El mantenimiento de la disciplina, la ley y el orden, es el concepto que determina la aplicación del régimen penal239 y disciplinario240 en los militares. Así como sucedió con la sub-variable de la Sanidad militar, las constantes operaciones militares y el ambiente en la región del Caguán impidieron que se desarrollara una efectiva administración de la disciplina a través de investigaciones disciplinarias o control por medio de los folios de vida. La revisión y análisis de los folios de vida de los soldados voluntarios241 no registran
238 Luis Arturo Arcila, cabo primero que participó en el caso táctico “El Billar”, entrevistado por el autor, Op. cit.
239
Decreto 2550 de 1988, Código de Justicia Penal Militar, fondo disposiciones, decretos y resoluciones, Archivo Centro de Estudios Históricos del Ejército.
240
Decreto 085 de enero 10 de 1989, Reglamento de régimen disciplinario de las Fuerzas Militares, fondo disposiciones, decretos y resoluciones, Archivo Centro de Estudios Históricos del Ejército.
241
66 antecedentes, pero en el informe presentado por el Ejército y las versiones del teniente Gaitán242, el cabo Arcila y el mismo guerrillero de las FARC entrevistados, muestran que hubo indisciplina entre los soldados y que no hubo un control efectivo para encausar la disciplina.
“Los soldados eran en una indisciplina, porque como yo le decía, una vez, le decía a mi mayor estoy mamado, yo no soy capaz, créame que como suboficial yo he trabajado con soldados profesionales, no era la primera vez que trabajaba con soldados profesionales, venía de trabajar con soldados voluntarios de Caucacia, soldados del batallón de contraguerrillas mío y habían soldados muy buenos, que eran diferentes a estos soldados, a mi dijeron, lo más malo que hay en el ejército es ir a fundar una brigada móvil, créame que los soldados regulares, que se creen de pronto los más antiguos, definitivamente, se le comían a uno los víveres, se agarraban […] soldados peleando por la indisciplina, se emborrachaban, consumían alucinógenos”243.
En este punto, el entrevistador le preguntó al cabo Arcila si nunca les abrieron informativos disciplinarios, el entrevistado respondió“no, es que ese era el problema, una
vez se fueron unos soldados, esa historia fue que llegó el helicóptero a abastecernos y de pronto habían como unos ocho o diez soldados de civil se subieron al helicóptero, no querían dejar bajar los víveres, al final decidieron dejar bajar los víveres y se fueron, llegaron a Tres Esquinas, y los malos fueron los cuadros que no queríamos a los
soldados”244. Según el cabo Arcila, los soldados no fueron sancionados, fueron devueltos al Caguán y los mandos superiores ordenaron a los mandos de las compañías motivar a sus soldados para que permanecieran en esa área de operaciones militares.
242 Según el Teniente Gaitán, algunos soldados en diciembre de 1998 se emborracharon en Peñas Coloradas, robaron algunos elementos de algunas casas y estaban en la casa de unas prostitutas, además que también las robaron. Edgar Gaitán Matis, Teniente que participó en el caso táctico “El Billar”, entrevistado por el autor, Op. Cit.
243Luis Arturo Arcila, cabo primero que participó en el caso táctico “El Billar”, entrevistado por el autor, Op. Cit.
244
67 En igual circunstancia, el informe presentado por el Ejército hizo alusión a los problemas de indisciplina,
“Los indicadores de indisciplina del BCGNo. 52 en el caserío de Peñas Coloradas tales como: consumo repetido de bebidas embriagantes, frecuentación de prostíbulos - las prostitutas la Negra y la Pereirana fueron vistas en el ataque guerrillero -, robos al comercio, deudas, atropellos a prostitutas, tiros indiscriminados (alarmas), reflejan una marcada ausencia de mando y control, que explican en gran proporción el fracaso operacional, dado que no existía disciplina individual ni disciplina táctica del conjunto. Lo anterior implica, mal trato a la población civil. Además la guerrilla obtuvo información sobre vulnerabilidades y planes de las propias tropas”245.
Por último, el guerrillero entrevistado también mencionó la indisciplina de los soldados,
“lo que pasa es que ellos, según la información que nos dijo el Mono, es que ellos eran indisciplinados […] los soldados tenían campamento, estaba inclusive las hamacas guindadas, […] estaban las hamacas guindadas, la comida estaba, tenían rancha”246.
El mantenimiento de la disciplina, la ley y el orden en el batallón contraguerrillas 52, debido a la necesidad de realizar operaciones militares sobre la región del Caguán, no fue efectivo por las limitaciones que tenían los mandos en todos los niveles.
En este hecho histórico multicausal, además de los ya estudiados por la comunidad académica como la doctrina, la estrategia y la falta de tecnificación del Ejército, se puede concluir, que los oficiales247 y los suboficiales del Batallón de contraguerrillas que tuvieron el mando de las tropas durante los meses de febrero y marzo de 1998, fueron influenciados por la Administración de personal como política del Ejército Nacional, en el sentido de que 245
Caso Táctico El Billar, Op. Cit., folio 14, literal am.
246 Floirán Castillo, guerrillero del frente 40 de las FARC que participó en el ataque del “Billar”,
Op. Cit. 247 Los oficiales integrantes del batallón eran el Mayor Jhon Aguilar Bedoya, Capitán Germán Jaimes Beleño, Teniente Edgar Gaitán Matis, Subteniente Sergio Alfredo Sanchez Valderrama, Subteniente Ricardo Boinilla Gomez, Subteniente Hans Gotfried Real Grass y Subteniente Harold Riascos Godoy, Boletín operacional del Comando del Ejército para el día 03 de marzo de 1998, Estante 2, Libro S/N, folio S/N, Archivo Centro de Estudios Históricos del Ejército de Colombia.
68 la incorporación no fue la adecuada para conformar esta unidad, no se previó el reemplazo de las unidades que salieron con permiso, ni se efectuaron los controles disciplinarios necesarios para encausar la disciplina. Todos estos aspectos hicieron que la unidad no estuviera óptima para el combate de acuerdo a las indicaciones establecidas en la orden de operaciones Cazador248.