3.1 Processing studies on L1 prosodic marking of Information Structure
3.1.1 Processing studies on L1 prosodic marking of new vs given information
Para describir las relaciones ecológicas que se establecen entre los organismos, son necesarios dos conceptos: el hábitat y el nicho ecológico. El hábitat de un or- ganismo o de una especie es el área física en donde vive; describe el ambiente que reúne las condiciones adecuadas y los recursos necesarios para que la especie se pueda establecer, alimentar y reproducir, para perpetuar su presencia. Los rasgos de un hábitat lo caracterizan y diferencian de otros en los que la especie no podría vivir; en ocasiones se describen en forma general y amplia (la costa occidental de Baja California, por ejemplo), o en forma muy limitada o específica (la zona de pe- numbra de un bosque). Un hábitat puede ser el hogar de varias especies.
El nicho ecológico se refiere al papel que un organismo o especie desempe- ña en su ambiente y en relación con todos sus componentes; no se trata de un espacio físico sino de la integración de estas relaciones ecológicas de la especie con los factores físicos, químicos y bióticos que necesita un organismo para vivir.
La descripción del nicho ecológico de un organismo es compleja porque se requiere saber qué come, quién se lo come a él, en qué rangos de temperatura puede vivir, el tipo de vegetación que prefiere, si tiene o no límites su movimiento y qué efectos tiene su fisiología sobre el medio, entre muchos otros datos.
Con base en la estrecha relación de los organismos con cada uno de los factores de su ambiente, y sus respuestas reales y potenciales, autores como Hutchinson han definido el nicho ecológico como “un espacio de n dimensiones, un hipervolumen, en el que cada dimensión está representada por la relación de cada uno de los factores ambientales con el organismo y dentro del cual se pue- de mantener una población viable”.
El concepto de nicho ecológico es abstracto y complejo, porque no se trata de solamente describir o medir los factores del ambiente que permiten mantener
una población viable; de hecho, el concepto permite diferenciar entre potenciali- dad de la especie en cuanto a ocupar y relacionarse con los factores del ambien- te, el nicho fundamental, y el espectro limitado de recursos y condiciones en los cuales existe el organismo, el nicho realizado.
El nicho fundamental establece la posibilidad de que una especie pueda ocu- par otros espacios con características ambientales similares a la actual, que no son ocupados por efecto de factores limitantes para su dispersión, pero que al solventarse darían por resultado una distribución más amplia de esa especie; un ejemplo de esto son los organismos que al ser llevados a otro ambiente se pue- den establecer y prosperar.
Con fines didácticos se ha propuesto simplificar estos conceptos y considerar al hábitat como la dirección de un organismo (¿dónde vive?), y al nicho ecológico como su profesión (¿qué hace biológicamente?).
A diferencia del hábitat, dos especies no pueden ocupar el mismo nicho eco- lógico (principio de exclusión), aunque una especie podría ocupar un nicho dis- tinto en zonas diferentes o a lo largo de su ciclo de vida (renacuajo herbívoro y rana adulto carnívoro primario). De acuerdo con el principio de exclusión, dos especies no pueden ocupar el mismo nicho, pero sí parte de él, lo que da lugar a dos tipos de especies: las especialistas, que explotan sólo un tipo de recurso, y las generalistas, que tienen la capacidad de explotar más de un recurso; por ello, las especies generalistas son más abundantes y frecuentes en los hábitats y presen- tan un rango de amplitud de nicho mucho mayor que las especialistas.
Es importante estudiar los nichos, sobre todo cuando se analizan diferentes comunidades y se encuentra una organización esencialmente similar, con or- ganismos distintos que pueden ocupar nichos similares en los diferentes am- bientes, estableciendo lo que en ecología se conocen como redes tróficas, que representan la forma en que fluye la energía en los sistemas. Algunas de estas formas de organización pueden ser muy sencillas, en las que cada eslabón trófico lo cubre sólo un tipo de organismo, generalista por lo regular, o bien en algunos casos el uso de la materia y energía es tan específico que implica la existencia de un mayor número de especies, especialistas casi siempre.
Si asumimos que en cada sistema natural la organización es tal que el flujo de energía se realiza en forma eficiente a lo largo de estas redes, podemos encon- trar casos en los que un nicho, que es una propiedad del ambiente, puede estar vacío, ya sea en forma natural como parte de la evolución de una comunidad que es relativamente joven, es decir, con pocas especies generalistas; o bien en forma artificial, cuando un ambiente ha sido trastocado por las actividades humanas y se ha abierto como un nuevo ambiente para colonizar.
Si una especie desaparece en forma natural es porque resulta ser menos efi- ciente que otra, de manera que esta sustitución ocurre para tener una mejora en el uso de los recursos; pero cuando la extinción es causada por el hombre su asimilación no es tan sencilla y el nicho ecológico vacante puede quedar vacío, con la consiguiente pérdida de biodiversidad, o puede ser ocupado de forma aberrante, produciendo graves e irreversibles desequilibrios en el sistema. En cualquier caso, los autores coinciden en que esto sólo es posible en ciertas eta-
6 | ECOLOGÍA 125
pas del desarrollo y madurez de un sistema, porque en una comunidad madura en su sucesión, todos los nichos disponibles están ocupados y por tanto no hay nichos vacantes o vacíos.