Para no desviarnos en exceso con definiciones y comentarios diversos sobre lo que provoca una buena calidad en una construcción, tomaremos de referencia lo dispuesto en el Código Técnico de la Edificación, en cuanto a requisitos básicos de seguridad, habitabilidad y funcionalidad.
La seguridad depende de la seguridad estructural, la seguridad en caso de incendio y la seguridad de utilización y accesibilidad.
La seguridad estructural es un parámetro consustancial con la ejecución de la obra, pues los técnicos están sujetos al cumplimiento de la normativa específica según el lugar donde se ha construido. En la provincia de Huelva, sobre todo por el sur, hay condicionantes muy exigentes en cuanto a las condiciones de suelo y sismo, particularidades que individualizan la forma de acometer dicha estructura. Como ejemplo, la baja tensión y la presencia de agua en el terreno de Huelva provocan el uso habitual de cimentaciones mediante pilotes.
La seguridad en caso de incendio también está sujeta a la normativa específica, que es la misma para cual- quier edificación construida en España. Son parámetros a cumplir de forma pasiva, mediante la adopción de medidas en el diseño, y activa, mediante la instalación de determinados elementos específicos, según el uso y capacidad que tenga el edificio. Por ejemplo, las medidas de unas escaleras de uso público están dimensionadas según las personas asignadas para la evacuación del edificio.
La seguridad de utilización y accesibilidad, definida por su sección de normativa, son medidas y paráme- tros a cumplir en su mayoría de forma pasiva mediante el diseño, pero con alguna incidencia activa en cuanto a la obligación de cumplimiento de ciertos requisitos para algunos elementos y materiales, según su ubicación en el proyecto, para garantizar una seguridad en el uso y la accesibilidad a personas disca- pacitadas. Son medidas a tomar según el tipo de uso del edificio. Por ejemplo, el tipo de resbaladicidad que debe tener un suelo mojado situado en exterior.
una correcta habitabilidad depende de la consecución de una buena salubridad, de una buena protección ante el ruido, y de una correcta eficiencia energética.
La salubridad está determinada por la adopción de una serie de medidas que tienen que ver con el uso de determinados materiales y sistemas constructivos para garantizar una correcta protección frente a la humedad, de calidad en el aire interior, una correcta recogida de residuos y un buen suministro y evacuación de las aguas. Está relacionada con el lugar donde se construye el edificio y su climatología particular, y sus protecciones y sistemas constructivos deben ser acordes con ésta. Por ejemplo Huelva pertenece a la zona pluviométrica más alta del país, por lo que las medidas en cuanto a humedades son más restrictivas.
La protección frente al ruido son una serie de medidas a tener en cuenta por los materiales y a los aisla- mientos para cumplir unos valores específicos de confort auditivo contra los ruidos aéreos, de impacto, y generados por el propio edificio. Dependen del uso del edificio y del tipo de recinto del que se trate.
Como ejemplo, las condiciones que debe cumplir una separación entre viviendas y sus materiales para evitar una determinada transmisión auditiva.
La eficiencia energética son las medidas a tomar tanto en diseño pasivo como en activo encaminadas a un ahorro en el gasto del edificio. Está vinculada directamente con el uso de determinados materia- les, sistemas constructivos y fuentes de energía, además de con una correcta distribución de huecos y ventilaciones en el edificio. Depende directamente de la ubicación geográfica del edificio. Por ejemplo en Huelva, sería una osadía colocar una envolvente acristalada hacia el sur por el gasto exagerado que supondría la instalación de protecciones y ventilaciones forzadas.
La funcionalidad final depende de la posibilidad de utilización de la accesibilidad y de un fácil acceso a los servicios.
El éxito de algunas de estas condiciones, como hemos avanzado, vendrán precedidas de una buena solución técnica o lo que es lo mismo, de un diseño activo, que implique la utilización de determinados materiales y detalles técnicos.
El éxito de las demás, derivará de un buen diseño pasivo, generado por una correcta distribución espacial y dimensionamiento, una buena relación hueco/macizo y una estudiada orientación y ventilación, para la optimización general.
“Los arquitectos cuidan ahora muchísimo el tema de la orientación, se informa mucho a los clientes o autopromotores de cuidarla, al igual que la envolvente, tanto en fachadas como
en cubierta. Los arquitectos están convenciendo en ese aspecto”. Pablo Quirós Rayego
(Presidente COAAT Huelva)
En todas ellas subyace, la capacidad del autor del proyecto y del director de obra, para acertar en su diseño, un acierto que estará basado en la formación personal, y en el conocimiento de soluciones, materiales y recursos. También es importante la intención y profesionalidad del promotor constructor, y su mayor o menor colaboración, receptividad y conocimiento. Según el tipo de usuario final, estas labores serán más o menos difíciles.
Con este estudio se pretende obtener una serie de claves de actuación y funcionamiento para todos los agentes, acordes con el mercado actual, que sean capaces de conseguir una alta calidad en una cons- trucción, sin que esta repercuta de una manera considerable en su coste.
“Los agentes tenemos que reciclarnos y especializarnos mucho más en el tema de la econo-
mía en la edificación, ser auténticos economistas de la construcción”. Pablo Quirós Rayego
(Presidente COAAT Huelva)
“Existe un mayor estudio de mercado encaminado a una mejora del diseño y a una optimi-
zación económica y de materiales”. Javier Mateo Vico (Presidente AECO)
“Hay que buscar eficiencia tecnológica pero también económica”. Javier Mateo Vico (Pre-