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CHAPTER 4 SPURIOUS ERRORS

4.2 Quantization Noise Spurs

La definición del románico de ladrillo es muy compleja al ser un término que entra directamente dentro del ámbito de la arquitectura mudejar.

Podríamos decir que es un parte importante dentro del fenómeno mudejar. Es en este estilo en le que el mudejar de la parte más

septentrional de la península comienza su andadura, con la transposición del románico en piedra a otro material, el ladrillo.

Este material, presenta diferentes problemas a la hora de interpretar la arquitectura románica y distintas soluciones que permiten su uso como sustitutivo de la piedra en función de su bajo costes y la facilidad que existe para encontrarlo.

Este primer momento en que el arte mudejar, entendido como arquitectura en ladrillo, es mera imitación del románico formalista en piedra. Esta situación, no tardará en cambiar. Debido a sus ventajas, suplantará en casi todas las obras a la piedra, sobre todo si a

construcciones de carácter rural nos referimos, hablamos siempre, claro está, de estas zonas llanas y arcillosas de la provincia.

Tras suplantar totalmente a la piedra, comenzará su desarrollo y evolución hasta convertirse en un estilo completamente diferente e independiente del románico a medida que vaya abandonando las formas románicas propias de la piedra y se vayan perfilando distintos modelos y tipos propios de esta arquitectura, que a pesar de seguir contando en muchos casos con claras influencias de los ejemplos románicos, se define como un arte esencialmente diferente, tanto en su forma, dispersión espacial y arco temporal de desarrollo.

El mudejar, nace pues siendo románico de ladrillo, pero ya en una época en la que se perfila la evolución del románico primero hacia el tardorrománico y las soluciones protogóticas y en el último momento del románico de ladrillo, se hallará en plena competencia con planteamientos góticos.

No vamos a hablar aquí de la decoración que presenta esta

ladrillería en este primer momento en los edificios que vamos a estudiar, nos conformamos simplemente con hacer una enumeración para remitir a los interesados a obras especializadas y pormenorizadas10. La

decoración utilizada pues en esta época son: bandas verticales de ladrillo, ladrillos en nacela, recuadros, arquerías y frisos en esquinilla sobre todo, ahora pasaremos a hablar de los ejemplos más característicos de este periodo y que darán medida a las obras posteriores que luego se difundirán al norte del Duero siguiendo estos ejemplos adaptados a las características peculiares de cada zona.

En primer lugar y siguiendo un criterio cronológico, vamos a

hablar de la iglesia monasterial de San Pedro de las Dueñas.

10 M. VALDÉS FERNÁNDEZ, Arquitectura mudejar en León y Castilla, León, 1984.

Este edificio, es la iglesia del monasterio fundado originariamente en el año 973 por doña Salomona y una hermana que vendieron a un mayordomo de Ramiro III el cual lo puso bajo la dependencia del

monasterio de San Facundo en Sahagún. Por lo que sabemos se le unieron a comienzos del siglo XII otros monasterios femeninos en tiempos del abad de Sahagún don Diego y la abadesa doña Urraca Fernández en el año 1109, momento en el que podemos datar el comienzo de las obras de la actual iglesia que posiblemente fueran encargadas a algún arquitecto de los que trabajaban en el monasterio de Sahagún en esos mismos momentos, el cual como es natural utilizó como modelos los que tenía a su alcance, como es el caso de San Isidoro de León y el monasterio de los Santos Facundo y Primitivo de Sahagún.

Aprovechando las revueltas de Sahagún, las dominas del monasterio no tardaron en independizarse de su poderoso vecino formando una comunidad independiente en lo económico pero no en lo artístico como evidencian sus estructuras.

El trazado de las obras se llevó a cabo en dos fases bien diferenciadas: una primera en la que las estructuras se realizan completamente en piedra y una segunda, a finales ya del siglo posiblemente en que estas estructuras se construyen en ladrillo

adaptándolas en la medida de lo posible sin modificar el plan primitivo de la obra románica.

Estamos hablando pues de los inicios del románico de ladrillo que nace como solución económica para las comunidades que se hallan con escasos medios para acceder al caro material que era la piedra.

La estructura de la planta de la iglesia es una mera reducción tanto en elementos y en tamaño de las que se construyen en Sahagún y en San Isidoro, es una iglesia de planta basilical de tres naves, con la central más ancha y ábsides semicirculares pero con la diferencia de que no tiene crucero. Del primer periodo de construcción data toda la obra en piedra que compone los ábsides laterales y parte del central que terminaría de levantarse en ladrillo. También en piedra están hechos los pilares románicos que sustentan toda la obra y parte de las paredes hasta el momento en que se decide sustituir la piedra por ladrillo. En este

momento, se aumenta la altura de la nave central para permitir la entrada de luz por la nave central, se remata el ábside central y se cierra la nave del evangelio para dar cabida a las necesidades cultuales de la población que estaba creciendo alrededor del monasterio. La característica más novedosa respecto al románico en piedra será la torre de las campanas que se levanta en el tramo recto del presbiterio con tres cuerpos

constructivos horadados por ventanas, entre las que tenemos que destacar las que tienen forma de arco de herradura de los cuerpos superiores. Esta torre se construyó para aprovechar la altura de la nave y apoyándose en la parte más sólida del conjunto, la cabecera, conseguir la altura

suficiente para una torre de campanas sin necesidad de levantarla a los pies o a un lado de la iglesia, lo cual suponía un ahorro tanto en el tiempo de construcción como en los costes y los materiales.

Por el interior, los ábsides no se cubren con piedra, sino con ladrillo, al igual que las naves de la iglesia, las laterales con bóveda de cañón y la central con bóveda de crucería.

Es pues esta iglesia un cúmulo de estilos e influencias que se forman y superponen para dar lugar a un estilo distinto. Poseemos la base

románica en sus estructuras que subyace en todo el conjunto. Por otro lado, tenemos las influencias autóctonas que se muestran por un lado en la decoración de ladrillos y en el trazado de los arcos de herradura de la torre que responden a las pervivencias mozárabes, muy fuertes en la zona por el influjo que el antiguo monasterio de Sahagún tenía y parte de influencias arabizantes en estos mismos arcos, aunque posiblemente esta sea menor que la influencia de lo autóctono y esta sea solo marginal.

Todo este conglomerado, da lugar a lo que vemos, el nacimiento de un nuevo estilo de manos del románico y que se transformará en un arte mudejar propio de la meseta al norte del Duero sobre todo.

Poseemos otro ejemplo ilustrativo de este nuevo estilo tan

importante o incluso más que el precedente. Se trata de la iglesia de San Tirso, situada en la villa de Sahagún, muy cercana al monasterio de San Benito. Es muy similar a la anteriormente descrita pero en sus orígenes no formaba parte de un monasterio, sino que era una iglesia parroquial

construida para el servicio de la villa, lo que indica la importancia que debía tener a pesar de haberse repoblado a partir de los años 1080-1085 cuando Alfonso VI concede fueros a la villa. Esta iglesia comienza a construirse algo después que la de San Pedro de las Dueñas pero se termina mucho antes que aquella y aparece mencionada en los

documentos en el año 1123, con lo que podemos suponer que se hallaba ya completa, lo cual nos lo apoyarán las relaciones que se establecen entre su decoración y la del muro de la iglesia que limita con la capilla de San Mancio.

La iglesia es de planta basilical de tres naves con ábsides semicirculares estando al igual que en San Pedro de las Dueñas comenzados en piedra y continuados a los tres metros en ladrillo, la decoración compuesta por la combinación arco recuadro es la misma que

aparece en la capilla de San Mancio, lo cual las relaciona

cronológicamente dentro del periodo formativo del arte mudejar, pudiéndose datar ambas en las cercanías de la mitad del siglo XII. El interior está también construido en ladrillo. Aquí, hemos de destacar la relación que se establece con el arte mozárabe en el trazado de los arcos de triunfo de la cabecera que son similares al iconostasio de las iglesias mozárabes, lo cual se deberá sin duda como antes hemos mencionado a la convivencia con modelos mozárabes pertenecientes al monasterio de los Santos Facundos y Primitivo, del cual podrían quedar aún en aquella época algún resto procedente de época de Alfonso III.

Trazado de los arcos de triunfo de la iglesia de San Tirso de Sahagún.

También en esta iglesia nos encontramos con una torre situada sobre el presbiterio al modo del monasterio de Dueñas, del cual será el modelo. En este caso, la torre tiene un primer cuerpo troncopiramidal sobre el que se asientan otros dos horadados por ventanas que se apoyan en columnas de piedra con capiteles decorados con figuras vegetales. Tampoco aquí tenemos un crucero que destaque en planta y lo que podemos apreciar es que en origen, las naves debieron estar articuladas en una serie de seis recuadros rematados por un friso de esquinillas en su parte superior, con los restos conservados de esta articulación suponemos que las naves estarían divididas en cinco tramos separados por arcos de medio punto.

Vemos de nuevo el esquema clásico que se repite a lo largo del Camino de Santiago y que de nuevo se adapta aquí a las necesidades de la zona, siendo de este modo un arte románico muy flexible, capaz de aglutinar dentro de sí cualquier tipología, material y caracteres que sean propios de la zona, dándole un carácter regional distintivo al igual que ocurrirá posteriormente en otras regiones de la provincia, lo cual será el caso de las iglesias de cabecera plana que al igual que aquí, en función de la economía y la disponibilidad de materiales se construyen con unos materiales y caracteres.

Estos caracteres propios del Camino de Santiago se pueden apreciar aquí como una simplificación de lo visto en San Isidoro y otros edificios

mayores que aquí tienen su reflejo tomado simplemente para subvenir las necesidades de la comunidad, como es el caso de cualquier manifestación del románico rural como es el caso de esta iglesia, que por otro lado cuenta con ciertas características monumentales debido a lo próspero de la villa en la época que estamos hablando. Sahagún de este modo quedará reflejado como uno de los lugares más prósperos e influyentes dentro de la órbita del poder de la provincia, siendo parangonable su importancia a la de León o Astorga.

6.5.3. Dos ejemplos en la capital: el palacio de Alfonso VII y la

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