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Chapter 3. Materials and methods

3.2 Preparation techniques

Consisten en cinco categorías: 1. Participantes.

2. Ambiente. 3. Acciones.

4. Conversación / estados afectivos. 5. Consecuencias.

Se pueden usar dibujos y muñecos para clarificar la narración del niño, pero siem- pre después de que éste haya terminado su narración.

Cada categoría se representa en un dibujo sobre una cartulina, de tal manera que el niño recuerde que debe informar detalladamente sobre cada una de las categorías.

• Recuerdo libre (el niño debe contar lo que había pasado). Se plantea una pre- gunta abierta para obtener una descripción narrativa del suceso.

Recuerdo guiado (completar las preguntas libres y aclararlas concretamente). Se elabora lo declarado en el recuerdo libre en las tarjetas, como preguntas más específicas.

• Preguntas aclaratorias. Éstas se emplean en el cierre de la entrevista y se uti- lizan para despejar algunas dudas que hayan quedado en la entrevista. El método de la elaboración narrativa permite reducir las diferencias relacionadas con la edad de los niños.

Guía de Poole y Lamb (1998)

En la aplicación de esta herramienta se recomienda evitar las distracciones, vislumbrar el contexto, recordar los sucesos, entablar un buen rapport e incitar la participación

del niño por medio de empatia, de un profundo interés por lo que le sucedió y emplear preguntas abiertas, evitando interrumpir el niño. Se trata de una entrevista grabada que consta de las siguientes etapas:

Introductoria: aclimatar al niño al ambiente físico y al entrevistador con el

objetivo de hacer que comprenda el contexto de la entrevista y el trabajo del entrevistador. Se le permite que conozca la habitación y se presenta el entre- vistador diciéndole su nombre y ocupación al tiempo que le explica la finali- dad de la grabación.

• Ceremonia verdad-mentira: Se pide al niño que diga si determinadas afirma- ciones son verdad o mentira, para comprometerlo a decir la verdad. Se hacen preguntas de las cuales el menor no conoce la respuesta, ejemplo ¿cómo se llama mi perro?

• Establecimiento de las reglas: Explicarle que tiene derecho a contestar con un "no" o un "no sé" y que es importante que él corrija al entrevistador cuan- do manifieste algo que no sea cierto.

• Entrevista práctica: Para minimizar la utilización de preguntas específicas y estimular al niño a que realice voluntariamente una narración elaborada de los hechos. Se le pide que haga una narración pormenorizada sobre algún suceso en particular (su cumpleaños, por ejemplo), para que el niño entienda la im- portancia de hablar sobre los detalles.

• Introducción del tema: Se empieza a abordar el tema con frases como: "Aho- ra es el momento de hablar también de una cosa. Creo que ha pasado algo en tu familia. Háblame de eso". En ésta y todas las etapas de la entrevista se debe evitar el uso de palabras como daño, abuso, malo, maltrato, culpa, etc, para evitar que el niño se sienta incómodo.

• Narración libre: "Ahora es el momento para hablar también de una cosa". El niño es quien narra el suceso, el entrevistador sólo puede animarlo con pre- guntas, como por ejemplo: "¿y entonces qué paso?, háblame más de eso". • Interrogatorio y clarificación: Se aclaran cuestiones expuestas previamente por

el niño, hay que evitar preguntas muy directas y entender que el niño da a los términos que utiliza el mismo significado que pueda darle un adulto, por ejem- plo pipí. Las preguntas se hacen dentro de una jerarquía que deberá ir de las poco sugestivas a las muy sugestivas. Habrá que seguir el siguiente orden de preferencia: preguntas abiertas, específicas pero no tendenciosas. Es necesario establecer el orden estricto de las preguntas que van desde las abiertas, especí- ficas pero no tendenciosas (sobre detalles relativos a cuestiones ya mencionadas por el niño), cerradas (permiten sólo un número limitado de opciones) y tenden- ciosas (sugieren la respuesta deseada o contienen información que el niño no ha

suministrado). La fase del interrogatorio es la parte más difícil de la entrevista, ya que el entrevistador debe escuchar al niño, repasar mentalmente la informa- ción aportada hasta el momento, tomar decisiones sobre plantear preguntas más a fondo y decidir cuándo dar por terminada la entrevista. Es el momento para obtener detalles adicionales sobre lo sucedido y clarificar comentarios realizados por el niño que parezcan inconscientes o poco probables.

• Cierre de la entrevista: Volver a temas neutros, darle las gracias al niño porque acudió a la entrevista.

Es importante mencionar que aunque la entrevista sea realizada por dos o más personas es necesario que sólo una de ellas sea quien la conduzca, mientras que el segundo toma notas y sugiere preguntas adicionales para el final de la entrevista. En conclusión, el cierre implica el regreso a los temas neutros, agradeciéndole al niño que haya aceptado ser entrevistado. Es en este momento cuando se le da el nombre y teléfono por si desea contactar posteriormente al psicólogo.

En la investigación psicológica o institucional es importante realizar el análisis de la veracidad de la declaración de la víctima igual que la declaración de los tu- tores de la víctima. Este tipo de análisis ha sido realizado por numeroso autores (Arce y Fariña, 2005; Cortés y Cantón, 2003; Godoy-Cervera e Higueras, 2005: Paul, 2004; Pozo, 2005; Vázquez Mezquita, 2005) coinciden que es importante tomar en cuenta los siguientes puntos: la revisión cuidadosa de la información relevante; usar la entrevista semiestructurada con el niño; hacer el análisis del contenido de la entrevista basado en criterios; comprobación de la veracidad del testimonio y valoración conjunta del análisis del contenido y de la comprobación de la veracidad.

Si queremos obtener información verídica debemos cuidar la construcción y com- prensión de las preguntas. La terminología técnica puede confundir a la víctima y el terapeuta no obtendrá buena información. Todas las interrogaciones del niño deben estar ajustadas a la edad y el nivel educativo del niño.

Para prevenir la victimización secundaria del niño(a) es necesario obtener el máximo de información objetiva y, por lo mismo, es necesario dirigir las reglas y seguimiento preparándolos anteriormente. Si podemos grabar la primera entrevis- ta con el niño en el marco de una entrevista estructurada evitaremos una victimi- zación secundaria en la segunda interrogación. Existe una gran diferencia entre la evaluación del niño que está en la primaria, a la del niño en edad preescolar o la de niños muy pequeños. Siempre necesitaremos la anamnesis, evaluación del ginecólogo. La estimación del psicólogo debe estar enfocada al intelecto y la per- sonalidad del niño, a su capacidad de memorizar vivencias y a las relaciones in-

terpersonales en la familia y, finalmente, a las capacidades comunicacionales del niño. El desarrollo de lenguaje es distinto dependiendo de la edad del niño. Es necesario hablarle despacio, con pausas más largas, de manera sencilla y repitien- do las oraciones que el niño no comprendió. En la conversación con un niño de tres años debemos acercarnos a su vocabulario y utilizar estrictamente las expre- siones para los genitales que usa él mismo. En los niños menores, dependiendo del desarrollo del lenguaje, podremos usar el dibujo o los juguetes terapéuticos (anatómicos). Podríamos empezar con el juego libre: observarlo, catalogar sus habilidades y puntualizar su expresión verbal. Es recomendable empezar con el dibujo de familia con el cual se le tranquiliza y hay una comunicación más fácil. El dibujo de la familia nos informa las preferencias del niño hacia la persona de su confianza, descubre los conflictos en la familia. Por medio del juego o del di- bujo descubrimos el abuso sexual.

La entrevista con el niño de edad escolar debe tener sus firmes criterios, igual que para los de preescolar. Los criterios los resumió Halfarová y Póthe (1996) en nueve puntos: a) usar palabras sencillas, b) evadir las oraciones que tienen más ideas u opiniones, c) evadir el uso de negativos, d) evadir el exceso en el uso de pronombres, e) aclarar con el niño los nombres de las partes íntimas del cuerpo, f) no cambiar el lenguaje del niño, g) evadir el uso de preguntas que insinúan al su- ceso, h) usar preguntas abiertas, i) evitar la evaluación subjetiva de los sucesos y la incriminación del agresor.

Para ilustrarlo se presentan algunas entrevistas con niños de la edad preescolar y escolar. Se inicia con el establecimiento del contacto, creando empatia y contando con el permiso de los padres para la grabación.