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The problem with the primacy of the bounded individual

Entre los anos de 1975-1986228, mientras Deleuze desarrollaba su teoría del diagrama, los arquitectos más dedicados al neo-vanguardia parecían interesados en el pensamiento de Derrida. Así, aunque sin ninguna gran discusión teórica sobre el diagrama, la semiótica y el diagrama se confirmaban entre los elementos principales de la teoría arquitectónica en la segunda mitad del siglo XX. No obstante, en la década de 90, ya se respiraba otros aires de optimismo económico y político, al mismo tiempo una nueva generación de arquitectos surgía en el ambiente arquitectónico. De este modo, las discusiones lingüísticas de generación de la “arquitectura crítica” y su exceso teórico no parecían obtener la misma resonancia de la década pasada. Como un efecto colateral, según Somol y Whiting (2002), la nueva generación se desplazaría desde el “indéxico” y “hot” para el “diagramático” y “cool”. Como explica Toorn (2007), esa idea de “hot” asociada a la generación de los años 80 era por su deseo de provocar y confrontar a todos, mientras la generación “cool” deseaba parar de quemarse en esta arquitectura nascida del dolor o de la necesidad de romper las reglas.

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Esta teoría puede ser encontrada en: “Ecrivain non um nouveau cartographe” (1975); “Capitalisme et Schizophrénie 2: Mille Plateaux” (1980) [con la coautoría de Felix Guattari]; “Francis Bacon: Logique de la sensation”

(1981); y “Foucault” (1986). Además de estos libros publicados por el autor, poden ser acrecentadas sus clases de 1981 publicadas en castellano como “Pintura el concepto de diagrama” (2007).

106 Para Ibelings (2000), la generación que irrumpió a los años 90 se caracterizaría por la visión del “solamente haga”, serían los “nuevos pragmatistas” (Saunders, 2007). No obstante, ¿cómo una generación dotada de una mentalidad tan “práctica”, y cierta tranquilidad (“cool”), se interesaría por Deleuze? Para Wilken (2007), el cambio se debió a la dificultad de crear un procedimiento metódico arquitectónico desde la teoría de Derrida, cuya complejidad habría producido una reacción anti-intelectual. Así, una nueva generación buscaría relacionar teoría y práctica de modo fuertemente experimental, básicamente arquitectos con proximidad a las más actuales discusiones académicas americanas. Para estos, las discusiones de Deleuze pueden haber parecido seductoras posiblemente debido a sus conceptos e imágenes muy espaciales. Con todo, para Martinez Lopez (2009), la aproximación a Deleuze parecía una respuesta a la teoría deconstructivista de Derrida, pues él incorporaría el tema “material” a las discusiones semióticas, que antes trabajaban a partir de la forma sin sustancia229. De cualquier manera, la aproximación a Deleuze significaría la introducción de una serie de fuerzas y nuevas organizaciones en arquitectura, como podemos ver en la arquitectura de Stan Allen.

Stan Allen y los campos de fuerza

Uno de los arquitectos que se destacó en este debate sobre Deleuze y los diagramas fue el americano Stan Allen. Él fue el autor del artículo “Diagrams Matter” que abre la revista ANY n.23 de 1998, la primera revista dedicada exclusivamente al tema diagrama en los años 90. Allen se parece mucho a los otros arquitectos americanos preocupados en pensar el diagrama deleuzeano, eso es, además de arquitecto, él es un teórico y académico, un ex decano de la Universidad de Princeton. Posiblemente, Allen es más conocido gracias a sus textos que a sus proyectos, incluso fue uno de estos textos publicado en 1997 que le introdujo definitivamente en este debate: el artículo “From object to field”. En este artículo, de una edición de la revista Architectural Design (AD) dedicada a la informática en los procesos de diseño (“Architecture After Geometry”), el autor americano defiende el cambio desde el objeto para el campo. Una defensa de la importancia del concepto de “campo”, pues él indicaría una manera de ver la arquitectura a través del dinamismo de las fuerzas.

Allen inicia este artículo con una cita del profesor Sanford Kwinter, donde este explica que un “campo” es un espacio de propagación y de efectos, que no contendría materia o puntos materiales, sino funciones, vectores y velocidades. Esta explicación de Kwinter claramente se acerca al pensamiento deleuzeano sobre las dimensiones intensivas, las sustancias no formadas y diagramas (que para Deleuze tratarían solo de “funciones”). La idea de “campo” de Allen parece realmente buscar ver el proyecto desde fuerzas que puedan afectar un proyecto de arquitectura. Él explica que este concepto estaría asociado con una dinámica no lineal, que puede ser vista en las teorías matemáticas contemporáneas y simulación computacional (Allen, 1997). El autor americano añade todavía que estos “campos” serían configurados como “algos” que se agregan libremente, por procesos de auto-regulación, de modo a caracterizarse por la porosidad y por un tipo de interconectividad local. Así, Allen

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Para Martinez Lopez (2009), Deleuze parecía ofrecer una salida frente a la oposición común entre el semiótico y el material. El filósofo francés proponía una teoría única para el semiótico y el material (entre materia y abstracto, un modo esquizofrénico), de modo que el diagrama irá ubicarse entre lo real y lo virtual, algo que reposicionaría el problema de Derrida.

107 presenta una serie de diagramas que revelan una dualidad entre sistemas organizacionales, que revelarían dos modos de pensar (imagen 2.16).

Estos diagramas nos ayudan a entender la idea de Allen por detrás del “campo” en el proceso de diseño que, como el propio autor explica, poseería un “sentido más táctico”230 (1997, p.24). Sus diagramas deberían reflejar el comportamiento complejo y dinámico de los usuarios y procurar especular las nuevas metodologías para los programas arquitectónicos. De algún modo, parece que Allen procura una organización dinámica, que no impute una regla o estructura rígida, sino que funcione de modo sensible a las fuerzas presentes en el “campo”. Para aclarar más este concepto, Allen introduce la idea de “clouds” (“nubes”) de sonido de Xenakis y su música estadística. Así, el americano propone pensar en el proyecto comportándose como un enjambre o bandada231 (imagen 2.17), que funcionarían como un fenómeno bottom-up (“de abajo hacia arriba”). Es decir, la forma final de un enjambre (arriba) dependería del movimiento de cada abeja (abajo), así la forma final del enjambre no sería impuesta por alguna estructura general, sino por cada movimiento particular de las abejas. Un proceso inverso a la idea de estructura (de lo general para las partes232), en una bandada o enjambre, las condiciones del campo serían definidas por condiciones locales simples y precisas, “operarían al borde del control” (Allen, 1997, p.29).

En 1999, Allen publica un libro sobre su obra, “Point +Lines: diagram and projects for the city”, donde destaca algo de su producción teórica y proyectos desde 1994. Para Allen, la arquitectura debería ser entendida como un efecto233, donde el arquitecto no se concentraría en su forma, sino en la forma entre las cosas. Pues, como explica Hays (1999), así se produciría algo entre las cosas, constituyéndolo un lugar de la acción. Luego, podríamos decir que Allen investigaría una arquitectura de la conectividad y del afecto (donde fuerzas se afectan y son afectadas). En lugar de pensar solamente a partir de las estructuras, este americano busca extraer algo de los aspectos infraestructurales, es decir, de los movimientos y de las fuerzas del espacio urbano, “la arquitectura siempre operaría urbanísticamente” (Allen, 1999, p.15). El arquitecto explica que en su visión las infraestructuras siempre son flexibles, en movimiento bottom-up, de modo que ellas direccionarían hacia el futuro y no establecerían reglas y códigos (top-down).

Un claro ejemplo de la aplicación de estas condiciones de campo en la arquitectura se encuentra en su proyecto del Museo de Arte Coreano-Americano (1995), en Los Angeles. Como el propio arquitecto explica, este proyecto es un típico edificio derivado de la urbanística

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Sobre “táctico” ver capítulo 3.1. 231

Como explica Allen (1999), a finales de los años 80, Craig Reynolds, un teórico de la inteligencia artificial, creó un programa de computador para simular el comportamiento de la bandada de pájaros. Reynolds coloca un gran número de pájaros autónomos, que él llamó de “boids”, en un ambiente en pantalla. Los “boids” fueron programados para seguir tres simples reglas de comportamiento: primero, mantenerse a una distancia mínima de los otros objetos en el ambiente (tanto obstáculos como otros “boids”); segundo, para que coincida con la velocidad con otros boids en la vecindad; tercero, para mover hacia el centro de masa del boids percibido en su vecindad. Así, las reglas fueron totalmente locales, refiriéndose solamente a lo que un individual boid podría hacer y ver en su propia vecindad. Es decir, el interesante estaría en el hecho que ninguna de estas reglas ordenaría a los boids: “¡formen una bandada!”. Un raciocinio bottom-up.

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Ver capítulo 1 sobre la idea de generalidad en Peirce. 233

Como explica Michael Hays, en “Points of influence and lines of development” (en Allen, 1999), Stan Allen termina su bachillerato en la Cooper Union en 1981, con el trabajo “The theater of Production”, donde ya demostraba interés por la arquitectura como efecto.

108 adensada de Los Ángeles. De este modo, su esfuerzo organizacional es hacia interior, a través de una pelea-juego entre los sólidos y lo vacíos dentro de un gran volumen genérico derivado del diseño urbano. En este juego, una serie de complejos e inestables caminos establece

Imagen2.18: Museo de Arte Coreano-Americano (1995) de Stan Allen, una serie de complejos e inestables caminos establece múltiples ligaciones y relaciones entre el museo y su vecindad. Fuente: Allen, 1999.

Imagen2.16: Diagramas organizacionales duales de Stan Allen (clásicos y modernos). Fuente: Allen, 1999.

Imagen2.17: La imagen de enjambre o bandada para pensar el comportamiento del proyecto. Fuente: Allen, 1999.

109 múltiples ligaciones y relaciones entre el museo y su vecindad (imagen 2.18). Estos caminos

formarían un plan infraestructural que obligaría la estructura convencional, inicialmente formada por los cuadrados blancos, contestar a las afecciones infraestructural. Como explica el autor “… la intención es crear un espacio indeterminado en la intersección de dos configuraciones” (Allen, 1999, p.105).

En este trabajo los dos diagramas, estructural y rizomático, son claramente superpuestos, permitiendo que la cuadrícula inicial sea afectada por el campo producido por los movimientos de la vecindad (imagen 2.18). Como explica el arquitecto, los cuadrados blancos mantienen un apropiado grado de autonomía y control, sin dictar una secuencia procesual rígida. “El ajuste flojo entre estructura y evento” (Allen, 1999, p.16 subrayado mío) De este modo, su programa es tratado no como un organismo único, sino más bien como un agregado de elementos menores. Pues, el diagrama rizomático produciría transformaciones inesperadas en el programa, produciendo nuevas ligaciones. Al cabo, el diagrama estructural permanece visible en el edificio, pero el diagrama rizomática se mantiene virtualmente (aunque esté allí).

Imagen2.18: Museo de Arte Coreano-Americano (1995) de Stan Allen, una serie de complejos e inestables caminos establece múltiples ligaciones y relaciones entre el museo y su vecindad. Fuente: Allen, 1999.

FOA y el diagrama de las múltiples lecturas

En dirección semejante, un pareja de arquitectos “extranjeros” basados en Londres, desarrolló una serie de experiencias en la arquitectura de los años 90 que merece destaque. Los arquitectos del Foreign Office Architects (FOA234), compuesto por los socios Alejandro Zaera-Polo235 y Farshid Moussavi, asumen clara aproximación a las ideas de Deleuze. Como explica Zaera-Polo (2007), en el principio de su carrera Deleuze le pareció un potente arsenal teórico236, algo que se debería explorar en la arquitectura. En su artículo “Between Ideas and

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El FOA (Foreign Office Architects) fue fundado en 1993 en Londres, pero tras el final del matrimonio de sus arquitectos fundadores, Alejandro Zaera-Polo y Farshid Moussavi, la firma fue encerrada en 2011. De este modo surgieron dos despachos nuevos: FMA (Farshid Moussavi Architecture) y AZPML (Alejandro Zaera-Polo y Maider Llaguno Architecture).

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Zaera-Polo tuvo una carrera como teórico inusualmente temprana, escribiendo para El Croquis en principios de 1987. En la AA en Londres tuvo su primer contacto con el posestructuralismo, específicamente con Sanford Kwinter comentando sobre Gilles Deleuze y Manuel DeLanda. Zaera-Polo comenta que “…estaba tan estimulado para descubrir nuevos campos externos” (2007, p.06), para buscar conexión entre a la discusión teórica y las prácticas proyectuales.

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Zaera-Polo (2007) cuenta que encontró Koolhaas en Harvard en 1991, cuando él le ofreció un empleo, así “yo llegué a Rotterdam en augusto de 1991 cargado con mi reciente arsenal adquirido: en una mano conocimiento en CAD, en otra, un cóctel de materialismo de Deleuze y neo-marximismo de Harvey. La segunda tuve más suceso. “Koolhaas se divertía con mi intento de involucrar pretenciosamente nuevos términos para el personal de la oficina

110 Matters: Icons, Indexes, Diagrams, Drawings and Graphs”, Zaera-Polo (2010) comenta que esta aproximación a Deleuze les permitiría discutir el diagrama desde el “interesante fondo” trazado por la semiótica. Para él, eso significaría que en la contemporaneidad la cuestión central para la práctica del diseño sería pensar en métodos no-representacionales (Zaera-Polo, 2010). Un pensamiento que buscase no imitar o representar las estructuras ya existentes y conocidas.

De este modo, sigue Zaera-Polo, el diagrama no debería jugar un papel representacional, luego tendría que funcionar como opuesto a los símbolos, índices o íconos. Igual a Deleuze, Zaera-Polo (2010) explica que el diagrama no pertenecería a una lógica de la representación como los otros signos, pero inauguraría una “lógica de la sensación”. Para él, sería precisamente esta “… capacidad de expandir nuestra percepción para dominios más allá de nuestro conocimiento experimental, una de las razones para el renovado interés en el diagrama y en la práctica diagramática” (2010, p.238). Zaera-Polo (2010) explica que esta expansión de la percepción nos permitiría entender la emergencia de otros posibles mundos, donde se podrá detectar y producir organizaciones con “múltiples lecturas”. Pues, parece que esta idea de “múltiples lecturas” les pareció el valor más proficuo del pensamiento diagramático en la producción de una organización espacial, como podemos ver en su proyecto para el Terminal de Pasajeros del Puerto de Yokohama.

En 1994, los arquitectos de FOA ganaron el concurso entre otros 660 proyectos presentados, competiendo con arquitectos como Dominique Perrault, Richard Rogers y OMA. Debido a la divulgación del concurso y la fuerza del proyecto ganador, tras ser construido237, este terminal se ha convertido en uno de los más importantes iconos arquitectónicos del inicio del siglo XXI. Un gigantesco muelle ondulado de 430 metros avanzados dentro del mar que se destaca por su circulación de pasajeros. Pues, exactamente sobre este tema de la circulación que la construcción diagramática jugaría su principal papel en el edificio. Para estos arquitectos, la función del diagrama no debería ser la organización de los flujos de modo tradicional, eso es, pensar un movimiento objetivo desde una estructura conocida. Así, el diagrama, y posteriormente el edificio, debería abrir la percepción a las nuevas organizaciones y modos de pensar el espacio.

Los arquitectos de la firma FOA proponen un diagrama de ruta inusual, algo que ellos llamaron de “no-return diagram” (imagen 2.19). Como explica Zaera-Polo (2010), el diagrama de Yokohama generaría ambiguas lecturas de circulación, además de considerar los trayectos objetivos tan necesarios en un proyecto de terminal. Así, como hemos visto, esta ambigüedad reflejaría la idea de “múltiples lecturas”, que tanto les agradó como recurso de generación de organizaciones espaciales. El edificio se convertiría en un terminal de “múltiples” caminos, cuya principal ambición sería producir un muelle donde “el usuario nunca volvería sobre sus pasos” (Zaera-Polo, 2010, p.240), pues en cualquier dirección la experiencia sería de un continuo movimiento hace adelante. Los arquitectos producen un diagrama que procura “desafiar la organización lineal” conocida (Zaera-Polo, 2010), de modo que rompería con las posibles identificaciones o reconocimientos típicos de un pensamiento estructural tipológico.

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Es importante destacar que la construcción del proyecto de Yokohama estuvo cuatro años parado, debido a dudas por parte del ayuntamiento sobre la ejecución.

111 La intención de estos arquitectos parece estar en la producción (o re-utilización) de un diagrama sin significado representativo para la arquitectura de terminales, es decir, un modo nuevo de entender el tema de la circulación en estos programas. Así, ellos no reproducirían las estructuras ya conocidas para introducir un modo distinto de pensar estas estructuras. No obstante, al mismo tiempo, no sería una simple “tridimensionalización” o transformación del diagrama en edificio. La concreción física del proyecto emergería progresivamente, al mismo tiempo que el diagrama no-return buscaría absorber la estructura familiar de terminales (como un “agujero negro”). La concreción se vuelve más clara cuando poco a poco el diagrama rizomático se convierte interno al edificio238, así “…las informaciones ergonómicas y funcionales son entonces incorporadas en un nuevo diagrama” (Zaera-Polo, 2010, p.240). Al final, el diagrama ya estará interno a todas las informaciones y adquirido determinaciones métricas y geométricas, es decir, se vuelve un dibujo. En este momento, el diagrama ya habrá se conectado con la parte material (sustancia con forma) y actuará sobre ella, transformando por ejemplo la relación entre suelo y pared239. Así, según Toorn (2007), el edificio buscaría evitar cualquier comunicación cultural significativa (simbólica o indéxica), a través de un efecto de “choque”, “pues la actualización del virtual nunca puede operar por semejanza” (Zaera- Polo, 2010, p.238).

Imagen2.19: Los diagramas de ruta tradicionales y el “no-return diagram” para el Terminal de Pasajeros del Puerto de Yokohama (1994-2004). Fuente: Garcia, 2010.

En verdad, el empleo de diagramas de ruta, como hemos visto en el primer capítulo, no es una novedad en la arquitectura. Incluso podríamos recordarnos de otros diagramas que tratan de manera intensiva las cuestiones de circulación, como en los ejemplos de Christopher

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Como explica Deleuze “El diagrama por más que pueda ser solamente virtual o estar recubierto, está ahí” (2007, p.103).

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Algo semejante ya había pasado en el proyecto de la “Virtual House” de 1997 y en la misma época en el proyecto del Parc del Fòrum en Barcelona terminado en 2004.

112 Alexander y Louis Kahn (imagen 2.20). No obstante, en el caso de FOA, el proceso partiría de la

búsqueda por un diagrama que no representase nada relacionado al programa, un tipo de diagrama que acabaría por transformar la tradicional idea de terminal. De modo distinto al ejemplo de Allen, el diagrama rizomático no mantiene claramente el diseño estructural, al contrario, él lo absorbe, aunque mantenga la posibilidad de percibirlo.

Imagen2.20: Los diagramas de flujo de Christopher Alexander y Louis Kahn. Fuente: Garcia, 2010 y Alexander, 1973.

Patrik Schumacher y el diagrama “extraordinario paramétrico”

Patrik Schumacher (“Zaha Hadid Architects”) es otro arquitecto que podríamos destacar en este grupo de experimentación diagramática. Es verdad que Schumacher no es exactamente un arquitecto reconocido por utilizar diagramas, al menos en el sentido convencional, sino por trabajar con objetos paramétricos. No obstante, desde su defensa por la Autopoiesis, o por la “cultura paramétrica”, Schumacher se destaca por sus discusiones teóricas240 desarrolladas en sus dos volúmenes de “The Autopoiesis of Architecture: A New Framework for Architecture”. En esta discusión, él ha intentado posicionar temas contemporáneos de la arquitectura, así, entre estos temas, Schumacher hace referencia al diagrama en su texto “Parametric diagrams” de 2010.

En este texto el arquitecto explica cómo los diagramas han participado de su trabajo de cuatro modos distintos. Inicialmente, Schumacher (2010) explica la existencia de dos tipos de diagramas diferentes, el primero fue nombrado como “ordinario” pues él sería basado en la rutina cotidiana práctica. Mientras, el segundo fue llamado como “extraordinario”, por pensar las actividades diarias de otro modo. En sus palabras, este segundo sería “un diagrama en el sentido que Deleuze distingue diagramas de la representaciones” (2010, p. 261). Pues, desde 2003, Schumacher ya comentaba sobre este tipo de diagrama, “…recientemente otra interpretación del diagrama surgió (…) un tipo de diagrama que llamamos ‘deleuzeano’” (2003). El arquitecto alemán explicaba que, al contrario del diagrama “ordinario” que procura