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Audiology Protocol Electrophysiologic (EP) Evaluation

C. Procedure ASSR

Después de ver a Camilla regresando al trabajo, Soma colapsó en el suelo y miró el cielo. No estaba cansado; solo estaba decepcionado de sí mismo. La victoria había estado a su alcance, pero la dejó escapar cuando perdió su concentración hace un momento.

Por lo general, él se habría recuperado fácilmente de un error momentáneo como ese, pero su cuerpo estaba lejos de estar en su mejor condición. La verdad era que Soma todavía no estaba acostumbrado a empuñar una espada con este cuerpo. Más que un ligero entrenamiento, esta fue la primera vez cometió un error como ese frente a un oponente real.

Durante la pelea, él se había acostumbrado lentamente a su arma. Entonces, terminó confiándose demasiado, lo que lo llevo a la derrota. Apenas podía creer como había dejado que algo así pasara en su enfrentamiento.

—Podría pasarme todo el día poniendo excusas, pero eso no tendría sentido. Solo tengo que seguir entrenando para ir mejorando cada vez más. ¿No crees?

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Tan pronto como dijo esas palabras, un árbol tras él tembló ligeramente, seguido el sonido de alguien respirando pesadamente. Se detuvo casi al instante, pero ya era demasiado tarde. El continuo silencio hacia Soma hizo más obvia la presencia que se ocultaba atrás de él.

—No hay necesidad de esconderse. Ya sé que estas aquí. — Dijo Soma.

—¿C-Cómo supiste que estaba aquí? — Vino como respuesta.

El rostro familiar de una joven chica apareció detrás del árbol. Su cabello rojo se balanceó ligeramente mientras sus ojos escarlatas parpadeaban.

Ella parecía ser una niña de la misma edad que Soma. Sus agudos ojos normalmente darían la impresión de ser alguien con quien no querrías cruzar, pero al estar iluminados por la ansiedad que sentía en ese momento, causaban el efecto contrario.

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Era probable que se sintiera inquieta porque Soma la detecto tan rápidamente. Evidentemente, ella no había estado planeando salir de su escondite para revelarse frente a él.

—Hmph. Realmente, no puedo decírtelo. Simplemente lo supe.

—¡P-Pero la dama que estaba aquí antes no sintió mi presencia! — Protestó la chica.

—Ah, sí. Parece que Camilla no esperaba que hubiera alguien más por aquí. Supongo que fue por eso que no estuvo prestando atención a los alrededores.

—Entonces, ¿la diferencia entre ambos es que tú si notaste que estaba aquí?

—En efecto.

A pesar de que él había respondido de manera positiva su pregunta, parecía que la chica todavía no le creía, pero Soma descubrió que ese no era el problema. Él había dicho que los supo desde un principio, pero la verdad fue que era una suposición fundamentada; era mera coincidencia que haya podido notar la presencia de la chica. De hecho, esto había sido la razón por la

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que había perdido la concentración durante su pelea con Camilla.

En realidad, él la había notado porque sabía de su existencia de antemano. Si no lo hubiera hecho, entonces no había forma de saber si se habría percatado de su presencia. Se le ocurrió que era bastante grosero hablar con ella desde el suelo, así que Soma se pudo de pie y se volvió hacia ella antes de hablarle.

—De todos modos, es bueno verte de nuevo. Ha pasado exactamente una semana desde la última vez que nos vimos ¿cierto?

—Um, sí. Qué bueno verte.

—Creo que es un poco tarde para decirlo, pero me gustaría agradecerte por haberme salvado en ese entonces.

Soma había conocido a esta chica hace una semana, cuando él colapsó después de realizar ese movimiento descuidado frente al árbol. Ella era quién lo había salvado en ese momento, dejándolo apoyarse en su hombro mientras regresaban al jardín trasero de los Neumont.

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—No tienes que agradecerme. — Contestó rápidamente. — Quiero decir, no es como si me hubieras pedido ayuda.

—Eso es irrelevante. No importa como lo veas, tú me salvaste. Los pensamientos detrás de la acción no importan. Por lo tanto, estoy obligado a agradecerle, así como usted puede aceptar mi agradecimiento como mejor le parezca. — Replicó Soma.

—Estás siendo un poco condescendiente para alguien quien se supone, está agradeciéndome. — Dijo la chica, suspirando. — No importa, supongo que aceptaré tus disculpas.

—Lo aprecio.

—Aunque todavía no siento que lo merezco. — Añadió. Ella parecía un poco insatisfecha mientras estudiaba a Soma, pero él simplemente se encogió de hombros en respuesta. Él era vagamente consciente de que la forma en que hablaba y actuaba podría verse ligeramente condescendiente, pero para ese momento ya era parte de su personalidad actual.

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—Dejando eso a un lado, yo…Espera un momento. No recuerdo haberte preguntado tu nombre. — Dijo Soma.

—Bueno, tienes razón. Quiero decir, había cosas más importantes de las que preocuparse. Creo que nuestros nombres fueron la última cosa que paso por nuestras mentes.

—Justo ahora, son importantes. Así que por favor, dígame su nombre. El mío es Soma, aunque es libre de llamarme como mejor le parezca.

—No estoy segura de estar de acuerdo, pero como sea. Mi nombre, ¿eh? — Respondió la chica.

—Si hay alguna razón por la que no puede decirme su nombre real, entonces, ¿le importaría darme un alias?

—¿Un alias?

La chica le dio una mirada exasperada, pero Soma solo inclinó su cabeza en confusión. Al parecer, ella había pensado que él estaba bromeando, lo cual no era cierto. Él podía ver claramente que ella dudaba sobre decirle su nombre o no. Pero al mismo tiempo, necesitaba algo para poder distinguirla de los demás.

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Los detalles no eran particularmente importantes, por lo que estaba dispuesto a aceptar un alias, siempre que ella estuviera contenta con él.

—Como sea. — Dijo suspirando. — Supongo que cruzare ese puente cuando venga hacia mí. Mi nombre es Aina. Pero, también siéntete libre de llamarme como mejor te parezca.

—Muy bien, Aina.

—¡Woah! ¡No tienes por qué decirlo de inmediato!

—¿Le pido perdón? Solo quería asegurarme que estaba en lo correcto. ¿Hay algo malo con eso? — Preguntó Soma.

—Erm, no, es solo que…Simplemente me tomo por sorpresa. — Murmuró.

—Si no hay nada de malo con ello, entonces lo diré nuevamente. Aina.

—Okey. Entonces, tu nombre era, um, Soma, ¿cierto?

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—¡¿Cómo puede ser que ni siquiera estés un poco desconcertado?!

—¿Debería estarlo?

—¡Argh! ¡No importa! — Sollozo Aina.

Soma parpadeo confundido mientras las mejillas de Aina se tornaban ligeramente rosadas. Lucía como una persona con cierto temperamento, y en ese momento parecía estar molesta por algo, pero él no estaba muy seguro del porqué. Sentía que lo más sabio sería no preguntar; sin embargo, incluso Soma tenía sus momentos sensibles.

—De cualquier manera, Aina. — Cambiando el tema de su conversación, Soma comenzó a hablar.

—Sí?

—Tus mejillas se ven un poco enrojecidas. ¿Puede que este sufriendo un resfriado? Si es así, te sugiero que vuelvas a tu casa inmediatamente y descanses en tu cama. Es importante descansar los suficiente ante los primeros síntomas.

—¡Cállate! ¡Ve al punto de una vez! — Aina estalló.

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—¿Por qué has perdido los estribos conmigo? No lo entiendo. — Soma suspiró. Si bien tenía momentos donde era sensible, estos eran poco y distantes entre sí. — Lo que quiero decir es que si hay algo con lo que tienes problemas, puede sentirse libre de contármelo. — Explicó.

—No tengo idea de lo que estás hablando. No tengo problemas con nadie.

—He fallado en ver que era lo que no entendiste. Tú me salvaste. Como tal, si hay algo que pueda hacer para devolverte el favor, ya sea ahora o en el futuro, solo tiene que pedirlo.

—¡En primer lugar, si eso es a lo que te referías, tan solo debías decirlo! De todas formas, como dije antes, tú no me pediste ayuda, así que realmente no creo que me debas algo.

—En ese caso, la próxima vez que lo requieras, deberé salvarte sin necesidad de preguntar. Eso nos hace iguales ¿no es así?

—¿Estás hablando en serio? — Aina dejó salir una leve risita, aunque un poco exasperada. No solo eso, sino que también era la primera vez que Soma la

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vio sonreír desde que la conoció. Por lo que, se encontró riendo suavemente en respuesta.

—¿Qué es tan gracioso? — Reclamó Aina. —Desde que te conocí, siempre creí que te vería mucho mejor sonriendo. Y, al parecer, yo estaba en lo correcto.

—¿Disculpa?

—Eres mucho más encantadora cuando sonríes. — Explicó Soma.

—¡Hey, lo entendí la primera vez! ¡¿Y-Y a que te refieres con “encantadora”?!

—¿No estás familiarizada con la palabra? — Dijo, ladeando la cabeza hacia ella. — En ese caso, puedo tratar de definirla. Aunque puede resultar un poco engañosa, yo…

—¡No me refería a eso! — Aina saltó de arriba abajo mientras su rostro se ponía aún más rojo e intenso de lo que ya estaba.

Soma no la entendía. Ella le había hecho una pregunta y él estaba a punto de responderla. ¿Por qué se había molestado?

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—Puedes intentar hablarme dulcemente todo lo que quieras, p-pero no voy a caer en tus trucos ¿de acuerdo?

—¿Hablar dulcemente? — Repitió Soma. — He fallado en ver cómo decir simplemente la verdad puede ser considerado “hablar dulcemente”, como lo llamaste.

—¡Bien! ¡Como sea! Solo… ¡Ya no hablemos de esto!

—Hmph. Sigo sin ver cuál es el problema, pero si eso es lo que quieres…

Los hombros de Aina se agitaban, su rostro estaba completamente escarlata y su respiración se agitaba cada vez más mientras miraba al chico, quien simplemente asentía desconcertado. Él se notó que quería preguntar el motivo de tanto alboroto, pero después decidió que lo mejor sería no hacerlo.

—Tan solo recuerda, si alguna vez te encuentras en problemas, me pidas ayuda o no, prometo que iré a salvarte. Siempre y cuando sea algo en lo que pueda ayudar.

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A pesar de lo condescendiente que el chico era, Aina no pudo evitar sonreír mientras asentía en respuesta.

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