Dentro del Islam, el concepto de la “unicidad de Dios” (tawhid) es muy importante. De él se desprende la creencia en el valor de la unicidad bajo todas sus formas: un solo Dios, una sola Fe, una sola Comunidad. Diferencian así a su divinidad de la cristiana, que hace énfasis en una Trinidad.
Es éste un tema tan importante dentro de la cultura, que el politólogo estadounidense Samuel Huntington reconoce que el Islam es la fuerza unificadora más fuerte de los musulmanes, incluso por encima de la nación. Por su parte, el historiador Bernard Lewis6 afirma que en el mundo musulmán se ha dado “una tendencia recurrente, en momentos de emergencia, a que los musulmanes encuentren su identidad y lealtad básicas en la comunidad religiosa, más que por criterios étnicos o territoriales”.
A pesar de esto, los musulmanes tienen subdivisiones internas. Los grupos más importantes los conforman los sunníes, jariyíes y chiíes, quienes a su vez se subdividen en numerosas sectas. Los sunníes son el grupo mayoritario del Islam. Ellos permanecen fieles a la Sunna (de la que se origina su nombre) y están dispuestos a aceptar a todo califa7 que respete las leyes coránicas. Para los sunníes, el califa dirige los países islámicos y garantiza su unidad.
Los chiíes, por su parte, son el grupo minoritario y militante (aproximadamente el 10% de la comunidad musulmana8). Su nombre proviene de chiat Alí, el partido de Alí. Este último era primo y yerno de Mahoma y fue uno de los primeros convertidos al Islam. Fue nombrado califa en 656 y, por ser injustamente apartado del califato, se convirtió en la figura de referencia para todo movimiento de oposición al poder establecido y en busca de legitimidad.
Tras la muerte de Mahoma en 632, hubo disputas respecto a cómo nombrar su sucesor. Quienes apoyaban a Alí consideraban que él era el único legítimo pues había sido muy cercano al Profeta. Por eso, se negaron a reconocer a quienes fueron escogidos antes de éste para desempeñar el cargo: Abu Bakr, Umar
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Huntington, S. (2005), El choque de civilizaciones, Barcelona, Paidós Ibérica. P. 127.
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Tras la muerte de Mahoma, se llama califa a todo jefe supremo de la comunidad musulmana.
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y Utmán. Luego de que murió el último, finalmente fue elegido Alí, pero su poder fue confrontado por Muawiya, miembro de la familia de los Omeya, dando inicio a una guerra civil entre ambas facciones en Siffin, a orillas del Éufrates. Allí se propuso una tregua que daba cierta ventaja a Muawiya y muchos de los que antes habían apoyado a Alí lo abandonaron, llamándose de allí en adelante los jariyíes o “los salientes”.
El jariyismo se opuso violentamente a Alí y uno de ellos lo asesinó en 661. Aún hoy, la rama se caracteriza por su rigorismo doctrinal y moral al seguir al pie de la letra los principios coránicos. Conforman aproximadamente un 1% de los musulmanes9. Por su parte, quienes no se opusieron al poder de los Omeyas, la nueva dinastía de Muawiya, se denominaron los sunníes.
Los chiíes creen que sólo hay una línea de imanes10 legítimos, todos descendientes de Alí y Fátima (única hija de Mahoma), jefes auténticos de la comunidad musulmana con la exclusión de todos los demás. El imán es el guía de oración colectiva de la mezquita y el encargado de prolongar la misión profética de Mahoma. De igual forma, es el intérprete privilegiado de la ley, pues le ha sido transmitido el don del conocimiento perfecto. Es, por eso, el único apto para enseñar el sentido auténtico y profundo de la Palabra divina. La doctrina chií está basada en la idea de que hay un sentido oculto de la Revelación, en la oposición entre lo que es manifiesto, aparente, exotérico y lo que está oculto, invisible, esotérico.
También se diferencian de los sunníes en algunas sutilezas en lo que respecta a sus prácticas. Por ejemplo, cuando están haciendo la postración durante la oración, “prefieren hacerla sobre un elemento natural que sobre algo artificial”11. Asimismo, realizan las purificaciones corporales de manera distinta, lavándose los brazos del codo a la mano (y no a la inversa como los sunníes), y excluyendo de estos rituales el lavado de boca, nariz y orejas.
Los chiíes se subdividen dependiendo de cuál consideran que fue el último imán: los septimanos (o ismailíes), zaidíes (la rama más cercana al sunnismo), los alawitas y los duodecimanos. Los ismailíes son conocidos por ser extremistas, mientras que los últimos son considerados más moderados.
Irán, el único país del mundo en que el chiismo (proclamado religión de Estado en el s.XVI) es mayoritario (85%), afirma ser la vanguardia en el combate del Bien contra el Mal, encarnado por Estados
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Montiel, M. (2010), “El Islam es una religión y lo árabe es un hecho étnico”, [en línea], disponible en: http://www.webislam.com/?idt=16927, recuperado: 18 de marzo de 2011.
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El imán es el dignatario musulmán encargado de dirigir el oficio ante los fieles. Para los sunníes es cualquier persona que tenga la capacidad de dirigir la oración colectiva, mientras que para los chiíes el título es exclusivo de los grandes dignatarios, que no sólo eran guías de oración, sino del alma y la espiritualidad de los creyentes.
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Brisam, S. (2008), “Origen y doctrina de la Shía (tercera parte)”, [en línea], disponible en: http://www.webislam.com/?idt=10948, recuperado: 17 de marzo de 2010.
Unidos y Rusia, pero también por los demás regímenes musulmanes corrompidos. Los más extremistas chiíes libaneses se han agrupado en Hezbolá, el partido de Dios, fuertemente vinculados al régimen iraní. Por su parte, los regímenes árabes, todos sunníes, desde Marruecos hasta Arabia Saudí, perciben el fenómeno chií como no árabe.