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8 Product and labour market reforms

8.4 Product and labour market reforms combined – simulation results

Los resultados del primer estudio muestran que la frecuencia de diabetes en la Unidad de Corta Estancia de nuestro centro fue alta, de un 25,1%, similar a la descrita por diversos autores en relación a la frecuencia de Diabetes Mellitus en otras unidades de hospitalización convencional 155, 157, por tanto, aun mostrando un perfil clínico

diferente a los pacientes ingresados en la planta de hospitalización convencional, en los pacientes ingresados en la UCE, la diabetes mellitus sigue una enfermedad concomitante muy frecuente estando presente en uno de cada cuatro pacientes. Los pacientes de nuestra UCE con antecedentes conocidos de DM tenían una edad media y comorbilidad mayores que aquellos no diabéticos conocidos siendo las diferencias en ambos casos estadísticamente significativas. El porcentaje de pacientes con una edad superior a 75 años fue de un 66,5% en el caso de los pacientes diabéticos y de tan solo un 42,4% en el caso de los no diabéticos. La comorbilidad importante con una puntuación en el índice de comorbilidad de Charlson mayor de 3 estaba presente en prácticamente tres cuartas partes de la muestra de pacientes diabéticos (72,3%) y en un 34% de los pacientes no diabéticos. Todos estos datos ponen de manifiesto que en la Unidad de Corta Estancia de nuestro hospital los pacientes diabéticos son una población especialmente frágil, de edad avanzada e importante comorbilidad en comparación con aquellos sin diabetes previa. Las características de los pacientes diabéticos en las UCE no han sido previamente descritas en la literatura revisada por lo que no podemos comparar con otros estudios nuestros resultados. Un estudio similar llevado a cabo sobre pacientes ingresados en la planta de hospitalización mostraba

una tendencia a una mayor edad en pacientes diabéticos respecto a no diabéticos aunque en este caso las diferencias no fueron estadísticamente significativas157. No se valoró en dicho estudio la comorbilidad de ambos grupos aunque sí situaciones clínicas asociadas como la tensión arterial media, que fue similar en ambos grupos (diabéticos y no diabéticos) y el índice de masa corporal que fue mayor en el grupo de diabéticos aunque las diferencias en este caso tampoco fueron estadísticamente significativas. En los pacientes del primer estudio de esta tesis doctoral se valoraron igualmente las causas de ingreso objetivando que en el caso de pacientes diabéticos fue más frecuente el ingreso por patología de origen cardiológico que en aquellos no diabéticos (27,6% frente a un 9,8% respectivamente), siendo las diferencias estadísticamente significativas y estando justificadas posiblemente por la conocida predisposición que existe en los pacientes diabéticos a desarrollar patología cardiovascular 218

La frecuencia de nuevas hiperglucemias en pacientes no diabéticos conocidos representó un 7,1% de la muestra total, representando en cambio un 9,4% de los pacientes no diabéticos conocidos que presentaron al menos, una hiperglucemia durante el ingreso (53 de 562 pacientes no diabéticos). Comparando dicho dato con el estudio de Umpierrez y cols. previamente citado157 la frecuencia de nueva

hiperglucemia fue menor en nuestra muestra (7,1% frente a un 12%). Probablemente las diferencias entre ambos estudios vengan determinadas porque en el estudio de Umpierrez se incluyeron pacientes ingresados en todas las unidades, médicas y quirúrgicas, del hospital, incluida la unidad de Cuidados Intensivos, por tanto, la mayor gravedad de los pacientes incluidos en dicho estudio determinaba un mayor estrés metabólico y una mayor tendencia a la hiperglucemia que la objetivada en los

pacientes de nuestro estudio cuyo ingreso en la UCE denota una menor gravedad; todo ello incluso considerando que el umbral de hiperglucemia en nuestro estudio fue menor que el empleado en el estudio de Umpierrez, quien al igual que en el primer estudio de esta tesis fijó un límite inferior de glucemia basal de 126mg/dl como punto de corte, pero una glucemia aleatoria de 200mg/dl mientras que en nuestro estudio dicho punto de corte se situó en 180mg/dl empleando las recomendaciones de control glucémico del paciente hospitalizado propuestas por la ADA158. Por el contrario, la

frecuencia de hiperglucemia en pacientes no diabéticos en nuestro estudio es mayor que la descrita en un estudio publicado recientemente sobre el seguimiento de la hiperglucemia en pacientes ingresados desde un servicio de urgencias donde se sitúa en un 2,9% de los pacientes no diabéticos164. Posiblemente parte de las diferencias se justifican porque en éste último estudio, el punto de corte de hiperglucemia se situó en 140mg/dl por debajo de lo cual se consideraba normalidad. En nuestro estudio el punto de corte, en el caso de la glucemia basal se situó en 126mg/dl. Las diferencias en el punto de corte entre ambos estudios vienen dadas porque mientras en el primero la glucemia que se valoró exclusivamente fue la de urgencias, en nuestro estudio fueron valoradas todas las glucemias recogidas durante la estancia hospitalaria. En dicho primer estudio era imposible asegurar el periodo de ayuno previo a la extracción analítica de urgencias por lo que se usó el punto de corte propuesto para el control glucémico de la ADA 158 situado en 140mg/dl para la glucemia basal en pacientes

hospitalizados. En nuestro estudio, las extracciones analíticas de primera hora de la mañana durante el ingreso se hacían en condiciones de ayuno de al menos 8 horas desde la cena y previas al desayuno por lo que el punto de corte en nuestro caso se

situó, para dichas extracciones, en 126mg/dl lo que justifica, dadas las diferencias en el punto de corte, una prevalencia mayor que en el estudio previamente citado.

Considerando exclusivamente los pacientes del estudio que no eran diabéticos conocidos previo a su ingreso, aquellos que desarrollaron hiperglucemia durante el mismo tenían una distribución por sexo homogénea, al igual que los no diabéticos sin hiperglucemia, una comorbilidad y causas simplificadas de ingreso similares a los no diabéticos sin hiperglucemia, sin embargo, existen dos elementos diferenciales importantes que fueron una edad media mayor que los no hiperglucémicos, más parecida a la encontrada en el grupo de diabéticos, y una glucemia en la analítica de urgencias mayor en promedio que la de los no diabéticos sin hiperglucemia. De estos datos podemos inferir que la población presenta una mayor tendencia a la hiperglucemia asociada al estrés metabólico por enfermedad aguda conforme es más anciana, siendo esta tendencia probablemente menor en población más joven y con menor comorbilidad asociada como se desprende de nuestro estudio (Tabla 12). Sin embargo, parece que en esta población de pacientes no diabéticos que desarrollaron hiperglucemia, al contrario que en los pacientes diabéticos conocidos, la hiperglucemia está más probablemente asociada al estrés de la enfermedad aguda que el hecho ser una condición previa por lo que no se objetivó, en nuestro estudio, una mayor tendencia en los nuevos hiperglucémicos al ingreso por causas cardiológicas que si fue objetivada en los diabéticos conocidos respecto a los no diabéticos.

Como resumen respecto a la importancia epidemiológica del problema, considerando tanto a los pacientes diabéticos como aquellos no diabéticos con nueva hiperglucemia, las alteraciones del metabolismo hidrocarbonado en los pacientes de

nuestro estudio ingresados en la UCE fue de un 32,2% constituyendo por tanto prácticamente un tercio de la muestra estudiada.

7.2 DIABETES E HIPERGLUCEMIA COMO DETERMINANTES

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