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5. Interviews
5.1. Qualitative data analysis: epistemology and rationale
Finalmente, partiendo de la cartografía de conflictos de uso del suelo (mapa 3), se puede observar como las áreas con un uso muy inadecuado del suelo están presentes donde los drenajes son más abundantes, esta situación se da porque esta categoría de conflicto de uso es el resultado de la presencia de cultivos de papa y pastos limpios en zonas de páramo y subpáramo, es decir, que las actividades de producción primaria antrópicas ponen en riesgo la calidad y la cantidad del recurso hídrico, por la presión constante de la expansión de la frontera agrícola y pecuaria hacia los drenajes. Sin embargo, se observa que aún quedan algunos pequeños relictos de bosques de galería que ayudan a mantener y regular la oferta hídrica, además, se recolecto información por medio de entrevistas para conocer los intereses de conservación de los actores rurales de la ilustración 4.
Además, en las entrevistas realizadas a los actores locales de la vereda se obtuvo la percepción que las personas sean neorurales en cualquiera de sus categorías o los campesinos tradicionales, reconocen la importancia del agua, tanto para su subsistencia
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vital como para el desarrollo de sus actividades productivas, y desde las instituciones de carácter ambiental como la CAR Cundinamarca y la alcaldía municipal de La Calera, están las estrategias de conservar el recurso hídrico, para el acueducto veredal es importante mantener la oferta hídrica puesto que en esta vereda se encuentran dos puntos de captación de agua para la vereda, y, finalmente desde la perspectiva del PNNC, el mantener estos bosques de galería, así como el mantener las coberturas naturales es muy importante para mantener una conectividad ecosistémica que permita a los valores objeto de conservación del parque tener una mayor área de movilidad. Específicamente la vereda por ser parte del área con función amortiguadora directa del PNNC confluyen de manera evidente intereses de conservación basados en sus servicios ecosistémicos, especialmente aquellos de provisión de agua para cerca de 10 millones de personas que habitan en la ciudad de Bogotá y municipios aledaños, también servicios de regulación del ciclo hídrico para varias cuencas de la Orinoquia (PNN Chingaza, 2016). Esta situación exige un análisis complejo del paisaje, entendido como un constructo de relaciones sociales que cambian constantemente debido a las dinámicas de los seres humanos, lo cual implica involucrar las decisiones relacionadas con el ordenamiento del territorio por fuera de los límites del parque para garantizar la conservación de la biodiversidad y procesos ecológicos.
Bajo esta perspectiva socio ecosistémica, el PNNC (2016) ha definido unos Valores Objeto de Conservación – VOC, entendidos como “un conjunto limitado de sistemas, elementos y/o relaciones, los cuales se identifican y emplean como unidades de análisis para desarrollar dar prioridad a las estrategias de manejo”, para este caso se han establecido como valores objeto de conservación de ecosistemas el páramo y bosque andino, en especies el oso andino, el periquito aliamarillo y los frailejones y en cuencas hidrográficas las sub zonas hidrográficas Guatiquía, Guacavía y Guayuriba.
En este sentido, es fundamental acercar a la población que vive en el área de influencia a ejercicios de conservación sustentable, promover iniciativas de conservación privada, herramientas de manejo para la conservación de la biodiversidad en paisajes rurales y sobre todo priorizar estas acciones en áreas más vulnerables donde se presentan presiones por ganadería, cacería, turismo no regulado y tala que amenazan con romper la conectividad de los ecosistemas y especies presentes.
De tal forma, que bajo este análisis holístico y dimensional el grupo considera que las áreas de interés para la conservación, están presentes en aquellos predios que tienen drenajes y bosque de galería que aún existen alrededor de dichos drenajes que están siendo presionados por las actividades económicas productivas primarias agropecuarias, como estrategia para frenar la frontera agropecuaria y al mismo tiempo ser priorizadas para la aplicación de estrategias que tengan que ver con alternativas de producción sostenible, que permita a los habitantes de estas áreas mantener una actividad económica que le permita mantenerse en la zona y que al mismo tiempo contribuya no solo con la conservación, sino también con la recuperación de las áreas degradadas por las actividades antrópicas.
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Además, aprovechando que la vereda cuenta con información predial y que las iniciativas de conservación privada no necesitan ningún mínimo de área, se procedió a identificar las áreas de interés de conservación en función de las divisiones prediales, con el fin de determinar cuáles predios son más estratégicos para contrarrestar los conflictos de uso del suelo.
Ahora bien, como se observan algunas áreas con conflictos de uso del suelo, que no presenta ninguna cobertura natural, se recomienda que sean predios destinados a la rehabilitación y restauración ecológica. Por su parte las áreas que están en uso adecuado del suelo no son priorizadas puesto que si no están en riesgo de ser fragmentadas por la presión de las actividades antrópicas no es estratégico priorizarlas.
Se tiene como resultado que, bajo estos criterios descritos, existen 28 predios que conforman un total de 188.22 ha (ver mapa 4), que ayudarían a mitigar 61.72 ha de las 124,11 ha que se encuentran en conflicto de uso del suelo muy inadecuado, es decir el 49.7%.