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PRICES IN THE SUPPLY CHAINS OF AVOCADO AND MANGO

2. LITERATURE REVIEW

5.3 PRICES IN THE SUPPLY CHAINS OF AVOCADO AND MANGO

Miłosz da inicio a su argumentación en torno al Romanticismo partiendo del autor que, desde su punto de vista, encarna el Romanticismo primero: el poeta polaco Adam Mickiewicz. La poesía del creador de Pan Tadeusz es ajena al incipiente racionalismo científico. Todavía en el campo de la moral, del arte, de la literatura la física y la ciencia moderna no habían extendido su influencia. La obra de Mickiewicz, profundamente heterodoxa y cristiana, pertenece a una cosmovisión imaginativa pre- científica. Miłosz ejemplifica esta afirmación con el poema “Romantyczność” (“Romanticismo”) de 1821, en el que Mickiewicz preconiza “el sentimiento y la fe”, las visiones, los sueños y la fantasía frente a las “lentes” y al conocimiento científico525.

524 Ibid.,pp. 156-157. Traducción de Joaquín Riquelme Ribas. 525 Ibid.,pp. 99 y 133.

174 “¡Oye muchacha!

-Ella no escucha.

¡El día es luminoso! ¡Este es tu pueblo! No hay espíritu alguno en ti.

¿Qué intentas atrapar?

¿A quién estás llamando? ¿A quién saludas? -Ella no escucha.

Como una roca muerta

No desvía los ojos, Dispara miradas a su alrededor, O se cubre de lágrimas;

Aparentemente se aferra a algo, lo retiene; Rompe a llorar, se ríe,

“¿Eres tú, que vienes en la noche? ¿Eres tú Jasieńko? ¡Oh me ama después de muerto!

¡Ven aquí, aquí, muy despacio, Que la madrastra escucha!

¡Pues que escuche, tú que ya no estás! ¡Tú entierro ya pasó!

¿Es que has muerto? ¡Ay! ¡Tengo miedo! ¿Por qué temo a mi Jasieńko?

¡Sí, es él! ¡Es tu rostro, son tus ojos! ¡Es tu blanco sudario!

¡Tú mismo eres tan blanco como un lienzo! ¡Estás frío! ¡Qué gélidas tus manos!

175 ¡Túmbate aquí, descansa en mi regazo!

¡Abrázame! ¡Tus labios en mis labios!

¡Oh, qué frío debe hacer en la tumba! ¡Moriste! ¡Ya han pasado dos años! Tú llévame contigo, que moriré a tu lado, No me gusta este mundo.

Me siento mal en medio de esta malvada muchedumbre, Lloro, más se burlan de mí;

Hablo, aunque nadie me entiende; ¡Veo, pero ellos no ven nada!

Ven a la luz del día… ¿O mejor durante el sueño? No, no… Te cojo de la mano.

¿Dónde escapas, Jasieńko? ¡Es pronto aún, es pronto!

¡Dios mío! Canta el gallo,

La aurora ya despunta en la ventana. ¿Dónde fuiste? ¡Detente Jasieńko! ¡Qué infeliz soy!”

La muchacha habla así a su amado, Corre tras él, vocea, se desploma: Al grito de dolor, a la caída, La muchedumbre se congrega.

176 Aquí debe estar su alma,

Pues Jasio ha de estar al lado de Karusia. ¡Cuánto la amaba en vida!”

Yo lo oigo, lo creo, Y lloro y rezo.

“¡Escucha, muchacha!” –un anciano vocea Entre la muchedumbre y el pueblo se dirige: “Confiad en mi ojo y en mi lente:

Yo aquí no veo nada.

Los fantasmas son cosa del pueblo en la taberna, Patrañas que se inventan en la fragua.

La muchacha delira

Y el pueblo a la razón ofende”.

“La muchacha siente –le respondo- Y el pueblo cree profundamente;

El sentimiento y la fe me hablan con más fuerza Que el ojo y la lupa de un sabio.

Conoces verdades muertas, ignoradas por el pueblo;

Ves el mundo a través de una nube de polvo, en cada fulgor de estrellas. ¡Ignoras las verdades vivas, no verás el milagro

¡Ten corazón! ¡Mira en tu corazón!”526

Miłosz observa en este poema, además de un ataque al racionalismo cientificista

526 VV.AA. Poesía polaca del Romanticismo. Edición bilingüe de Fernando Presa González. Traducción

177 de la época, la presencia uno de los aspectos característicos del cristianismo pre- científico e imaginativo: el vínculo y la comunicación con los espíritus, con el mundo de ultratumba. No hay separación entre lo profano y lo sagrado, lo espiritual y lo material.

Este motivo, señala Miłosz, se desarrollaría, pero desde un punto de vista político-apocalíptico en el drama Dziady (Los antepasados) de 1832. En él la comunicación con los espíritus se deriva del dogma católico de la comunión de los santos. Los personajes de esta obra pueden transcender imaginativamente a su expresión individual. Desde su vínculo con Dios pueden tratar los espíritus de los vivos y de los muertos. A su vez los muertos –ya sea en el Cielo, ya sea en el Infierno– pueden ayudar, pueden ser ayudados, pueden salvar y proteger a aquellos que, todavía, viven en el mundo visible. La misma correspondencia entre criatura y Creador justifica la bondad de Dios. No de otra manera interpreta Miłosz la invectiva del personaje principal de esta obra, Konrad, en la tercera parte de este libro, cuando rechaza la confianza de un orden optimista sancionado por la divinidad, acusando a Dios de ser como el Zar. Miłosz entiende este acto de manera imaginativa: la acusación a Dios Le justifica, Le vindica. Sólo el silencio y la incomunicación podrían negar a Dios527.

Por último Miłosz, en este recorrido somero por la presencia de elementos imaginativos en la obra de Mickiewicz, hace mención a la epopeya nacional Pan

Tadeusz, escrita por Mickiewicz en 1834. De ella destaca, en este sentido, la relación

que existe entre imaginación, limitación religiosa del tiempo y confianza en el ser. El jardín de los Soplica, el lugar, el espacio, donde transcurre la cotidianidad de los protagonistas de este libro (se prepara el café, se recogen setas…), todavía se rige por el tiempo de las directrices religiosas –el calendario y el breviario– y no por el tiempo mecánico del reloj528. En este espacio las cosas poseen ser, no son meros objetos

materiales destinados a su manejo práctico por el hombre.

527 Ibid.,pp. 125-127. 528 Ibid.,p. 122.

178 No obstante, según Miłosz, esta tentativa de protección interior de la "verdad del corazón" del mundo de causas, cosas y efectos surgida de dominio de la ciencia “de lo real” fomentada por Mickiewicz, fue a la larga insuficiente. Ya en la última década de su vida (1844-1855), Mickiewicz a los ojos de sus contemporáneos, fue deviniendo como anacrónico. La cada vez más profunda influencia del pensamiento científico seguía avanzando y ahondándose en los nuevos autores y preocupaciones nacidos ya desde una perspectiva ya muy alejada de la del poeta polaco. Miłosz menciona a cuatro: Charles Baudelaire, Flaubert, Søren Kierkegaard y Fiódor Dostoievski529.

En cierta manera, para Miłosz Adam Mickiewicz sería el último representante de un saber antiguo incontaminado de influencias, influjos y ascendentes científicos. El último gran poeta que pudo ser tal530.

11.4 La decadencia del primer romanticismo: Fiódor Dostoievski

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