Jörg Lanz Von Liebenfels, el otro gran teórico de la ariosofía, nació en Viena
en 1874. Después de una experiencia como monje cristiano de la Orden del Císter en sus años jóvenes, durante la cual realizó interesantes investigaciones sobre textos gnósticos y apócrifos, renunció a sus votos y continuó con la elaboración de una teología gnóstica y zoomorfa, en la cual el mal era
identificado con las razas no arias y el bien con la pureza racial aria.
Liebenfels abandonó el monasterio de Heilligenkreuz en 1899 y cuatro años
después su nombre era ya conocido por los lectores de numerosas publicaciones “völkisch” (nacionalistas).
En su ensayo “Teozoología, o la herencia de los brutos sodomitas y el
elektrón de los dioses” (1905), Liebenfels indaga diversas teorías e ideas
científicas de actualidad en su época para confirmar sus teorías raciales. Ese mismo año publica un artículo titulado “Antropozoon bíblico” en el que defiende que en un origen, existieron dos humanidades absolutamente diferenciadas y ajenas la una de la otra. Por una parte, encontramos a los
“Hijos de los dioses” (Teozoa) y por otra parte los “Hijos de los hombres”
(Antropozoa). Los primeros eran los arios, dotados de una espiritualidad pura; las otras razas procedían de la evolución biológica de los animales. Así,
Liebenfels explicaba la “caída adámica” como la unión sexual de unos con
otros. A raíz de esta caída, la raza aria degeneraría en el mestizaje, perdiendo las facultades divinas, el orden superior y las capacidades paranormales como la clarividencia o la telepatía, entre otras. El proceso de mezcla racial limitó estas cualidades a unos pocos descendientes de arios, por lo que recuperar la pureza racial aria equivalía a recuperar el carácter espiritual de los primeros arios.
Según Liebenfels, los primeros lemurianos –andróginos en un principio– se desarrollaron en dos sexos y así atrajeron el castigo divino al engendrar monstruos con especies atractivas pero animales. Así lo expuso en su
“Teosofía y dioses asirios” (1907): “Tomaron animales hembras muy bellos
pero descendientes de otros que no tenían ni alma ni inteligencia. Engendraron monstruos, demonios malvados”. Liebenfels afirma que los atlantes se habían
dividido en especies puras y bestiales, correspondiéndose con los primeros antropoides las primeras y con los monos antropomórficos las segundas: “El
error fatal de los antropoides, la quinta raza raiz de los arios –la homo sapiens– había sido mezclarse repetidamente con los descendientes de los monos”. En
esta línea, Goodrick-Clarke señala que “la consecuencia de estos pecados,
posteriormente institucionalizados como cultos satánicos, fue la creación de varias razas mixtas, que amenazaban la autoridad sagrada de los arios”. El
error original de los hombres-dioses, era similar al que encontramos en Génesis-6, cuando “los hijos de Dios bajan a la tierra y se aparean con las hijas
de los hombres”.
Su interés por los últimos descubrimientos, como los rayos X, la radioactividad y las radioondas, le llevaron a Liebenfels a elaborar una “teología científica” en la que los dioses representaban la forma más elevada de vida y eran poseedores de poderes especiales de recepción y transmisión de señales eléctricas provenientes de los órganos situados en las glándulas pituitaria y
pineal, que posteriormente se habrían atrofiado. Esta regresión o involución,
como hemos dicho, se derivaba de la unión de los hombres-dioses con los hombres-bestias y el mestizaje.
La figura de Cristo fascinaba a Liebenfels, quien lo veía como un puro exponente ario, e interpretando fragmentos apócrifos llegó a afirmar que los
poderes de los cuales estaba dotado provenían del “elektrón divino”, una especie de fuerza electro-cósmica que también será conocida como vril. El mensaje de salvación de Cristo lo interpretaba como un proyecto de purificación de la raza aria, que suponía la necesaria destrucción de un mundo corrupto para restaurar la Edad de Oro original. Con este objetivo se debía proceder a purificar y salvaguardar la integridad racial de la raza aria, así como lanzar una grandiosa cruzada contra la amenaza y la expansión de las “razas demoníacas”. Mediante la adopción de una doctrina eugenésica, se conseguiría en la práctica hacer renacer el ario, la raza aria original en su más extrema pureza.
La revista fundada en 1905 por Lanz, Ostara (nombre de la diosa germana de la Pascua de primavera) tuvo una enorme difusión en los países alemanes, alcanzando tiradas de más de 100.000 ejemplares. Aparecería en dos series, de 1905 a 1917, con ochenta y nueve números publicados y de 1922 a 1927, con doce números más. Se ha afirmado varias veces que Hitler la leía con gran interés en su juventud y el mismo Liebenfels dice que el entonces futuro Führer, cuando vivía en Viena, se puso personalmente en contacto con él para conseguir algunos ejemplares que faltaban en su colección. En esta publicación interesada por la cuestión religiosa y racial, escribían ocultistas e ideólogos que llamaban a la rebelión contra las ”razas subhumanas” y en particular contra los judíos, quienes desde el poder financiero mundial, estarían extorsionando y esclavizando Occidente y la nación germana en particular. La salvación se obtendría mediante el rescate de la antigua sabiduría aria que había sido difundida por antiquísimas civilizaciones como Hiperbórea y la Atlántida.
Ostara ofrecía una esperanza de redención llevando a cabo una política que
salvaguardara a la raza aria de las razas subhumanas, lo cual supondría más tarde la base ideológica de la eugenesia nacionalsocialista. En un párrafo de esta revista, Liebenfels afirma que: “los arios son la obra maestra de los
dioses y están dotados de poderes sobrenaturales y paranormales, emanados de “centros de energía” y “órganos eléctricos” que les confieren supremacía absoluta sobre cualquier otra criatura”. En su teología, Lanz von Liebenfels
también utilizó la astrología y definió la historia de la humanidad como una
”guerra entre razas”, cuyo final escatológico era claramente evidente en sus
horóscopos. Desde los años 1960 a 1968 previó una invasión de Europa por razas no arias que habría de presagiar la destrucción del sistema mundial. A partir de entonces se habría de desarrollar una regeneración racial. A esta le seguiría un nuevo milenio guiado por una especie de Iglesia Aria, en la cual una élite iniciada en los secretos del “arianismo” guiará el destino del mundo. El ideal de una casta de guerreros espirituales como los Caballeros Teutónicos, fue el antecedente de la Orden Negra que configuraría más adelante la SS. En 1907, Lanz von Liebenfels fundó la O.N.T. (Orden del Nuevo Templo), con sede en el castillo de Burg Werfenstein y el 25 de diciembre del mismo año, el solsticio de invierno, enarboló el estandarte de la Orden con una esvástica solar. El objetivo de esta era promover la conciencia racial mediante investigaciones histórico-arqueológicas, estudios religiosos y el restablecimiento de los antiguos rituales wotánicos. En el castillo se trabajó
para crear un museo y monumento antropológico de la raza aria, que sería completado más tarde por la organización SS-Ahnenerbe. Según la doctrina del arianismo, Liebenfels entendía que para recibir el Grial en custodia era necesario crear una Orden pura. Mediante el Grial, emisor del “electrón de los
dioses”, se podría ayudar al desarrollo y el sostenimiento de las facultades
superiores y trascendentes.
La O.N.T. estaba dividida en varios grados: presbítero, prior, cofrade y otros, que se diferenciaban por los símbolos cosidos en sus túnicas. A pesar de su naturaleza elitista, sus ideas estaban muy difundidas en Alemania y Austria, especialmente después de la elaboración cristiana teozoológica, en la cual el
Grial fue asimilado al “elektrón”, el poder divino de los arios. Las teorías
raciales de Lanz von Liebenfels se fundamentan en su idea de regeneración y recuperación de la raza aria.