Los teóricos de la guerra subversiva la dividen en fases. Ellas no siempre se desarrollan, o bien se llevan a cabo parcialmente. Tampoco puede separárselas todas las veces con claridad en el tiempo. Durante la primera fase se organiza el aparato revolucionario en el país y se ini- cia la agitación social. Ocurrió en la Argentina de la década de los años 60. Numerosos documentos de la subversión hablan por sí mismos, en- tre ellos las revistas Cristianismo y Revolución, Evita Montonera, La Cau-
sa Peronista, Estrella Roja y Militancia,a las que vamos a referirnos.
También está el testimonio de los principales diarios de la Capital Fe- deral, y del interior del país.
A partir de septiembre de 1955, un grupo de activistas que se deno- minó Resistencia Peronista produjo numerosos actos de terrorismo. Des- de aquella fecha hasta el llamado a elecciones en 1957 se hicieron es- tallar aproximadamente 7000 artefactos explosivos en la Argentina, más que en todo el conflicto colonial de Francia en Argelia.3El organi- zador y director de aquel grupo fue John William Cooke, quien fugó de la cárcel de Río Gallegos a comienzos de 1956, donde estaba detenido junto a Cámpora (el futuro presidente), Guillermo Patricio Kelly, Jor- ge Antonio y otros. Hasta 1959 permanecerá en Chile, desde donde di- rige a Resistencia Peronista y lo seguirá haciendo desde Cuba, junto a Fidel Castro, después que éste controle la isla (1º de enero de 1959). Como lo expresan los Montoneros,4fue una lucha salvaje donde actúan grupos totalmente desligados de los otros. Este grupo y Cooke, su cabe-
za, provienen del peronismo de extrema derecha; nacionalistas en su origen, evolucionan hacia el marxismo, en la búsqueda de un absoluto. Son absolutistas desde el comienzo. En forma mayoritaria pertenecen a la clase media y a la clase media alta, con representantes de familias tradicionales En muchos casos pertenecen a grupos sociales con movi- lidad descendente y pérdida de status, lo que incubó resentimientos personales. No es el único factor, entre otros se agrega la crisis de la Igle- sia Católica, el temermundismo, el progresismo, que prende en jóvenes profundamente religiosos.
Perón desde entonces y hasta su retorno al poder en 1973, utilizó a este grupo, los ubicó dentro de su estructura, los llamaría después sus “formaciones especiales”, cursó con ellos numerosa correspondencia, y en particular con Cooke, luego publicada en un libro. Perón pensó que luego podría mantenerlos bajo control o eliminarlos. No lo consiguió.
Bajo la presidencia del Dr. Arturo Frondizi (desde el 1º de mayo de 1958), Cooke regresa a la Argentina y organiza la Segunda Resistencia
3 Ver revista Confirmado, 24 Diciembre de 1975.
Peronistaque desata una ola de atentados y huelgas. El 11 de noviem- bre, ante el cariz que tomaban las revueltas callejeras, con incendio de medios de transporte, Frondizi decreta el Estado de Sitio, y la movili- zación de los trabajadores ferroviarios. Cooke es detenido y luego pues- to en libertad. En enero de 1959 se produce lo que la “Resistencia” lla- ma el porteñazo, primera de las conmociones que tendrían a diver- sas ciudades por escenarios.5El 18 y 19 de enero hay un paro general en el país. El frigorífico Lisandro de la Torre, propiedad del Estado, fue ocupado y tomado por su personal, y desalojado por la policía. En Tu- cumán se realizó una “marcha del hambre”. Frondizi debe apelar al Plan de Conmoción Interior del Estado (CONINTES), un plan prepara- do y puesto en vigencia durante la primera presidencia de Perón. Coo- ke volvió a Cuba, toma parte activa en el rechazo a la invasión en Ba- hía de los Cochinos, y vuelve a Buenos Aires en 1964, cuando el Presi- dente Illia sanciona la amnistía.
En 1959 apareció el primer grupo guerrillero en nuestro país. Gobier- na el Dr. Frondizi. El grupo se autodefine como peronista, y actúa en Tucumán, a 20 Km. de la capital, en el cerro Cochuna, bajo el mando de Enrique Manuel Mena (el Comandante “Uturunco”). Cooke es el ideólo- go de este grupo. Mena cae prisionero, después se fuga y llega a Cuba.
En 1961 (presidencia del Dr. Frondizi), Roberto Mario Santu- cho fundó el Frente Revolucionario Indoamericano Popular (FRIP) en Santiago del Estero, al que se une el Partido Obrero Trotskista (Pala- bra Obrera). Adhieren a la IV Internacional (la Trotskista) con sede en París (!). Inició sus actividades en el Nordeste argentino, particular- mente con sectores revolucionarios azucareros de Tucumán y hacheros santiagueños, y en las casas de estudios, particularmente el ámbito universitario de aquella región.
En 1964 un nuevo foco de guerrilla rural fue confirmado esta vez en Salta. A fines de 1963 habían sido detectados campamentos de 12 a 15 hombres cerca de la frontera con Bolivia. Se autodenominan Ejérci- 5 Ver Revista Militancia Peronista para la Liberación, Nº 6, 19 de Julio de
to Guerrillero del Puebloy lo comandaba Jorge Ricardo Massetti, perio- dista de la agencia cubana de noticias Prensa Latina. Su alias es “Co- mandante Segundo” (el Primero es Guevara). Lo apoya desde Cuba Coo- ke, junto a quien estaba el futuro gobernador de Córdoba, Ricardo Obre- gón Cano. En la isla reciben entrenamiento 1500 guerrilleros, parte de ellos argentinos. Massetti murió en la selva junto con otros guerrilleros, perseguidos por la Policía de Salta y Gendarmería Nacional. Algunos son detenidos y condenados a prisión. El foco es aniquilado en 1964.
Otro hecho saliente de ese año fue la presencia en Buenos Aires de Régis Debray, designado actualmente en funciones de gobierno por el pre- sidente francés F. Mitterrand. Amigo del “Che”, es autor del libro El
Castrismo, la larga marcha de América Latina, donde sostenía que los problemas de América Latina serían solucionados por la guerrilla. Es- te teórico, que tras la muerte de Guevara alcanzó a fugar de Bolivia, es el prototipo del intelectual que definió Lewis Coser6, el transformador de los movimientos sociales en ideológicos, cuyo ejemplo es Marx. Ad- hieren a una lucha totalizante, movidos por una causa, por exigencias supraindividuales, todo lo que da al conflicto una radicalización tal que lo hace inmisericorde, bárbaro. Así contribuyó con su palabra a lanzar a la guerra y a la muerte, a una generación de jóvenes, mientras él ter- minó cómodamente instalado en un gabinete, como asesor del Presi- dente de Francia.
También ese año (presidencia del Dr. Illia), el grupo Tacuara, precursor de Montoneros, asaltó en Buenos Aires al policlínico banca- rio, llevándose 14 millones de pesos (unos cien mil dólares) e instru- mental y medicamentos para los futuros puestos sanitarios de la gue- rrilla. Actuó allí Joe Baxter un pro-fascista que se pasó al marxismo y murió en Francia en 1973. Tacuara emitió un comunicado el 10 de ma- yo de 1964 en uno de cuyos párrafos dice:
p «La guerra civil se gana no sólo en una gran batalla de conjunto, si- no y preferentemente, en miles de pequeños combates que se libran en todas partes y en todo momento.»
6 En Las Funciones del Conflicto Social, Fondo de Cultura Económica, 1961, págs. 128 y 134.