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Chapter 3: Theoretical Framework, Design and Methods

3.10 Data Analysis

3.10.2 Qualitative data analysis

Lecturas Dominicales del periódico El Tiempo 14 de julio de 1974 Este es el tercero, y último, de una serie de

artículos sobre la China de 1973, escritos por el autor después de un viaje a ese país.

En ningún otro país ha sido tan real y cotidiano el espectro del hambre como China. Resolver este problema secular, agravado por una población que bien puede estar crecien- do a una tasa del 2% anual, era una de las tareas primordiales del gobierno comunista cuando asume el poder en 1949. El proceso agrario se inició con una drástica reforma, tal como había sido prometido. Dentro de los tres primero años, se estima que más de cuarenta millones de hectáreas (equi- valente a casi la mitad del territorio colombiano) fueron tomadas de unos 4 millones de terratenientes y entregadas a unos 50 millones de campesinos previamente arrendata- rios. Temiendo que los campesinos se apegarán demasiado a la tierra, al año siguiente del comienzo de la reforma agra- ria los cuadros políticos empezaron a sugerir que los campesinos se unieran en equipos de mutua ayuda, com- partiendo mano de obra, equipos y animales, pero conservando su propia tierra.

Como ya los progresos en la producción eran evidentes, los campesinos no se opusieron a la posterior implantación

del sistema cooperativo. Ahora se unían varios equipos de mutua ayuda para trabajar mancomunadamente la tierra, y luego distribuir las ganancias de acuerdo con los aportes de tierra y trabajo.

El siguiente paso fue el establecimiento de granjas colecti- vas, sin propiedad individual de la tierra y con retribución según el trabajo aportado. Aquí hubo ya resistencia y fue necesario dar marcha atrás: se permitió que los campesi- nos retuvieran parcelas individuales en donde pudieran por lo menos criar puercos y gallinas, así como cultivar sus propios vegetales; también se aceptaba la iniciativa de pe- queños grupos, siempre que encuadrara dentro del plan general.

En 1958 se anunció que 27 granjas colectivas de Jonán se habían unido para formar la primera comuna, denominada Sputnik, con unas 43.000 personas. Se desató una fervien- te campaña por todo el país, tal que a finales del mismo año ya todos los campesinos estaban agrupados en unas 26.000 comunas.

En cuanto a la propiedad de la tierra, la comuna es si- milar a la granja colectiva, salvo el tamaño. Lo nove- doso ahora radicaba en que la comuna era además una unidad administrativa de gran autonomía económica, que aspira a depender en lo más mínimo de la ayuda esta- tal. Para ello, lo comuneros construyen y dirigen sus propias escuelas, clínicas y hospitales; adelantan obras civiles vitales como caminos, presas y embalses, utili- zando al máximo su recurso abundante que es la mano de obra, y prescindiendo de su recurso escaso que son los bienes de capital; desarrollan talleres y pequeñas industrias que apoyan y complementan las tareas agrí- colas.

Las comunas proporcionan sus propios servicios médicos y educativos (por lo menos hasta cierto nivel), y se encar- gan de la protección de niños y ancianos. Existen las guarderías infantiles que permiten el trabajo de ambos pa- dres en los campos o en la industria.

La producción agrícola de la comuna es empleada, en pri- mer lugar, para satisfacer las necesidades propias con respecto a alimentación, semillas y almacenamiento para épo- cas de crisis. El resto es vendido al Estado, de modo que con los yuanes recibidos la comuna puede adquirir artícu- los y productos de los que carece (tractores, por ejemplo). En el campo se pone muy de presente los logros obtenidos en el área de la salud. Los problemas tratan de resolverse en las clínicas o luego en el hospital, unas y otro pertene- cientes a la comuna. Si el diagnóstico ó el tratamiento escapan a estas posibilidades, el paciente es entonces enviado a los grandes hospitales urbanos. Pero lo verdaderamente nota- ble es la forma en que se han resuelto muchos de los males endémicos, aunque no difíciles de tratar, de la China tradi- cional. Los llamados médicos descalzos han sido la clave para llevar la salud aún a las regiones más apartadas del país. Se trata de un personal paramédico que recibe de uno a dos años de formación elemental, y que luego es enviado al campo a permanecer entre los campesinos, a trabajar la tierra con ellos, y a utilizar y difundir los conocimientos ad- quiridos.

La cuestión agraria en China ha estado íntimamente ligada a los programas de irrigación. Al igual que otras grandes cul- turas orientales como la mesopotámica y la egipcia, la supervivencia de la civilización china ha dependido en gran medida de su capacidad de manipular el agua. No solo es indispensable llevar el agua a ciertas zonas de por sí secas,

sino también regular los grandes ríos como el Amarillo y el Yangtze, para controlar los ciclos recurrentes de crecientes y sequías que han sembrado la muerte y la desolación en el país.

Millones de personas, utilizando los instrumentos más pri- mitivos, se lanzan entonces a construir pequeños o grandes embalses, presas y canales, contribuyendo decisivamente, de paso, a desterrar el desempleo tradicional en el campo. Era la única manera de completar un sistema hidráulico muy incipiente, además de casi totalmente deteriorado como consecuencia de la caótica época reciente. Se calcula que unos 100 millones de personas se dedicaron frenéticamente a construir canales con motivo de la gran cruzada de 1957, prácticamente doblando en unos pocos meses el ya exis- tente 30% de tierra irrigada.

La experiencia agrícola de China ha sido muy convul- sionada, llena de ensayos y súbitos cambios de dirección originados en diferentes errores técnicos y económicos. La cruzada de los canales antes mencionada llevó consigo, debido a la falta de previsión, grandes pérdidas de agua por conducciones inadecuadas, alteraciones dañinas del nivel de aguas subterráneas en ciertas áreas y trastornos en los cultivos por la presencia de sales en las aguas de irrigación. Situaciones similares se presentaron con la introducción excesiva de abonos y fertilizantes, en los intentos de incre- mentar la producción con base en grandes aumentos del total de tierras cultivadas, y por el uso intensivo de la ma- quinaria agrícola. Pero aún en los grandes fracasos se conseguía algo que no pueden registrar los índices de creci- miento económico: el desarrollo de la conciencia colectiva de un pueblo que a través del trabajo comunitario se lanza en procura de un futuro mejor para ellos, y sobre todo para sus descendientes.

El aumento vigoroso de la producción agrícola era la base para iniciar el desarrollo económico del país, pero ello de por sí no era suficiente. Se requería, además, el estableci- miento de la industria ligera dedicada más que todo a la producción de bienes de consumo, y la creación de la in- dustria pesada dedicada en especial a la producción de máquinas y absolutamente indispensable para garantizar la no dependencia de potencias extranjeras. Todo ello impli- caba un enorme esfuerzo, tremendas restricciones al consumo y grandes sacrificios por parte del casi 90% de la población correspondiente al campesinado.

La invasión japonesa había desarrollado centros de indus- tria pesada en la Manchuria y las potencias imperialistas de occidente habían creado una base industrial en Shanghai, pero ambas áreas se encontraban prácticamente desman- teladas cuando el partido comunista asumió el poder. Durante los primeros 10 años, el nuevo régimen contó con la asistencia soviética, pero con motivo de la disputa chino- soviética iniciada en 1960 los técnicos en aquel país debieron abandonar el territorio chino, creando definitivamente la necesidad de un desarrollo autosuficiente.

El primer plan quincenal de la industria se inicia en 1952, dando gran énfasis a la explotación minera y la industria pesada. Se producen grandes aumentos en acero, carbón, cemento, maquinaria; los camiones aparecen en 1956, en tanto que los primeros barcos y aviones ligeros son produ- cidos en 1957.

Basándose en la política de andar sobre dos pies (combinar lo viejo con lo nuevo, lo manual con lo automático) se em- prende en 1957 el segundo plan quinquenal, para el cual se fijan metas impresionante pero irreales, plan que luego en- trará a compartir la efervescencia colectiva puesta en marcha

por el “Gran Salto Adelante” anunciado el año siguiente. Muchas de las metas tienen que ser abandonadas como consecuencia de las tremendas crecientes y sequías que azotan al país en las vecindades del año 1960, y de los grandes trastornos originados en los desplazamientos de enormes masas del campo hacia la ciudad para atender el trabajo industrial.

Como resultado de este esfuerzo colectivo sin precedentes, y también de la presencia de grandes y diversos recursos naturales, la producción industrial ha venido desarrollándo- se a grandes pasos, tanto en cantidad como en diversidad. Los turbulentos años de agitación ideológica que se inicia- ron en 1966 con motivo de la Gran Revolución Cultural Proletaria debieron influir sobre el ritmo del crecimiento in- dustrial, pero en años recientes las publicaciones chinas indican constantes aumentos y logros superiores al período anterior a 1966.

Las condiciones de trabajo en las fábricas antes de la liberación eran lastimosas. Al recorrer ahora las actuales instalaciones, algunas modernas y otras bastantes antiguas, se observan por doquier gran limpieza y diligencia, no pa- reciendo existir en ninguna parte recargo de trabajo. Se ve que China es todavía un país pobre y subdesarrollado, en donde se trabaja duro y se continuará trabajando duro por mucho tiempo. Sin embargo, da la impresión que la gente participa de este esfuerzo colectivo con entusias- mo, y que el recuerdo de los días amargos del pasado contrapuesto a las indudablemente mejores condiciones del presente constituye un aliciente para los nuevos pro- gramas.

La categórica separación entre obreros y administradores a que estamos acostumbrados en occidente no existe en Chi-

na. Aun los responsables del manejo de una fábrica traba- jan periódicamente en actividades manuales. Los obreros son profundamente respetados pues en gran medida encar- nan los mejores valores de la reconstrucción nacional; los obreros calificados, por ejemplo, figuran entre las personas mejor pagadas de todo el país.

Como en otros tipos de organización, la responsabilidad del manejo de la fábrica recae en el Comité Revolucionario, integrado por cuadros, técnicos y obreros. Los chinos atri- buyen una gran importancia a esta triple alianza, señalando que a través de ella se logra una estrecha coordinación con los programas gubernamentales, se mantiene la línea ideo- lógica, se crea un clima favorable para la innovación técnica de equipos y procesos, y se facilita el sentido de participa- ción que impide la alienación del trabajo de obreros y técnicos. Aunque los obreros tienen sus asociaciones, más que todo con fines políticos, es al Comité Revolucionario a quien corresponden los aspectos relativos a salarios, con- diciones de trabajo, etc. La fijación de cuotas de producción es decidida conjuntamente por los trabajadores y el Comité Revolucionario.

La interacción teoría-práctica es buscada a través de la combinación estudio-trabajo, por medio de centros de en- señanza a veces situados en la misma fábrica. También con el trabajo experimental, los programas de adiestramiento y la educación continuada. Gran atención se dedica a los es- tudios políticos, lo mismo que a distinguir entre la línea ideológica correcta y la incorrecta (baste recordar los de- bates durante la Gran Revolución Cultural Proletaria, y los actuales encaminados a combatir las ideas de Confucio y Lin Piao).

Los turnos normales de trabajo son de 8 horas, pero en algunos casos las jornadas nocturnas duran solo 7½ ó 6½ horas. El salario mínimo es de unos 50 yuanes, del cual menos del 5% suele dedicarse a vivienda, en tanto que la educación y la atención sanitaria tiene costos prácticamente nominales. Un plato con carne y vegetales, no preparado en casa, puede costar 25 fenes (1 yuan es igual a 100 fenes), mientras que un kilo de vegetales bien puede costar 10 fenes. Debe anotarse que son muchos los hogares en que ambos padres trabajan, por lo que el ingreso familiar se aumenta considerablemente, y que no existe ningún tipo de inflación.

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