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Abril 2008 / n.º 395
VISIÓN ARTIFICIAL
Automática e Instrumentaciónde prolongarse tanto tiempo como sea necesario para asegurar que la im- plantación del programa de visión en la plataforma de ejecución definitiva ha sido satisfactoria.
Implantación
En esta fase de implantación, vuel- ven a ser significativos factores como la escalabilidad y facilidad de uso del entorno de programación seleccio- nado. Su relevancia depende de as- pectos como número de plataformas de explotación que se pretende uti- lizar, número total de implantaciones a realizar, número de países en los que se implantará, etc.
Examinadas las diferentes fases de un proyecto de visión artificial, otra
cuestión a la que es preciso respon- der está relacionada con su coste. Hay varios puntos que es preciso te- ner en consideración a este respec- to. El primero de ellos está, obvia- mente, relacionado con el coste del software de visión. Después, se de- ben tener en cuenta los costes de
implantación. Algunos entornos tie- nen un coste de adquisición elevado, pero el coste de implantación aso- ciado es muy reducido. Este hecho puede no ser muy beneficioso en el caso de desarrollar una aplicación aislada, pero cuando se pretende aplicar una solución de visión en cien-
Más información
P
uede acceder a los contenidos multimedia de la conferencia sobre visión artificial que National Instruments impartió en las Jornadas JAI’2007 en los siguientes enlaces:http://jai.uvigo.es/control.php?sph=a_iap=1004%%p_rpp=1 http://uvigo.tv/gl/video/1709
http://uvigo.tv/uploads/material/Video/1561/ Ponencia_NI_Vision.pdf
tancia muy lejana, un pequeña discrepancia de un mili- radian supondría bastantes metros de diferencia a la hora de concentrar su energía en el receptor y, por tanto, una merma en la energía generada.
Cíclicamente, según un programa preestablecido se muestrea la proyección de cada helióstato sobre una dia- na de calibración, verificando que apunten correcta- mente al receptor y que generen la máxima potencia eléc- trica a partir de la energía solar.
En el sistema, además, se han integrado diversas ayu- das a la explotación de la planta, como es otra cámara de gran rango dinámico que apunta al receptor, e incluso una tercera situada en lo alto de la torre que permite la visualización del campo de helióstatos.
La cámara blanco y negro, GigaEthernet y megapixel que apunta al receptor está situada a casi 500 m de la torre, y posibilita, debido a su gran rango dinámico, la captura y análisis de imágenes resultados de la proyec- ción de los discos solares de todos los helióstatos, lo- grando la supervisión (y posible control) de una mane- ra sencilla de la calidad del apunte al receptor y, por tanto, de la energía eléctrica generada.
La otra cámara situada en lo alto de la torre es tele- mandada automáticamente (zoom, pan y tilt motori- zados), facilitando una visualización global de todos los espejos situados en el campo de helióstatos.
En general, la iluminación de los sistemas de visión ar- tificial es siempre controlada, para así garantizar un buen funcionamiento. Pero en este caso, por la propia definición del sistema, esto no ha sido así, pues se tra- baja con el sol y en condiciones atmosféricas reales, lo que ha supuesto una dificultad adicional a la hora de di- señar y poner en marcha el proyecto.
Después del éxito de la construcción y explotación de la PS-10, se está realizado la PS-20, con el doble en nú- mero de helióstatos y en potencia generada (llegando a los 20 Megawatios), suministrando 50,6 GWh/año y te-
niendo una extensión de 85 Ha.
Este proyecto ha supuesto la calibración automática para ajustar el offset de los dos motores (azimut y ele- vación) de todos los helióstatos de la primera central ter- mosolar basada en torre con fines comerciales del mun- do. El uso de la visión artificial ha permitido el mejor aprovechamiento de la energía térmica al concentrarla más eficientemente sobre el receptor.
Javier Bezares del Cueto
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Abril 2008 / n.º 395tos de implantaciones similares, este hecho se convierte en un factor es- tratégico. El tercer coste está rela- cionado con el aprendizaje de un nuevo producto, que puede ser va- lorado únicamente como coste de horas-hombre o como un coste de la
formación para el aprendizaje inicial del producto. Y un cuarto coste a te- ner en consideración es el relacio- nado con su mantenimiento. Actua- lizar una aplicación a un sistema más potente o a una cámara de mayor re- solución será, por lo general, una ta-
rea dificultosa: algunos entornos fa- cilitarán la transición a un nuevo hardware de adquisición, mientras que otros pueden hacer de ello una auténtica pesadilla.
A modo de conclusión, la valoración ponderada a una aplicación concre- ta de un software de visión artificial (en términos relacionados con su fa- cilidad de uso, escalabilidad y coste) simplifica y estandariza su proceso de selección. La aplicación de una me- todología correcta en el desarrollo de una aplicación de visión puede incrementar en gran medida las opor- tunidades de llevar a cabo una apli- cación satisfactoria y reducir los ni- veles de incertidumbre y riesgo que muchos todavía consideran existe en la visión artificial.
Yon Asensio
(National Instruments)
Matthew Slaughter
(National Instruments)
José Ignacio Armesto
(Universidad de Vigo)