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4.7 Connecting Sample and Reagents

6.7.3 Profibus

mundo: un largo

camino por recorrer

© C

ARMEN

B

La THA ha supuesto históricamente un flagelo para África, aun- que los esfuerzos de las autoridades coloniales del pasado siglo hicieron creer, en los años sesenta, que se trataba de una plaga del pasado. Sin embargo, desde los años setenta en adelante, se han producido varias epidemias graves. Desde los años noventa, los renovados esfuerzos para la detección activa de casos y el tratamiento de la THA mediante programas específicos de con- trol produjeron una disminución en el número de casos regis- trados (de más de 26.000 casos en el año 2000 a menos de 7.200 casos en 201010,11). Este éxito evidente estimuló las expectati- vas de que la enfermedad estuviera en vías de erradicarse. En realidad, la enfermedad ha sido eliminada de facto en algunos países12, pero aún quedan algunos “puntos calientes” en zonas aisladas y de conflicto, como ha podido comprobar MSF por su trabajo en RCA y RDC en los últimos años13. Paralelamente, aún quedan “puntos ciegos”, o grandes zonas de países endémicos donde no se ha llevado cabo una vigilancia activa de las pobla- ciones en riesgo. Por esta razón, la cifra verdadera de pacientes que sufren THA en África es desconocida. El enfoque actual de MSF consiste en disminuir la incidencia de la enfermedad en los “puntos calientes” y realizar la vigilancia epidemiológica en los “puntos ciegos”, actividades que deben estar en la base de cualquier debate sobre la eliminación de la THA en el mundo.

Una vez controlada la THA o eliminada en una zona con- creta, se necesita realizar actividades de vigilancia constante y de respuesta para prevenir brotes posteriores. A medida que las cifras de pacientes de THA registrados en los países dismi- nuyen, es fundamental que la financiación de los programas nacionales y de las actividades de investigación para nuevos diagnósticos y tratamientos se mantenga. MSF ha mostrado su preocupación por la tendencia entre los donantes de presionar para la integración de las actividades de THA en las estructuras de salud existentes. Esta estrategia podría ser contraproducente ya que la integración de las actividades de THA en los sistemas públicos de salud, actualmente, solo es posible en algunos con- textos, debido a la debilidad de los servicios públicos de salud en la mayoría de los contextos endémicos de THA y la com- plejidad de las estrategias de diagnóstico y tratamiento. Aún es fundamental que se investiguen y desarrollen (i) métodos de diagnóstico simplificados y (ii) seguros, así como medicamentos eficaces y prácticos que puedan administrarse en ambas fases de la enfermedad. Las herramientas y algoritmos de diagnóstico y tratamiento simplificados suponen una condición previa para la integración exitosa de las actividades de THA en la atención de salud primaria y facilitaría las actividades de control, en particular, en contextos lejanos y/o inestables.

La necesidad de replantear las estrategias de diagnóstico -

Los algoritmos de diagnóstico clásicos para la THA siguen una estrategia de tres etapas: realización de pruebas, confirmación parasitaria y determinación de la fase de la enfermedad en la que se encuentra el paciente. La realización de los exámenes se realiza mediante la prueba CATT, una prueba serológica producida por el Instituto de Medicina Tropical de Amberes, en Bélgica. El formato disponible en la actualidad (50 pruebas/vial) solo es ade- cuado en contextos con una gran carga de trabajo, ya que un vial solo tiene una duración de 7 días después de haber sido reconstituido. Recientemente, se produjo una presen- tación más adaptada (10 pruebas por vial, y termoestable) pero aún debe ser adquirida y distribuida por los progra- mas nacionales de control en las zonas de baja prevalen- cia de THA14. La confirmación parasitaria depende de la observación microscópica de tripanosomas en el líquido del nódulo linfático (obtenido por punción lumbar) o en la sangre tras una concentración mediante técnicas bastante complejas, como las de centrifugación, mHCT o mAECT. Esta última es la técnica más sensible, pero su producción en forma de paquete estándar ha sufrido muchos errores durante los últimos 20 años. La determinación de la fase de la enfermedad se realiza mediante un análisis micros- cópico del líquido cefalorraquídeo obtenido por punción lumbar que hace posible el recuento de las células blancas y la búsqueda de los parásitos.

Las estrategias de diagnóstico demandan una importante cantidad de equipos y materiales, así como la formación es- pecializada y una supervisión constante por parte del per- sonal de laboratorio. Los algoritmos actuales de diagnóstico están diseñados fundamentalmente para la realización masiva de pruebas a la población por medio de equipos mó- viles especializados. Además, no se tienen en cuenta ciertas características clínicas y se ignoran otras enfermedades que causan complicaciones neurológicas y fiebre persisten- te. Es necesario simplificar enteramente las estrategias de diagnóstico para permitir la integración de las actividades de THA dentro de las estructuras de salud públicas.

Por consiguiente, MSF pide: -

· Más I+D en herramientas simplificadas, menos invasivas y más precisas.

· Una prueba de diagnóstico rápido (RDT) que se pueda emplear tanto para el cribado como para el diagnóstico, y

· Pruebas de seguimiento y de determinación de la fase de la enfermedad que sustituyan a la punción lumbar y al análisis del líquido cefalorraquídeo.

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Paciente sometido a una punción lumbar para la confirmación de la fase de la enfermedad del sueño que padece. Maitikoulou, Silambi, República Centroafricana, 2012.

Perspectiva sobre

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