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1. Combina y disuelve los extractos de malta (y el azúcar si la usas) en 5,7 litros (1,5 galón) de agua y ponlo a hervir durante 45 minutos.

2. Sanitiza tu fermentador con cloro de uso hogareño diluido en una solución con agua. Más adelante en el proceso, sanitiza todo el equipamiento que entre en contacto con la cerveza fermentada y sin fermentar: embudo, termómetro, densímetro, manguera, tapón, airlock y todo otra parte del equipo que toque la cerveza.

3. Agrega 11,5 litros (3 galones) de agua limpia y fría al fermentador ya limpio y sanitizado.

4. Agrega los extractos de malta calientes y la mezcla de agua al fermentador.

5. Cuando la temperatura esté idealmente debajo de los 24ºC (75ºF), mide la densidad con el densímetro para cerveza y luego agrega la levadura.

6. Coloca la manguera para la fermentación y luego de que la fermentación inicial haya disminuido, coloca el airlock.

7. Deja fermentar de 8 a 14 días. 8. Embotella y tapa.

9. Madura por 10 días. 10. ¡BEBE LA CERVEZA!

¿Suena sencillo? Lo es. Pero sigue cada punto paso a paso hasta tener más en claro la receta, los procedimientos y el equipo.

NOTA: todas las referencias a la temperatura serán en grados Celsius con grados Fahrenheit entre paréntesis.

1. Combina y disuelve los extractos de malta (y el azúcar si la usas) en 5,7 litros (1,5 galón) de agua y ponlo a hervir durante 45 minutos.

La lista de ingredientes te da algo de flexibilidad. El cuadro que más aparece adelante te ayudará a elegir el tipo de cerveza que te gustaría elaborar.

Los kits para elaborar cerveza y los extractos de malta saborizados con lúpulo vienen en una variedad de tamaños. Uno de los tamaños más comunes es una lata de 1,6 kilos (3,5 libras) de jarabe de extracto de malta. Para tu primer batch de cerveza utiliza una lata de jarabe con tan sólo una libra de extracto liviano de malta seca común. Si deseas un sabor más sabroso en tu cerveza, utiliza dos latas de jarabe (no importa qué tamaño, mientras sea uno de 3,5 libras o menos). El azúcar no es recomendable.

La mayoría de los kits para elaborar cerveza viene con instrucciones. Muchos de ellos recomendarán el uso de azúcar igual a la cantidad de extracto de malta. Pero recuerda: siempre harás una cerveza muy superior eliminando y sustituyendo o minimizando cualquier azúcar refinada.

¡Primero toma una cerveza casera! Luego hacer una buena cerveza es tan fácil como agregar una lata de jarabe de extracto de malta al agua en la olla de cocción. Revuelve, dale fuego y toma otra cerveza,

se pondrá más fácil con cada paso.

Muchos kits no vienen con la instrucción para el cervecero casero de hervir sus ingredientes, sin embargo tu cerveza siempre será mucho mejor si tus ingredientes son hervidos por al menos 45 minutos.

Así que abre tu lata de extracto de malta (ayuda que introduzcas la lata en agua caliente previo a abrirla para hacer que el jarabe denso sea más manejable) y agrégalo a la olla de 5,7 litros (1,5 galón) de agua. Si estás usando extracto de malta seco o azúcar de maíz, agrégale estos ingredientes también. Revuelve hasta que se disuelvan todos los ingredientes y ponlos a alentar por 45 minutos.

2. Sanitiza tu fermentador con cloro de uso hogareño diluido en una solución con agua. Más adelante en el proceso, sanitiza todo el equipamiento que entre en contacto con la cerveza fermentada y sin fermentar: embudo, termómetro, densímetro, manguera, tapón, airlock y todo otra parte del equipo que toque la cerveza.

SANITIZAR TU EQUIPO ES UNA DE LAS COSAS MÁS FÁCILES Y FUNDAMENTALMENTE IMPORTANTES QUE HARÁS. Si no tienes cuidado con la limpieza de tu equipo, la mejor receta del mundo resultará en una decepción.

La cuestión a recordar es relajarse y no preocuparse… haz lo que se debe hacer. Es fácil. No es un gran problema.

Cualquier cosa que vaya a entrar en contacto con la cerveza fermentándose deberá ser sanitizada.

Esto puede ser fácilmente logrado haciendo una solución de 30 a 60 ml. de cloro de uso hogareño por cada 20 litros (5 galones) de agua fría. Enjuaga, llena o remoja tu fermentador (si usas tu garrafón/damajuana de 20 litros como fermentador) con esta solución, luego enjuaga bien todos los restos de olor a cloro con agua caliente.

Precaución: no mezclar ningún otro agente limpiador con cloro.

3. Agrega 11,5 litros (3 galones) de agua limpia y fría al fermentador ya limpio y sanitizado.

Recuerda que cualquier cosa que vaya a tener contacto con tu cerveza deberá ser sanitizada, calcula aproximadamente 11,5 litros (3 galones) de agua fría y agrégalos a tu garrafón/damajuana. Tu embudo ya sanitizado ayudará.

4. Agrega los extractos de malta calientes y la mezcla de agua al fermentador.

Vierte cuidadosamente tu agua caliente y los ingredientes por medio de embudo en el fermentador. El garrafón/damajuana que usas como fermentador no se romperá por el cambio de temperatura debido al agua caliente, ya que previamente habrás agregado agua caliente para absorber el impacto térmico.

Ponle la tapa al garrafón/damajuana en este momento. Si no tienes tapa utiliza un tapón de goma sanitizado. Posiciona el garrafón/damajuana sobre su lado y agita el contenido para mezclar de manera uniforme el agua fría con los ingredientes calientes. Luego, si queda algún espacio el garrafón/damajuana, agrega suficiente agua para llenarlo hasta unos 7 a 10 cms. del tope o hasta un nivel de 19 litros (5 galones) si estás utilizando un garrafón/damajuana de 25 litros (6,5 galones). Agita el contenido una vez más hasta que se mezcle el agua fría de manera uniforme.

Atención: cuando se usa cualquier tipo de lúpulos, colar los ingredientes en caliente (mosto) antes de echarlos al fermentador.

5. Cuando la temperatura esté idealmente debajo de los 24ºC (75ºF), mide la densidad con el densímetro para cerveza y luego agrega la levadura.

Toma una lectura de la temperatura de tu cerveza con tu termómetro sanitizado. Si la temperatura está entre los 20º a 24ºC (68º a 78ºF), estás listo para agregarle la levadura – pero primero mide la densidad de tu “pronto-será-cerveza”. Esto es tan fácil como la lectura del termómetro, pero en lugar de utilizar tu termómetro utilizarás tu densímetro para cerveza. Tu hidrómetro te dará una indicación del contenido de alcohol de tu cerveza y también te dirá cuándo embotellar.

¡Relájate! Cuando se usan extractos de malta saborizados con lúpulo kits para elaborar cerveza, los ingredientes hervidos pueden ser vertidos directamente en el agua fría en el fermentador. Cuando

enfríe, simplemente agrégale la levadura y deja que fermente de 5 a 10 días.

¿Qué es un densímetro? Un densímetro es un instrumento que mide la densidad (lo espeso) de los líquidos en relación a la densidad del agua. Esta medida de densidad es conocida como densidad o gravedad específica. Alguna vez alguien proclamó que la densidad específica del agua a cierta temperatura sería exactamente el número 1.000. Por lo tanto, si le agregamos sólidos disolubles tales como el azúcar al agua, la solución comenzará a ponerse más densa y la densidad específica se elevará por encima de 1.000.

La combinación de 17 a 19 litros de agua (4,5 a 5 galones) con 2,7 kilos (5 libras) de extracto de malta y/o azúcar de maíz resultará en una densidad específica de cerca de 1.035 a 1.042. Mientras la levadura disuelve azúcares en alcohol y dióxido de carbono, la densidad del líquido desciende debido a la falta de azúcar en la solución ya que el alcohol es menos denso que el agua.

Dale una buen vistazo a las instrucciones de tu densímetro y fíjate la temperatura a la que tu densímetro mide correctamente. La mayoría de los densímetros lee de manera exacta a los 15ºC (60ºF). Por lo tanto, si estás midiendo la densidad específica a, digamos, 27º ó 32ºC (80º ó 90ºF), tendrás una lectura inexacta. ¿Por qué? Bien, veámoslo de esta manera. Si tomas algo como la miel y la calientas, se pondrá más liviana y menos densa. Por lo tanto su densidad específica es menor. Lo mismo sucede con tu cerveza, pero más sutilmente. Por cada 5,6ºC (10ºF), tus mediciones estarán movidas por 0.002-0.003. Así que si está a 27ºC (80ºF) tu cerveza medirá 1.0083, debes agregarle 0.004-0.006 puntos para saber que la densidad específica es cerca de 1.0043, o esperar hasta que tu cerveza se enfríe y tomar una lectura de la densidad específica, o tomar una pequeña muestra y leerla a 15ºC (60ºF). A pesar de todo… no te preocupes.

Para tomar una lectura del contenido de tu fermentador con el densímetro, vierte cuidadosamente y llena la matraz del densímetro (el tubo contenedor con el que vino tu densímetro). Pon el densímetro en la matraz y lee la escala de densidad específica. Registra este número, como así también la temperatura, en un diario de recetas. ¡NO DEVUELVAS LA CERVEZA NO FERMENTADA AL FERMENTADOR! Descártala. Es un pequeño precio que pagar para asegurarse que tu cerveza no fermentada permanezca limpia.

Una vez que la temperatura esté por debajo de los 24ºC (75ºF) –entre 21º y 24ºC (70º y 75ºF) es lo ideal– agrégale la levadura.

6. Coloca la manguera para la fermentación y luego de la fermentación inicial haya disminuido, coloca el airlock.

La fermentación de tu cerveza será una “fermentación cerrada”. Este término indica que estará aislada del aire y del medio ambiente. Puedes estar seguro un 99% de que tu cerveza no se contaminará con levadura salvaje u otros microorganismos que puedan producir sabores no deseados (off-flavors). (Nota: no hay patógenos, microorganismos mortales conocidos que puedan sobrevivir en la cerveza… así que no te preocupes por su agonía).

Con 24 horas de fermentación activa expedirá exceso de lavadura, resinas de lúpulo y una pequeña cantidad de cerveza fermentando; un pequeño precio a pagar por una cerveza casera suave, de sabor

limpio. El líquido desbordado es colectado en una pequeña jarra y posteriormente descartado.

Primero sanitiza una manguera plástica transparente de 1 m. de largo (3 pies) y de 3,2 cm. (1,25 pulgada) de diámetro externo. Luego de haber colado todo el lúpulo y los granos de tu cerveza, calza la manguera en la entrada del garrafón/damajuana que usas como fermentador. Durante los 2 ó 3 días iniciales de la fermentación, este sistema servirá como una “tubería” que dirigirá el desborde de la espuma producida por la fermentación afuera hacia el contenedor receptor. Este método (sistema “blow-off”) tiene la ventaja extra de expulsar el exceso de resinas de lúpulo amargo, el exceso de levadura y otras cosas que puedan contribuir a la resaca cuando es consumida.

Si estás usando un garrafón/damajuana de vidrio de 25 litros (6,5 galones) para fermentar 19 litros (5 galones) (o un garrafón/damajuana de 19 litros [5 galones] para fermentar 15 litros [4 galones]) de cerveza, no es necesario ponerle una manguera para emplear este sistema. Colocándole un tapón de goma y un airlock es suficiente, debido a que la espuma provocada por la fermentación frecuentemente no llegará al tope del garrafón/damajuana.

Notarás una gran actividad durante los primeros 2 ó 3 días de la fermentación. Causa bastante impresión al observarla. Luego de estos primeros 3 días, la actividad disminuirá y deberás poner un airlock en la entrada del garrafón/damajuana durante el resto de la fermentación. El airlock se pondrá en un tapón de goma sanitizado.

El airlock es un simple dispositivo que permite que escapen los gases de la fermentación del fermentador pero que no permite que ingrese aire al recipiente. Sanitiza el airlock con la solución de cloro de uso hogareño y agua. Luego coloca el airlock en la entrada del garrafón/damajuana. Asegúrate de llenarlo con unos 2 cm. (0,75 pulgada) de agua. DEBES LLENARLO CON AGUA. Pronto notarás que los gases producidos por la fermentación burbujearán tranquilamente por el airlock.

7. Deja fermentar de 8 a 14 días.

El estilo de cerveza que estás elaborando es una ale. Esta cerveza es elaborada a una temperatura que oscila entre los 15º a 24ºC (50º a 70ºF). A estas temperaturas de fermentación no hay beneficios al acondicionar (“lagering”) la cerveza durante la fermentación. Si se emplean los ingredientes de calidad, la fermentación visible bastará con 5 a 14 días. En este momento advertirás que la cerveza parecerá volverse más oscura. Este es el resultado de la levadura activa y circulante que se está transformando en inactiva y se está asentando en el fondo; la cerveza comienza a estar clara y parece que se pone más oscura comenzando por el tope del fermentador hacia abajo. Puedes almacenar la cerveza en el garrafón/damajuana con un airlock activo durante un mes sin ningún riesgo de deterioro significativo del sabor. Pero tu cerveza estará en su mejor forma para ser embotellada cuando los signos visibles de fermentación sean insignificantes. Deberías asegurarte que es el momento de embotellar haciendo una lectura con el densímetro durante 2 ó 3 días consecutivos. Si las lecturas permanecen inalterables, tu cerveza está de veras lista para ser embotellada. RECUERDA: vierte una pequeña cantidad (cerca de una taza) de cerveza en el matraz del densímetro, toma la medición y bébela o descártala, pero no devuelvas al fermentador. Nota: tu cerveza puede estar turbia o con una especie de neblina en el momento de embotellarla. Se aclarará en la botella.

Luego de 2 ó 3 días de actividad de vigorosa fermentación, la actividad disminuirá y comenzará a descender (sedimentar) hacia el fondo del fermentador. La manguera para el sistema “blow-off” puede

ser reemplazada por un airlock, permitiendo que escapen los gases, aunque impidiendo que la cerveza que aún está fermentando tenga contacto con el aire.

8. Embotella y tapa.

Primero de todo, relájate... no te preocupes... y tómate una cerveza (si aún no tienes ninguna hecha, puedes hacerlo con una comprada)… y consigue un amigo o dos que te ayuden. Eso no sería tan difícil.

Una vez más: sanitiza todo el equipo o aparatos que vayan a estar en contacto con tu cerveza con una solución de agua y cloro de uso hogareño de 60 ml (2 onzas) para 19 litros (5 galones) de agua fría. Es más fácil sanitizar tus botellas en una tina o en un cubo limpio de plástico. Si has invertido en un lavador de botellas, verás que el enjuague de no sólo las botellas sino también de los garrafones/damajuanas de vidrio y cubos, serán más seguros y se conservarán con agua caliente. ¡Un lavador de botellas es una inversión que vale la pena!

Lo que harás en el proceso de embotellado es agregar una pequeña cantidad de azúcar para el cebado (“priming”) para la cerveza quieta, inactiva, luego de que haya sido trasvasada del fermentador. Una vez en la botella esta pequeña cantidad de azúcar será fermentada por las levaduras aún vivas y crearán la perfecta cantidad de carbonatación. Es muy importante no excederse con la cantidad recomendada de dosis azúcar de ¾ taza, unos 175 ml., de azúcar de maíz o 1 ¼ taza, unos 300ml. de extracto seco común de malta por cada 19 litros (5 galones); no deberás nunca exceder una taza, unos 240 ml, cada 19 litros (5 galones). Y observa que esta es una medida en TAZAS, no libras.

Un lavador de botellas se puede hacer o comprar en un comercio de implementos para cervecería casera. Ahorran tiempo, agua caliente, esfuerzo y dinero; no es una mala combinación. Nunca te

arrepentirás de las pequeñas inversiones.

El agregado de una cantidad excesiva de azúcar para el cebado resultará en una sobre carbonatación y en la posibilidad de que las botellas exploten. El viejo método de cebar la cerveza con el agregado de una a media cucharada de té a cada botella resulta en una carbonatación inconsistente y en una contaminación bacterial, la cual puede resultar en una excesiva generación de espuma. El método de la “Prohibición” de esperar la densidad específica para echar hasta cierto punto no es fiable debido a que la densidad final de las cervezas caseras de calidad de hoy en día variará con cada receta.

Los siguientes pasos te ayudarán a organizar tus procedimientos para el embotellado:

1. Sanitiza tus botellas.

3. Sanitiza tu manguera de plástico transparente de 2 m (6 pies) de largo con la que harás sifón.

4. Hierve las tapas con las que embotellarás durante 5 minutos (o desinféctalas con vodka barato)

5. Hierve ¾ de taza, unos 175 ml., de azúcar de maíz o 1 ¼ taza, unos 300ml., de extracto seco común de malta en 475ml. (16 onzas) de agua durante 5 minutos.

AHORA, ENTONCES

6. Coloca el garrafón/damajuana de cerveza sobre una mesa o estante. Quítale el airlock. 7. Posiciona el cubo de plástico sanitizado sobe el suelo, debajo del garrafón/damajuana y agrégale el azúcar de maíz disuelto y hervido.

8. Sujeta la manguera plástica sanitizada y llénala completamente agua (¡sin burbujas de aire!). Pon tu dedo pulgar limpio sobre el extremo final, pasa por encima del garrafón/damajuana de cerveza y rápidamente inserta uno de los extremos dentro de la cerveza.

9. Tu sifón está listo. No te intimides –es solo cerveza. Relájate. Baja el otro extremo de la manguera hasta el fondo del cubo de plástico /el que debe estar en el piso), déjalo suelto y suavemente transfiere la cerveza en el recipiente de plástico. Ten cuidado de dos cosas: a) no salpiques la cerveza o generes muchas burbujas –haz el sifón tranquilamente, y b) transfiere toda la cerveza del garrafón/damajuana EXCEPTO los últimos centímetros de sedimento… ¡PERO NO TE PREOCUPES!

10. Toma una lectura con el densímetro para confirmar que la fermentación se haya completado y entonces registra la densidad final en tu diario de recetas para una futura referencia. Nota: contrariamente a lo que pudo haberte llevado a pensar, tu cerveza no tendrá la densidad final equivalente a la del agua, 1.000. Habrá algo de “azúcares” residuales, sin fermentar, que le darán cuerpo a tu cerveza y redondearán el sabor. La presencia de estos “azúcares” resultará en una densidad final que va de 1.005 a 1.017 (incluso aun más alta que tus cervezas muy cargadas, de todo malta). La cuestión importante es recordar que si la lectura del densímetro permanece inalterable durante 2 ó 3 días consecutivos, tu cerveza está lista para ser embotellada.

Darte más tiempo para una tomar una cerveza casera hace funcionar más rápido las tareas de lavado del fermentador y las botellas.

11. Coloca la cerveza ya cebada con el azúcar sobre una mesa o una mesada y procede a hacer el sifón tranquilamente (nuevamente sin hacer mucha salpicadura) en cada botella. Deja cerca de unos 2,5 cm. (1 pulgada) de espacio de aire. Verás que puedes controlar el flujo de la cerveza con la abrazadera de la manguera o apretando la manguera para restringir el flujo cuando sea necesario.

¡Hacen falta cuatro manos y una cerveza! Cualquiera puede hacer sifón con la cerveza previo a embotellar. La cerveza completamente fermentada es transferida a un cubo cervecero de plástico sanitizado, dejando los atrás los sedimentos de la levadura. Se agrega una cantidad medida de azúcar o

El flujo de cerveza terminada desde el cubo puede ser restringido por un simple apretón con el dedo de la abrazadera de la manguera. Cuidado, no airees la cerveza; pon la manguera a lo largo de la botella

¡Fácil de hacer! Embotellar es fácil y placentero con una cerveza casera. Las tapas limpias de las botellas son suavemente aseguradas con la ayuda de un tapador de botellas. A partir de este punto quedan sólo de 7 a 14 días antes de que disfrutes tus nuevos esfuerzos. Siempre es tiempo de disfrutar

tus esfuerzos anteriores.

12. Colocar las tapas sanitizadas en las botellas con tu tapador de botellas.

13. Etiqueta o marca las tapas de las botellas para indicar el tipo de cerveza que está en la

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