A primera vista no se comprende la respuesta que da Cristo acerca de porqué sus discípulos no ayunan. Dice Cristo ¿Pueden ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con
ellos? Mientras tengan consigo al novio no pueden ayunar. ¿Qué tiene que ver esto con lo que le
preguntan? O mejor dicho ¿de qué boda y de qué novio está hablando? 1 – Oseas: profeta con su vida
Para responder adecuadamente vayamos a ver la primera lectura, tomada del libro del profeta Oseas. Oseas, como profeta, fue un profeta bastante particular. Sus profecías no fueron predicciones dichas de modo oral solamente, sino que en este profeta, su misma vida revela el misterio de los designios divinos. No sólo su palabra, sino que todo él es signo y mensaje. Y lo es, sobre todo, por el drama que tuvo que vivir en su vida matrimonial. Dios le dijo: Ve, tómate una mujer dada a la prostitución (Os 1,2). ¿Para qué hace Dios que Oseas se case con una prostituta? ...porque la tierra se está prostituyendo enteramente,
apartándose de Yahvé. El amor de Oseas por esa mujer, que no corresponde al amor que le
tiene el profeta, es un signo: así ama Dios a Israel, pueblo infiel, que se prostituye yendo detrás de falsos dioses. Como una esposa infiel no respeta la alianza realizada con su marido, de manera semejante Israel es infiel porque no ha respetado la Alianza hecha con Dios en el monte Sinaí, en donde lo había tomado como su único Dios.
La lectura que hemos escuchado nos señala las características del amor de Dios:
- es un amor perseverante, que no renuncia a su esposa, sino que buscará de reconquistarla: la llevaré al desierto y le hablaré al corazón. Pero esta vez, la unión tendrá carácter definitivo: yo te desposaré conmigo para siempre (Os 2,21).
- Pero, atención, no es que Dios va a retomar simplemente la vieja esposa. Este verbo, desposar, que acabamos de leer, se utiliza en la Biblia únicamente a propósito de una joven virgen. Es decir, que Dios suprime totalmente el pasado adúltero de Israel, la hace una nueva creatura. Es decir, es una alianza nueva, además de eterna.
- Dice el texto a continuación te desposaré conmigo en justicia y en derecho, en amor y en
compasión. Esta frase, así como está armada, señala la dote que el novio ofrece a su novia
(cf. comentario en la Biblia de Jerusalén). La dote que Dios está prometiendo dar no son ya los bienes materiales de la antigua alianza, sino las disposiciones interiores, requeridas para que el pueblo sea en adelante fiel a la alianza.
Oseas, sino también otros profetas, como Ezequiel y Jeremías, hablaron en estos términos. 2 – Jesús, el Esposo
Jesucristo, entonces, al responder a la pregunta que le hacen, sencillamente está declarando que se va a realizar esa nueva Alianza predicha por los profetas. “El tema de Cristo esposo de la Iglesia fue preparado por los profetas y anunciado por Juan Bautista. El Señor se designó a sí mismo como el Esposo” (796); “La alianza nupcial entre Dios y su pueblo Israel había preparado la nueva y eterna alianza mediante la que el Hijo de Dios, encarnándose y dando su vida, se unió en cierta manera con toda la humanidad salvada por Él, preparando así las bodas del Cordero” (1612).
Vale la pena recordar que el matrimonio judío tenía dos momentos: el primero de los desposorios o compromiso y el segundo, de los esponsales, cuando el esposo llevaba a la esposa a vivir a su casa. En cierto sentido, se puede ver esto en la obra de Cristo. San Juan Crisóstomo refiere así el primer momento: “Él se llama esposo a sí mismo, como que había de desposarse con la Iglesia. El desposorio es la entrega de las arras [= primicias], esto es, de la gracia del Espíritu Santo, por la cual ha creído el universo mundo”. San Pablo también lo señala al indicar que la Alianza entre Cristo y su Iglesia ya se realizó:
Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra [bautismo], y presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada... y termina ...por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne. Gran misterio es éste, lo digo respecto a Cristo y la Iglesia (Ef 5,25-27.31-
32).
El libro del Apocalipsis tiene como tema culminante el segundo momento, la unión definitiva. De hecho, la palabra apokalypsis significa “quitar un velo” y justamente en la celebración matrimonial de los judíos, “quitar el velo” de la esposa era una parte de los ritos que correspondía al esposo. Alegrémonos y regocijémonos y démosle gloria, porque llegaron las
bodas del Cordero y su esposa se ha embellecido (Ap 19,7); Vi un cielo nuevo y una tierra nueva... vi la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios, engalanada como una novia ataviada para su esposo (21,1-2).
3 – El fiel, esposa de Cristo, y la vida cristiana, misterio nupcial ¿Quién es la esposa? La Iglesia. Pero como la Iglesia la constituyen los bautizados, entonces cada alma es esposa de Cristo: “El apóstol [san Pablo] presenta a la Iglesia y a cada fiel, miembro de su Cuerpo, como una Esposa ‘desposada’ con Cristo Señor...” (796):
Celoso estoy de vosotros con celos de Dios. Pues os tengo desposados con un solo esposo para presentaros cual casta virgen a Cristo (2Co 11,2); ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? [por el
bautismo] Y ¿había de tomar yo los miembros de Cristo para hacerlos miembros de prostituta? ¡De
ningún modo! ¿O no sabéis que quien se une a la prostituta se hace un solo cuerpo con ella? Pues está dicho: los dos se harán una sola carne. Pero el que se une al Señor, se hace un solo espíritu con Él (1Co
“Toda la vida cristiana está marcada por el amor esponsal de Cristo y de la Iglesia. Ya el Bautismo, entrada en el Pueblo de Dios, es un misterio nupcial. Es, por así decirlo, como el baño de bodas que precede al banquete de bodas, la Eucaristía” (1617). “Toda la vida cristiana”, no sólo la de cada fiel, sino la de la Iglesia en su conjunto. Así, tenemos que:
- el sacerdote es imagen de Cristo que se entrega a sí mismo para hacerse una Iglesia pura, sin mancha;
- los consagrados son imagen de la Iglesia que, purificada por Cristo, vive su Alianza con toda fidelidad;
- los matrimonios cristianos son imagen de esa entrega definitiva e indisoluble, de esa fidelidad mutua y exclusiva, de la fecundidad asombrosa de la unión de Cristo y de su Iglesia: “El matrimonio cristiano viene a ser por su parte signo eficaz, sacramento de la alianza de Cristo y de la Iglesia” (1617).
Así como en el rito matrimonial judío, había dos momentos, también en la misma vida cristiana, como hemos leído, hay dos momentos: un inicio con el bautismo y una consumación, en el cielo, con su anticipo sacramental que es la Eucaristía. Y esto está expresado en la misa: las palabras “Dichosos los invitados a la cena del Señor” son un eco de aquello que dice el Apocalipsis Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero (19,9; “Beati qui ad cenam Agni vocati sunt”).
Ahora, ¿cómo se embellece la esposa? ¿cómo se viste para ir a las bodas? Enseña Cristo en el evangelio que es necesario una renovación completa. No basta con poner simplemente un parche sobre los viejos hábitos, como muchos cristianos que piensan que pueden seguir viviendo tranquilamente con sus viejos vicios y malas costumbres; el vino nuevo requiere odres nuevos. Por eso enseña san Ambrosio: “no mezclar las acciones del hombre viejo con aquellas del nuevo, porque el primer hombre, que es carnal, no cumple más que las obras de la carne, mientras que el otro, el hombre interior, que renace, no debe jamás presentar una mezcla de acciones viejas y nuevas, sino que, en cuanto lleva los colores de Cristo, debe aplicar su alma a imitar a aquel por medio del cual él ha tenido, con el bautismo, un nuevo nacimiento. Lejos, entonces, de nosotros estas vestiduras desmerecidas, que tanto desagradan al esposo; a Él no le agrada sino quien lleva la vestidura nupcial. ¿Qué cosa puede agradar al esposo, sino la paz del alma, la pureza del corazón, la caridad del espíritu?” (san Ambrosio, in Luc. 5,22-26). El Cantar de los Cantares dice que el amado se apacienta entre lirios (Cant 2,16), es decir, en las virtudes. San Beda: “con el vestido nuevo se representan las buenas obras exteriores y con el vino nuevo el fervor de la fe, de la esperanza y la caridad, que nos reforman interiormente”.
4 – Conclusión
Toda nuestra vida, desde el momento de nuestro bautismo, es una preparación para ese encuentro definitivo con el Señor, abrazo eterno de amor con Él. En cada misa que participamos, vivimos sacramentalmente este misterio de la unión definitiva con Dios, en cada misa somos invitados a participar del banquete de bodas del Cordero. Cuidémonos de
acudir con nuestra vestidura nupcial limpia, es decir, con un alma pura, para no ser rechazados por el Esposo, tal como Cristo nos advierte en el evangelio.
María Santísima, ella que es Purísima entre todas las creaturas, nos obtenga la gracia de llegar al Banquete de las Bodas del Cordero.
CatIC 571-594 B-9 Mc 2,23-3,6 / Dt 5,12-15 / Sal 81 / 2Co 4,6-11