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in the Northern Apennines (Italy)

2.2 Procedure of plot relocation

dadera, alrededor se ven surgir otra serie de falsas apariciones esas de que hablábamos antes; tú me preguntabas y yo te decía que las fuerzas del Mal también actúan. Entonces, yo, por la experiencia que tengo, puedo decir que cuando estas falsas apa­ riciones surgen es con un objeto claro, de contrarrestar a las personas que vienen a este lugar. Por ejemplo, hay provincias que vienen casi en bloque aquí, a El Escorial; entonces, estas provincias traen un gran número de autocares, vienen muchísi­ mas personas y un buen día dicen que tienen un vidente allí y que es igual que el de aquí, más o menos da unos mensajes parecidos, y entonces la gente deja de venir aquí, para ir a buscar el otro prodigio. Entonces la Virgen aquí, en numerosos mensa­ jes y de una manera reiterada, insiste; y hoy, en el mensaje, insiste en los falsos videntes, en las personas que vienen a este lugar sagrado, porque dice el Señor en un mensaje que los pies de su Santísima M a t e han pisado es,e lugar. y emoncas v t e n y, claro, unos, que se sugestionan y quieren ver cosas que no son, montan auténticos numeritos y verdaderos espectáculos que

e adaptan, para nada, m a la seriedad de este lugar, ni a\lo que a irgen quiere. La Virgen, como es lógico, puede apare-

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cerse no sólo a Luz-Amparo Cuevas; la Virgen dice en repetidos mensajes que se está apareciendo en diversas partes del mundo pero, generalmente, según la historia de las apariciones, cuando se está manifestando a una persona es muy difícil que, simultá­ neamente, o sea, a la vez, en este país existan o se den otras m anifestaciones, porque sería, además, perder un poco la grandiosidad de la Virgen... Mientras se está apareciendo aquí, difícilmente creo que se aparezca en otro lado. Entonces, por eso se insiste mucho en los falsos videntes; que, además, son perso­ nas que sólo verlas y escuchar lo que dicen, se descalifican por sí mismas.

Entre «muchas gracias» y «a tu entera disposición» se acabó la entrevista, pequeña pero jugosa, donde ha quedado claro que en El Escorial, y sólo en Prado Nuevo, se aparece la Virgen en estos m o­ mentos, y por medio de Amparo Cuevas (que es la elegida), cuya santidad, evolución y pulimiento divino quedan fuera de toda duda. Sin embargo, son infinidad las Vírgenes aparecidas que pululan por toda la geografía nacional e internacional.

La visita a Prado Nuevo, no obstante, no había finalizado: me falta­ ba acudir a los puestos de souvenirs místicos, donde variopintas es­ tampas de más de cincuenta clases diferentes de Vírgenes Marías se peleaban para tratar de definir cuál de ellas era la auténtica, y donde cientos de rosarios de todos los colores se mecían al compás de la brisa de la tarde. Libros con mensajes, más libros con más mensajes, medallas para bendecir, medallas previamente bendecidas (50 pesetas más caras), porque la Virgen, por sus dádivas, parece que ya cobra derechos de autor, Y dependientes varios, gitanos con botellas de agua, mendigos cojos, ciegos, mancos, con hijos alquilados, sin hi­ jos, con coche, sin coche, algún sordo y, al fondo de todo este inenarrable escenario, la casa donde Luz-Amparo, tras los visillos, seguirá día a día el curso del follón que se ha organizado a partir de lo que ella tal vez— vivió como una experiencia íntima, personal y gratamente hermosa.

Y compré -oigan: — una copa para beber agua, que se llamaba «copa mágica», y en cuyo interior, al contacto con el líquido, se ve

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fuerzas del mal. Ahora, está claro que hay varios pasajes del Evangelio donde se dice de una manera clara y terminante: «Por los frutos los conoceréis»; y, entonces, si una persona normal y equilibrada —como yo me considero, y lo soy— analiza la tra­ yectoria de todos estos acontecimientos durante estos años y soy una de las personas que conozco esto en profundidad, creo —no, no creo: estoy totalmente convencido— , te puedo decir de los frutos que yo he tenido la oportunidad de hablar con perso­ nas que no creían en Dios, que estaban apartadas de la Iglesia y que, como consefcuencia de visitar este lugar, han cambiado to- talmente su forma de vida.

G. C.: M e está llamando la atención el hincapié que estáis haciendo durante todo el día con relación a otras u otros viden­ tes, con relación a fa lso s videntes, en fin. ¿A qué se d e b e7

J. A .: Esto es muy sencillo, y se debe aclarar. En la historia de las apariciones, generalmente, cuando hay una aparición ver­ dadera, alrededor se ven surgir otra serie de falsas apariciones esas de que hablábamos antes; tú me preguntabas y yo te decía que las fuerzas del Mal también actúan. Entonces, yo, por la experiencia que tengo, puedo decir que cuando estas falsas apa­ riciones surgen es con un objeto claro, de contrarrestar a las personas que vienen a este lugar. Por ejemplo, hay provincias que vienen casi en bloque aquí, a El Escorial; entonces, estas provincias traen un gran número de autocares, vienen muchísi­ mas personas y un buen día dicen que tienen un vidente allí y que es igual que el de aquí, más o menos da unos mensajes parecidos, y entonces la gente deja de venir aquí, para ir a buscar el otro prodigio. Entonces la Virgen aquí, en numerosos mensa­ jes y de una manera reiterada, insiste; y hoy, en el mensaje, insiste en los falsos videntes, en las personas que vienen a este lugar sagrado, porque dice el Señor en un mensaje que los pies de su Santísima M a t e han pisado es,e lugar. y emoncas v t e n y, claro, unos, que se sugestionan y quieren ver cosas que no son, montan auténticos numeritos y verdaderos espectáculos que

e adaptan, para nada, m a la seriedad de este lugar, ni a\lo que a irgen quiere. La Virgen, como es lógico, puede apare-

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cerse no sólo a Luz-Amparo Cuevas; la Virgen dice en repetidos mensajes que se está apareciendo en diversas partes del mundo pero, generalmente, según la historia de las apariciones, cuando se está manifestando a una persona es muy difícil que, simultá­ neamente, o sea, a la vez, en este país existan o se den otras m anifestaciones, porque sería, además, perder un poco la grandiosidad de la Virgen... Mientras se está apareciendo aquí, difícilmente creo que se aparezca en otro lado. Entonces, por eso se insiste mucho en los falsos videntes; que, además, son perso­ nas que sólo verlas y escuchar lo que dicen, se descalifican por sí mismas.

Entre «muchas gracias» y «a tu entera disposición» se acabó la entrevista, pequeña pero jugosa, donde ha quedado claro que en El Escorial, y sólo en Prado Nuevo, se aparece la Virgen en estos m o­ mentos, y por medio de Amparo Cuevas (que es la elegida), cuya santidad, evolución y pulimiento divino quedan fuera de toda duda. Sin embargo, son infinidad las Vírgenes aparecidas que pululan por toda la geografía nacional e internacional.

La visita a Prado Nuevo, no obstante, no había finalizado: me falta­ ba acudir a los puestos de souvenirs místicos, donde variopintas es­ tampas de más de cincuenta clases diferentes de Vírgenes Marías se peleaban para tratar de definir cuál de ellas era la auténtica, y donde cientos de rosarios de todos los colores se mecían al compás de la brisa de la tarde. Libros con mensajes, más libros con más mensajes, medallas para bendecir, medallas previamente bendecidas (50 pesetas más caras), porque la Virgen, por sus dádivas, parece que ya cobra derechos de autor, Y dependientes varios, gitanos con botellas de agua, mendigos cojos, ciegos, mancos, con hijos alquilados, sin hi­ jos, con coche, sin coche, algún sordo y, al fondo de todo este

inenarrable escenario, la casa donde Luz-Amparo, tras los visillos, seguirá día a día el curso del follón que se ha organizado a partir de lo que ella tal vez— vivió como una experiencia íntima, personal y gratamente hermosa.

Y compré -oigan: — una copa para beber agua, que se llamaba «copa mágica», y en cuyo interior, al contacto con el líquido, se ve

surgir en el fondo la imagen de la Virgen de los Dolores. A fuer de sincero, he de reseñar que el sistema no me era desconocido: me lo habían mostrado en un restaurante chino, en las profundidades de una copa de sake... donde lo que aparecía, por obra y gracia del roce del licor, no era precisamente una Virgen.