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The proposal would harm the character and appearance of the area.

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Location of barn

3. The proposal would harm the character and appearance of the area.

Hymes y Gumperz (citado en Lomas, 1999: 282-290) plantean ocho componentes para todo acontecimiento de habla, identificados como

SPEAKING: Situación, participantes, finalidades, secuencia de actos, cla- ve, instrumentos, normas y género.

Para el análisis de los discurso s, en esta investigación se consideran seis de los ocho componentes que constituyen los eventos de habla defi- nidos por Hymes y Gumperz (citado en Lomas). Se analizan los compo- nentes de: Situación, participantes, finalidades, secuencia de actos, cla- ve y género, dado que éstos son los que se pueden identificar con mayor precisión en los testimonios obtenidos acerca de los tipos de discurso mapuche contemplados en la investigación (Ibíd.).

A continuación se describen los ocho componentes definidos por Hymes, poniendo especial énfasis en los seis componentes con que se analizan los tipos de discurso mapuche estudiados. Las definiciones co- rresponden a Lomas (Ibíd.) y son complementadas con las definiciones de Tusón (Tusón. 1994: 62-67) y Hornberger (1998: 160-162).

1. Situación: Se refiere a la localización espacial y temporal del hecho

comunicativo, al tiempo y al lugar en que se produce un intercambio verbal concreto. Constituye el espacio psicosocial de la interacción, ya que la específica organización del tiempo y del espacio proporciona una atmósfera especial para cada tipo de intercambio comunicativo (Lomas.

Ibíd.).

Hornberger (1989:160), en un estudio sobre el quechua realizado en Puno, identifica los dominios o espacios de la comunidad o ayllu y del no-ayllu como escenario (S) o situación.

2. Participantes: Se trata de los actores que intervienen en el hecho

comunicativo; los interlocutores, sus características socioculturales (sta- tus, papeles, bagaje de conocimientos, etc.) y la relación que existe entre ellos (grado de conocimiento mutuo, relación entre iguales, o jerárqui- ca, etc.) (Lomas, Ibíd.).

En el estudio de Hornberger, las características de los participan- tes están relacionadas a la elección idiomática. Por ejemplo, ella expli-

ca, entre otros, que: “... Los comuneros encontrándose solos pueden hablar castellano; cuando se encuentran con mujeres usan más quechua...” (Ibíd.).

3. Finalidades: Se incluyen tanto las metas u objetivos de la interacción,

como los productos, aquello que se obtiene al final de la interacción, (metas y productos pueden no coincidir).

Los participantes pueden iniciar la interacción con metas diferentes e ir llegando a un acuerdo a través del proceso de negociación. O en la mis- ma interacción puede producirse una tensión o conflicto entre los diferen- tes objetivos de los participantes, de modo que el producto final no corres- ponda a ninguno de los objetivos iniciales de los participantes. O, en otros casos, que los objetivos pueden coincidir y el producto sea el deseado por todos, o que sólo uno de ellos “se salga con la suya”, etc. (Lomas, Ibíd.).

Hornberger, dice que “los objetivos que los hablantes tienen en mente pueden afectar la elección de la lengua. Por ejemplo, los comuneros cam- bian del castellano al quechua cuando ellos quieren que los oyentes aco- metan la próxima tarea en lugar de reconocer solamente que ellos están en una clase de alfabetización...” (Ibíd.).

4. Secuencia de actos: Se refiere a la organización y estructura de la

interacción, tanto por lo que respecta al contenido como a la forma en que se estructura/n el/los tema/s (Lomas, Ibíd.).

En el estudio de Hornberger (op.cit: 161), este componente esta rela- cionado con la elección idiomática, y así “Los comuneros cambian del castellano al quechua cuando la forma de su mensaje cambia de un mero listado en una forma reconocible o de un procedimiento ritual conocido por todos a una exposición de nuevo contenido”.

5. Clave: Es el tono de la interacción, el grado de formalidad o in-

formalidad, que puede depender del tipo de relación entre los partici- pantes, del tema, de las metas que se persiguen, etc. (Lomas, Ibíd.).

Hornberger (Ibíd.) reconoce que: “Los comuneros cambian del quechua al castellano, por ejemplo, tal vez deseando pasar de una posi- ción de relación de solidaridad con sus oyentes a otra de distancia cre- ciente o estatus personal realzado”.

6. Instrumentos: Incluye el canal, que en el caso del discurso oral es

audiovisual; las formas de hablar o el repertorio verbal de los partici- pantes, así como todo lo que rodea al hablar: gestos, posición de los cuerpos, es decir, los elementos cinésicos y proxémicos que intervienen junto con la producción verbal.

En el trabajo de lengua oral, los recursos expresivos que se utilizan para cada actividad o la selección de la variedad apropiada a un hecho comunicativo concreto,. por ejemplo, una exposición formal o una en-

trevista a un personaje del mundo de la cultura, exigirán el uso de la variedad estándar.

Hornberger identifica este componente como instrumentalidades, “en este caso castellano o quechua orales es el componente variable...” (op.cit:160).

7. Normas: Pueden ser tanto de interacción como de interpretación.

Las normas de interacción regulan la toma de la palabra: quién puede intervenir y quién no; de qué manera se interviene, ya sea espontánea- mente o pidiendo la palabra; si se puede interrumpir a quien esta ha- blando o no, entre otros.

Las normas de interpretación son las marcas de referencia compar- tidas que permiten interpretar lo dicho y lo no dicho; son los mecanismos en que se basan la indireccionalidad, la cortesía, las presuposiciones y que permiten que los participantes realicen procesos de interferencia para interpretar las intenciones de los demás.

8. Género: Este se refiere al tipo de interacción que puede ser: Con-

versación espontánea, clase magistral, trabajo en grupos, entrevista, etc., los cuales están organizados en secuencias discursivas diversas: expo- sitiva, narrativa, directiva, dialogal, etc. de las que predomina una. Por ejemplo, en una conversación predominará el tipo dialogal, pero pue- den haber secuencias narrativas o expositivas, etc. (Tusón, 1994: 62-67). Hornberger (op.cit.:161-162) explica que, en su estudio, la lengua cas- tellana fue asociada con los géneros: formalidades de la sesión, progra- maciones públicas formales, jefes de barra, términos deportivos, y reglas/ equipo de deportes, juego organizado y canciones y rezos en el culto.

La autora Hornberger concluye su análisis diciendo que “los compo- nentes –SPEAKING interactúan de manera compleja en cualquier evento de habla, en particular dentro de los contextos de la elección idiomática varia- ble”. Por ejemplo, con respecto al dominio del quechua ella plantea que:

Mientras que el quechua es la lengua usual en el dominio del ayllu, puede también emplearse en una relación de rol de no-ayllu en un caso de des- ajuste de escenario-rol y en el dominio de la comunidad... (op.cit 162).

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