5. Determinants of ETR Miss
5.1 Research Design for Determinants of ETR Miss
5.1.1 Proxies for Testing the Predictability Hypothesis
La cuestión de la elección ha estado vertebrando en el mundo occidental, de un modo u otro, desde sus inicios, toda la reflexión sobre los seres humanos. Solo es posible la elección si existe libertad y capacidad de volición y solo si existe libertad es posible hablar de responsabilidad. La elección va unida, pues, a la libertad y esta a la responsabilidad. Determinismos e indeterminismos se han ido sucediendo en la interpretación de la conducta humana.
Esta polémica se hereda en la sociología concretándose durante el siglo XX en el debate denominado estructura-acción que se convierte en uno de los principales ejes de posicionamiento de los diferentes sociólogos. Debate influido y marcado por los principales pensadores del siglo XIX que preconfiguran las 108
diferentes formas de entender lo social durante el siglo XX. Formas que han sido, durante mucho tiempo, percibidas como necesariamente opuestas e irreconciliables. 109
Por una parte, funcionalismo y estructuralismo, centrados en la búsqueda de las estructuras subyacentes que condicionan la acción, estructuras de las que el actor social, por lo general, no es consciente y que, influyen hasta tal punto en la acción, que el individuo aparece como una marioneta que se limita a actuar según normas, valores y conceptos interiorizados durante la socialización. Como alternativa a estas teorías surgen las llamadas sociologías interpretativas o comprensivas: interaccionismo simbólico, enfoque dramatúrgico y etnometodología, principalmente, que se centran en el punto de vista del actor, haciendo hincapié en que las personas interpretan de modo activo la realidad y actúan en consecuencia. Durante gran parte del siglo XX estas dos posturas se han considerado formas diferentes e incompatibles de entender lo social. Especialmente durante las décadas de los sesenta y setenta las posturas son muy encontradas. Y, aunque a lo largo de este tiempo han ido surgiendo
Si bien el objetivo de esta tesis es la elección de estudios universitarios, consideramos que, antes de entrar en la reflexión sobre 107
las distintas maneras de abordar esta forma particular de elección, es importante considerar de un modo más general y con el objeto de enmarcar y situar posteriores reflexiones, las aportaciones que sobre la cuestión de la elección en general se han hecho principalmente desde el ámbito de la sociología ya que las diferentes reflexiones sobre las elecciones universitarias se enmarcan en maneras más amplias de abordar y entender lo social. Zygmunt Bauman explica así lo que considera el problema central de la teoría sociológica: “El título que puso Norbert Elias a su 108 último trabajo, publicado póstumamente, “La sociedad de los individuos”, capta a la perfección el meollo del problema que ha venido quitando el sueño a la teoría social desde sus mismos comienzos (…) Elias sustituyó “la sociedad y los individuos” y” la sociedad contra o frente a los individuos” por “la sociedad de los individuos”. Desplazando así el discurso del imaginario de las dos fuerzas enzarzadas en una batalla a muerte, pero interminable, de libertad y dominación, al imaginario de la concepción recíproca: la sociedad que configura la individualidad de sus miembros y a los individuos que forman la sociedad a partir de las acciones vitales de éstos al tiempo que busca practicar unas estrategias plausibles y factibles dentro del entramado, socialmente tejido, de los dominios y dependencias de los mismos.”(2003: 19) Como señala Bourdieu:”Los autores -Marx, Durkheim, Weber, etc.- representan puntos de referencia que estructuran nuestro 109 espacio teórico y nuestra percepción de este espacio. La dificultad de la escritura sociológica está en el hecho de que es necesario luchar contra los impedimentos inscritos en el espacio teórico en un momento dado -y (…) contra las falsas incompatibilidades que ellos tienden a producir-;(…) al mismo tiempo que se sabe bien que el producto de este trabajo de ruptura será percibido a través de las categorías de percepción que, al estar ajustadas al espacio transformado, tenderán a reducir la construcción propuesta a uno u otro de los términos de las oposiciones que ella sobrepasa.”(1993:40)
autores que han tratado de superar e integrar ambas perspectivas, es en las últimas décadas del siglo XX, 110
especialmente en la década de los ochenta, cuando diversos autores de forma independiente confluyen en el intento de integrar las corrientes objetivistas y subjetivistas. 111
De todos ellos nos centraremos en Giddens y especialmente en Bourdieu por ser el autor que, a nuestro 112
juicio, nos ofrece, en una primera aproximación, un aparato conceptual más útil para el propósito de nuestra investigación, además de ser uno de los autores más utilizados y citados en el ámbito de la sociología de la educación en general y en el de la elección de estudios en particular y, porque se ha convertido ya en un clásico de la sociología al que casi todos los autores se remiten para criticar o utilizar algunas de sus herramientas conceptuales.
Paralelamente a estos intentos de superar e integrar estas propuestas, aparentemente opuestas, de entender la sociología, se desarrolla, especialmente a partir de los años setenta, una forma de entender el análisis sociológico, y particularmente la toma de decisiones, que se separa tanto de las sociologías comprensivas y el estructuralismo, como de los intentos de integrar ambas perspectivas: el individualismo metodológico y, ligado a él, la teoría de la elección racional; que comienzan a cobrar fuerza durante la década de los ochenta y que en la actualidad siguen siendo un referente teórico y empírico importante, especialmente en el ámbito de la sociología de la educación, y en particular en el análisis de las elecciones escolares.
También en la década de los ochenta, una serie de autores: Castell, Beck, Bauman, Giddens y Lash, entre otros, confluyen en la idea de que los cambios sustanciales producidos en las sociedades occidentales han llevado al surgimiento de una nueva sociedad para la que cada uno propone un nombre en función de las características que destaca de ella: segunda modernidad, modernidad tardía, sociedad posmoderna, sociedad Son varios los autores que tratan de integrar las perspectivas subjetivistas y objetivistas. Entre los intentos más destacados y 110 conocidos anteriores a la década de los ochenta, podemos citar a Norbert Elias en Europa y a Berger y Luckmann en EEUU con su obra La construcción social de la realidad. Esta idea es compartida, con matices, e incluyendo unos u otros sociólogos, por muchos autores. Ritzer (2002) distingue, por una 111 parte, a los autores estadounidenses que durante los ochenta y los noventa se centran en tratar de integrar las perspectivas micro- macro, considerando al sociólogo europeo Norbert Elias su principal antecedente; y por otra, a autores europeos centrados en la integración de lo que llama “estructura-acción”, entre quienes destaca a Giddens, Archer, Bourdieu y Habermas; Alonso(2002) señala: “En los años noventa Bourdieu se había convertido ya casi en un paradigma en sí mismo (…) tratando de construir puentes entre el sujeto y la estructura, entre los hechos y la historia, entre la acción y el sistema. Con todas sus diferencias y por vías bien distantes, Giddens, Touraine, Habermas o Lash están circunscribiendo un espacio homólogo (estructuracionista, constructivista, reflexivo, dinámico, accionista) para la teoría social contemporánea.”(14); Baert (2001): “El neofuncionalismo (..), el estructuralismo genético de Pierre Bourdieu(...), la teoría de la estructuración de Giddens y la teoría crítica de Jürgen Habermas(..) Todas estas teorías tienen dos rasgos en común. El primero es su intención de integrar tradiciones filosóficas y teóricas opuestas. Por ejemplo, tratan de hacer compatibles los conceptos estructuralistas con las perspectivas de la sociología interpretativa e ir más allá de la oposición entre determinismo y voluntarismo. El segundo rasgo es su deseo de superar dualismos previos.(..) Además de estas dos características, el estructuralismo genético y la teoría de la estructuración tienen otras en común. Ambas rechazan el mecanicismo que implica considerar que en el mundo social las estructuras se imponen a las personas, y, en lugar de esto, creen que éstas son agentes activos, es decir, que su comportamiento está condicionado pero no determinado. (12); Lamo de Espinosa (2001) cuando se refiere al retorno de la “Gran teoría” incluye las obras de varios sociólogos de la década de los ochenta: “La distinción. Criterio y bases socia- les del gusto, del francés Pierre Bourdieu, de 1979; la Teoría de la acción comunicativa de Jürgen Habermas, de 1981; El sistema social, de Niklas Luhmann, y La constitución de la sociedad, de Anthony Giddens, ambos publicados en 1984; y, finalmente, los Fundamentos de Teoría Social del norteamericano James Coleman” y aunque reconoce que es muy difícil encontrar puntos de encuentro cree que “que todos ellos tratan de tender puentes entre los dualismos heredados de las dos generaciones anteriores, singularmente la tensión entre estructuras y acciones, poniendo de manifiesto que, de una parte, las estructuras son las acciones y, de otra, las acciones son las estructuras, sin que haya primacía alguna en ese círculo o espiral por el que las acciones individuales reproducen (y son) las estructuras y éstas reproducen (y son) las acciones”.Pero matiza que “incluso estas afirmaciones, que valdrían por ejemplo sin matices para la obra de Giddens y, en gran medida, para la del propio Habermas, difícilmente serían aceptadas por los otros tres. “(42)
Coincidimos con Entrena (2008) en que las de Giddens y Bourdieu son dos de las formulaciones más acertadas entre las que 112
líquida, sociedad del riesgo, etc. Varios de estos autores comparten la idea de que en estas nuevas formas sociales se produce un proceso de individualización que conlleva un incremento de las posibilidades de elección de las personas e incluso destacan como característica fundamental la obligación de elegir en un contexto de riesgo e incertidumbre.
A partir del pensamiento de estos autores sobre el proceso de individualización surgen las llamadas nuevas sociologías del individuo que elaboran diversas propuestas teóricas con una importante base empírica en las que tratan de adaptar la reflexión sociológica a estos nuevos tiempos caracterizados por la globalización, la individualización, la creciente importancia de las nuevas tecnologías de la información y los cambios asociados al género.
Pues bien, reconociendo que toda selección tiene algo de arbitrario, nos ocuparemos a lo largo de este capítulo de las principales corrientes sociológicas que abordan de un modo más explícito la cuestión de la elección; especialmente las que han sido utilizadas para abordar las elecciones universitarias, centrándonos especialmente en las aportaciones que surgen en las últimas décadas del siglo XX y principios del XXI.
Pero antes de entrar en el desarrollo más sistemático de estas lineas de pensamiento, comenzaremos por un conjunto de autores, la mayoría de la segunda mitad del XX, heterogéneos y difícilmente encasillables que tienen alguna reflexión, a nuestro juicio, interesante, acerca de la elección. Pasaremos después a presentar las lineas básicas de una forma de entender la sociología que, en gran medida, se aparta del modo en que entendemos lo social, el individualismo metodológico y la elección racional, justificando el porqué de este rechazo, al ser una de las corrientes más utilizadas para abordar la elección de estudios. Abordaremos después, el pensamiento de Giddens y Bourdieu, ya que ambos son reconocidos entre los principales autores que intentan superar e integrar las aparentes dicotomías presentes a lo largo del siglo XX en las ciencias sociales, en particular, tratan de integrar estructuralismo y sociologías comprensivas y ambos, especialmente Bourdieu, hacen interesantes aportaciones a la cuestión de la elección. Nos centraremos después en el papel que se otorga a la elección en la reflexión sobre la individualización en las nuevas sociedades. Y, por último, entraremos en la aportaciones que sobre esta problemática se han hecho desde las las nuevas sociologías del individuo.
Siempre con la mirada puesta en el modo en el que abordan la elección aunque, para ello, en muchos casos haya que situarse en el contexto más amplio de su pensamiento sociológico con objeto de entender sus reflexiones. De cada uno de ellos señalaremos, además, aquellos aspectos de su teoría que, en relación con el objeto de nuestra tesis, nos importa destacar, así como, las, cada vez más frecuentes, consideraciones en torno a la investigación empírica que cada uno desarrolla desde su planteamiento teórico y que nos han servido de inspiración en la elaboración del diseño metodológico de esta investigación, desde el planteamiento de la necesidad de aunar los planteamientos teóricos con los epistemológicos y metodológicos o, más bien, desde el convencimiento de la imposibilidad de separar la manera de entender lo social de la forma de investigarlo.
Y, por tanto, sin olvidar nunca que estas reflexiones sirven fundamentalmente para enmarcar la investigación empírica que es el lugar donde, como señala Lahire, se han dirimir las cuestiones teóricas:
Hoy día se oponen objetivamente teorías del actor (o de la elección) racional, del habitus, del actor estratega, del actor en interacción, de la experiencia y de los mundos vividos, etc., sin que se enfrenten o confronten realmente dentro de un espacio científico, en el que las argumentaciones cruzadas y los resultados de investigaciones empíricas comparadas permitirían algunos avances. (Lahire, 2004:15-16)