchar la voz de la mamá es un momento de total disfrute para ese bebé que está comenzando a relacionarse con los otros. Esa díada se transforma en una imagen amorosa, que transmite: «Te amo, eres precioso, valioso y digno», «Eres deseado y bienvenido a esta familia, te queremos y esperamos tu nacimiento con gran gozo, eres una gran bendición para nosotros», «Vales y tendrás un gran destino». Todas estas imágenes le aportan valor y destino a esa vida que está comenzando. Una imagen negativa ocasiona todo lo contrario, envía a ese niño un mensaje doloroso: «No vales, no tienes destino», «No eres valioso, no te amo y no eres digno de mi tiempo y mi energía».
Si hoy estamos vivos es porque tuvimos una madre, aunque la relación con ella no haya sido o no sea la mejor. La función de la madre es dar algo concreto: alimento, que el bebé recibe como afecto. El alimento simboliza el afecto. Cuando el bebé mira a su mamá, ve en sus ojos un «espejo». La mamá le transmite todo lo que siente por ese hijo, y esa captación «entra» en él. Cuando la imagen de esa mamá «amorosa» se mete en el bebé, este crecerá con confianza interior para enfrentar el mundo. El mensaje que esta
mamá transmite no depende de la cantidad de comida que el bebé recibe. Con su actitud, lo que le dice es: «Puedo cuidarte y satisfacer tus necesidades físicas y emocionales.» Al brindar el cuidado y todas las necesidades básicas y emocionales que cada hijo necesita, ya sean físicas o afectivas, a medida que todas son satisfechas, el bebé verá a esa mamá como una prolongación suya y comenzará a reconocerla. Nacerá una sintonía afectiva. Y esa relación de calidad al principio de la vida nos habilita a tener toda la vida una relación de confianza.
Sin embargo, en el medio de esa díada bebé-mamá hay un momento en el que aparece el papá, cuyo rol es instaurar la autoridad, el liderazgo. La mamá también lo hace, pero como metáfora, porque su función es dar vida a través del afecto.
Ser madre es una actitud, no una relación biológica. Robert Heinlein
La función del padre es brindar seguridad y fuerza. Por eso, la mujer abraza al niño hacia dentro y el varón lo sostiene mirando hacia fuera. Ella le enseña el poder del amor y él, el de la conquista. El papá aparece como el proveedor de la mamá y el bebé. Él transmite la fuerza para moverse, construir, hacer. Al proveer el alimento y la seguridad le está dando a ese niño un sentido de pertenencia. Esto no significa que la mamá no lo transmita, ambos lo hacen, pero en la infancia, en el simbolismo infantil, esta función está asociada esencialmente al papá. Actualmente vivimos en una época «sin papá», con carencia de la figura paterna. Muchas veces la ausencia, la carencia de un papá ausente física o afectivamente, es un factor determinante para que muchos adolescentes crezcan no habiendo construido una imagen masculina sólida, de ahí que tantos jóvenes se conviertan en padres sin poder asumir ese rol y esa responsabilidad. Muy probablemente porque ellos tampoco tuvieron un padre o una madre que los validara. A veces, la carencia de imagen masculina lleva a un adolescente a crecer sin un ejemplo incorporado. Mamá y papá son el modelo, nuestra base de lo que será la imagen masculina y femenina. Por eso, si la figura paterna no está presente, el hijo no tendrá recursos ni un espejo donde mirarse. Luego vamos completando la construcción con maestros, amigos, mentores, abuelos, modelos de identificación de los que vamos tomando elementos que nos ayudan a constituir y conformar nuestro carácter.
No puedo pensar en ninguna necesidad en la infancia tan fuerte como la protección de su padre.
Sigmund Freud
Cuando una persona no recibe esa bendición paternal la irá buscando a lo largo de la vida y no será capaz
¿Por qué hay tantos varones golpeadores, tanto maltrato físico y verbal?, nos preguntamos. Porque no tuvieron una imagen de autoridad sana, un padre que les enseñara la fuerza amorosa. Aquí es necesario aclarar que autoridad no es sinónimo de sometimiento, ni de decir: «Aquí se hace lo que yo digo y punto», o «Ya verás lo que te espera cuando vuelvas a casa». Eso es abuso de autoridad.
Ser padre y tener autoridad
es construir un futuro valioso para los hijos.