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Celedonio Castanedo Secada

La terapia gestalt y su aplicación a los grupos

La primera parte de este capítulo enfocará las fantasías dirigidas o vivencias que se utilizan en los grupos de encuentro gestálticos; además se describirán algunas de estas vivencias grupales que el facilitador puede utilizar, con adaptaciones al contexto o sin adaptaciones, cuando dirige grupos. Estas vivencias, y otras que se mencionan en este libro, no son para aprendérselas de memoria o seguirlas al «pie de la letra»; tampoco deben ser utilizadas como simples ejercicios grupales, sino que el facilitador debería aplicarlas según evoluciona el grupo, tomando siempre en cuenta el tema emergente. Asimismo las referidas vivencias sirven como modelo o patrón para que el facilitador diseñe y cree sus propias vivencias. Finalmente y antes que nada pueden y deben ser autoaplicadas. Ello permitirá dominarlas y determinar el impacto que producen en uno mismo, con lo que se dará una idea de la repercusión que pueden tener en los demás.

La segunda parte trata situaciones grupales en las que se aplican algunas de estas fantasías y vivencias grupales. También se describen situaciones en que se trabaja en forma individual con algún miembro del grupo, siempre que esta intervención individual se requiera y se realice dentro del contexto grupal.

La tercera y última parte del capítulo describe una investigación llevada a cabo con grupos de encuentro en la que participan estudiantes universitarios.

Fantasías dirigidas

Las imágenes mentales construidas por la mente o las fantasías dirigidas, por la persona misma (autoaplicada) o por el facilitador, son tan extendidas en su uso en psicoterapia que incluso, como hemos dicho anteriormente, la psicología soviética otorga una gran importancia a la formación de imágenes mentales producto de la imaginación (fantasías dirigidas). En un excelente estudio escrito por Krippner, comparando las perspectivas soviéticas y americanas con las reservas humanas ocultas y el potencial humano, se menciona a Kabanova que considera las fantasías como un componente básico de la inteligencia creativa. Asimismo se acuña el término «fantasía emocional» para «referirse a la suposición que el organismo tiene un modelo de conducta basado en imágenes del espacio en que actuará, la relación de su cuerpo con el espacio, y la secuencia con que intentará lograr sus objetivos».

Los atletas y cosmonautas soviéticos utilizan la «fantasía intencional». También a estos últimos se les «enseña técnicas autogénicas y de autohipnosis para ayudarlos a enfrentar el estrés durante sus misiones en el espacio».

Kempler aclara el significado de las fantasías: «La fantasía es a menudo percibida con altos grados de incomprensión. En un mundo en que se enfatizan las

computadoras y la habilidad de codificar, analizar y reportar la “realidad”, existe poca tolerancia para la fantasía. En parte esto se debe a la asociación de la fantasía con las alucinaciones y estar “loco”..., todas estas restricciones son desafortunadas, ya que la fantasía puede ser una de las experiencias disponibles más ricas que tiene el ser humano».

Rubenfeld en un interesante artículo sobre el rol de las conexiones y la paz, considera que la conexión con nosotros mismos requiere la utilización de nuestro hemisferio cerebral derecho, el que nos permite construir imágenes mentales sin necesidad de utilizar palabras para ello: «Usando esa parte de nosotros mismos, tomando el canal de fantasía dirigida que nos conduce a las fuentes de cura y sabiduría interna. Estas fuentes pueden sostenemos en períodos de sufrimiento y de desaliento. Sin duda una conexión de gran valor»

Los experimentos pensados y realizados por Albert Einstein no eran otra cosa que verdaderas «fantasías dirigidas», con las que Einstein visualizaba lo que ocurriría “Si se montaba a la cola de un rayo de luz”. Einstein partiendo de esos experimentos descubrió la teoría de la relatividad.

Se puede decir que estas fantasías dirigidas se basan en el principio oriental de que el hombre sabio se guía por lo que siente y no por lo que ve. O como se dice de Miguel de Unamuno que tenía un regla toda su vida: pensar con el corazón, sentir

con el pensamiento. Llegar a esto que aparentemente es ilógico representa el más

alto nivel de integración de la polaridad mente/emoción (cuerpo).

Las fantasías permiten sentir (sensorial y emocional), y lo que se “ve” es interno, es un mirarse con los ojos hacia adentro y ver como decía Gibran: “Vuestro cuerpo que es vuestra mayor morada y más aún: «Vuestro cuerpo es el arpa de vuestra alma»

La terapia Gestalt, aun en las situaciones en que se sirve de las fantasías dirigidas, integra la realidad en la sesión psicoterapéutica misma. Weiner, refiriéndose a la terapia integrativa de la realidad hace notar que los hallazgos clínicos han demostrado que es muy importante llevar la psicoterapia al medio real, lo que se puede lograr en Terapia Gestalt cuando se aplican fantasías y éstas se inician con sensaciones que se localizan en el interior o el exterior que se trabaja (sonidos como los producidos por las gotas de lluvia al caer, el canto de los pajaritos, ruidos como los de un ventilador de un automóvil que pasa por la calle, una motocicleta un tren, un avión, temperatura de la sala, olores que se percibe etc.) Esto es lo que significa traer el mundo real a la psicoterapia. En otras ocasiones se da lo contrario; hay que llevar la psicoterapia al mundo real, lo que consiste en revivir en las sesiones situaciones que anteriormente han sido vividas o soñadas por el cliente; al fin y al cabo, aunque hayan sido soñadas han sido también vividas. De la misma forma el cliente vive su mundo real en psicoterapia cuando interrelaciona con el terapeuta, en el aquí y el ahora del encuentro interpersonal.

Una contraindicación de la utilización de las fantasías dirigidas ha sido reportada por Boylin.

En su trabajo de grupos de encuentro con pacientes alcohólicos hospitalizados, Boylin encontró que estos pacientes se resistían a hablar en fantasía con una persona significativa para ellos. Pedir a una mujer alcohólica que imagine a su padre sentado en una silla (la silla vacía) enfrente de ella y que mantenga un diálogo con «él» sobre asuntos inconclusos, es uno de los experimentos de fantasía dirigida a la que a menudo se resisten los alcohólicos a realizar. Lo que parece ser atribuido a que el alcohólico tiene temor de aparecer, ante los ojos de los demás miembros del grupo, como ridículo al hablar a una silla vacía o a una persona inexistente o ausente. En segundo lugar el temor que tiene el alcohólico de enfrentarse a una emoción profunda y a la que no sabe cómo irá a responder.

La centración en el presente inmediato, que sirve de base a la Terapia Gestalt, hace que ésta tenga aplicaciones eficaces cuando se trata de resolver situaciones en personas que presentan dificultades con el alcohol y la droga, enfatizando en estos casos, la Terapia Gestalt, las necesidades que tienen estas personas, como son el llegar a darse cuenta de su propia destrucción física y psíquica; proporcionarles autosoporte, dejando de depender del soporte externo como es el alcohol y/o la droga. Todo lo anterior se logra en la relación terapéutica al enfocar el terapeuta la modalidad de contacto yo-tú (persona a persona), creando y aplicando experimentos que incrementen la sensación (fisiológica y emocional) en los encuentros en la díada terapéutica y en los grupales, incrementando la energía y centrándose en la fenomenología de la interrelación. Siendo a veces más importante percibir los signos fenomenológicos (tono de voz, movimiento corporal, etc.), que el contenido verbal que emite el cliente.

Muchos alcohólicos y drogadictos se sirven de esta dependencia nociva para llegar a la destrucción de su propio self, utilizando la resistencia gestáltica conocida como retroflectar: hacerse a sí mismo lo que se desearía hacer a los demás. Resistencia típicamente utilizada no únicamente por los alcohólicos y los adictos a la droga, sino por todas aquellas personas que sin darse cuenta se están haciendo a sí mismas todo aquello que desean y no pueden hacer a otros, como pasa con algunas enfermedades de la piel, asmáticas y ulcerosas, así como con algunos tipos de suicidios. Esta resistencia de retroflectar, como otras gestálticas, no es consciente en la persona que la utiliza; en el momento en que la persona toma conciencia de que se sirve de una resistencia para destruir su self de que se da cuenta, deja de hacerlo y se produce la «cura» terapéutica.

Por consecuencia la Terapia Gestalt intenta que el cliente descubra por sí mismo, con la ayuda del terapeuta, cómo retroflecta, deflecta o proyecta, haciéndole tomar responsabilidad por su conducta y no justificándola o atribuyendo la causa a otros. En el artículo mencionado de Boylin, éste describe el encuentro gestáltico en el tratamiento de pacientes alcohólicos crónicos hospitalizados, en que cada persona es desintoxicada antes de ser sometida a tratamiento terapéutico. Uno de los pilares de este tratamiento consiste que los pacientes se hagan responsables de que la

ayuda que reciben conlleva implícito el no beber mientras están en tratamiento; si rompen esta regla, dejan de recibir el tratamiento terapéutico. Boyen en este encuentro gestáltico retomó algunas «reglas» descritas Peris y Levitsky, utilizadas para incrementar el autodarse cuenta, el autocontacto y una mayor responsabilidad. Este trabajo terapéutico se realizó en grupo siguiendo el procedimiento de trabajo elaborado por Fritz Perls quien describe que en algunos momentos se trabaja individualmente con algún miembro del grupo, que éste se encuentre en ese momento con y en el grupo.

Un interesante estudio sobre las fantasías dirigidas es la investigación realizada por St. Clair, Las fantasías como un indicador de diagnóstico de factores

psicológicos y de motivación religiosa. Dada la importancia que tiene este trabajo de

St. Clair para comer el significado y los objetivos de las fantasías dirigidas gestálticas se reproduce un resumen del mismo que aparece en el «Dissertation Abstract International» (1975). Esta tesis doctoral se centra en determinar si el producto de la imaginación puede ser utilizado o no como una fuente de información diagnóstica acerca del estado psicológico y religioso de la persona.

Específicamente el interrogante planteado por el estudio es si las variables de estilo y de contenido de las fantasías provocadas pueden ser utilizadas en de diagnóstico. La tesis plantea hipótesis específicas, correlacionando cinco temas de fantasías con varias categorías de diagnóstico.

El estudio en cuestión se basó en los trabajos anteriores de varios teóricos y clínicos europeos, incluyendo a Carl Happich, Wolfgan Kretschmer, Robert Desoille y Hanscari Leuner. La teoría sugiere que el acceso a los niveles pictóricos y simbólicos del cerebro es posible por medio de varias situaciones imaginativas o de fantasía.

Para realizar este estudio fueron elegidos cinco temas de la teoría podrían discriminar las variables de diagnóstico. La primera fantasía-tema o situación era la

pradera, cuyo contenido es teóricamente capaz de expresar la salud emocional

básica y el estado de ánimo de la persona. El segundo tema fue el de la montaña: relacionado con el nivel de aspiración y la necesidad de realización de la persona. El tercer tema era la casa, explorada como un símbolo del self (autoestima). El cuarto tema de carácter sexual, visualiza espada, se utilizó únicamente con los sujetos masculinos. Las cualidades de la espada, como arma, son relativas a los sentimientos sexuales de aceptación del self e intereses. Los sujetos femeninos fueron instruidos, en este tema, para imaginar un jarrón; la atracción y la calidad del jarrón eran relativas a los mismos sentimientos sexuales que la espada provocaba en los varones. El quinto era una capilla, relacionada con la sinceridad y al compromiso religioso de la persona.

Sobre la base de la teoría y el diseño de un modelo de validación, en el cual un instrumento de diagnóstico es comparado con otros instrumentos, se formularon doce hipótesis generales.

El procedimiento seguido para determinar los temas de fantasía como diagnóstico, consistía en comparar los resultados del análisis de contenido, de los temas o fantasías provocadas, con puntajes de cuatro instrumentos psicométricos: The Tennessee Self Concept Scale; The Edwards Personal Preference Schedule; The Minnesota Multiphasic Personality Inventory, y The Theological School Inventory.

La muestra estuvo compuesta de 27 estudiantes graduados en teología, siendo un tercio de ellos mujeres. Cada sujeto fue guiado en los temas de las fantasías y tres jueces adjudicaron los puntajes a cada uno, tomando los casetes grabados en las sesiones. Estos puntajes de las fantasías fueron correlacionados con los puntajes que había obtenido cada sujeto, en los cuatro instrumentos psicológicos ya mencionados.

Los resultados del estudio fueron los siguientes: dos hipótesis fueron confirmadas; los contenidos de las fantasías de la montaña pueden indicar el grado de necesidad de realización que tiene la persona; los contenidos de la fantasía de la

casa pueden indicar el grado de autoestima de la persona. Otras hipótesis recibieron

soporte aunque no se confirmaron a niveles estadísticos significativo contenido de la fantasía de la casa puede indicar el grado de aceptación del propio cuerpo; el contenido de la fantasía del jarrón indicar el grado de interés sexual y el grado de autoaceptación sexual en la mujer; el contenido de la fantasía de la capilla puede indicar el grado de compromiso religioso.

La conclusión que surge de los datos de este estudio es que existe soporte para establecer relación teórica entre las fantasías y los factores de personalidad y de motivación religiosa, y que las fantasías provocadas pueden ser utilizadas en circunstancias específicas de diagnóstico.

Tomando como base este trabajo de St. Clair he elaborado la fantasía dirigida que utilizo en grupos:

Cierra los ojos e imagina que te trasladas a un lugar en el que este momento estás viendo una pradera. ¿Cómo es esa pradera?... Comienzas a caminar por esa pradera y ves una montaña. ¿Cómo es la montaña que estás viendo en estos momentos? ¿Qué tiene esa montaña?... Sigues caminando y en tu camino te encontraras con una casa. ¿Cómo es esa casa?... Y ahora imagina que cerca de esa casa hay una ciudad a la que te acercas caminando. Al llegar a la ciudad te encuentras con una capilla. ¿Cómo es la capilla que ahora estás viendo?... Muy cerca de la capilla hay una tienda de antigüedades, te aproximas a ella y miras en el escaparate entre otros objetos hay dos que llaman tu atención, son una espada y

jarrón. ¿Cómo son esos dos objetos? ¿Qué forma tienen y la espada y el jarrón?

¿De qué material están hechos la espada y el jarrón?... Ahora abandonas esa ciudad y regresas despacio aquí, a esta sala.

Cuando te sientas que ya estás aquí puedes comenzar a abrir los ojos`ahora el que lo desee puede compartir la experiencia de cómo los seis elementos de esta fantasía.

La estatua de ti mismo

Con los ojos cerrados y acostado en el suelo, imagínate que te encuentras en un edificio oscuro. Aún no puedes ver nada, aunque sabes que el edificio es algo así como un museo de arte o una galería de arte para esculturas. Justo enfrente de ti hay una estatua o cultura de ti mismo, exactamente igual a como tú eres. Ésta puede ser real o abstracta, representando de alguna forma tu existencia básica. Mira en la oscuridad y a medida que empieza a hacerse luz podrás ver cómo es esa estatua. Gradualmente la luz aumenta y descubrirás más de la estatua. ¿Qué corte y forma tiene la esta estatua?... ¿Cómo es de tamaño y de qué está hecha?... Al verla más clara vas descubriendo más detalles... Camina alrededor de ella: obsérvala desde diferentes ángulos... Acércate a ella y tócala con tus manos... ¿Qué sensación sientes al tocarla?

Ahora te conviertes en esa estatua. Imagina que eres esa estatua cambia la postura que ahora tienes por la postura, posición y forma que tiene la estatua... ¿Cómo te sientes siendo esa estatua?... ¿Te gustaría ser la estatua?... Descríbete tú mismo siendo esa estatua, ejemplo: «Soy...» ¿Cómo es tu existencia siendo esa estatua?..

Ahora en tu imaginación trae esa estatua a la vida... Como estatua que tiene vida, ¿qué haces y cómo es tu vida?... Toma más de tiempo para descubrir algo más de tu existencia como estatua viviente.

Comienza a ser otra vez tú mismo y mira a la estatua que está enfrente de ti. ¿Es la estatua diferente para ti ahora? ¿Ha cambiado algo? ¿Qué sientes ahora hacia esa estatua? Prepárate para decirle adiós a la estatua. Dile adiós ahora y vuelve a tu existencia en esta sala. Absorbe lentamente lo que acabas de experimentar.

En un instante te voy a pedir que abras los ojos y vuelvas a estar con el grupo. Después los que lo deseen que tomen físicamente la posición de su estatua y nos digan algo sobre su existencia de esa estatua. Toma una postura que calce con tu estatua y cuenta con detalles tu experiencia como estatua y qué hiciste cuando trajiste la estatua a la vida. Ahora abre los ojos y vuelve al grupo

¿Quién desea empezar a compartir con todos su experiencia? Compañero(a)

Siéntate en posición buda y cierra los ojos. Imagina un lugar donde te gustaría estar en este momento. Toma algo de tiempo para sentirte realmente en contacto con ese lugar.

Ahora toma contacto contigo mismo para darte cuenta de cómo te sientes. Toma contacto con tus sensaciones físicas internas y de tus emociones, descubre lo que estás experimentando en tu interior en este momento.

Ahora imagina que tienes un compañero(a) contigo; ahí está en este momento; gradualmente comienzas a conocer a tu compañero (a) de fantasía. ¿Qué ropa viste? ¿Cómo es su cuerpo? ¿Qué postura corporal tiene? ¿Qué expresa tu compañero(a) con la postura que tiene movimiento y expresión facial? ¿Cómo se siente tu compañero(a)? Descubre todo lo que puedas de esa persona. Hazle preguntas y escucha sus respuestas. Di a esa persona cómo te sientes con su compañía y descubre cómo esa persona se siente hacia ti. Toma un poco más de tiempo para descubrir más acerca de esa persona y ve lo que puedes aprender de ella.

Ahora conviértete en esa compañía de fantasía. Siendo esa persona exactamente como eres tú, ¿cómo te sientes siendo ella? ¿Físicamente cuál es la postura de tu cuerpo y cómo te mueves? Toma la postura que sea apropiada para ti siendo esa persona. ¿Cómo te sientes en esa postura? Muévete un poco y profundiza aún más en la fantasía de ser tu compañero(a). ¿Qué clase de persona eres? ¿Qué clase de cosas haces y cómo interactúas con los otros? Siéntete como si fueras esa persona que es tu propia compañía.

Ahora despacio vuelve a ser tú mismo... Ya puedes abrir los ojos. Imagen en el espejo

Sentado en posición buda y con los ojos cerrados imagina que encuentras en este momento en un cuarto oscuro. Todavía no ves nada aunque sabes que allí existe un gran espejo frente a ti. El cuarto se va alumbrando poco a poco y tú comienzas a ver la imagen de ti mismo reflejada en el espejo. Esa imagen puede ser diferente de lo

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