INSTRUCTIONAL TECHNIQUES
4-9Preparation
En esta sección no se mencionarán todas las dificultades que se presentan, solo se les hará seguimiento a las dificultades que se observaron en el grupo de estudiantes partícipes del estudio y que afectaron la afinación en los estudiantes primerizos. Se trabajó y se observó el proceso, teniendo en cuenta que el objetivo del curso es una emisión sana y de forma afinada, lejos de la pretensión de formar cantantes
profesionales, es tan solo un paso inicial al empleo de la voz como un instrumento siendo músicos en formación.
Según lo que se ha observado en los últimos 7 años de trabajo con esta población y reflexionando sobre el proceso observado en los grupos de estudio entre pares, las dificultades más comunes tienen su origen en:
Mala postura, lo cual genera tensiones en diferentes partes del cuerpo. Mala respiración, lo que genera falta de apoyo y tensión en la laringe y en diferentes partes del cuerpo.
Falta de control auditivo de la emisión de la voz, tema del cual se trató anteriormente.
Falta de seguridad y/o nervios, sobre lo cual se profundizará en el capítulo de emoción.
Identificar estas dificultades evidentemente hace parte de la labor docente y una gran responsabilidad en la labor educativa al ofrecer a los estudiantes herramientas para solucionar y concientizar su dificultad. Durante la práctica del ejercicio docente se ha comprobado, (y este parecer se reforzó con el análisis de la investigación) que es
esencial un seguimiento personalizado con los estudiantes que poseen menos
habilidades de afinación. Conocer su rango vocal y no exigir más de lo debido, corregir en primera instancia la emisión dentro de su rango vocal cómodo y estimular la
afinación en ese mismo contexto. Este seguimiento pedagógico se encaminó siempre a que el estudiante pudiera escucharse, autoevaluarse y tuviera la posibilidad en un futuro orientar su proceso.
Para comenzar a superar cada una de las dificultades que desencadenan la mala emisión vocal y perjudica la afinación, fue importante recordar el estilo de vida y actividad física que se presenta en la actualidad. Los jóvenes son cada vez más pasivos físicamente, esto afecta su actitud, disposición e influye en el desempeño académico. Las evidencias de una mala postura son fácilmente perceptibles para el maestro y para el grupo de estudiantes en formación, a lo que Doctor McKinney anota que ―A diferencia de algunas de las otras áreas a tratar, los fallos relacionados con la postura son casi en su totalidad las visibles‖ (1994, p. 40). Pero a pesar de ser tan evidentes, son arduas de corregir dados los hábitos juveniles.
La solución que se propuso en las sesiones de estudio fue un paso concreto para facilitar la conciencia, por medio de la reflexión y la percepción. Hasta que no se es consciente de la tensión o de la mala postura no se puede corregir. Por esto es necesario tener un trabajo de control corporal y conciencia con los adolescentes que están
interesados en corregir su emisión vocal y ser consecuente. A continuación se recuerdan algunas de las fallas en cuanto a alineación del cuerpo (McKinney, 1994):
La cabeza inclinada hacia alguno de los lados. El mentón demasiado alto o demasiado bajo.
Los hombros levantados o uno más alto que otro.
Los hombros caídos, espalda curva y el pecho colapsado. Exageración en la curvatura en la espalda baja.
Las rodillas muy dobladas o muy estiradas. Los pies muy separados o sin separación.
En el grupo de estudiantes se propuso corregir esta alineación utilizando los espejos de los salones, pero también acudiendo al ojo grupal, por llamarlo de alguna manera; observándose y controlándose entre todos para crear una conciencia corporal y postural. Se evidenció al observar los videos, que durante las sesiones de estudio este aspecto se afectaba por varios factores: el lugar donde estudiaban, el día de la semana, el reto propuesto en la guía, el sentimiento de frustración o la sensación de satisfacción durante las sesiones de estudio. Esta mala postura generaba tensiones que
indudablemente afectaban la escucha y la función controladora del oído y en consecuencia el sonido y la afinación ya que afecta directamente al instrumento, al cuerpo y al aparato fonatorio. La falta de alineación según McKinney genera tensiones. Estas tensiones se manifiestan en dolor o en esfuerzo de alguna parte del cuerpo.
Para dar un ejemplo cercano a lo observado en los estudiantes del estudio, la posición de la cabeza hacia adelante conlleva a la descolocación del aparato fonatorio. La tensión que se genera en el cuello altera la movilidad de la laringe afectando la emisión del sonido y la afinación, sobre exigiendo a los músculos. Por lo anterior, era necesario un calentamiento corporal previo al acto de cantar, que hace parte de la rutina de estudio en cada sesión de estudio del grupo, para crear conciencia y control para predisponer el cuerpo y el instrumento. Al emplear este calentamiento con regularidad,
para los estudiantes era más fácil detectar la tensión que se generaba en algún momento dado y corregían su postura. Y aunque la corrección de los malos hábitos adquiridos por el estilo de vida es dificultosa, según la Técnica Alexander el primer paso para corregirlo es la conciencia y la decisión de hacerlo una y otra vez. (Heinrich, 2005, p. 2). Al igual que el desarrollo auditivo, se observó que esta conciencia y control corporal también es un entrenamiento que acompañado de la reflexión constante progresa con eficacia.
De la misma raíz, la respiración incorrecta para el canto es usualmente
consecuencia de una mala postura, y de falta de conciencia corporal. En los jóvenes que inician en el canto y específicamente en los estudiantes de los grupos de estudio, fue frecuente observar una respiración alta, que implica movimiento de los hombros y de las clavículas y da menos participación al diafragma. Este es el tipo de respiración al que primero acuden los estudiantes cuando se les indica que respiren profundo. En el trabajo grupal en el aula se hizo notar y reflexionar sobre las tensiones que se generan y la falta de actividad en el diafragma, que no es efectiva para cantar, observándose unos a otros y a sí mismos en el espejo. Para reforzar esta noción básica de la respiración para el canto, nos remitimos a los postulados de Tomatis (2010 p.193): ―En principio hay que saber que en el canto la mayor actividad dinámica se hace con el diafragma, mientras que los músculos extensores del tórax se dedican a conservar la mayor amplitud posible‖.
Concientizar a los estudiantes sobre esta sensación llevó tiempo, debido a los malos hábitos de postura mencionados anteriormente. El ejemplo más sencillo que se recomendó, para que ellos pudieran entender la relajación que debe haber en la
respiración, es observar cómo respira un bebé o un perro, para que comprendan que la respiración clavicular no es necesaria en este caso. En el aula de clase se hicieron ejercicios de mucha observación, escucha y reflexión de movimientos y percepciones. Al conocer los comentarios de sus compañeros y tener que aportar ellos mismos, con su propiocepción construyeron aprendizaje y vivenciaron individual y grupalmente, se concientizaron de lo que es apropiado y lo que no a la hora de cantar.
Durante las actividades de las sesiones de grupo de estudio se tenía en cuenta aspectos básicos como las mencionadas anteriormente. Se propuso generar una
conciencia social, observadora y comprobadora a nivel grupal e individual. En la rutina inicial de calentamiento se incluían ejercicios que suscitaran la conciencia corporal para que durante el tiempo de estudio se mantuviera el auto-control.