Appendix A: Case Study Interviews
8 Guide to Options for ETD Programs Martin Halbert (University of North Texas)
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Esta comparación muestra que debemos considerar los sellos con- secutivos en Apocalipsis 6 como la exposición ulterior de Cristo de su discurso anterior en el que le había resumido a sus discípulos lo que les sucedería durante su misión en el mundo. £sío_significa que los sellos predicen no sólo los juicios del tiempo del fin sino tambiérTloS juicios mesiánicos durante toda la época dé la Iglesia. En Mateo 24 Jesús-adoptó el estilo apocalíptico de Daniel derepeticioñy ampliación. Dos veces Je- sús comenzó su bosquejo con su propia generación y después pasó rápi- damente adelante en la historia hasta el fin de la era de la iglesia, como se puede ver por Mateo 24:1-4 y 24:15-31. Jesús anunció que las guerras que vendrían, las hambres, las persecuciones y la apostasía no precede- rían inmediatamente a su regreso:
"Y cuando oigáis de guerras y de sediciones, no os alarméis; por- que es necesario que estas cosas acontezcan primero...
Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las na- ciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiem- pos de los gentiles se cumplan" (Luc. 21:9, 24).
Jesús les advirtió específicamente contra una expectativa inminente: "Él entonces dijo: Mirad que no seáis engañados; porque vendrán r
muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y: El tiempo está
cerca. Mas no vayáis en pos de ellos" (Luc. 21:8). |;
Si los sellos desarrollan en forma adicional Mateo 24, entonces los . t. sellos igualmente se extienden sobre los siglos del período de la era cris- "'
tiana. Esta perspectiva histórica de los sellos expresa el flujo estructural "r
del libro del Apocalipsis desde la época histórica hasta el juicio final. El significado de la era cristiana
Es instructivo reflexionar sobre el significado de las predicciones de Cristo de guerras, desastres en la naturaleza, persecuciones de los santos y una creciente apostasía de la verdad, el amor y la moral. Los sellos de Apocalipsis 6 señalan al significado de toda la historia al colocarlos en una perspectiva del tiempo del fin, esto es, a la luz de los destinos eter- nos. Tanto la iglesia como la historia mundial reciben su significado transcendental de la soberanía y los juicios de Cristo (cap. 5). Él coloca la historia del hombre en el contexto más amplio del conflicto espiritual entre Dios y Satanás y sus respectivos principios de gobierno. Esto lo re-
roció el apóstol Pablo:
.,, "Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como postreros, como sentenciados a muerte; pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres" (1 Cor.
4:9).
El crisol de la historia humana es el medio por el cual Cristo santifi- ca a los que aceptan su señorío y testimonio de verdad bajo las circuns- tancias más adversas. Por otro lado, demuestra sobre la tierra los amar- gos frutos de la rebelión contra él, perdonando las vidas de sus enemi- gos, desde Caín hacia adelante. Elena de White ofrece esta profunda re- velación:
.•• "Satanás obra constantemente, con intensa energía y bajo miles de disfraces, para desfigurar el carácter y el gobierno de Dios. Con pla- nes abarcantes y bien organizados y con maravilloso poder, trabaja por mantener engañados a los habitantes del mundo. Dios, el Ser infinito y omnisciente, ve el fin desde el principio, y al hacer frente al mal trazó planes extensos y de gran alcance. Se propuso no sólo aplastar la rebelión, sino también demostrar a todo el universo la naturaleza de ésta. El plan de Dios se iba desarrollando y, a la vez que revelaba su justicia y su misericordia, vindicaba plenamente su sabiduría y equidad en su trato con el mal".2
Cada calamidad proporciona una nueva oportunidad para que el hombre caído se vuelva a Dios. Cristo enseñó esta lección a partir de los acontecimientos de su propio tiempo (ver Luc. 13:1-5; también Juan 9:2, 3).
En el pasado de Israel, Dios había enviado cuatro juicios sobre su pueblo del pacto, que era rebelde: guerra, plaga, hambre y muerte (ver Lev. 26:23-26; Deut. 32:23-25, 42 ["mis saetas"]; Eze. 14:12-14, 21). Pero esos juicios nunca fueron el juicio final de Dios. Sirvieron como juicios preli- minares, para motivar a su pueblo rebelde para que volviera a Dios (ver Ose. 5:14,15; 6:1-3). En cuanto a esto también el Antiguo Testamento es un libro de lecciones para la iglesia (1 Cor. 10:11).
f Cristo desea que la iglesia comprenda que los juicios venideros aun
( están limitados por su voluntad. Dios todavía está al mando aun cuando sus hijos mueran como mártires. También coloca límites al jinete amarillo bajo el cuarto sello (Apoc. 6:8). De igual manera, Apocalipsis 12 y 13 afirman que al anticristo se le dan no más de 3 1/2 tiempos proféticos,
mientras que a la última rebelión se le concede sólo "una hora" (Apoc. 17:12).
Apocalipsis 5 enseña que la responsabilidad por los juicios de Dios ha sido transferida a Cristo. Los sellos apocalípticos, y por extensión las trompetas y las plagas, todos deben entenderse como
juicios mesiánicos. El Cristo entronizado es el Señor de la historia, ya
sea como León de Israel o como el Cordero de Dios (Apoc. 5:5, 6). Esto significa que los que rechazan la sangre del Cordero tendrán que enfrentar la "ira del Cordero" (Apoc. 6:16, 17). Por la fe en Cristo los hombres pueden confiar que la era cristiana tiene significado, porque el lleva a la humanidad hacia adelante, a su destino glorioso.
Desenrollando el libro de la Providencia
En Apocalipsis 6, los sellos desarrollan la visión de la entronización de Cristo como el Cordero inmolado que aparece en el capítulo 5. El Cordero solo abre los sellos del rollo de escritura de la providencia. Cada vez que Cristo abre uno de los 4 primeros sellos, uno de los 4 serafines dice "como con voz de trueno": "¡Ven y mira!" En respuesta aparecen 4 caballos en forma consecutiva, cada uno con un color diferente: blanco, bermejo, negro y amarillo. Estos caballos llevan jinetes diferentes. Son enviados a la tierra uno después que el otro ha cumplido su misión asignada. Entendemos que cada caballo se
une a los previos ya enviados, de manera que finalmente los 4 caballos
cabalgan juntos sobre la tierra hasta el fin de la era cristiana.
Esto quiere decir que los primeros 4 sellos aún no están completos, "\ incluso en el tiempo del fin. Juan está en deuda con el Antiguo Testa- mento para este lenguaje figurado de caballería celestial. En sus visio-\
nes, Zacarías describe 4 caballos con colores diferentes (Zac. 1:8-17 y
(6:1-8). Esto indica que debemos considerar el significado de los 4 caba-
¡llos simbólicos de Zacarías antes de interpretar los 4 jinetes apocalípti- | COS.
En Zacarías 1 se les asignó a los jinetes el deber de inspeccionar el mundo gentil con el fin de observar cualquier movimiento para restaurar Jerusalén y Judá (1:10). Este informe fue frustrante: nada estaba sucediendo (v. 11). Sin embargo, Dios le asegura al profeta que a pesar de las apariencias en contra, él estaba trabajando por Jerusalén y Sión con gran celo (v. 14), mientras que al mismo tiempo estaba airado contra las naciones (v. 15). El Dios de Israel volvería a Sión, y su templo y su ciudad serían reconstruidos. Se establecería una paz y prosperidad perma-
nentes (8:12).
En el capítulo 6, el profeta presenta el complemento de su primera visión. Esta vez ve 4 caballos diferentes con carros de guerra [merkaba], cada uno enviado por el Dios del cielo en todas las direcciones de la tierra, para llevar a cabo el plan redentor de Dios para Jerusalén. El ángel que interpreta, explica que los 4 aurigas significan "los cuatro vientos de los cielos" que son enviados como ministros del Señor para cumplir la voluntad redentora de Dios en todo el mundo hostil (Zac. 6:5; cf. Sal. 104:3, 4; Jer. 49:36; Isa. 66:15).
La "tierra del norte", o Babilonia, es escogida como un lugar ejemplar donde el Dios de Israel desea gobernar y establecer su descanso (Zac. 6:8). Esto significa que los 4 carros de guerra de la visión fueron enviados al mundo con una misión doble: (1) someter todos los poderes políticos del mundo a la voluntad del Dios de Israel (ver Hag. 2:7-10, 20-23); (2) reunir a todos los creyentes israelitas y gentiles en Jerusalén y en el monte de Sión (Zac. 8:8, 20- 23). El propósito fundamental es la realización del plan de redención de Dios y la restauración de la verdadera adoración (vs. 22, 23).
En el Apocalipsis, Cristo envía sus jinetes apocalípticos a la tierra, esta vez con una misión del nuevo pacto (Apoc. 6:2-8): a conquistar los corazones humanos para Cristo con el arco y las flechas del evangelio, y para llevar a la humanidad a la reflexión por medio de algunos juicios limitados como anticipaciones del castigo final de Dios por su rebelión contra Cristo.
El primer sello
"Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo para vencer"
(Apoc. 6:2).
El caballo blanco lleva un jinete con un arco y una corona de vencedor, saliendo como "venciendo para vencer". Algunos expositores modernos interpretan este jinete apocalíptico como símbolo de la avidez del hombre para conseguir poder y dominio mundial. El argumento es que los 4 jinetes de Apocalipsis 6 inician juicios, de modo que parece "inapropiado al contexto" ver aquí la conquista de Cristo por medio del evangelio. Los caballos se usaban para librar la guerra. Sin embargo, cada símbolo. debe recibir su significado de su propio contexto y en él podemos descubrir la naturaleza de esa guerra.
Los sellos desarrollan más ampliamente la visión del trono de Apo-
Las profecías del fin
calipsis 5, donde a Cristo se lo describe como el Señor resucitado, 132
6). Después envió a los discípulos, con la autoridad que le fue dada, para ir a todas las naciones y hacer discípulos (Mat. 28:19). Les dio el poder del Espíritu Santo para conquistar para él, hasta los fines de la tierra (Hech. 1:8), así como conquistó a su "enemigo" Saulo cerca de la puerta de Damasco (cap. 9). Continúa conquistando a través del poder del evangelio y la "espada de dos filos" de su Palabra (Heb. 4:12), con el fin de ganar para su reino los corazones sinceros de hombres y mujeres hasta el fin del tiempo de prueba.
Además, la estructura quiástica del Apocalipsis coloca a Cristo co- mo él Guerrero en Apocalipsis ,19:11-16, cómo la contraparte significati- va y como la consumación del tiempo del fin de Apocalipsis 6:2. Las profecías mesiánicas del Antiguo Testamento representaban al Rey daví- dico como conquistando con arco y flechas (ver Sal. 45:4, 5; Deut. 32:23; Hab. 3:8-11; Sal. 7:12; 21:12). Cristo anunció que vino a traer la "espada" para todos los que rechazan su paz (Mat. 10:34; Luc. 12:51-53). Por lo tanto podemos interpretar el caballo blanco del primer sello cómo el ca- ballo del evangelio que ofrece a todos los hombres la justicia perfecta de Cristo. Este jinete evangélico todavía conquista a hombres y mujeres al- rededor del globo (1 Juan 5:4, 5). La última confesión de fe de Pablo ilustra el poder del jinete del caballo blanco: "He peleado la buena bata- lla, he acabado la carrera, he guardado la fe" (2 Tim. 4:7).
El segundo sello
"Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que de- cía: Ven y mira. Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y'que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada" (Apoc. 6:3, 4).
Los tres siguientes jinetes apocalípticos tienen autoridad para traer consigo juicios severos sobre la tierra. No debemos considerar estas in- cursiones que producen muerte, hambre y plaga como los resultados de las guerras seculares. Durante siglos hubo paz en el Imperio Romano, la "pax romana", desde Armenia hasta España.
El caballo bermejo representa el espíritu de oposición aLjinete del evangelio, o guerra contra el pueblo de Cristo. Jesús había advertido que el testimonio de sus seguidores causaría una oposición encarnizada: "No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para
Comprendiendo los siete sellos
traer paz, sino espada" (Mat. 10:34; ver la conexión con los vs. 32 y 33 y Luc. 12:51-53). Esto fue lo que experimentó la iglesia apostólica, como puede verse en las cartas de Cristo a las iglesias en Esmirna y Pérgamo (Apoc. 2:10, 13). Por otro lado, sólo Cristo trae la paz del corazón: "La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da" (Juan 14:27); "Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús" (Fil. 4:7).
Los cesares romanos no toleraban ningún pensamiento de Cristo como el supremo Rey y Señor. Intentaron erradicar a todos los testigos públicos cristianos hasta el tiempo de la conversión de Constantino en el siglo IV. La interpretación de que el caballo bermejo significa la persecución religiosa-política por causa de Cristo queda confirmado por la carta de Cristo a la iglesia de Esmirna (Apoc. 2:8-11) y el clamor de los mártires degollados bajo el quinto sello (6:9).
Dondequiera que se rechaza al Príncipe de paz, los resultados son lucha y violencia, no sólo dentro de la iglesia sino también en la sociedad. El derramamiento de sangre en los sellos se cumple en dos niveles: primero, dentro de la iglesia de Cristo y segundo, contra la iglesia al ejecutar a los seguidores de Cristo durante toda la época de la iglesia.
El tercer se//o
"Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes ni el aceite ni el vino" (Apoc. 6:5, 6).
El color "negro" deHercer caballo apocalíptico es eftontrario exacto deLrjrimer_caballo. Esto sugiere que aliora se rechaza o se^déscohóce la justicia de Cristo.TJña situación así resulta en hambruna espiritual, lo que nos recuerda del juicio predicho por Amos (8:11). La palabra de Dios y el testimonio de Jesús han llegado a ser tan escasos que pueden simbolizarse por el hecho de pesar el principal alimento del hombre en una balanza (Apoc. 6:5, 6). Este símbolo está tomado de Levítico 26:26, donde primero se refiere al juicio de Dios sobre un pueblo rebelde que sufriría un hambre literal (ver también Eze. 4:16). La Escritura también usa la balanza para simbolizar un veredicto celestial (Dan. 5:27).
El tercer jinete apocalíptico anuncia una hambruna de la Palabra y el Espíritu de Dios en la iglesia posapostólica, sugiriendo que llegará a ser
débil en la verdad del evangelio, reemplazándola por un sistema de creencias doctrinales llamado ortodoxia. Pero las doctrinas y ceremo- nias no pueden alimentar el alma, tal como Cristo amonestó en su carta a la iglesia de Pérgamo (Apoc. 2:14-16). El tercer sello se aplica especial- mente a ese período de la historia de la iglesia cuando la Iglesia y el Es- tado se unieron y comenzaron a imponer la ortodoxia sobre la concien- cia humana. La orden: "¡No dañes el aceite ni el vino" (6:6), sugiere un juicio limitado de Dios, que Dios protege su evangelio en un tiempo de escasez espiritual. Revela que Dios cuida tiernamente de su pueblo. El cuarto sello
"Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira. Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra" (Apoc. 6:7, 8). Al jinete del caballo amarillo se los llama Muerte, seguido por el Hades (la tumba). Los cuatro juicios habían sido éñviacTo^árítes^pDr el Dios de Israel a su piréblo del antiguo pactcT(ver Eze. 14:21). El color de un pálido mortal sugiere un estado continuado de decadencia espiritual y de un endurecimiento mayor del corazón. El resultado es la apostasía del alma. Podemos pensar en fas herejías y errores como una consecuen- cia de rechazar la verdad del evangelio (ver Apoc. 2:20-23). Es el camino a la muerte eterna. Entonces, las "fieras de la tierra" son una anticipa- ción simbólica de las bestias perseguidoras de Apocalipsis 13, a las que también se les "permitió hacer guerra contra los santos y vencerlos" (vs. 7,14,15). El cuarto jinete concentra los resultados del trabajo de los jine- tes anteriores: muerte y condenaeián^Representa la situación prolonga- da de la iglesia medieval.
Los primeros 4 sellos siguen el bosquejo del discurso profetice de Jesús en Mateo 24:6-8. La diferencia entre Mateo 24 y los sellos apocalíp- ticos está en el hecho de que en el Apocalipsis puede detectarse un signi- ficado más profundo porque el primer jinete es el evangelio de Cristo.
Los sellos 2 al 4 muestran un endurecimiento creciente de la incre- dulidad de los habitantes de la tierra, al rechazar el mensaje del evange- lio del jinete del caballo blanco. Su muerte espiritual será sellada final- mente en la muerte eterna cuando reciban la "ira del Cordero" durante el sexto sello (Apoc. 6:15-17). i> Aunque hay una progresión histórica, los sellos reflejan la experien-
cia de todos los que aceptan o rechazan el evangelio de Cristo. Eso signi- fica que la historia puede repetirse y que el pasado otra vez puede llegar a ser el futuro. Elena de White hace esta aplicación pastoral del tercer y cuarto sellos:
"Hoy se ve el mismo espíritu que el que está representado en Apo- calipsis 6:6-8. La historia se repetirá. Lo que ha sido, volverá a ser. Este espíritu trabaja para confundir y desconcertar. Se verá disen- sión en cada nación, tribu, lengua, y pueblo; y los que no han tenido un espíritu para seguir la luz que Dios ha dado por medio de sus oráculos vivientes, a través de sus agencias señaladas, llegarán a confundirse. Su juicio revelará debilidad. En la iglesia se verán el desorden, la lucha y la confusión".3
En resumen, los jinetes apocalípticos de los sellos 2 al 4 han encon- trado su cumplimiento de la iglesia posapostólica que se corrompió, pe- ro la apostasía y la persecución no están limitadas a la historia pasada. Como declara Roy C. Naden: "Una vez suelto, cada caballo continua hasta la segunda venida".4
El quinto sello
"Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testi- monio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuán- do, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que tam- bién habían de ser muertos como ellos" (Apoc. 6:9-11).
Esta imagen simbólica debe interpretarse por la Escritura. Jesús ha- bía anunciado que después de las revueltas políticas y los cataclismos naturales, sus discípulos serían perseguidos (ver Mat. 24:9-11, 21).
Después de abrir el quinto sello, se escucha el clamor para que se haga justicia divina de todos los que han muerto una muerte violenta por causa de la "palabra de Dios y por el testimonio que tenían" (Apoc. 6:9). Este clamor no sale de creyentes vivos, sino simbólicamente de sus