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Y MACROSOCIALES

Nos proponemos mostrar los peligros que se enfren­ tan cuando se recurre a enfoques fragmentarios y simplemente estructurales de los procesos sociales. Si incorporamos el presupuesto del sujeto social (o comunitario), será necesario revisar la información mediante la cual se organiza la acción que relaciona al hombre con su realidad.^Para ello consideramos necesario distinguir entre la realidad empírica, co ­ mo lo exterior, sin que medie la presencia de nin­ gún sujeto, y la realidad empírica mediada por la presencia de un sujeto que articula la realidad en términos de su práctica social./

La idea central que pretendemos desarrollar es que la visión integrada (no simplemente agregativa) descansa en las necesidades que plantea la praxis del sujeto, en vez de limitarse a una combinación entre factores propios de distintas áreas de la reali­ dad para que, de ese modo, se puedan determinar las posibilidades de desarrollo. Se hace necesario formular algunas advertencias para una mejor carac­ terización del planteamiento.

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Cuando hablamos de sujeto comunitario nos refe­ rimos a aquello de conjugar al hombre en su condición de ser histórico y la de sujeto con conciencia capaz de reactuarV/ Lo que nos proponemos ahora es reconstruir las relaciones micro-macrosociales partiendo de las prácticas sociales del sujeto. Constituye una especie de antropología histórica, aunque entendida como la pers­ pectiva microsocial y microtemporal de los procesos macrosociales y macrotemporales que permita una re­ cuperación de los espacios sociales en los procesos his­ tóricos globales. De ahí que se tenga que argumentar en tomo de la conveniencia de rescatar un ángulo de análisis que integre la objetividad de los dinamismos sociales con el papel moldeador que cumplen las prác­ ticas sociales, especialmente en cuanto contribuyen a imprimir en los procesos una direccionalidad.

Lo anterior supone que el análisis de los datos estructurales deba ser reenfocado desde el ángulo j de los procesos internos que los constituyen/Se tra- I ta de recuperar, en última instancia, la dimensión histórica que se contiene en el corte “cotidiano” de los desenvolvimientos macrosociales.^La principal implicación epistemológica de esta afirmación es la siguiente: si bien la historia se despliega en las gran­ des escalas de tiempo, sg)construye en cambio en las escalas del tiempo breve o coyuntural. .

Es t u d io d e u n a c o m u n id a d

El estudio de una comunidad constituye el ejemplo típico de un estudio empírico donde la información

se organiza por campos disciplinarios, de manera que su síntesis se logra mediante la recurrencia a es­ tructuras teóricas que sean pertinentes a cada uno de estos campos.^Es lo que ocurre con la descrip­ ción detallada de una comunidad cuando se ciñe al lincamiento de diferentes dimensiones (económica, política, cultural), donde se confunde, a veces con facilidad, kuerr^iricidad de los fenómenos con su significación específica.-Esta última será siempre función de una situación concreta en la que el pro­ ceso de desarrollo social se historiza en una deter­ minada articulación entre fenómenos de distinta na­ turaleza. Así, se puede hacer una descripción de la economía de una comunidad detallando muy por- menorizadamente la superficie y calidad de sus tie­ rras, su superficie cultivable, la estmctura de la pro­ ducción y los mecanismos de comercialización, su mano de obra disponible, etcétera, sin que ello quie­ ra decir que se capta lo específico de cada uno de estos aspectos de la comunidad, que, en última ins­ tancia, dependerá de la forma de su relación recí­ proca.

Sostenemos que los enfoques interdisciplinarios, por mucho que se esfuercen por integrar las distin­ tas dimensiones de la realidad, no resuelven la cues­ tión pertinente a la naturaleza de esa articulación; ya que no se trata solamente de componer la lectura de una realidad a partir de información significativa pa­ ra distintas esferas, según lo que cada una de ellas requiere siguiendo sus propias líneas de acumula­ ción teórica, sino descomponer -un cuadro con infor­ mación que pueda leerse articuladamente.

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A este respecto, enfrentamos el problema de sa­ ber qué es un enfoque integrado si asumimos que no es suficiente reunir información de distintas áreas de la realidad. Más bien se trata de encontrar una vi­ sión integrada que no se confunda, desde la partida misma del análisis, con una explicación teórica, si­ no, por el contrario, que contribuya a determinar campos de explicaciones posibles; por eso no se puede identificar descripción con explicación, pues ^ de lo que se trata es de la apertura hacia lo real, sin prejuzgar ningún orden de determinación teórica.^

El problema no se reduce a plantear la distinción entre empiricidad y significación de lo empírico, ya que, en el fondo, se trata de una forma de razona­ miento constructor del conocimiento que replantee la cuestión de la empiricidad de la información en función de la dinámica constitutiva de la realidad. En este sentido, nos parece posible transformar el sistema de necesidades (alimentación, vivienda, sa­ lud, educación, vestuario, entrenamiento, preferen­ cias valóricas, etcétera) en un conjunto de prácticas sociales mediante las cuales la población va)constru- ..v yendo sjjJvida como proyecto desde los planos coti- I dianos^De esta manera, el ámbito de lo empírico es reenfocado desde las praxis articuladoras que deter­ minan, por su misma índole, la especificidad de con­ tenido de todos los demás niveles de la realidad em­ pírica.

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lo que se trata es de recuperar la idea de que la visión integrada de la realidad se manifiesta en una visión trascendente de la vida diaria que orienta a los hombres para poder moverse de acuerdo con

proyectos de vida, individuales o compartidos, se­ gún los cuales se impulsan las prácticas sociales que construyen la realidad histórica. Es lo que entende­ mos por conciencia histórica de lo cotidiano.

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Desde esta perspectiva, los distintos planos de la información empírica, que se corresponden con recortes disciplinarios (econom ía, antropología, psicología, etcétera), deben transformarse en nive­ les de la realidad; esto es, en recortes de ésta, cu­ yos contenidos se especifiquen en la medida en que se lean todos ellos 'dg modo articulad^. El con­ junto de niveles constituye un campo de opciones, ya sea para la decisión de políticas o para formular hipótesis teóricas; lo que solamente es factible si el análisis empírico se lleva a cabo desde el ángulo de las acciones colectivas que expresan, tanto en el plano grupal como el individual, respuestas a lo inmediato. Ello, sobre la base de un sistema de ne­ cesidades que implica en su dinámica de resolución, en el largo y corto tiem po,tía) dialéctica memoria- utopía de vida, a partir de la cual se integra el ámbi­ to de lo empírico.

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En efecto, no es posible relacionar entre sí los datos empíricos sobre cada necesidad básica, sino es mediante un sujeto social para el cual tengan un determinado significado. Está claro que se puede recopilar la información y, como tal, conferirle un significado, aunque ello equivaldría a confundir la empiricidad con el significado. Se puede tener in­ formación acerca de la alimentación, vivienda, sa­ lud, educación, etcétera, sin que la mera yuxtaposi­ ción permita concluir nada sobre la realidad de las

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necesidades, nn el mejor de los casos se tendrá una información interpretada de conformidad con ciertos cánones sin que haya mediado el esfuerzo de recons­ truirlos en toda su riqueza específica, según el conte­ nido de las dinámicas cualitativas del sujeto.

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La razón de lo anterior se encuentra en que esto se determina desarrollando el contexto en el que se presentan y que es propio de sujetos sociales con­ cretos. Se puede pensar a cada necesidad como un complejo de elementos que la vinculan con diferen-

I

tes dimensiones de la sociedad global. La sociedad i se sintetiza de una manera concreta en cada necesi- j dad y, en consecuencia, en el sistema que éstas

constituyan.//

En cada una de las necesidades se plantea la cuestión del acceso a ciertos satisfactores, pero a la vez un problema de uso de éstos, de conformi­ dad con ciertos valores que implican en su ejerci­ cio una red de relaciones sociales configuradoras del contexto particular de cada necesidad. Ahora bien, lo que se puede afirmar para las necesidades es válido para cualquier otro problema que se quiera analizar en la sociedad, ya sea que se refie­ ra a la estructura productiva, la tecnología, la or­ ganización social, la estructura política, etcétera. No podemos olvidar que nuestro punto de partida es el rescate de los planos microespaciales en una forma de análisis que supere la fragmentación em­ pírica, aunque sin incurrir en teoricismos integrati- vos que muchas veces, en el esfuerzo por alcan­ zar lo general, pierden la especificidad de la realidad.

Se pretende^ alcanzar una integración que se fundamente en la) praxis social del sujeto comunita- rio, en vez de encontrarlo en un esquema concep­ tual

a priorix

La perspectiva que se ofrece es la recu­ peración de las dimensiones macroespaciales y macrotemporales de los procesos desde laydimen- sión microespacio y microtemporal, configurando el perfil de una estrategia de investigaciones desde lo micrológico cuyo objetivo sea la sociedad nacional/? No compartimos la idea de que, partiendo del indi­ viduo, se pueden reconstruir lógicas globales — por ejemplo, las de naturaleza institucional— como lo pretende el individualismo metodológico, que, en su esfuerzo legítimo por superar los reduccionismos a lo colectivo, incurre en el reduccionismo opuesto, en la medida en que no aborda metodológicamente las mediaciones propias de los procesos constituti­ vos de la individuación desde lo colectivo; y, a la in­ versa, de la constitución de lo colectivo desde los es­ pacios y tiempos de lo individual y grupal.23 t i tema de las mediaciones alude a la cuestión de la transiti- vidad de lo real — no resuelta metodológicamente— y, en nuestra perspectiva, ésta es fundamental para poder dar cuenta del movimiento de la realidad.^

A diferencia de los estudios antropológicos no se persigue extrapolar conclusiones a partir de un caso exhaustivamente analizado, sino de buscar los puntos de articulación entre los diferentes aspectos

23 Jeffrey Alexander, Bernard Giesen, Richard Munch, Neil Smelser (comps.), The Micro-macro Link, University of California Press, 1987.

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problemáticos de la sociedad para, con base en ello, construir un análisis que, sin requerir el detalle de los estudios de caso, permita rastrear estos puntos de articulación (en distintos planos espacio-tempo­ rales).

Con el propósito de ilustrar lo que propone­ mos, haremos el análisis de la descripción de una comunidad en términos de lo que significan estos puntos de articulación.'Ello permitirá distinguir en­ tre este tipo de análisis y los estudios de caso de la ^ antropología, sin que se deje de lado la presencia

unificadora del sujeto social local.//

Determ in ació n d e los pun to s d e articulación

Comencemos por advertir que las reflexiones que si­ guen reconocen como base empírica el estudio de una comunidad real,24 aunque para nuestros propó­ sitos no trascribamos propiamente el estudio realiza­ do, sino que nos restrinjamos a formular algunas re­ ferencias de carácter metodológico, útiles para esclarecer la idea de articulación entre distintas áreas temáticas.

24 Se puede confrontar el texto Conocimiento y sujetos socia­

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