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Varios países del Caribe y de Centroamérica están trabajando en la implementación de planes de acción y de manejo para el control de pez león. Morris & Whitfield (2009), Kojis (2009) y Bervoets (2009), publicaron lineamientos y planes de manejo para los Estados Unidos, para St. Croix en las Islas Vírgenes y St. Eustatios en las Antillas Holandesas, respectivamente.

Estos planes se centran principalmente en los aspectos de educación y capacitación, monitoreo y control, e investigación. Su estrategia incluye a la capacitación de pescadores, organizaciones de buceo y voluntarios en la manipulación y remoción segura del pez león. Además se promueve la colaboración con organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, y la celebración de torneos que incentivan el consumo comercial de la especie con el fin de crear una presión pesquera que controla la densidad poblacional de la especie invasora.

A nivel de Latinoamérica se pueden mencionar los esfuerzos que se están realizando en México donde el control del pez león está dirigido por una agencia gubernamental, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) de la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT). La CONANP está implementando acciones de erradicación y de educación, y promueve activamente la participación de pescadores y turistas, por ejemplo a través de torneosde remoción del pez. Por parte de la Universidad Autónoma de Yucatán se están realizando

investigaciones acerca de talla, contenido estomacal, otolitos, biología reproductiva y genética (Aguilar-Perera, Com. Pers. Agosto 2011).

No obstante, la legislación en México todavía no está clara, y el gobierno todavía no ha emitido alguna ley que regule el comercio de acuario, ni que reconozca la extracción del pez león (Aguilar-Perera, Com. Pers. Agosto 2011). En Colombia por el otro lado la extracción del pez león dentro de áreas protegidas está regulado por el “Protocolo de Extracción y Control de la Especie Exótica Invasora Pez León (Pterois volitans) presente en las Áreas del Sistema de Parque Nacionales Naturales” (MAVDT, 2010), en el cual responsabiliza a funcionarios, contratistas, buzos certificados, personal de institutos de investigación y a pescadores autorizados para la extracción de la especie. Las regiones fuera de áreas protegidas son consideradas en el Plan de Manejo de St. Croix en que autoriza a organizaciones e individuos capacitados y equipados de remover al pez invasor en estas zonas.

En Costa Rica, se aprobó el “Plan para la Gestión del Riesgo de la Especie Invasora Pez León (Pterois volitans) en el Mar Caribe de Costa Rica” en febrero del año 2011. En diferencia a los planes de manejo mencionados arriba, el Plan de Acción de Costa Rica no promueve la comercialización y el consumo humano del pez. Esto está en relación con el hecho de que se han encontrado concentraciones de toxinas responsables para la intoxicación con ciguatera en la carne de peces león analizados en las Islas Vírgenes (Lewin, 2010). La Resolución decretada en Colombia es más explícita y prohíbe destinar los especímenes extraídos para el consumo humano hasta que se cuente con la autorización sanitaria respectiva (MAVDT, 2010). La problemática de si la carne del pez león es segura para el consumo humano fue determinada como una de las prioridades de investigación en el “Taller de Estrategia Regional para la atención del Pez león” en Cancún, México en agosto del año 2010.

El Plan de Gestión de Costa Rica detalla la necesidad inmediata de coordinar acciones conjuntas entre el Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (INCOPESCA), el SINAC y otras instituciones como el SNG y el Ministerio de Salud. La coordinación

entre el SINAC y el INCOPESCA es de importancia particular, ya que el primero presenta la competencia responsable dentro de las áreas protegidas, mientras que el segundo la es fuera de estas áreas. Para poder implementar acciones de manejo con un enfoque ecosistémico que traspasen los límites legales de las dos instituciones se requiere de una estrecha colaboración.

Para lograr este objetivo es indispensable que se establezca una legislación clara en Costa Rica que defina las autoridades competentes y permisos requeridos con respecto a la extracción del pez león.

El plan también señala la importancia de la coordinación regional para planificar acciones internacionales, promueve la realización de un análisis de riesgos (HCCAP) y el establecimiento de una línea base, que se utilizará para diseñar un monitoreo constante, y ayudaría en la definición de recomendaciones concretas. Además, el plan enfatiza la importancia de involucrar los aspectos estratégicos de (1) educación, información y capacitación, (2) investigación, control y erradicación, (3) monitoreo, y (4) coordinación interinstitucional y local, regional y nacional.

Una debilidad aparente del Plan de Acción consiste en que todavía no se le ha asignado un presupuesto, lo que dificulta de forma transcendental el seguimiento y la implementación de las directrices propuestas. Un presupuesto razonable es fundamental para cubrir los costos de personal, equipo, transporte y la logística del campo. El hecho de que el equipo de control responsable para el control del pez león en el ACLA-C no tiene ni equipo SCUBA, embarcación, o gasolina a su disposición es desilusionante y compromete seriamente el alcance de los esfuerzos de manejo.

Esto indica que los tomadores de decisiones todavía no aprecian el potencial de daño que emane de la invasión del pez león y el cargo económico que impone el manejo de especies invasoras en general. Sin un compromiso concreto y monetario no será posible cumplir con los objetivos ambiciosos del Plan de Acción que incluyen a “mantener la densidad de la especie en 0 o al menos dentro de los límites en los cuales

el riesgo de pérdidas económicas, sociales y ambientales sea insignificante”.

Frente a este panorama es importante destacar que en este momento el esfuerzo aplicado dentro del PNC no logra disminuir las poblaciones sustancialmente, sin mencionar las poblaciones en Puerto Viejo, Manzanillo y presumiblemente de otros sitios no protegidos en el Caribe Sur de Costa Rica, donde las poblaciones del pez león procrean sin control ninguno. A causa de la dificultad de reducir la abundancia de esta especie invasora, los efectos y metas de los programas de remoción tienen que ser determinadas antes de actuar (Barbour et al., 2011).

Considerando las limitaciones con respecto al recurso humano y económico con las que tiene que lidiar el complejo MINAET-SINAC a nivel nacional, la realidad económica del plan de acción, y la amenaza real que impone la invasión del pez león, se debería considerar la posibilidad de promover enlaces con otras instituciones nacionales e internacionales (como ONGs) para poder combatir la invasión también afuera de las áreas protegidas. Otros países del Caribe muestran experiencias positivas a través de colaboraciones que hicieron con organizaciones voluntarias como REEF (Reef Environmental Education Foundation), o BREEF (Bahamas Reef Environmental Education Foundation), que contribuyeron en la organización de torneos que resultaron en la remoción de miles de peces león en un solo día (Albins &Hixon, 2011).

Es importante reiterar que la erradicación completa del pez león en el Atlántico no se considera factible (Albins & Hixon, 2008; Bervoets, 2009; Kojis, 2009; Muñoz et al., 2011; Whitfield, et al. 2007), y que por lo tanto se sugiere suprimir continuamente las poblaciones del pez león por medio de remociones planificadas y oportunas, e iniciar esfuerzos de control orientados en localizaciones estratégicas en áreas críticas y limitadas geográficamente (Albins & Hixon, 2008; Bervoets, 2009; Kojis, 2009, Whitfield, et al. 2007).

El Parque Nacional Cahuita representa una localización estratégica para el manejo del pez león en el Caribe Sur de Costa Rica por su diversidad biológica y valor ecológico.

La diversidad y belleza escénica de los corales de Cahuita es fuente de ingreso importante para el sector turístico. Por esto es crucial no solamente disminuir las poblaciones del pez león en el área, sino también monitorear las familias y especies que se encontraron como más vulnerables frente a la depredación por el pez león en este estudio.

Además se deberían incluir las zonas que presentan las mayores densidades en las aguas someras del Caribe Sur de Costa Rica, como Manzanillo, ya que son oportunos para la concentración de los esfuerzos de remoción porque prometen una mayor relación en cuanto a eficiencia –esfuerzo. Sin embargo, existen otros sitios en el Caribe Sur de Costa Rica que posiblemente presentan densidades muy altas (Punta Uva, Punta Mona, Uvita), pero que no fueron evaluados en este estudio, y deberían ser investigados en el futuro.

Hay que tener claro que la estrategia de manejo común, la remoción física de los peces, es limitado en cuanto a número de buzos y la profundidad (Albins & Hixon, 2011; White, 2011) y que el pez león ha sido reportado hasta profundidades de varios cientos de metros donde hábitats rocosos le proporcionan refugios efectivos (Albins & Hixon, 2011).

No obstante, la supresión exitosa de una población invasora por debajo de cierto umbral puede favorecer las especies nativas hasta tal grado, que pueden recuperar y aún más disminuir la abundancia de la especie exótica. En casos raros, esto incluso puede llevar a la extinción de la especie exótica, en especial si el control se combina con esfuerzos de restauración de hábitat (Wittenberg y Cock, 2001).

Este enfoque es esencial en cuanto al descubrimiento de que meros, tiburones y otros depredadores tope pueden aprender e incluso ser entrenados para consumir el pez león. Estas especies podrán jugar un papel importante en el control regional del pez león, en forma de agentes naturales de la resistencia biótica de los sistemas arrecifales (Albins & Hixon, 2011, Barbour et al., 2011; Mumby et al., 2011).

Desafortunadamente, las especies con el potencial de resistir y controlar al pez león son fuertemente explotadas en la zona del Caribe, de tal forma que presentan densidades poblacionales muy bajas (Albins & Hixon, 2011). No obstante, el manejo y la reconstrucción de los stocks de peces de depredadores locales son un componente clave en cuanto a la prevención de cambios de fases y el manejo de la resiliencia de los arrecifes (Hughes et al., 2007).

Posiblemente el área del Parque Nacional Cahuita es propensa para este tipo de actividades, ya que se ha comprobado que reservas marinas que abarcan arrecifes coralinos efectivamente protegen peces depredadores y fomentan tallas corporales mayores (Albins & Hixon, 2011, Halpern et al., 2007). Sin embargo, y aludiendo a la realidad del Parque Nacional Cahuita, para lograr la meta de reconstruir los stocks de meros locales es indispensable reforzar el control y la implementación de las restricciones pesqueras en el área.

Para lograr un resultado óptimo del manejo se recomienda trabajar en los dos ejes, es decir en el control local y estratégico de las poblaciones del pez león a través de las remociones periódicas, y al mismo tiempo reforzar la resistencia nativa de las comunidades de peces nativos.

Este segundo eje es fundamental y posiblemente la acción de manejo más efectiva porque enfrenta al problema desde un enfoque ecosistémico consolidando la funcionalidad integral del sistema entero. Esto es importante en cuanto a que se ha encontrado que las poblaciones del pez león se recuperan rápidamente de la presión pesquera, si los esfuerzos de remoción se suspenden (Barbour et al., 2011; Morris et

al., 2010), mientras que agentes naturales de biocontrol tienen el potencial de

7. Conclusiones

Las poblaciones del complejo del pez león están bien establecidas a lo largo de la Costa del Caribe Sur de Costa Rica y la invasión probablemente todavía no ha llegado a su fase de saturación.

La densidad promedio en las aguas someras de la Costa del Caribe Sur de Costa Rica fue de 92 peces ha-1, y la densidad máxima se encontró en Manzanillo y fue de 162 peces ha-1.

No se pude comprobar una relación entre la densidad poblacional de la especie invasora estudiada y la cobertura del sustrato, como factor ecológico que caracteriza el hábitat específico.

Las diferencias que se encontraron en las densidades entre los diferentes sitios podrían estar relacionadas con los esfuerzos de extracción del pez león dentro del Parque Nacional Cahuita, con la suposición de que ecosistemas más diversos son menos propensos de ser invadidos, o con otro factor desconocido.

Las tallas promedios de los peces muestreados variaron significativamente entre los diferentes sitios. La menor talla promedio se encontró en las aguas someras del sitio Perezoso, mientras que la mayor procedió de peces obtenidos de una profundidad de 80-90 m.

Se determinó que el pez león tiene una dieta principalmente piscívora y que las familias más afectadas en el Caribe Sur de Costa Rica son Pomacentridae, Acanthuridae, Blennidae, Labridae, Serranidae.

Los juveniles de algunas especies de crustáceos tienen gran importancia en la dieta del pez león cuando estos están disponibles en el entorno.

8. Recomendaciones

- Sostener e intensificar los esfuerzos de manejo relacionados con el pez león dentro del Parque Nacional Cahuita, considerando al sistema arrecifal de Cahuita un hábitat crítico por el alto valor de bienes y servicios ecosistémicos que brinda y la dependencia económica directa de la comunidad local.

- Incluir a Manzanillo como sitio con prioridad para el manejo por la alta densidad del pez león que presenta, y determinar otros sitios en el Caribe Sur de Costa Rica que prometen una tasa de captura elevada para maximizar la eficiencia de los esfuerzos de control.

- Muestrear periódicamente los sitios Perezoso, Puerto Vargas, Puerto Viejo y Manzanillo para comparar la efectividad del control entre los sitios, y reportar la dinámica poblacional de la especie invasora en el Caribe Sur de Costa Rica.

- Monitorear la abundancia y composición de la fauna nativa y en especial vigilar las densidades de especies de las familias Pomacentridae, Acanthuridae, Blenniidae, Labridae y Serranidae y de crustáceos en general. Poner atención especial a cambios en la familia de los Serranidae, ya que podrían implicar pérdidas económicas para las comunidades costeras.

- Iniciar programas de reconstrucción de los stocks de especies depredadoras locales en el Parque Nacional Cahuita y al mismo tiempo reforzar el control y la implementación de las restricciones pesqueras en el área protegida

- Repartir los recursos disponibles para el manejo del pez león en el Caribe Sur de Costa Rica tanto en el control directo de la especie invasora como en esfuerzos de restauración de los stocks de peces depredadores nativos

- Buscar financiamiento a partir de fondos gubernamentales, del turismo y de patrocinadores externos, y considerar enlaces con organizaciones no-gubernamentales y otras instituciones nacionales e internacionales que permitan aumentar el alcance de los objetivos de manejo.