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Luis Ospina y Carlos Mayolo amigos desde la infancia, pertenecieron al Cine Club de Cali o al “Grupo de Cali”, “Caliwood” como los llamaban a nivel nacional, quien junto a Andrés Caicedo, Ramiro Arbeláez y otros guionistas, escenógrafos, actores, empezaron a hacer crítica, cine y fundaron una revista cinematográfica. Ospina, proveniente y residente de Cali, estudió en varios colegios prestigiosos de la ciudad de Cali (Bolívar, Berchamans), sin embargo, su secundaria la finalizó en Estados Unidos. Estando allá, inició arquitectura pero se trasladó a la carrera de cine en la Universidad de California, Los Ángeles. Posteriormente, participó en festivales de cine europeos, no sólo realizó largometrajes sino documental (Bernal, 1987). Trabajó como montajista del falso documental “Agarrando Pueblo”, dirigido por Carlos Mayolo, el cual obtuvo diversos premios y participaciones en festivales Internacionales y nacionales (Premio Novais- Teixeira en el Festival Internacional de Lille, Francia y Premio Interfilm en el Festival Internacional de Oberhausen, Alemania, III Festival de Colcultura). Así mismo, ofreció un taller de cine a los estudiantes de comunicación social en la Universidad del Valle. A la edad de 34 años exhibió su primer largometraje: Pura Sangre, el cual inauguró el Festival de Cine de Cartagena (Triana, 1983a).

Carlos Mayolo creció en Cali, hijo de un padre ingeniero de minas, trabajador de un

ingenio de caña y una madre “descendiente de americanos que habían hecho progresar

el Valle del Cauca”, ama de casa (Mayolo, 2002); su familia pertenecía a la clase alta de la ciudad y era conservadora, a su abuelo lo calificaba de ser el padrino de todo pobre

13 Estos datos provienen principalmente de la Revista Cuadernos de cine colombiano, publicada de

forma impresa por la Cinemateca Distrital de Bogotá desde 1981 hasta 1988; de forma digital a partir del 2001. Otros datos provienen de revistas como Arcadia va al cine y El Malpensante.

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En este acápite se busca ubicar a los directores en el espacio social de acuerdo a la época de FOCINE que vivieron, no se pretende dar datos exhaustivos de toda su trayectoria social y laboral. En ese sentido, la vida y obra de estos cineastas requiere de mayor indagación en el campo de las ciencias sociales.

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de Cali. Además de haber sido director, era actor y guionista. Se formó empíricamente en el cine, a partir de la realización de cortometrajes y a los 38 años hizo su primer largometraje. Estudió dos años derecho en la Universidad Santiago de Cali y un par de semestres de una carrera de humanidades en la Universidad del Valle. Fundó diversos cine-clubs en sindicatos y empresas como Fedetav, Cemento del Valle, y sindicato de La Manuelita, evidenciando una postura militante dentro del marxismo y luego surrealista (Arcadia va al cine, 1987). Adicional a los premios “Agarrando Pueblo”, ya mencionados,

Ganó el premio del mejor cortometraje de sobreprecio con Bienvenida a Londres. Carne de tu carne recibió el premio al mejor guión de Focine en 1981, mejor largometraje en el Festival de Cine de Cartagena y en el Salón de Cine de Bogotá; La Mansión de Araucaima, basada en el relato homónimo de Alvaro Mutis, recibió el premio al mejor guión y adaptación de Focine en 1986 y el premio especial en el segundo Festival de Río de Janeiro. Con su seriado de televisión Azúcar, Mayolo recibió 17 premios Simón Bolívar en 1991 y 6 nominaciones en el Festival de Cartagena del mismo año (Castro, 1991).

Antes de fallecer, se dedicó a la docencia (Romero, 2007). Su concepción como

cineasta/artista, en compañía de Ospina “era el rompimiento con todo. Incluso con la

familia, con las ideologías de uno, con todo. Porque la única manera de poder crear, creo yo, es despojarse de todo lo que ya esté establecido, o sea meterse en el terreno

donde nadie se ha metido” (Triana, 1983c). De acuerdo a Bourdieu (1995), sujetos

como Ospina y Mayolo conformarían la vanguardia bohemia de la época, que a partir de todo el trabajo realizado se consagraría al participar en festivales, recibir premios y ampliar su experiencia pero también por generar una ruptura con su origen social, al menos ideológicamente, y con los estilos de hacer cine: en tanto temáticas abordadas y lenguajes cinematográficos usados, por lo que estarían dentro de lo que Bourdieu (1995) denomina el arte por el arte. Ello se evidencia en sus personajes femeninos, que se caracterizan por ser diversificados pero también transgresores a lo usualmente aceptado, por estar en contextos de desviación de la norma o ejerciendo actividades que se creería no le competen como la Monja, Florencia, Machiche y Ángela.

Víctor Gaviria es un director y escritor (poeta, narrador y ensayista) proveniente de

Medellín, perteneciente a la clase media, “hijo de un médico, educado en colegio pío

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la universidad)” (Ruffinelli, 2006: 9) de Antioquia (Biblioteca virtual del Banco de la

República, s.f). Desde 1983 “hasta 1989 Gaviria trabajó en video (3/4) para la

televisión, fundó la productora Tiempos Modernos y realizó una docena de documentales” (Ruffinelli, 2006: 13). A los 45 años, realizó su primer largometraje “Rodrigo D.”, con el que ganó premios nacionales e internacionales: en el Concurso Nacional de Guiones de FOCINE, Festival Latino de Nueva York y el Festival Internacional de Nuevo Cine Latinoamericano (Fundación Patrimonio Fílmico, 2006). Y por primera vez, un largometraje colombiano –“Rodrigo D.”- compitió de manera oficial en el Festival de Cannes. Acción que repetiría a mediados de los noventa con su largometraje “La vendedora de rosas”. Así mismo,

ha sabido también rodearse de un grupo de amigos impulsados por su misma pasión

ante el cine, los temas y problemas de su sociedad. Y de fotógrafos hoy brillantes, que aprendieron su profesión al mismo tiempo que Gaviria aprendía a dirigir, como Rodrigo Lalinde, director de fotografía de sus tres largometrajes (Ruffinelli, 2006: 54).

Víctor Gaviria está circunscrito al arte social por tener una función política o social, de acuerdo a Bourdieu (1995:115), al hacer un cine de crítica a realidad social, pero no la propia por su origen social, sino de aquella que tiene cierta distancia: las clases bajas de su ciudad, además de trabajar con actores naturales. Dado su carácter holístico dentro del conocimiento y sus múltiples oficios, hace que presente diversos personajes femeninos desde el más tradicional hasta el más transgresor, e incluso presenta personajes femeninos, que dentro de lo tradicional se complejizan y también irrumpen el orden social, a pesar de que no los presente como personajes principales, sino como secundarios o extras y posiblemente, quizá debido a su posición de hombre y por tanto, sujeto superior (Molina, 2003), no considere que esas mujeres deban tener la importancia requerida dentro del relato. Posee amplio capital social y reconocimientos de mayor categoría a nivel internacional, en comparación a los festivales en los que participaron sus colegas presentados en este capítulo; todo lo contrario a lo que se refleja en su película de “Rodrigo D. No futuro”, en donde los sujetos que aparecen son excluidos, marginados dentro de la gran ciudad de Medellín.

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