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El enfoque más antiguo de la Biogeografía es la tradición espacial. Se trata de la Biogeogra- fía clásica y más biológica que tiene como exponentes a Raunkjaer, De Martonne, Gaussen, Embergery y Braun Blanquet. Es en la mitad del siglo XX que estos autores definen las bases para la sistematización de las comunidades de plantas y la relación con los lugares donde se distribuyen. Algunos autores la denominan Geobotánica (Bolós, 1963).

La perspectiva actual de este enfoque se renueva con la incorporación del concepto de pai- saje propuesto por Bertrand (1968). El autor realiza aportes sobre estudios estructurales de vegetación a partir de la creación de los diagramas de diversidad-estructura-cobertura. Pro- pone además un sistema taxonómico territorial completo considerando la escala de magni- tud y combinando diferentes criterios. Las unidades aportadas por Bertrand son: geosistema, geofacies y geotopos, donde los elementos biogeográficos y antrópicos son los decisivos. Dollfus (1983) también define al paisaje desde dos perspectivas, una objetiva y otra subjetiva, con un fuerte hincapié en las actividades humanas y las transformaciones sobre del medio. Dansereau (1957) es reconocido por incluir en esta tradición los temas bioclimáticos y el impac- to de la sociedad en el paisaje. Su aporte más notorio son los diagramas o esquemas estructu- rales de vegetación donde a través de la simbología se describe y representa la fisionomía de las especies. Otro aporte es el modelo de Holdridge (1996) sobre las zonas de vida que intenta recuperar una biogeografía más sistemática y brindar aportes hacia los aspectos corológicos. Dentro de este enfoque tradicional nacen dos líneas de pensamiento que surgen según se alineen con la visión clásica o darwinista sobre la distribución y dispersión espacial de los seres vivos y su evolución o bien se ajuste a la nueva escuela o cladística cuyos representantes son Henning, Croizat, Rosen, Nelson y Morrone. En esta línea se sostiene que la panbiogeogra- fía y la biogeografía cladística son parte de la biogeografía de la vicarianza y ambas tienen como objetivo encontrar homología biogeográfica (Morrone, 2005). Dentro de este enfoque también se puede englobar el análisis de parsimonia de endemismos y una corriente nueva, el enfoque integrativo.

Según los autores, la panbiogeografía analiza la dimensión espacial o geográfica de la biodi-

versidad. Surge como reacción al dispersalismo de Darwin y Wallace y por ello permite com- prender mejor los patrones y procesos evolutivos. Para muchos es una metodología que con- siste en comparar los trazos formados al unir puntos donde se encuentran distintos taxones en un área y luego encontrar esos patrones de diferenciación geográfica que se desarrollan en un espacio y un tiempo.

El debate se instauró desde hace tiempo en el seno de la Biogeografía al plantear cuál de los dos procesos en la biogeografía histórica es el más importante, si la dispersión o la vica- rianza. En realidad uno complementa al otro. En el proceso de dispersión los organismos se “mueven” ya que los factores climáticos y geográficos les son propensos y logran expandirse por el espacio, ocupando distribuciones más amplias. Luego, los organismos se estabilizan. Este momento de “inmovilidad” de los organismos genera un aislamiento espacial donde las nuevas barreras geográficas dominan y comienza una etapa de diferenciación de especies, es

V Congreso Nacional de Geografía de Universidades Públicas ‘Geografías por venir’

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decir, de vicarianza. Las especies vicariantes son taxones con un origen común, por lo que son semejantes y como su área primitiva ha sido dividida ahora ocupan distintos territorios y se distribuyen en distintos medios ecológicos y geográficos.

Otra de las tradiciones es la ecológica. Si bien hubo algunos intentos anteriores vinculados a este enfoque, es Clements quien define en el año 1916 el concepto de sucesión vegetal y la introducción de la variable temporal en los procesos de equilibrio entre las plantas y el clima. Además, introduce el término de ecotono para señalar las áreas de transición. Sin embargo, su teoría es cuestionada y ampliada por Tansley (1935) quien plantea desde la teoría de los sistemas que hay un conjunto de factores ambientales (entre ellos el clima, el suelo y el hom- bre) que también contribuyen al desarrollo de la climax y a la estabilidad de los ecosistemas. Actualmente, la ecología se ha desarrollado ampliamente a partir de la Teoría General de Sistemas y al ecosistema mismo se impuso para los estudios de tipo funcionales y dinámicos. Según Stoddart (1967) el concepto de ecosistema es válido para los geógrafos ya que sintetiza a los seres vivos en el medio, en su hábitat y la sociedad en interacción con dichos seres vivos. Los ecosistemas, además de ser estructurados, jerarquizados y ordenados, pueden ser abor- dados para conocer su estructura y estudiarlos como sistemas abiertos donde intervienen las leyes de la termodinámica.

La tercera tradición es la ambiental. Es bien sabido que la capacidad que tienen las sociedades para modificar el espacio natural es muy alta así como las formas de dispersión de los seres vivos. Este enfoque tiene como precursor a De Candolle (1896) con su obra sobre el origen de las plantas cultivadas y a Darwin (1961), con la teoría revolucionaria sobre el origen de las especies. Pero es a partir de la década de 1970 que el biogeógrafo Simmons (1992) sostiene el desarrollo de una Biogeografía Cultural que se inicia con las transformaciones generadas en el ambiente por la acción del hombre. A partir de este marco de referencia surgen modelos sobre el impacto humano en los ecosistemas y la biogeografía toma un giro hacia la ciencia aplicada para comprender los problemas medioambientales, trabajar sobre la conservación de la naturaleza desde las áreas protegidas e impulsar los estudios sobre biodiversidad. Tan- to la Conferencia de Estocolmo de 1971 como la Conferencia de Río de 1992, fueron hitos decisivos en esta ampliación de enfoque, también el involucramiento de la Unesco con sus programas ambientales y el resurgimiento de organizaciones no gubernamentales vinculadas a estas temáticas.

José Ortega Valcárcel (2000) señala que los cambios se han dado no sólo en la Biogeografía sino que éstos son también consecuencia de los cambios conceptuales y epistemológicos que la Geografía Física y sus ramas han seguido a lo largo del tiempo. Nuevos enfoques, deriva- dos de propuestas teóricas renovadas, han impulsado un cambio sustancial. La Biogeografía, sostenida largo tiempo como “la hermana pobre de la geografía física” comienza a tener su propio desarrollo.

Eje temático: Perspectivas teóricas y metodológicas

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Metodología

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