La Meditación hindú clásica está descrita en los aforismos sobre el Yoga de Patanjali. Patanjali fue un gran sabio y sistematizados cuya mayor
aportación fue sintetizar el sistema Yoga utilizando un estilo de escribir, en el cual se concentra el conocimiento en frases breves de alto poder
conceptual y abstracto. En el capítulo acerca de la Meditación, Patanjali describe la técnica de
Samyama, la cual consiste en tres pasos o fases aplicables a cualquier objeto de Meditación. El sistema propone que la Meditación se realice en una secuencia en la cual los primeros objetos sean de alta densidad para ir avanzando hacia la Meditación mediante objetos cada vez más sutiles hasta que el último sea Purusha o el Ser.
Los tres pasos de Samyama son:
1. Fijación de la atención en un objeto.
2. Mantenimiento de la observación en el objeto hasta que éste ocupe íntegramente todo el campo de la Conciencia con exclusión de cualquier otro objeto. 3. Fusión con el objeto, en la cual éste deja de ser percibido como objeto para, en cambio,
aparecer en su significado.
Un primer objeto de la meditación puede ser, por ejemplo, una flor. El meditador atiende a la flor observándola de forma concentrada hasta en sus últimos detalles. El meditador mantiene la
observación concentrada en la flor hasta lograr que ésta ocupe toda su Conciencia. Por último, se funde con la flor convirtiéndose en ella y comprendiendo, de esa forma, su significado.
El método de Samyama es una técnica de conocimiento directo, puesto que con su uso el meditador conoce el objeto de su observación en su esencia o interior. Una vez que se ha adquirido maestría en la aplicación de Samyama a objetos concretos, el meditador escoje. como motivo de observación, objetos más sutiles, como por ejemplo el Espacio. En la Meditación en el Espacio se sigue la misma secuencia de tres pasos de Samyama que en la observación de la flor. Es decir, primero se fija la atención en el Espacio con exclusión de cualquier objeto contenido en el mismo. Más adelante, se mantiene fija la atención en el Espacio hasta que éste ocupa todo el campo de la Conciencia. Por
último, el meditador se funde con el Espacio
convirtiéndose en él y, allí el Espacio aparece en su significado esencial.
Samyama puede ser utilizado para obtener
conocimiento directo de cualquier ser vivo, entidad u objeto que se escoja observar.
Cuando se llega a la observación de Purusha el meditador aplica los tres pasos de Samyama en la Meditación en el Ser, el Yo Puro o en su identidad real, y en este ejercicio alcanza el conocimiento directo de su propia esencia. La fusión entre Observador y objeto de observación hace que desaparezca la dicotomía entre externo e interno, sujeto y objeto o yo y tú para en cambio alcanzar la Unidad entre ambos.
En el Yoga Hindú, se concede una importancia fundamental al logro del silencio. De acuerdo con el mismo Patanjali, el Yoga es la unión del yo individual con el Yo unificado en la totalidad. También se podría definir como la unión del alma individual con el Alma Universal. Para que esto sea posible, es necesario acallar las fluctuaciones de la mente hasta lograr silenciarlas.
La mente, como partícipe de la percepción de la Realidad, distorsiona a ésta cuando no está en silencio, es decir, cuando la memoria se encuentra activa y el pensamiento condicionado confunde a la Realidad con una interpretación personal de la misma.
En otras palabras, la actividad mental, de acuerdo con Patanjali, es una especie de filtro o pantalla
obstructora que matiza, con su propia textura y color a la Realidad.
Solamente cuando la pantalla y los filtros
desaparecen, se produce una unión en la cual la Realidad se percibe a sí misma. De esta forma, la Meditación consistirá en cualquier procedimiento que logre acallar la mente, acabar con sus
fluctuaciones para así determinar una inhibición en los procesos de distorsión.
Existe una gran cantidad de técnicas extraidas de la tradición Hindú, algunas de las cuales (como el Samyama en el propio Ser) van directamente a la fuente de la Iluminación mientras que otras utilizan procesos de intermediacion.
Por ejemplo, una técnica utilizada por un Yogui centenario de la India (Yogui Yoguenshvar) consiste en elevar la energía a partir de la base de la
columna y hasta el entrecejo, ayudándose de la respiración. Para ello, el meditador, sentado o de pie, atiende a la base de su columna y durante la inhalación visualiza a su propia energía ascendiendo por ella hasta el entrecejo del cual sale durante la exhalación.
En el Ashram de este Yogui se otorga mucha importancia a la Meditación en los Generadores o Chakras corporales. Estos son en número de 7 y se localizan: 1. en el área genital, 2. a la altura del ombligo, 3. en el plexo, 4. en el corazón, 5. en la garganta, 6. en el entrecejo y 7. en la corona, en la parte más alta de la cabeza.
transparentes conforme se asciende de Generador a Generador. Por ello, una de las prácticas del Raja Yoga o Yoga Real que más se recomienda es el
mantenimiento de la atención concentrándola en los Chakras superiores.
De acuerdo con Yogui Yoguenshvar, la concentración en el generador del entrecejo, cuando se realiza con propiedad, activa la aparición de una luz intensa que se abrillanta y expande conforme avanza la
concentración.
La Meditación en esta "luz divina" activa estados ae éxtasis y permite experimentar diferentes
sensaciones extraordinarias.
La meditación en el Chakra del corazón, activa y fortalece la capacidad de amor y la compasión mientras que la concentración en el generador de la corona, lleva al practicante a la meta del Yoga que es la unión personal con Dios.
20. MEDITACIÓN DE LOS BRAHMA KUMARIS