5. Conclusions and recommendations
5.3. Programme level
En 1973 volví de Vietnam a mi casa en Hawái. Al llegar descubrí que mi padre pobre estaba desempleado. Había renunciado a su puesto como Superintendente de Educación para postularse como candidato a vicegobernador por parte de los republicanos, y se enfrentó al gobernador que, por cierto, además de ser demócrata, era su jefe. Después de que mi padre perdió la elección, el gobernador lo puso en una lista negra que le impedía volver a tener un empleo en el gobierno.
Para sobrevivir tuvo que retirar los ahorros de toda su vida, cobrar los ahorros para el retiro y comprar una heladería que formaba parte de una franquicia a nivel nacional. El negocio quebró en menos de un año y mi padre se quedó sin un centavo y sin empleo, a pesar de su doctorado.
Para mí fue muy doloroso ver el colapso del Triángulo de Maslow de mi padre. Cuando los dos primeros niveles de necesidades –fisiología (que significa supervivencia) y seguridad– empezaron a desmoronarse, el resto de las jerarquías se desplomaron también.
Mi mamá falleció poco después de que él perdió la elección. Mi padre se volvió a casar dos años más tarde pero se divorció pronto y, cuando entró a sus cincuenta, aunque todos sus hijos tratamos de reconfortarlo, de pronto se encontró solo con su dolor, y sin mucho amor ni el indispensable sentimiento de pertenencia.
Como siempre fue un hombre orgulloso y confiado, perder la elección, a su esposa, su título, su poder y el empleo, provocaron que su autoestima se viniera abajo. Mi padre ya no pudo ponerse de pie, desempolvarse y volver a vivir.
televisión y bebiendo. Se transformó en un hombre enojado y amargado que les guardaba resentimiento a sus amigos que eran más exitosos que él.
Si observas la cima del triángulo de Maslow, encontrarás la palabra
moralidad.
Algo que agradezco es que mi padre nunca perdió su moralidad. Recibió varias ofertas cuestionables de gente que quería aprovechar la reputación y el éxito que alguna vez tuvo, pero él se negó y eligió tener problemas económicos en vez de poner su integridad a la venta.
Mucha gente vende sus principios. Cuando los niveles elementales de
supervivencia y seguridad se debilitan, muchas personas recurren al
crimen, a vender drogas o sexo, a robar, mentir y defraudar. Cuando la gente está desesperada, las demandas triviales aumentan, y los abogados que siempre están al acecho de los heridos, se vuelven ricos.
En 1973 pude ver el futuro. No el de la generación de mi padre, sino el de la mía y el de nuestros hijos.
En lugar de volverse productiva y autosuficiente, la gente cree, cada vez más, que tiene derecho al apoyo del gobierno. Su plan financiero consiste en ganarse la lotería o esperar tener un accidente para poder demandar a alguien y vivir de lo que saque del acuerdo al que llegue.
En cuanto la supervivencia y la seguridad se debilitan, la primera en salir lastimada es la sociedad legal civilizada, ética y moral.
Yo creo que somos una economía en emergencia, y que debemos preguntarnos: ¿Quién emergerá de esta catástrofe y quién no? ¿Quién fortalecerá su autoestima, se realizará y tendrá una segunda oportunidad para su dinero y su vida?
P: ¿Qué quería decir Maslow cuando hablaba de autorrealización? R: Una persona que se puede realizar por sí misma, es imparable. Por
eso Maslow estudió a grandes como Albert Einstein, Jane Addams, Eleanor Roosevelt y Frederick Douglas, en lugar de a gente neurótica o con deficiencias mentales.
Una persona que se realiza por sí misma continuará avanzando sin importar cuáles sean los obstáculos en su camino.
P: ¿Entonces una persona que se realiza no necesita motivación? R: Exactamente. En la actualidad, la gente requiere de motivación en
todo lo que se refiere a dinero, carrera o finanzas. Las personas quieren incentivos, y por eso preguntan: “ ¿Cuánto me pagarás si trabajo para ti?”, “ ¿A cuánto asciende mi bono?”, “ ¿Cuándo recibiré mi aumento?” y “ ¿Cuáles son mis prestaciones?”
Muchas personas también necesitan halagos: “ Si halagas mi autoestima, voy a trabajar con más ahínco.” Muchas dicen: “ Si no me haces sentir bien, renunciaré o haré que tu vida en el trabajo sea espantosa. Voy a ser chismoso y a propagar rumores. Y si realmente me llegas a hacer enojar, te demandaré y te llevaré a juicio por abuso o acoso sexual.” Otros buscan “ castigo”. Algunos sólo regresan a laborar cuando ya recibieron una reprimenda o asesoría especial. Otros necesitan “ evaluaciones de desempeño” para poder trabajar bien.
P: ¿Esto no comienza en casa?
R: Me parece que sí. He escuchado a muchos padres decir: “ A mis hijos les doy 100 dólares por cada ‘10’ de calificación que obtienen en la boleta de calificaciones’.” Otros dicen: “ Yo les pago a mis hijos para que lean libros” o, “ Le pago a mi hijo para que haga labores en el hogar.” En mi opinión, esto es el equivalente a entrenar a un niño para que trabaje a cambio de dinero. Por eso mi padre rico se negaba a pagarnos a mí y a su hijo. Él decía: “ Pagarle a un niño para que trabaje, es como entrenarlo para que sea empleado.”
Padre Rico nos entrenaba a su hijo y a mí para que fuéramos
que creceríamos y construiríamos activos que produjeran ingresos y trabajos. Padre Rico no estaba dispuesto a que fuéramos adultos que sólo trabajan para obtener dinero, seguridad laboral y prestaciones. De hecho nos dijo: “ Si eso es lo que quieren hacer cuando crezcan, entonces vayan a la escuela, gradúense y trabajen para otras personas como yo.”