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Quantifying the support to small-scale fisheries: a global snapshot of aid flows

El 27 de junio de 1827, el gobierno británico dio las oportunas órdenes al capitán William Fitzwilliam Owen para partir hacia Fernando Poo. Llegaba a la isla el 27 de octubre con su barco el "Edén" y un carguero, el "Diadem". Inglaterra había sabido encontrar al hombre adecuado para la situación. Owen había intervenido cuatro años antes contra el comercio árabe de esclavos en Mombasa, donde proclamó un libre y nunca sancionado protectorado. Nombrado superintendente y gobernador, fondeó en una bahía al norte de la isla a la que denominó Maidstone y fundó un asentamiento que bautizó con el nombre de Clarence, en honor del Duque de Clarence, cabeza del Almirantazgo.

Al final de 1828, el asentamiento constaba de un lugarteniente de la Royal African Corps y 71 personas, muchas de ellas procedentes de Sierra Leona. Había 120 mecánicos nativos también de Sierra Leona y un número de trabajadores, incluidos los liberados africanos, de 241. El barco de Owen tenía 200 hombres entre oficiales y tripulación. También había un número de trabajadores contratados de Liberia que oscilaba, según el momento y las necesidades, entre 30 y 100.

El Diario de viaje del doctor valenciano Marcelino Andrés i Andrés13 ofrece constancia del desarrollo que Clarence había alcanzado en 1830:

13

Relación del viaje de Marcelino Andrés por las Costas de Africa, Cuba e isla de Santa Elena

(1830-1832) edición de P. Agustín Jesús Barreiro, Madrid, Publicaciones de la Sociedad

Geográfica Nacional, nº 19, 1933. Este médico ilustrado, miembro de la Sociedad de Amigos del País de Tortosa, nació en Villafranca del Cid el 14 de mayo de 1807. Estudiaba en Barcelona cuando en 1830 fueron cerradas las Universidades españolas y decidió, muy interesado en la entomología, marchar a África. Partió el 13 de noviembre de 1830 en el bergantín "Nueva Amalia". Recorrió parte de las costas de África Occidental, desde Dahomey hasta Santa Elena. Después estuvo en Brasil y en La Habana. Ejerció como médico en todos los lugares por donde pasó. Realizó un herbario de 6.000 plantas y reunió una importante colección de moluscos, insectos, reptiles, aves, etc. Murió en 1852.

"Esta isla (...) es propiedad o colonia perteneciente a España; pero como ésta la tiene abandonada, los ingleses (...) se apoderan de ella por momentos. Y en la actualidad están constituyendo en ella una plaza militar como en Sierra Leona. Es tanto el interés que los ingleses toman por esta posición que hacen los más grandes sacrificios para superar cuántos obstáculos presenta. Así el año treinta llevaron 200 arquitectos para construir una población y hacer los fuertes más soberbios".

También nos informa de sus actividades agrícolas y mercantiles: "los ingleses hacen grandes esfuerzos para que los habitantes cultiven café, tabaco, azúcar, añil, que hacen tan rápidos progresos como en las islas inmediatas. En la actualidad se exporta mucha madera preciosa para Inglaterra"14.

Al igual que en Sierra Leona o Liberia, el impacto de la ocupación británica en Fernando Poo fue decisivo para configurar una sociedad compleja, de muy inestable estructura y no exenta, obviamente, de enfrentamientos. Fueron las actuaciones de los primeros gobernadores, Owen y Nicolls, siempre inmersos en la contradicción entre la filantropía abolicionista y el beneficio, las que ayudaron, en parte, a la creación de la explosiva complejidad de la sociedad fernandina. Como dice Sundiata:

"Like overly ambitious architects, they both formulated grand schemes whose scope exceeded their instructions. By the early thirties it was obvious that even the instructions themselves would not be carried out"15.

Las acciones abolicionistas de ambos superintendentes consistieron, sobre todo en el caso de Owen, en la captura de barcos negreros. Existe una polémica entre los estudiosos del esclavismo en la Bahía de Biafra sobre el verdadero impacto de la nueva situación en la reducción del comercio de carne humana en la zona. Según las estadísticas de capturas existentes, puede dar la falsa sensación de que el impacto de Clarence no fue inmediato o incluso podría ser despreciable. Pero en contra de aquellos que señalan la ineptitud de los británicos como causa del supuesto fracaso abolicionista, Sundiata apunta otros factores como la caída del comercio de esclavos brasileño en la zona hacia 1830 ante el inmediato cese de la trata o, lo que es más importante, el lugar central que ocupaba Fernando Poo que hacía muy difícil la navegación por el golfo sin un muy alto riesgo de captura. En consecuencia, los negreros evitaban Fernando Poo y por lo tanto, el comercio

14

Ibídem, pp. 166-168.

15

de esclavos en la zona, según informaban los oficiales británicos, había disminuido considerablemente. Owen decía que los negreros que se atrevían a desafiar la presencia británica tan sólo obtenían dos tercios de su cargazón habitual. De todas formas, según las estimaciones más conservadoras, desde 1827 a 1830 fueron capturados 20 barcos y fueron liberados 2.281 esclavos.

El hecho es que, desde 1827 a 1832, el comercio de esclavos en las bahías de Benin y Biafra descendió de forma importante y ello se debió, sin duda, a la presencia de la escuadra en Fernando Poo desde donde los británicos tenían Bonny y Calabar "al alcance de sus cañones". Sin embargo, la eficacia de la Marina antiesclavista produjo paradójicamente dos problemas importantes que, a la larga, resultarían fatales para Owen. Uno de los mayores dilemas que tenían los británicos era qué hacer con los esclavos liberados en la isla. Cuando en abril de 1828 Owen informó de la captura de un barco español con 126 africanos a bordo y pidió instrucciones al gobierno de cómo disponer de los liberados, no recibió contestación alguna. Cualquier respuesta hubiese tenido una dudosa legalidad. ¿El gobierno británico podía disponer libremente de los emancipados en un suelo de teórica soberanía española? Esto puso de manifiesto la imposibilidad de liberar los esclavos en Fernando Poo según lo acordado en los tratados antiesclavistas. De hecho, en mayo de 1831 los británicos preguntaron a España si podían dejar a los africanos liberados en la isla como súbditos británicos y España protestó. Ante la indefinición de los dos países empezó a desarrollarse en la isla una comunidad de hombres libres de dudosa ciudadanía y, por lo tanto, no adjudicados, como emancipados, a ninguno de los dos gobiernos aunque la mayoría de los liberados, de diversas procedencias étnicas (igbo, hausas, camerunenses, ibibio, etc.) trabajasen, al principio, en una granja agrícola experimental formada por los expedicionarios británicos y a la que denominaron "Paradise".

Por otro lado, los procedimientos de Owen eran de una dudosa legalidad y expresaban demasiado celo en el cumplimiento del deber. Algunos de los negreros apresados fueron juzgados antes por la Corte del Almirantazgo que por la Comisión Mixta (que, en realidad, nunca se trasladó), y aunque la primera tenía atribuciones para juzgar los actos de piratería, su utilización abusiva en detrimento de la jurisdicción civil trampeaba las letras de los tratados bilaterales antiesclavistas. La Comisión Mixta protestó contra los métodos del capitán ante el Foreign Office y el Almirantazgo le amonestó. Finalmente, y a instancias del

lobby de Sierra Leona, a principios de 1829 el capitán Owen fue sustituido por el coronel Edward Nicolls, hasta entonces gobernador de Ascensión, que fue nombrado superintendente del asentamiento.

Tanto para Owen como para Nicolls, la colonia representaba una permanente inversión en la "regeneration of Africa"16. Owen estaba convencido de que el principal comercio de los pueblos costeros era la trata y que sólo podía ser abolido mediante una “absolute subjugation and conquest, dictating our will"17, lo que equivalía a extender el mandato británico a las costas próximas a Fernando Poo que prometían así un flujo constante y cercano a Clarence de mano de obra africana liberada. Esta fuerza de trabajo era absolutamente necesaria para el esquema de desarrollo económico pensado por Owen para la isla y que se basaba, fundamentalmente, en el sistema de plantación de monocultivo dirigido por colonos blancos pero trabajado por jornaleros africanos, siempre en concordancia, claro está, con la ideología del trabajo "libre". De esta manera, sostenía, podía hacer la colonia viable económicamente en dos años.

En cuanto a los indígenas, los bubis no opusieron resistencia armada aunque "la ciudad fue siempre considerada como un elemento extraño, denominándola 'Ripotó' o lugar de los extranjeros, y sólo se unieron a la sociedad urbana bubis proscritos de su comunidad"18. De todas formas, Owen comenzó a comerciar con ellos de forma creciente en ñames y vino de palma y "believed that eagerness for commerce kept the islanders honest"19. En realidad, la demanda creciente del asentamiento y las necesidades de la escuadra fueron el origen del rompimiento de las estructuras económicas bubis. Los bubis del norte, más cercanos al emplazamiento, intentaron monopolizar el comercio de las mercaderías británicas: barras de hierro, cuchillos, algodón, armas, ron..., siendo ellos los únicos intermediarios. Era pues inevitable su enfrentamiento con las tribus del sur. La avidez por el comercio no trajo, como esperaba Owen, la "honestidad" a los isleños y sí, en cambio, como sucedía en la costa, la inestabilidad y la guerra. Las relaciones de intercambio no cumplían aquí las

16

Ibídem.

17 Ibídem, p. 33.

18 DE CASTRO, Mariano y NDONGO, Donato, España en Guinea. Construcción del

desencuentro: 1778-1968, Toledo, Ed. Sequitur, 1998, p. 41.

19

viejas perspectivas civilizatorias que se derivaban de la teoría de Montesquieu o Smith del “doux commerce”20.

El segundo superintendente, Nicolls, favoreció durante su estancia en la isla (1829-1835) la ideología del "trabajo asalariado". Fue el primero en elaborar un plan para "civilizar" a los africanos. Para Nicolls los liberados afincados en Clarence no eran demasiado diferentes a las clases bajas de la metrópoli y sostenía que: "The intellect of a Negro is no way deficient, he is only what all ignorant and savage men are and equally capable of being instructed and enlightened with the rest of the human race"21. Es decir, como apunta Sundiata, al igual que los reformadores de la metrópoli querían inculcar en las clases bajas valores morales y económicos para que los trabajadores desearan hacer aquello que el mercado les demandaba, así Nicolls esperaba que los liberados africanos, a través de la interiorización de actitudes occidentales, se transformasen por sí mismos en trabajadores voluntarios. Creía que en los trópicos los negros rendían más que los blancos y estaba convencido de que con pocos oficiales para dirigirlos y controlarlos y un número reducido de expertos europeos que les enseñasen las artes del comercio y la ganadería, podría introducir fácilmente a los exesclavos en el modelo del trabajo asalariado, donde tan sólo interpretarían el rol de productores de materias primas y nunca de manufactureros. En este sentido, Nicolls veía África como necesaria y complementaria pero siempre dependiente:

"I am clearly of the opinion (...) that confining the Natives of Africa to the production of the raw materials of their native land with which it so richly abounds, is the most advantageous employment both for that and this country (at least) for a very long time to come"22.

Coherentemente con estas palabras, Nicolls favoreció al principio la pequeña producción tanto comercial como agrícola para terminar pensando en la década de los cuarenta que las pequeñas tenencias agrícolas negras podían coexistir con grandes compañías comerciales:

"putting down slavery and the slave-trade by a safe and judicious mode would be for the friends of Africa to form a large and efficient commercial company, and let the British Government take up positions

20

Vid. al respecto GARCÍA MONERRIS, Carmen, “Las utopías civilizatorias del capitalismo pensado”, en Historia y Política, nº 4 (2000), pp. 209-229.

21

Citado por SUNDIATA, I., From Slavery to…, op. cit. p. 65.

22

on the coast, giving the governor permission to accept the sovereignty of any territory that may be freely offered to him and pass an act to declare every man free that comes into these colonies"23.

Como se desprende del párrafo, los planes de Nicolls no se circunscribían tan sólo a Fernando Poo. La isla era para él un puente de colonización hacia el continente: "who had already conceived the ambitious idea of a great British tropical possession in the Cameroons"24. Pensaba, en efecto, extender sus dominios a Camerún y asegurarse las tierras desde Bimbia a Río del Rey. En 1833 invitó a los jefes de Bimbia, Old Calabar, Cameroon, Malimba y Bonny a Fernando Poo para firmar una alianza antiesclavista. De esta manera, los esclavos liberados podían dejarse en las costas opuestas de Amboises Bay o Bimbia donde podrían pasar libremente a ser súbditos británicos. Pero sus ideas imperialistas no fueron aprobadas por el gobierno británico y, en realidad, no llegarían a formar parte de la política de éste hasta 1839. En realidad, Nicolls fue un adelantado de la política colonial posterior inglesa de firmar con los indígenas tratados antiabolicionistas ligados al legítimo comercio como forma de penetración imperialista en la zona.

La colonia de Clarence comenzó a ser desmantelada a principios de 1832. La Oficina Colonial pidió al Almirantazgo su traslado a Sierra Leona dejando en Fernando Poo a unas 200 personas. En agosto de 1832 la decisión era irrevocable y en octubre, España fue oficialmente informada de las intenciones del gobierno británico. Nicolls que había recibido la orden de proceder al desalojo del asentamiento y mandar a los esclavos liberados a Sierra Leona, retrasó cuanto pudo la evacuación y no llegó a Inglaterra hasta abril de 1835. Cuando él se fue, la evacuación continuaba, mientras en la isla comenzaban a desarrollarse nuevos esquemas de colonización impulsados por grandes compañías británicas que utilizaban mano de obra forzada.

¿Cuáles fueron los motivos de los ingleses para abandonar oficialmente el asentamiento? Toda la bibliografía consultada coincide en que la razón fundamental de este abandono fue la insalubridad del clima. Lo mismo opinaba Marcelino Andrés que nos recuerda que en su segundo viaje a Fernando Poo se

23

Ibídem.

24

JOHNSTON, Harry, George Grenfell and the Congo, 2 vols., London, Hutchinson and Co., 1908, vol. 1º, p. 20.

encontró con que ya habían muerto 145 de los 200 "arquitectos" llevados para construir la ciudad.

Hay que tener en cuenta que el experimento de Fernando Poo fue llevado a cabo porque los británicos pensaban que la isla era la gran excepción epidemiológica de Biafra y que, por lo tanto, serviría para ahorrar las muertes de los negros en la travesía de las mil millas y reducir la de los blancos en los trópicos. Sin embargo, y, como ya hemos mencionado, los resultados fueron absolutamente diferentes. Las condiciones pantanosas de las costas que rodeaban Clarence y las enfermedades importadas desde el continente se conjugaron para desarrollar más mortíferamente la malaria -que era endémica en la isla- y la fiebre amarilla -que no lo era- en un medio idóneo. En efecto, como después dijeron los misioneros baptistas:

"The fact was, no one in those days guessed the connection of the mosquito with malarial fever (...) the rank vegetation round the settlements harboured innumerable mosquitoes, including, no doubt, many Anopheles. The imported slaves from the adjoining mainland supplied the malarial germs, and so the fevers of Fernando Poo (...) were more frequent and more fatal than those of Old Calabar or the Cameroons estuary"25.

La situación llegó a ser desesperada. En 1829, alrededor del 50% de los hombres que habían llegado de Inglaterra en 1827 habían muerto, incluidos todos los médicos. Del contingente de 34 hombres de Nicolls, 19 murieron poco después de su llegada y de los 47 marinos que lo acompañaban en 1829 sólo 5 sobrevivieron dos años y "in 1831, 274 Europeans come down with fever. Many of these were not connected with the Nicolls expedition, but were palm oil traders or ex-slavers. The Clarence hospital took in 384 patients, of whom 79 died"26.

En 1847, el gobierno británico hizo un estudio sobre el número de muertes entre su personal en el África Occidental entre 1825 y 1845 y el resultado fue de 54'4 por mil; sin embargo, en 1829, año de pleno asentamiento en Fernando Poo, el número ascendía a 255'1 por mil, es decir, uno de cada cuatro. Todo ello hizo que en 1848 el London Thimes señalara al mar de Biafra como "the most deadly"

25

Ibídem, p. 23.

26

y a Fernando Poo como "the most pestiferous land which the universe is known to contain”27.

La propia naturaleza puso fuertes límites al expansionismo extranjero. África era todavía considerada como "la tumba del hombre blanco" y este límite sólo sería vencido, en parte, con la administración preventiva y constante de la quinina (que, aunque descubierta en 1820, su consumo no se generalizó en África hasta la década de los cuarenta) y con el desarrollo de condiciones de vida, trabajo y desplazamientos adecuados que la corta administración inglesa fue incapaz de llevar a cabo.

El excesivo gasto para el Erario Británico fue, en consecuencia, otro factor decisivo. Según Hernández Sandoica, en algunos casos, el abandono militar de ciertos lugares, fue para el Imperio Británico una salida para "reducir las obligaciones coloniales"28. El caso de Fernando Poo bien podría ser uno de ellos y la posición de Gran Bretaña sería coherente con la permanencia del imperio económico informal inglés en la isla durante buena parte del siglo XIX. Ello significaba, de hecho, el abandono del componente filantrópico que, al fin y al cabo, se costeaba con fondos públicos y el triunfo, a veces pírrico, de los objetivos comerciales que reportaban beneficios privados.

Aunque resulta secundario, no hay que desdeñar en las motivaciones inglesas las presiones del "lobby" británico en Sierra Leona a cuya cabeza figuraba el Gobernador, Mr. Cac Auley, para que la isla fuese abandonada y Sierra Leona volviese a ser el centro del África Occidental inglesa. Así Nicolls se quejaba amargamente de que: "Mr. Mac Auley ha triunfado en arrojarnos de la isla"29.

Por otra parte, el problema de la soberanía española persistía y, según Sundiata, los británicos fueron inusualmente legalistas en la cuestión de Fernando Poo. En febrero de 1831 el Ministerio Británico de Comercio pidió informes sobre la retención de la isla. En julio, cuando algunos miembros del Parlamento hicieron la misma pregunta, el gobierno respondió que Inglaterra tendría que abandonar el asentamiento si España persistía en sus reclamaciones. Ante la protesta inmediata

27

Ibídem, p. 37.

28

HERNÁNDEZ SANDOICA, Elena: El Colonialismo (1815-1873). Estructuras y cambios en

los imperios coloniales, Madrid, Ed. Síntesis, 1992, p. 54.

29

de los intereses comerciales, a principios de septiembre los británicos propusieron el cambio de Fernando Poo por Vieques o Crab Island, pero los españoles rechazaron la idea.

Puede también que este inusual legalismo británico tuviese mucho que ver con la situación internacional y nacional de los dos países. Los primeros años de la década de los 30 fueron especialmente conflictivos para las dos naciones pero es en 1834 cuando se conjugan una serie de factores, especialmente en España, que podrían explicar una mayor receptividad del gobierno inglés hacia las peticiones españolas. En Inglaterra, la dimisión el 9 de julio de 1834 del gabinete liberal de Grey (que, en el poder desde 1830 y bajo la presión de las clases trabajadoras, había realizado la reforma parlamentaria, desarrollado ciertas