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INTRODUCTION TO THE STUDY

1.9 RESEARCH DESIGN AND METHODOLOGY

1.9.2 Primary research

Hay tres temas que discutiré, brevemente, en lo que resta de este capítulo antes de reflexionar sobre el surgimiento de un campo de ‘estudios críticos de diseño’. Estos temas son la arquitectura y el urbanismo, el diseño ecológico y la relación entre el diseño y la política. La arquitectura siempre ha sido central en el diseño, como lo atestigua su papel en la enseñanza del diseño y como está ricamente ejemplificado por las tradiciones de muchas regiones del mundo (como Italia, Finlandia, Cataluña, algunos países de América Latina, Asia Oriental), donde los arquitectos, habitualmente, han incluido como parte de su práctica el diseño de muebles, moda, música, materiales e, incluso, utopías. También existe la sensación de que la arquitectura ha dejado de ser una pariente pobre de la teoría social para convertirse en un importante espacio de debate sobre la globalización, la urbanización, el medio ambiente, la modernidad, los medios y la cultura digital; a menudo los arquitectos están sintonizados con acuciantes problemas sociales actuales, como la globalización y el Antropoceno (e.g., Turpin, ed. 2013), y con los problemas teóricos y filosóficos con los que tratan las ciencias sociales y las humanidades (e.g., Mitrovic 2011; Sykes, ed. 2010). Los críticos también reconocen, sin embargo, que cierto estilo de arquitectura ha contribuido a la inflación del diseño —una especie de ‘efecto Bilbao’ que surgiera después de la construcción del famoso Museo Guggenheim de Frank Gehry en esa ciudad. Foster contrasta a este ‘maestro constructor’ (Gehry) con Rem Koolhaas, cuyos escritos sobre diseño y práctica de la arquitectura apuntan, más bien, a repensar la globalización desde principios arquitectónicos y urbanos alternativos. La práctica de Koolhaas es contradictoria, por cierto, como se refleja en su libro de crítica cultural-arquitectónica Contents [Contenidos] (Koolhaas 2004), un tour de force que mezcla análisis deconstructivas, denuncias, geopolítica post-9/11, diatribas (e.g., sobre la arquitectura y la guerra) y, por supuesto, una deslumbrante (y siempre proliferante y bifurcante) exhibición de imágenes, fuentes, fotografías y dibujos.13 Para Fry, sin embargo, el post-urbanismo de Koolhaas sigue acatando

la tendencia de “arquitectura de autor” (2015: 87-89) que ejemplifica el abandono de lo urbano como proyecto y la preservación de una visión incuestionada de la ciudad como el lugar de lo insostenible.

En el otro extremo del espectro sería negligente pasar por alto los argumentos para la renovación de prácticas arquitectónicas vernáculas y la movilización de los elementos de la tierra, junto con los del lugar y la cultura, para hacer frente a los problemas, aparentemente insolubles, de la pobreza urbana y la degradación ambiental, como en el caso de la impresionante arquitectura habitacional en algunas 13 Sobre los proyectos anteriores de Koolhas, en particular con la Office for Metropolitan

Architecture (OMA) en Nueva York, incluyendo el famoso mega-volumen S, M, L, XL

partes de África occidental bellamente ilustrados, descritos y teorizado por Jean- Paul Bourdier y Trinh Minh-ha (2011). ‘Vernacular’, en estos contextos, ya no señala un tradicionalismo rígido sino un espacio de posibilidades que podría articularse a proyectos creativos que integran formas vernáculas, lugares y paisajes concretos, restauración ecológica y tecnologías ambientales y digitales para hacer frente a problemas graves de sustento, al mismo tiempo que revigorizan las comunidades. Se puede decir que el ‘movimiento de la casa pequeña’, en sus múltiples instancias, inauguró un nuevo vernacular infundido con conocimientos de diseño ecológico y cultural. Las formas vernáculas de diseño también pueden ser particularmente relevantes cuando participan en proyectos de diseño destinados a fortalecer la autonomía comunitaria y la resiliencia, como discutiré en el Capítulo 6.14

Esta es sólo la punta del iceberg de los debates en la intersección de la arquitectura, el arte y el diseño. Una exposición en la Bienal de Arquitectura de Venecia en 2012 bajo la rúbrica Huellas del pasado y pasos futuros mostró varias tendencias en esta intersección; muchas de las obras expuestas exhibían sensibilidad ecológica, así como una aguda conciencia de temas filosóficos y culturales como espacio y lugar, temporalidades, objetos, materialidad, localidad, escala y agencia. Los diseños innovadores y la experimentación con materiales, forma y patrón incorporaban reflexiones sobre temas como la relación entre lo natural y lo artificial (alejándose de la preocupación excesiva con lo virtual hacia una sensibilidad ecológica), la auto-organización, el conocimiento popular del entorno construido, la dimensión cultural de la arquitectura (e.g., cuestiones de identidad), la diversidad estética (e.g., multiplicidad en la creación de patrones, incluyendo las formas vernáculas) y, desde luego, la sostenibilidad. Sin embargo, la falta de una discusión deliberada del capitalismo y de la globalización no significa tanto una falta de conciencia de su importancia como el hecho de que el discurso arquitectónico los aborda de otras maneras —a través de la expresión artística y la preocupación por el comportamiento individual o insinuando el valor espiritual de las situaciones espaciales, el destino de las formas tradicionales, la destrucción y reconstrucción de espacios aparentemente obsoletos o barrios en ruinas—. Algunas obras exploraban nuevos imaginarios para la vida, repensando prácticas de larga data (e.g., patios en China) mediante diseños innovadores de construcción (manteniendo los principios del patio pero yendo más allá de su forma acotada para proponer notables estructuras con forma de huevo). Algunas de las obras estaban profundamente sintonizadas con formas relacionales de estar en el mundo, empezando por los materiales (la ‘gran maravilla en la transfiguración de los materiales’ a nivel de microescala, ya sea madera, vidrio o metal) y el papel de los objetos y las superficies como topografías para vivir hasta 14 Sobre el ‘Movimiento de la casa pequeña’ véase http://thetinylife.com/what-is-the-tiny-

house-movement/. También véase la propuesta actual del diseñador eco-restaurativo de Hillsborough, Carolina del Norte, Tim Watson para una ‘Vivienda MicroPercha’ con la Earth Walk Alliance, http://earthwalkalliance.org/.

la apertura hacia un entendimiento profundo del lugar y la atención a las lógicas comunales y las interrelaciones con el ambiente.15

Pero, por supuesto, el verdadero desafío está en el urbanismo. Como Fry señalara con dureza “las declaraciones arquitectónicas egocéntricas y las ficciones de planificación maestra medidas con la escala del imperativo [de cambio climático y deslocalización16 generalizada] no están simplemente fuera de lugar; son crímenes

contra el futuro” (2015: 48). Se necesita mucho más que adaptación reactiva y el reequipamiento de edificios que sirven a los intereses de los ricos para hacer frente a la condición universal, pero diferencialmente experimentada, de deslocalización que se está produciendo como resultado de la acción combinada del cambio climático, el crecimiento demográfico, la insostenibilidad global y la inestabilidad geopolítica. Como Fry afirma con vehemencia “la destrucción ha tomado la delantera” (2015: 25) en un mundo que se hace estructuralmente insostenible por las formas colonialistas de la modernidad capitalista Occidental. El desarrollo de nuevos modos de habitación en el planeta se ha convertido en un imperativo, lo que significa cambiar las prácticas que dan cuenta de nuestra forma de habitar para que nos permitan actuar pensando en el futuro en lugar de insistir en las estrategias actuales de adaptación que desfuturizan (destructoras de futuros) las condiciones materiales de existencia.

15 Takasaki Masaharu pone esta preocupación de la manera más aguda al describir, poéticamente, su práctica de la arquitectura como el intento por “inculcar espíritu y alma a los objetos desde la perspectiva de la creación de cosas y el cuidado de las personas [...] Espero hacer que las flores que habitan dentro de los corazones de la gente florezcan a través de objetos que he creado con mi mente y mi alma. También busco una arquitectura animada y vibrante formando relaciones con los animales, planos y la naturaleza, así como con cosas espirituales”; en su opinión la arquitectura participa en la elaboración de “cadenas de existencia” (véase su texto en el catálogo de la exposición Biennale Architettura 2012:116). Otros dos ejemplos presentados en la Bienal de Arquitectura de Venecia en 2012 unían formas vernáculas y diseño colaborativo, incluyendo computadores. El primero incluía un dispositivo de recolección de niebla diseñado para emular los usos tradicionales del árbol del warka (higo) en Etiopía, diseñado por computador pero con una forma de cesta tradicional y construido localmente de bambú; además de proveer de agua a la población local los prototipos posteriores podrían incluir paneles solares para iluminación e internet comunitario. El segundo ejemplo involucraba un proyecto integrado en Kigutu, Burundi, un diseño para fomentar la autosuficiencia de la comunidad y la sostenibilidad no convencional a través de la integración de formas culturales (incluyendo el entorno construido), paisaje, estética (patrones locales, incluyendo tambores), energía y jardines comunitarios dentro del espíritu de colaboración comunitaria. Véanse los apartes Arquitectura y visión y Louise

Braverman (Kigutu en formación) en el catálogo de la exposición Biennale Architettura,

2012. La exposición, que se celebró entre agosto 29 y noviembre 25 de 2012, incluyó 57 trabajos procedentes de la mayoría de las regiones del mundo.

16 Nota del traductor: Fry usa el termino unsettlement para significar el estado que ha reemplazado al ‘estar asentado’ o el ‘asentamiento’ que ha caracterizado buena parte de la historia humana, especialmente con la sedentarización. Unsettlement implica la idea de movimiento generalizado, perturbación, desplazamiento. He optado por traducirlo como ‘deslocalización’.

Para este autor, lo que se requiere es una verdadera reinvención de las ciudades compuestas de estrategias de diseño ‘futurales’ que creen nuevas infraestructuras de vida. La adaptación y la resiliencia tendrán que ser revisadas mediante la creación de capacidades de diseño, localizadas, situadas y generalizadas por parte de comunidades que estén unidas por la cultura y la voluntad común de sobrevivir cuando se enfrentan a condiciones amenazantes, no por parte de expertos globales, burócratas y geoingenieros que solo pueden recomendar los enfoques convencionales que surgen de las empobrecidas mentalidades liberales. Todo esto cuestionará la idea de la ciudad como una forma socio-material perdurable —tal vez el final de la ciudad modernista, que alguna vez fue símbolo de dinamismo y progreso—. En resumen, la “recreación de la vida urbana debe ocupar una posición central en los cambios estructurales que deben ocurrir si ‘nosotros’, los seres humanos, hemos de tener un futuro viable” (Fry 2015: 82). La naturaleza metabólica destructiva de las ciudades también implica que los actuales imaginarios de los seres humanos sobre la vida (urbana) también tendrán que cambiar para abrir espacio a otras imaginaciones y formas de habitar y vivir, distintas de la ciudad modernista. La imaginación de diseño urbano de Fry da pistas importantes para “buscar modos futurales para habitar” (2015: 87). Re-imaginar la ciudad de esta manera tendrá que ser parte de cualquier visión para la transición y marco de diseño.