4.3 Research Methods
4.3.2 Qualitative semi structured Interviews
Córdoba, 20 de julio de 2016 Prot. Nº 2016-07-167 Queridos hermanos sacerdotes:
A todos os deseo un feliz descanso de las tareas ordinarias para poder dedicar más tiempo a la oración, a la lectura, al planteamiento del nuevo curso, a la convivencia con la familia y con los amigos. Para mí es el séptimo verano que estoy con vosotros, disfrutando de los calores de Córdoba, en donde un poco de brisa es recibida con gran alegría y gratitud. ¿Con quién pasa Vd. sus vacaciones?, me pregunta la gente. Con la familia, respondo. Mi familia sois vosotros: sacer- dotes, seminaristas, consagrados, seglares, parroquias, grupos, campamentos, JMJ en Cracovia. En verano da tiempo a muchas cosas, al no tener tantas obliga- ciones, da tiempo a visitar y recibir personas que durante el curso es más difícil, a escribiros la Carta pastoral para el próximo curso, etc. Os presento una propuesta para el próximo curso 2016-2017, que, a mi entender, supondrá un enriquecimiento para la diócesis, particularmente para los sacerdotes que lo hagan y redundará en bien de toda la vida de la diócesis. Se trata de tener en Córdoba acceso a la licenciatura en Derecho Canónico, sin desplazarse a otro lugar. Con asistencia a clase una mañana a la semana –el lunes– podrá el alumno que está cursando esta licenciatura presentarse a examen como alumno ordinario de la Facultad de Derecho Canónico en la Universidad Eclesiástica de San Dámaso de Madrid. Se trata de la modalidad de alumno ordinario de la Facultad de Derecho con escolaridad especial, durante tres cursos académicos.
En el edificio del Santo Ángel (Avda. del Brillante, 21), donde se encuentra el Centro de Magisterio “Sagrado Corazón” y el Instituto Superior de Ciencias Religiosas “Beata Victoria Díaz”, se impartirán las clases y estará disponible la secretaría. Podéis dirigiros a este email: [email protected]; y a este teléfono: 957 761 941 (de lunes a jueves, de 17 a 21:30).
Comenzamos este primer curso con los dos alumnos que ya lo están cur- sando, y ahora ya no tienen que desplazarse hasta Madrid, más los seis nuevos presbíteros, más todos los que quieran inscribirse en esta modalidad, más los laicos que estén interesados. Además de los ocho alumnos que señalo, invito encarecidamente a todos los sacerdotes del quinquenio a que se inscriban, y a todos los del decenio. Y está abierto y se ofrece a todos los presbíteros, seculares y religiosos, que lo deseen. A todos los consagrados y consagradas. Y a todos los seglares, particularmente a los que han cursado el Grado en el “Beata Victoria Díez”, que tienen acceso directo a esta licencia. Cada Concilio lleva consigo sus cánones como propuesta de reforma de la Iglesia. El Concilio Vaticano II ha generado un nuevo Código. El Código actual, vigente desde 1983, es como la expresión de la eclesiología de comunión del Vaticano II, que marcará la vida de la Iglesia para varias generaciones. Vale la pena estudiarlo y tiene una gran aplicación pastoral. La profunda reforma que propone el Concilio no se llevará a cabo si no se profundiza en el Código de Derecho Canónico: los derechos fundamentales de todos los fieles, el papel y la participación de cada uno en la corresponsabilidad de la Iglesia y en su misión evangelizadora, la función profética y santificadora de la Iglesia, la formación de los sacerdotes, el estatuto de los laicos, la riqueza de la vida consagrada, la orga- nización del gobierno de la Iglesia, la gestión de los bienes temporales, el derecho procesal, etc. son otros tantos temas que vale la pena profundizar. A veces se desprestigia el Derecho considerándolo sólo como normas y leyes. No. Antes que la norma o la ley está el espíritu de la ley, está la teología que la sostiene, está la
salus animarum, suprema lex. Y no puede haber convivencia de unos con otros,
si no nos respetamos todos en el cumplimiento de nuestras obligaciones antes de exigir nuestros derechos, que también hemos de conocer.
Por eso, queridos sacerdotes de Córdoba, os animo a estudiar Derecho Canónico, y más de esta manera que se nos ofrece tan cercana a la hora de cum- plir los requisitos de escolaridad y de exámenes. Igualmente, animad a los fieles laicos y a los consagrados que lo deseen y cumplan los requisitos que se exigen.
He nombrado al Dr. Domingo Moreno Ramírez, actual vicario judicial adjunto y párroco de Santiago en la capital, encargado de coordinar todo este plan. Él es el primer alumno que alcanzó el doctorado en la Facultad de San Dámaso y conoce muy bien a todos los profesores, que serán profesores en Córdoba, auxiliados por profesores que el obispo de Córdoba nombrará para el seguimiento más cercano de quienes realicen este estudio. Él os irá informando de todos los detalles para que antes de finalizar septiembre podáis formalizar vuestra matrícula. Todo el que tenga interés por esta capacitación no debe preocuparse por las tasas académicas.
En la web de la diócesis estará colgada la información, os pasaremos un tríptico con todos los datos y programa. A mí solo me queda animaros a que aprovechéis esta oportunidad, compatible con otras especialidades previas o posteriores. Que se capacite el mayor número posible de sacerdotes, seglares y consagrados, para servir a la Iglesia en los distintos campos que puede hacerlo un licenciado en Derecho Canónico.
Agradezco a la Universidad de San Dámaso, y particularmente al decano de la Facultad de Derecho, Dr. Roberto Serres, vicario judicial de Madrid, su dispo- nibilidad por hacer posible esta realidad en nuestra diócesis de Córdoba. Espero que sepamos aprovecharla.
Con el deseo de buen descanso que restaure fuerzas para seguir caminando, recibid mi abrazo fraterno y mi afecto en el Señor:
† Demetrio Fernández González Obispo de Córdoba
OBISPO DIOCESANO. OTRAS CARTAS
A LOS FIELES LAICOS DE LA DIÓCESIS DE CÓRDOBA ANTE EL