• No results found

Problem Solving and Data Analysis

Gudykunst, al partir de la idea central que da pie a su teoría: la presencia de incertidumbre y ansiedad en la comunicación con forasteros, asume que la comunicación intercultural, entendida por él como el intercambio comunicativo con forasteros, es una comunicación ineficaz; en ese sentido, Gudykunst minimiza el papel de la simpatía y la empatía en la comunicación, e incluso, minimiza el papel de los campos de interlocución6(marcos referenciales que se

manejan como aceptables dentro de una cultura), aún partiendo de la función orientadora que tienen las construcciones interpretativas de una cultura sobre otra.

Es evidente que dichas construcciones interpretativas, en tanto construcciones, obedecen a un criterio relacional que tiene que ver con la historia y con la situación específico-concreto de las relaciones entre una cultura y otra; por ello, los procesos de identificación pueden o no ser conflictivos, y en consecuencia pueden o no obstaculizar la consecución de una comunicación efectiva con forasteros. A este respecto señalamos, que no toda comunicación con forasteros tiene que ser ineficaz necesariamente, aunque estamos de acuerdo con Gudykunst en que el sólo hecho de considerar forastero a un sujeto que pertenece a una cultura diferente contribuye a posicionar la interacción comunicativa sobre el eje de la identidad-alteridad, es decir, sobre el eje de contraste “nosotros vs ellos”. Esto se debe básicamente, a que la identidad del forastero, como todo producto de diferenciación, se hace desde posiciones desiguales, lo que nos hace decir con Grimson (2000: 34), que no existe identidad fuera de las relaciones de poder. Lo anterior, no aparece suficientemente explicado en la teoría de Gudykunst, pues el autor, en ningún momento, cuestiona las posturas de poder en la interacción



6Este concepto ha sido trabajado por Alejandro Grimson y será abordado en el apartado 2.5.2.

Segunda parte. Teorías de la comunicación intercultural 

comunicativa con forasteros, en la que el forastero –una vez que se le designe como tal- siempre se halla en desventaja.

Sin embargo, al no tener en cuenta esta desventaja estructural que ubica a los forasteros en posición desigual y minoritaria con el resto de los interlocutores, Gudykunst olvida que son los forasteros precisamente los que están más conscientes de la necesidad de negociación que del mantenimiento del conflicto, lo que coloca al conflicto intercultural en un plano de mayor complejidad analítica que en el plano interpersonal que es donde se sitúa su teoría. Por ello creemos que con esta omisión Gudykunst, mal concibe a la incertidumbre como detonador de incomprensión, ansiedad y conflicto, debido a que la incertidumbre de un forastero no puede compararse con la incertidumbre de un sujeto no forastero. El sujeto no forastero está y pertenece a su lugar, a lo conocido; mientras que el forastero está en un lugar diferente al que pertenece. Podríamos hablar, en consecuencia, de que en el forastero la incertidumbre conlleve ansiedad, pero no tiene por qué suceder necesariamente igual cuando se trata de no forasteros.

Los no forasteros, al desconocer el sentido de los discursos, actitudes y comportamientos del otro, pueden optar por seguir desconociéndolos en tanto la ignorancia o desconocimiento no supone para ellos un conflicto comunicativo en la medida en que pueda ser indiferente la necesidad misma de sostener una comunicación efectiva, necesidad que está regida, en principio, por las relaciones de poder subyacentes en la misma interacción comunicativa que tenga lugar.

A pesar de lo anterior, el valor de la propuesta teórica de Gudykunst radica, en nuestra opinión, en tener en cuenta la incidencia de elementos metacognitivos y actitudinales en los procesos de adquisición y despliegue de competencia comunicativa ya que este concepto, salido de los enfoques estructuralistas en comunicación, ha aparecido tradicionalmente vinculado a la

62

Segunda parte. Teorías de la comunicación intercultural 

Consideramos, a propósito de lo anterior, que la disposición a la interpretación alternativa –que es como el autor entiende los mecanismos conscientes de adquisición de conocimiento nuevo- puede ser entendida como una habilidad gestada a la luz de las normas de interpretación de un grupo, misma que cifra los elementos pertinentes que han sido elegidos como significativos en la fase descriptiva para luego atribuirle significados. En esta toma de conciencia, Gudykunst cree necesario enfatizar que el proceso descriptivo está desvinculado del proceso interpretativo, aunque en la praxis las construcciones sociales de los significados estén anclados en los modos de interpretación que una cultura, en su relación con otra (histórica y relacionalmente) se vincula con ella. Bien dice Miquel Rodrigo (1999: 177) que observamos lo que culturalmente nos es significativo, y dicha observación hace que, desde el momento mismo en que consideramos a una información como relevante, se estructure significativamente la apertura hacia la información nueva, o lo que es lo mismo: que lo desconocido no se perciba como desechable, sino como información relevante que se desconoce.

Por ello, Gudykunst sólo concibe el nivel de identificación en el proceso interpretativo, como parte de un reconocimiento codicial, es decir, como posesión de competencias, y no como identidad empática que es justamente lo que propone como solución a través de sus axiomas para la comunicación efectiva. Esto afirma una contradicción intrínseca de esta teoría que por una parte cifra su funcionamiento básico en el concepto de competencia (saber) y por la otra, reconoce el papel de la interpretación en los procesos de construcción de dicho conocimiento.

Related documents