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Hasta 1964, la política de ingresos en Gran Bretaña tenía por objeto fundamental reducir la inflación, controlando los aumentos en los salarios. Este proceso comenzó al tiempo de asumir Atlee, luego de la Segunda Guerra Mundial. En 1948 el gobierno dictó pautas cualitativas que establecían las condiciones que los aumen- tos salariales deberían cumplimentar a fin de que fueran conside- rados conformes al interés público. La Confederación de Sindica- -os ("Trades Union Congress"), en colaboración con su ala políti- ca, aceptó dichas pautas "con admirable fidelidad".1

No obstante, con el correr del tiempo dicho congelamiento volun- tario de salarios provocó el descontento de los sindicatos, ya que el costo de vida aún seguía aumentando a pesar del acuerdo salarial. En muchas ocasiones, el refrenamiento fracasó, y en la conferen- cia que se celebrara en septiembre de 1950, la Confederación de Sindicatos se desvinculó formalmente de todos los acuerdos. El éxito del primer experimento británico al imponer pautas salaria- les, resultó ser efímero.

En 1952, el presidente del Lloyds Bank en Londres dejó en clara perspectiva los resultados de los controles en la economía británi- ca:

1 3 2 Schuettinger-Butler

En realidad, no puede existir ninguna controversia en lo que respecta a la eficiencia superior de un sistema de pre- cios de correcta operatividad... El racionamiento y los controles son simplemente mecanismos para organizar la escasez; el sistema de precios libres automáticamente avanza hacia la superación de la escasez. En el caso de mermar la provisión de algún producto, un incremento en su precio no sólo reducirá la demanda sino que además estimulará el aumento de la oferta. En esto, el sistema de precios libres se opone en forma directa al racionamiento y a los controles, que tienden a hacer menos beneficiosa o atractiva la producción de bienes esenciales que producir aquellos prescindibles que no están sometidos al control.2

Durante un período prolongado no existió ninguna clase de con- trol (con excepción de una breve intervención realizada por el nue- vo Consejo de Precios, Productividad e Ingresos [Council on Pri- ces, Productivity and Incomes] en 1957 hasta 1961, año en el que una nueva crisis en la balanza de pagos urgió al gobierno, en aque- lla época el partido Conservador, la restauración de la restricción salarial). Se dispuso el famoso "suspenso salarial" Macmillan, des- tinado para los empleados de la administración pública. La medi- da, sin embargo, no cumplió con sus expectativas; no mejoró la moral del sector privado e irritó a los empleados públicos. La Con- federación de Sindicatos, que el Gobierno esperaba que apoyara su inciativa, dijo: "No hay trato".

"Política de Ingresos: El Próximo Paso", fue el título de un In- forme Oficial del año 1962 en el que se explicaba el próximo inten- to en la política de ingresos a aplicarse en el Reino Unido. Esto li- mitaría los aumentos anuales de salarios en alrededor de un dos por ciento como máximo. Sin embargo, el máximo sólo se trataba de una cuestión de interés académico. El promedio de jornal dia- rio subió aproximadamente al cuatro y medio por ciento.3

Mediante un acuerdo, el Consejo Nacional de Desarrollo Eco- nómico (National Economic Development Council) fijó como ob- jetivo un crecimiento del cuatro por ciento para la economía britá- nica, y anunció que los aumentos salariales de tres y tres y medio por ciento no estarían en pugna con dicho objetivo. Pero la medi- da también resultó infructuosa. La tasa de crecimiento fue mucho menor, y en 1964 el promedio horario de los salarios tuvo un incre- mento que superó el ocho por ciento.

4000 años de control de precios 1 3 3 El hecho de que los salarios sobrepasaran de esta manera a la productividad podría ser una razón del continuado funcionamien- to ineficaz de esa economía aún en la actualidad. Como lo destaca- ra el Economist de Londres:

Durante los cinco primeros meses del corriente año (1966), en Gran Bretaña nunca tanta gente aumentó sus ingresos en forma tan exorbitante trabajando menos, que desde 1960... Esto es lo que le ocurrió a la política de in- gresos...

El simple hecho es que, desde que el Partido Laborista asumió su mandato en octubre de 1964, los ingresos hora- rios subieron 2¼ veces más aceleradamente que la pro- ducción..."'

Era preciso actuar de alguna manera. Y en 1966, el gobierno dis- puso un congelamiento absoluto de precios y jornales, sueldos y dividendos, que continuaría con un período de "rigurosa restric- ción" de seis meses o más. En el corto plazo, el gobierno logró su objetivo, y el índice de ingresos horarios se mantuvo mediana- mente estable a 169.8 (enero de 1965 = 100). "Pero", como objeta Eric Shiff, "durante los siguientes seis meses de 'rigurosa restric- ción', la presión contenida no podía sostenerse por completo du- rante más tiempo. Los índices de ingresos horarios subieron a 173.1 en mayo, para un aumento de aproximadamente 1,9 por ciento...".5 Y durante los dos años siguientes la presión continuó

de tal manera que "para todo el año que finalizaba en abril de 1968, de acuerdo con el Informe Anual de la Junta Nacional de Precios e Ingresos (National Board for Prices and Incomes),6 los

ingresos horarios se habían incrementado en más del 8 por ciento. Ciertamente, no lo que se esperaba después de un año en el que la tasa general oficial para los aumentos salariales fue cero".7

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