the CNMV AUDIT
QUANTIFIED QUALIFICATIONS AND OTHER NON-COMPLIANCES (2)
En el mundo mesoamericano prehispánico los espacios femeninos y masculinos se hallaban bien delimitados. Los varones estaban a cargo de la defensa del territorio, su papel como guerreros era fundamental, su desempeño en la política y la religión era importante. Por el contrario la mujer se limitaba a la vida familiar, el matrimonio y la maternidad, en general a las labores destinadas para la mujer. Mezclar estos dos aspectos de la vida es un tanto difícil de explicar, creo que cabe más a una interpretación por medio de analogías donde el significado de la sexualidad-fertilidad-alumbramiento son elevadas a la misma categoría y valor que el acto mismo de ir a la guerra. Lo que en esta sección se desarrolla es la relación que posiblemente tenga el parto con ir a exponer la vida en conflictos bélicos defendiendo su territorio u otros motivos. Y como la guerra produce cautivos o presos contrarios que son víctimas de la degradación social y política.
La guerra según (Demarest 1991:226-231) tiene varias interpretaciones, unos hablan sobre las que se llevaban a cabo por expansión y control de territorio, otros sugieren que el principal objetivo de la guerra fue la captura de unos cuantos individuos de rango elevado para sacrificarlos y como tercera mencionan ambas propuestas, es decir para control de territorio y captura de gobernantes En general la guerra estuvo presente dentro del sistema
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de gobierno maya, y al estar presente conlleva un sistema aún más complejo para la elección y adiestramiento de los miembros que conforman estos grupos elites exclusivamente dedicados a esta actividad.
Aunque la guerra no fue una característica esencial del periodo Clásico, si fue una actividad relativamente importante. Se cree que los mayas vivían en un clima de tensión bélica llegando a calificarlo como endémico. Las ciudades rivalizaban entre sí y constantemente se perciben en los registros escriturales menciones de conquistas e independencias de las distintas ciudades mayas (Ávila 2002:43). Dentro de la concepción prehispánica se creía que ir a la guerra era un privilegio y más aún morir en ella, ya que se derramaba la sangre, liquido vital para la continuidad del cosmos y de la vida misma. Ser guerrero era algo de suma importancia y papel exclusivo para hombres, donde recibiría privilegios de los dioses.
La guerra y la sexualidad, el paralelismo se da en primer momento, cuando una mujer embaraza pierda la vida dando luz a un ser humano, es decir que si la muerte se lleva a cabo en el momento del alumbramiento, la mujer automáticamente se equipara a un guerrero. Ella a la hora de dar a luz19 se sumerge dentro de una batalla a muerte, es una lucha por dar vida a un nuevo ser humano, esto dentro del pensamiento prehispánico se asemejaba a un hombre que va la guerra dispuesto a morir por sus creencias, por su pueblo y sobre todo por sus dioses, idea muy difundida dentro de la cosmovisión mesoamericana. En ambos casos el esfuerzo era extremo y se ponía la vida en peligro con el fin de dotar de más vida al pueblo, o más bien, realizar la renovación del cosmos (Guzmán y Hernández 2005:61). Estableciendo un vínculo entre la batalla y la relación sexual, en esta última no había vencedores ni vencidos, era una guerra en donde las dos partes eran igualmente triunfadoras. En esta contienda el semen era similar en significado a la sangre derramada en la guerra o en el sacrificio, era origen de vida (Ibíd. pág. 61-62). Elementos que poseen un alto carácter fertilizador para el mundo maya, nuevamente se observa el poder de ambos líquidos vitales.
Esta equiparación fue más difundida dentro del sistema cultural y religioso nahua, dentro de lo antiguos mayas posiblemente estuvo dentro de su sistema de creencias, ya que las mujeres poseían una alta estima, y máxime cuando pasaban por este momento, donde el
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81 dolor y la pena la hiciera más vulnerables a la muerte. Existían dos condiciones para que estas mujeres tuvieran la igualdad con los varones guerreros, la primera es que fueran primerizas y la segunda, que después de tener un largo y agobiante parto murieran (fig. 20).
Así tambien, dentro de las guerras libradas siempre existían los capturados, enemigos de alto o bajo rango, ya sea en combates o emboscadas con fines específicos. Lo importante es conocer el suceso después de ser llevados como botín de guerra ante el gobernante. En las representaciones disponibles de la época Clásica los cautivos eran deshonrados de manera drástica, se ven despojados de sus joyas y otros distintivos de rango y exhibidos públicamente en actitudes sumamente incómodas (Fig. 21). Los vencedores desean humillar a sus prisioneros y a la vez acentuar su estatus como trofeos de guerra.
Hay varias formas de humillar a un cautivo, según Houston (2004:870-875) la evidencia maya muestra tres niveles para hacerlo. El primero involucra una mezcla ambigua de rasgos: una falla de control y voluntad sobre los actos sexuales, en una forma agresiva de erotismo, muy a menudo homo-erótico, que niega por completo el consentimiento del subordinado que a la vez pierde control sobre su sexualidad. El mismo autor sugiere que algunos pueden argumentar que los cautivos han llegado a asumir un estado feminizado, porque han
Figura. 21. Prisioneros Mayas degradados, Museo Antropología Yucatán. Estela 1 de Dos Caobas, Chiapas.
Figura. 20. Mujer en labores de parto. Códice Florentino, fol. 100
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asignado atributos supuestamente femeninos por ser vulnerables o débiles físicamente. Pero a la vez puede suceder lo inverso, es decir que el deseo central fue expresar debilidad, ya que esta característica es propia de las “mujeres”. Es importante subrayar que estos actos o gestiones sexuales no necesariamente hayan ocurrido, lo importante fue como muy bien lo menciona Houston la degradación comprensiva del cautivo.
El segundo modo fue la categorización sistemática de los cautivos como si fueran carne de animales, para ser cazada, cortada, preparada como animales. Al contrario de muchos seres humanos de la época, los cautivos exhiben sus órganos masculinos del pudor humano.
El tercer modo fue la forma más completa de degradación, en la cual los cautivos han llegado a ser, literalmente, abono en el suelo del conquistador o materiales de construcción en las ciudades del enemigo.
En general las personas cautivas en actos belicosos suelen terminar de manera humillante, lo interesante respecto a la sexualidad es, como lo detalla Houston, los actos de deshonra personal se dirigen a los cuerpos que son deshumanizados, degradados y privados de todo, excepto de la voluntad de expresar dolor. Al morir, los cautivos no tuvieron control sobre sus cuerpos y su vergüenza fue total. Con el fin primordial de deshonrar su integridad, la de su pueblo y la de su linaje o familia.